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¿Qué es la anhedonia?

La anhedonia es un síntoma característico de la depresión que implica una falta de disfrute en las cosas que antes nos causaban placer. Conoce más sobre este signo que puede aparecer también en la esquizofrenia.

¿Qué es la anhedonia?
Laura Ruiz Mitjana

Revisado y aprobado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana en 25 Diciembre, 2020.

Última actualización: 25 Diciembre, 2020

La anhedonia se define como una incapacidad para experimentar placer. Se utiliza el término, sobre todo, para designar una pérdida de placer en actividades que antes sí nos hacían disfrutar.

Es un síntoma típico de la depresión, pero también de la esquizofrenia. incluso puede aparecer de forma aislada, es decir, sin un trastorno mental de base. Pero, ¿qué más sabemos sobre la anhedonia? Deberemos diferenciarla de otros síntomas, como la apatía (falta de emoción, motivación o entusiasmo) y la abulia (falta de voluntad o energía).

“Cuánto disfrutas de tu vida es más importante que cuánto tienes en la vida”.

-T.P. Chia-

¿Qué es la anhedonia?

Anhedonia es una palabra que procede del griego, de los vocablos ἀv- (que significa ‘falta de’) y ἡδονή (hedoné que significa ‘placer’). Es decir, se puede definir como la incapacidad para experimentar placer, así como una pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades.

En este sentido, también se considera una falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros. Es un síntoma muy típico de la depresión, pero también puede aparecer de forma aislada, en un momento o época concreta de la vida o como consecuencia de otro trastorno distinto a la depresión.

Las primeras definiciones de la anhedonia enfatizaban la experiencia placentera como eje central de este concepto; sin embargo, modelos recientes han puesto de relieve otro elemento clave, que sería la necesidad de considerar diferentes aspectos del comportamiento divertido, como por ejemplo la motivación o el deseo de participar en una determinada actividad.

Causas de la anhedonia

Las causas de la anhedonia son diversas. Desde un punto de vista fisiológico se ha relacionado este síntoma con una alteración en el cerebro que impediría la segregación de dopamina, la sustancia relacionada con las sensaciones placenteras. Existen algunos estudios, como el de Gorwood (2008), que hablan de ello.

Por otro lado, la anhedonia es un síntoma típico de la depresión, pero también de épocas estresantes. Las personas con ansiedad también pueden manifestarla. Finalmente, en la esquizofrenia la anhedonia también aparece con frecuencia.

Anhedonia es síntoma de depresión.
La depresión es la condición mental típica que se asocia a la anhedonia.

¿Cómo evaluar la anhedonia?

La entrevista clínica resultará la herramienta clave para diagnosticar la anhedonia. Este instrumento permite conocer la percepción subjetiva del paciente sobre sus síntomas. La observación también nos permitirá indagar.

Si buscamos una herramienta más objetiva, encontramos algunas escalas. En el año 1976, L. Chapman y M. Raulin propusieron dos de ellas para evaluar la anhedonia. Recibieron el nombre de escalas de Chapman.

Concretamente, evaluaban la anhedonia física y la anhedonia social. Dichas escalas fueron revisadas y difundidas, aunque nunca llegaron a publicarse de forma oficial. Algunas de las características, según citan Chapman & Chapman (1978) y Eckblad et al. (1982) son las siguientes:

  • Escala revisada de la anhedonia física: se trata de un cuestionario autoaplicado de 61 preguntas que evalúa la capacidad de experimentar placer a través de estímulos físicos típicos, como por ejemplo el sexo, el tacto o la comida.
  • Escala revisada para la anhedonia social: también es un cuestionario autoaplicado, en este caso de 40 preguntas, que evalúa la capacidad para  experimentar placer a través de estímulos sociales, como por ejemplo charlar, intercambiar opiniones, tratar con otra gente.

