Medicamentos para la hipertensión

Las personas hipertensas tienen varias opciones de tratamiento en cuanto a medicamentos se refiere. Conozcamos todos los grupos disponibles y algunos fármacos puntuales que forman parte de ellos.
Medicamentos para la hipertensión
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 30 junio, 2021

Los medicamentos para la hipertensión, también conocidos como antihipertensivos, son claves en el tratamiento de la presión sanguínea elevada.

No curan la enfermedad, pero ayudan a mantenerla controlada y reducir la aparición de complicaciones relacionadas con ellas. Los hay de muchos tipos e incluso es posible realizar combinaciones entre ellos para lograr mejores resultados.

Es importante que los hipertensos se familiaricen con todas las opciones de fármacos, en parte como método de concientización. La elección de uno u otro varía de acuerdo con el contexto, la edad, las afecciones previas, la ingesta de otros medicamentos y otros criterios adicionales.

Hoy te enseñamos los grupos bajo los cuales se catalogan y algunos medicamentos más usados para la hipertensión.

¿Cómo funcionan los medicamentos para la hipertensión?

No todos los medicamentos para la presión arterial alta funcionan de la misma forma. Aunque el objetivo final es el mismo, reducir los niveles de tensión, estos lo consiguen de diferentes maneras. Los Centers for Disease Control and Prevention de los Estados Unidos (CDC) nos recuerdan sus modos de actuar más frecuentes:

  • Relajar tus vasos sanguíneos.
  • Bloquear la actividad nerviosa que puede restringir las arterias.
  • Provocar que tu corazón lata con menos intensidad.
  • Ayudar a que tu cuerpo se deshaga del agua extra.

Esta es la manera como la mayoría de los fármacos para la hipertensión funcionan. Debido a esto, los niveles de presión sanguínea descienden a valores cercanos, iguales o inferiores a 120/80 mmHg, el rango sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A su vez, se previene el desarrollo de complicaciones relacionadas con la presión sanguínea alta. A saber, infarto del miocardio, insuficiencia renal, ataques cerebrovasculares y muchos más. Con esto en mente, ahora conozcamos cómo se agrupan los medicamentos y cuáles son los más usados según el caso.

Tipos de medicamentos para la hipertensión

Existen muchas clases de medicamentos para la presión arterial alta. Cada una con modos de actuar, efectos secundarios y recomendaciones diferentes. Los grupos que te presentamos han sido seleccionados con base en los sugeridos por la American Heart Association (AHA) y aprobados por la Food And Drug Administration (FDA) para tratar la hipertensión:

Diuréticos

Los medicamentos para la hipertensión incluyen los diuréticos
Los diuréticos suelen usarse en combinación con otros antihipertensivos, es decir, en politerapia.

También se conocen como píldoras de agua, son el medicamento más usado para la hipertensión. Los hay de tres tipos: de asa, tiazídicos y ahorradores de potasio. En general, todos funcionan ayudando al riñón a eliminar el exceso de agua y sodio. Como consecuencia desciende la presión arterial.

La evidencia certifica el uso de este grupo con otros tipos de fármacos antihipertensivos, grupos de edad y algunas condiciones subyacentes. Entre los más comunes encontramos los siguientes:

  • Indapamida (Lozol).
  • Metolazona (Mykroz y Zaroxolyn).
  • Clortalidona (Higrotón).
  • Clorotiazida (Diuril).
  • Hidroclorotiazida (Esidrix, Hydrodiuril y Microzide).
  • Clorhidrato de amilorida (Midamar).
  • Triamtereno (Dyrenium).
  • Furosemida (Lasix).
  • Bumetanida (Bumex).

También existe la categoría de diuréticos combinados. Estos agrupan varios de ellos en un solo lugar: por ejemplo, clorhidrato de amilorida + hidroclorotiazida (Modurético). Entre sus efectos adversos destacamos los siguientes:

  • Aumento de la micción (por ello se prefiere su ingesta a primera hora de la mañana).
  • Mareos.
  • Aumento de los niveles de azúcar en sangre.
  • Episodios de gota.

Se debe evitar su uso durante la lactancia, ya que el medicamento puede pasar al bebé a través de la leche materna. Ante problemas renales o hepáticos subyacentes se debe hacer una valoración continua u optar por alternativas en otros grupos.

Bloqueadores beta

También se conocen como bloqueadores beta adrenérgicos, funcionan bloqueando los efectos de la adrenalina en el organismo. Debido a ello, la frecuencia cardíaca se hace más lenta y el corazón trabaja con menos intensidad. Esto se traduce en una reducción de la presión arterial.

Aunque ya no se consideran un medicamento de primera línea, los estudios no dejan de señalar su utilidad para contrarrestar los efectos colaterales de la hipertensión. También se usan para la angina de pecho, la insuficiencia cardíaca y el infarto del miocardio. Los más usados están a continuación:

  • Atenolol (Tenormin).
  • Propranolol (Inderal).
  • Betaxolol (Kerlone).
  • Acebutolol (Sectral).
  • Timolol (Blocadren).
  • Bisoprolol (Zebeta).
  • Cartelol (Cartrol).

Algunos de los efectos secundarios que puede generar incluyen los siguientes:

  • Fatiga.
  • Disfunción sexual.
  • Insomnio.
  • Disnea.
  • Malestar estomacal.

