2 tipos de autoconcepto según Showers

Todos tenemos una tendencia innata a describirnos en términos de cómo creemos que somos y cómo creemos que los demás nos ven. ¿Qué es el autoconcepto? ¿Qué tipos hay? Enseguida te lo contamos
2 tipos de autoconcepto según Showers
Gorka Jiménez Pajares

Escrito y verificado por el psicólogo Gorka Jiménez Pajares.

Última actualización: 16 septiembre, 2023

¿Cuántas veces nos hemos preguntado «Quién soy»? Tras hacerlo, podemos responder de muchas maneras. Todas ellas son válidas, porque definen características intrínsecas al «Yo» y dan cuenta de lo que denominamos bajo el término de «autoconcepto».

Tras realizarnos preguntas como esta, podemos comenzar a esbozar quienes somos. Sin embargo, tratar de dilucidar qué es lo que conocemos acerca de nuestro «Yo», es decir, qué fortalezas y qué limitaciones poseemos, puede ser complicado.

A las personas nos cuesta tomar distancia de nosotros mismos. Es decir, observar nuestro «Yo» desde el exterior, como si fuera un objeto ajeno desde el cual preguntarse. Esto nos invita a reflexionar sobre la complejidad del autoconcepto.

«El autoconcepto es el conjunto de creencias que una persona tiene sobre sí misma, que influyen en cómo se ve, se siente y se comporta»

-William B. Showers-

¿Qué es el autoconcepto?

William James fue el primer psicólogo en reflexionar sobre este complejo término. Para él, existía una diferencia clave entre lo que denominó «Yo con consciencia» o la habilidad para reflexionar e imaginar sobre el sí mismo en primera persona (lo que posee cada uno: «soy inteligente»), y el «Yo como entidad que puede ser pensada» (lo que es cada uno: el cuerpo, las pulsiones y las motivaciones).

Con el paso del tiempo, hemos equiparado algunos términos. Así, el «sí mismo» sería un equivalente del «Yo» y alude al universo de cogniciones (pensamientos e interpretaciones) y experiencias afectivas. Este cosmos sucede en nuestra mente tanto de forma consciente e intencional como de forma soterrada, inconsciente y automática.

Gracias a esto, somos capaces de establecer planes y ejecutarlos. Todo esto sucede a la vez que observamos nuestro comportamiento y las consecuencias de nuestras acciones en el contexto que nos rodea. Esto conlleva un feedback, una ‘retroalimentación’, que nos permita construir y extraer interpretaciones y significados de todo lo que nos acontece.



Un constructo complejo

Este término es, como podemos observar, un asunto notablemente complejo. Es una estructura psíquica que nos permite acceder al conocimiento que tenemos sobre nosotros mismos. Además, este conocimiento tiene la característica de que «ha sido validado» de manera veraz y definitoria de cómo creemos que somos.

Puede ser resistente al cambio, puesto que como su función es la de proveer estructura a nuestras conductas, emociones y pensamientos, cualquier dato o estímulo que ponga en duda los contenidos del autoconcepto va a generar una resistencia notable. Es, por tanto, débilmente permeable a los cambios que nos acontecen.

Sin embargo, para William B. Showers, el autoconcepto dista de ser una estructura monolítica, impermeable y rígida. Todo lo contrario, es un sistema de conocimientos dinámicos cuyas características son la flexibilidad y la multitud de formas que adopta.

En consecuencia, las personas somos capaces de construir conceptos de nosotros mismos de forma diferente. Lo hacemos en función de la situación que vivamos y enfrentemos, en contextos muy particulares.

«El autoconcepto es un proceso dinámico que cambia a lo largo del tiempo y se ve afectado por experiencias, interacciones sociales y evaluaciones externas»

-William B. Showers-

El autoconcepto según Showers

El contenido del autoconcepto varía en función del contexto o de la situación en la que se encuentre la persona. Por ejemplo, «¿cómo somos cuando estamos con nuestra pareja?» o «¿cómo fuimos antes de haber padecido esa enfermedad que nos hizo tanto daño?». Esto nace de la comparación con nosotros mismos, pero también como consecuencia de la comparación social.

La idea de que este concepto se origina, varía y se enriquece en función de las situaciones y experiencias que vive la persona dista de ser algo nuevo. La teoría del apego se basa en esta idea, ya que postula que las personas construimos diferentes «modelos mentales» acerca de nosotros mismos, de los demás y de la relación entre el «Yo mismo» propio y el «Yo mismo» de los demás.

«El autoconcepto es importante porque afecta a la forma en que las personas se relacionan con el mundo, con sus metas y logros, y su bienestar emocional»

-William B. Showers-

Dos tipos de autoconcepto según Showers

La teoría del autoconcepto planteada por Showers nos invita a considerar al autoconcepto como un telar. En concreto, un telar formado por los hilos de multitud de aspectos referidos a uno mismo, que se entrelazan y se conectan con varios contextos.

Para Showers, cada uno de estos aspectos hacen referencia a nuestras más sobresalientes identidades. A su vez, las identidades que poseemos pueden ser desmenuzadas y desenmarañadas en diferentes creencias.

Así, son importantes las distintas valoraciones que realizamos sobre las identidades que nos definen. Fruto de estas valoraciones (tanto positivas como negativas) se organiza el autoconcepto en torno a dos formas diferentes (Moreno, 2011).