La anhedonia social en diferentes trastornos

En investigaciones posteriores a la creación de estas dos escalas se pudo constatar cómo la de anhedonia social era la más útil de las dos. Además, se demostró que era un indicador fiable para posteriores trastornos del espectro esquizoide. Por otro lado, también se detectó que los resultados se mantenían en el tiempo en personas diagnosticadas con esquizofrenia.

Finalmente, la anhedonia social también ha demostrado ser un rasgo característico de las personas con trastorno del espectro autista. A raíz de ello han surgido estudios para investigar estas cuestiones, como el de Hurst et al. (2007), que intentaba averiguar el solapamiento diagnóstico entre el síndrome de Asperger y el trastorno esquizotípico de la personalidad.

Tratamiento de la anhedonia

¿Cómo tratar la anhedonia? Lo importante será siempre analizar la causa y trabajar en ella. Desde la terapia cognitivo conductual, por ejemplo, existen técnicas como la programación de actividades agradables que permiten trabajar en este síntoma y en otros (se considera un tratamiento eficaz para la depresión).

El paciente, junto al terapeuta, desarrolla una serie de ideas sobre actividades que antes le gustaba hacer y que ahora ya no. El objetivo de la técnica, que es en realidad conductual, es luchar contra el estado de no disfrute de la persona, pero sobre todo reducir la apatía.

Es decir, se trata de romper ese círculo vicioso de no hago nada y no tengo ganas de nada, que se utiliza en pacientes muy deprimidos, sobre todo al inicio de la terapia. En cuanto al tratamiento farmacológico, se emplean los fármacos antidepresivos que mejoran el estado de ánimo.

Antidepresivos para la anhedonia.
El uso de antidepresivos es parte del arsenal terapéutico con el que se aborda el problema.

Diferencias con la apatía y la abulia

Para realizar un buen diagnóstico diferencial no debemos confundir la anhedonia con la apatía o la abulia, dos síntomas también típicos de la depresión que no son lo mismo. Así, la apatía se refiere a la falta de motivación, emoción o entusiasmo; sería un estado psicológico de indiferencia.

El individuo con apatía no respondería a los estímulos de su vida. En cambio, en la anhedonia no se produce indiferencia, sino una falta de disfrute en lo que antes sí nos hacia disfrutar.

En el caso de la abulia se refiere a la falta de voluntad o de energía para hacer algo o para moverse. Como vemos, no es que la persona no disfrute con las cosas, sino que directamente no tiene energía para hacerlas. En realidad, apatía, abulia y anhedonia son tres fenómenos que suelen aparecer en conjunto en la depresión.

Conocer el por qué

Como vemos, la anhedonia es un síntoma que puede generar mucho malestar en la persona, ya que llega a sentir que ha perdido la capacidad de disfrutar e ilusionarse. Sin embargo, esa capacidad no se pierde. Deberemos pedir ayuda profesional, ya que muchas veces salir no es fácil.

Por otro lado, conocer la causa del síntoma resultará primordial para poder ahondar en el por qué de esta falta de disfrute; quizás es una depresión o solo un síntoma que aparece por circunstancias puntuales de la vida. Todo tiene su por qué, especialmente en psicología.

Trastornos disociativos: síntomas y características

Trastornos disociativos: síntomas y características

Los trastornos disociativos representan una separación con respecto a los propios procesos mentales o hacia la propia identidad



  • American Psychiatric Association (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • American Psychiatric Association (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.
  • Ayuso, J.L. y Carulla, L.S. (1994). Manual de psiquiatría. Vol. I. McGraw-Hill. Madrid.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Chapman, L. J., Chapman, J. P., & Raulin, M. L. (1976). Scales for physical and social anhedonia. Journal of Abnormal Psychology, 85(4), 374–382. https://doi.org/10.1037/0021-843X.85.4.374.
  • Gorwood, P. (2008). Neurobiological mechanisms of anhedonia. Dialogues Clin Neurosci, 10(3): 291–299.

Laura Ruiz Mitjana
Laura Ruiz Mitjana
Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.