«La autoevaluación es un componente clave del autoconcepto, ya que las personas se comparan con estándares externos e internos para evaluar su valía personal»

-William B. Showers-

1. La organización evaluativa compartimentalizada o el autoconcepto compartimentalizado

Este complejo término puede componerse de diferentes categorías. Algunas de ellas se encuentran muy compartimentalizadas, porque aluden a características o descripciones cuyas valoraciones se realizan en términos absolutos: o bien son positivas (dando lugar a compartimentos positivos) o en contraparte son negativas (y dan lugar a compartimentos negativos).

Por ejemplo, Lucas, un adolescente de 19 años, se describe positivamente en su faceta «Yo cuando estoy rodeado de mis amigos». Engloba dentro de este compartimento adjetivos como «abierto», «extrovertido», «empático» y «cercano». Así, nos hemos referido a un compartimento positivo.

Por el polo contrario, cuando habla en torno a su faceta de «Yo como estudiante», sus descripciones son más negativas y sombrías. Emplea adjetivos como «irritado», «irascible», «inseguro», «angustiado» o «triste». En este caso, estamos hablando de un compartimento negativo.

«El autoconcepto se relaciona con la forma en que nos vemos a nosotros mismos y cómo nos comparamos con los demás»

-Abraham Maslow-

2. La organización evaluativa integrada o el autoconcepto integrado

Por otro lado, podemos concebir al autoconcepto como si estuviera compuesto de categorías separadas, pero que contienen descripciones valoradas, de forma simultánea, tanto en positivo como negativo. Aunque nos pueda parecer incoherente o paradójico, están conectadas de este modo porque nos sirven y significan algo en particular para nosotros.

Por ejemplo, Marta es una mujer de 26 años que cuando habla de su «Yo en el trabajo» emplea adjetivos tanto con valencia positiva como negativa. En concreto, Marta señala que es «organizada en general, pero un caos cuando tiene sobrecarga de trabajo» o «resolutiva y proactiva en las tareas que hace, aunque incompetente si la tarea gira en torno al trato con un cliente».

«El autoconcepto es la imagen que tenemos de nosotros mismos en relación con los demás, y puede ser influenciado por la forma en que nos perciben los demás»

-Leon Festinger-



Algunas conclusiones sobre la teoría del autoconcepto de Showers

Por lo tanto, para Showers, este constructo está compuesto de las formas en las que nos describimos mediante creencias. Por otro lado, estas pueden ser únicamente positivas (o negativas) o pueden combinarse y tener un significado positivo a la par que negativo, en función de la situación que se dé.

Las personas tendremos un concepto de nosotros mismos más o menos positivo (o negativo) en función de lo accesibles que sean los comportamientos que hemos mencionado. De esta manera, para el autor, podemos presentar un autoconcepto con compartimentalización positiva o negativa (Moreno, 2011).

«El autoconcepto es la imagen mental que tenemos de nosotros mismos, basada en nuestras percepciones, pensamientos y sentimientos acerca de quiénes somos»

-Carl Rogers-

¿Qué predice la teoría del autoconcepto de Showers?

En hilo con lo que acabamos de mencionar y en función de cómo esté organizado y qué nivel de accesibilidad tengan los diferentes compartimentos, tendremos una alta autoestima y un mayor bienestar psicológico e interpersonal, o todo lo contrario:

  • Si nuestro autoconcepto se encuentra repleto de compartimentos, y se dan conductas que activen con mucha frecuencia aquellos compartimentos que son positivos, experimentaremos un estado de ánimo más elevado y nuestra autoestima se verá potenciada.
  • Si conseguimos y potenciamos nuestra capacidad para activar y acceder a los compartimentos positivos, con mayor frecuencia que a los negativos, el impacto que tengan las cogniciones desadaptativas, como la rumia y las emociones negativas, será menor.
  • Si se encuentra muy integrado, la amalgama de elementos positivos y negativos que lo componen podría, en potencia, tender al equilibrio. De esta manera, podría modular el estado de ánimo a la par que nos permitiría mantener una autoestima saludable.

En consecuencia, si somos personas con bienestar emocional y autoestima más potentes, tenderemos a acceder con mayor frecuencia a los elementos positivos de nuestro autoconcepto. Por otro lado, la mayor accesibilidad a los compartimentos negativos nos hará vulnerables al desarrollo de estados de ánimo depresivos.

En contraparte al autoconcepto compartimentalizado, el autonconcepto integrado está asociado de manera más intensa con la estabilidad de la autoestima (Moreno, 2011). Cuando el autoconcepto está demasiado compartimentalizado, es posible que los cambios en las experiencias emocionales se perciban de manera más drástica, en función de los eventos que ocurran.

El universo de factores que nos define es inmenso. Como hemos podido observar, podemos categorizar los rasgos, las características, los valores y las interpretaciones que realizamos sobre nosotros mismos en diferentes compartimentos. A su vez, estos pueden ser experimentados de forma «estanca» o de forma integrada.

«La autoestima se basa en la percepción que tenemos de nuestro propio valor, mientras que el autoconcepto se basa en nuestra percepción de quienes somos»

-Nathaniel Branden-




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