No se debe administrar en personas con latidos cardíacos lentos, shock, bloqueos cardíacos, mujeres embarazadas o ante problemas de asma, tiroides, hepáticos o renales.

Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina

Se les conoce también como IECA y se caracterizan por inhibir la producción de la enzima angiotensina. Esta es una hormona con cualidades vasoconstrictoras, de modo que su ausencia provoca que los vasos sanguíneos se dilaten y se reduzca así la presión.

En general la evidencia nos indica que son fármacos muy bien tolerados por las personas, sin importar que el tratamiento sea a largo plazo. Una selección de los más populares la recogemos en la siguiente lista:

  • Captopril (Capoten).
  • Enalapril (Vasotec).
  • Perindopril (Aceon).
  • Quinapril (Accupril).
  • Benazepril (Lotensina).
  • Lisinopril (Zestril y Prinivel).
  • Ramipril (Altace).
  • Fosonipril (Monopril).

Algunos de los efectos adversos tras su ingesta son mareos, dolor de cabeza, pérdida del gusto, tos y elevación de los niveles de potasio. No se recomienda su uso en mujeres embarazadas.

Bloqueadores de los receptores de angiotensina II

Conocidos como BRA o ARA II, operan bloqueando los efectos de la angiotensina. Actúan directamente sobre los receptores, especies de ranuras químicas que necesita la angiotensina para encajar y manifestar sus efectos. Como resultado no se genera vasoconstricción y las arterias por tanto se mantienen dilatadas.

Sabemos que este grupo de fármacos no se debe usar durante el embarazo, la lactancia y en niños (a falta de evidencia). Es posible que en adultos mayores se requiera un ajuste de la dosis, así que se empezará por una pequeña que se aumentará según corresponda. Los fármacos más usados de este grupo son los siguientes:

  • Losartán potásico (Cozaar).
  • Valsartán (Diovan).
  • Candesartán (Atacand).
  • Irbesartán (Avapro).
  • Olmesartán (Benicar).
  • Telmisartán (Micardis).

Sus efectos secundarios son poco frecuentes. Los más comunes son mareos e hiperpotasemia. Al igual que todos los grupos, se pueden generar reacciones alérgicas.

Bloqueadores de los canales de calcio

Los medicamentos para la hipertensión incluyen los bloqueantes de canales de calcio
Los bloqueadores de canales de calcio son capaces de afectar la contractilidad de las arteriolas y el corazón.

Evitan que el calcio penetre en las paredes musculares lisas del corazón y las arterias. En condiciones normales, cuando esto sucede se produce tanto contracción cardíaca como vasoconstricción, fenómenos que aumentan la presión sanguínea. Ante su reducción, la contracción es más leve y por lo tanto se incentiva un efecto relajante.

Los estudios señalan que el consumo con otros fármacos puede llevar a efectos adversos. Por ejemplo, ante algunos antimicóticos como fluconazol o itraconazol, los bloqueadores de los canales de calcio interactúan desfavorablemente. Entre los más usados mencionamos los siguientes:

  • Amlodipino (Norvasc).
  • Felodipino (Plendil).
  • Nifedipina (Procardia y Adalat).
  • Bepridil (Vasocor).
  • Diltiazem (Cardizem, Dilacor y Tiazac).
  • Clevidipina (Cleviprex).

Algunas de las secuelas de su tratamiento son mareos, estreñimiento, dolor de cabeza, hinchazón de tobillos y somnolencia. No se debe usar ante afecciones cardíacas, en mujeres embarazadas o en período de lactancia.

Bloqueadores alfa

Actúan directamente sobre la hormona norepinefrina, lo que impide que las paredes de los vasos sanguíneos se contraigan. Los hay de acción corta o prolongada y pueden ser útiles también para mejorar el flujo de la orina en algunos pacientes.

Se suele utilizar en compañía de otros medicamentos para la presión arterial, ya que su monoterapia en algunos casos resulta insuficiente. Los comercializados en la actualidad son los siguientes:

  • Doxazosina (Cardura).
  • Prazosina (Minipress).
  • Terazosina (Hytrin).
  • Fenoxibenzamina (Dibenzilina).

Como efectos adversos, pueden aumentar la frecuencia cardíaca, fomentar caídas de la presión arterial (hipotensión) y mareos. Por todo esto, su administración en personas mayores debe estar muy controlada.

Agonistas del receptor alfa 2

Se conocen también como agonistas adrenérgicos alfa 2. La evidencia avala su uso para prevenir episodios de hipertensión y frecuencia cardíaca alterada durante una cirugía, así como la posterior protección al músculo cardíaco.

Operan disminuyendo la porción simpática del sistema nervioso involuntario, lo que ocasiona una disminución de la presión sanguínea. El fármaco más usado es la metildopa. Se considera un medicamento de primera línea durante el embarazo, siempre y cuando su ingesta esté controlada. Puede provocar somnolencia y mareos.

Bloqueadores alfa y beta combinados

Estos son utilizados vía intravenosa para tratar una crisis hipertensiva. En ocasiones se pueden recetar fuera de estos contextos, en especial si el paciente tiene muchas probabilidades de tener insuficiencia cardíaca.

Su efecto adverso más común en la hipotensión ortostática, de manera que debe suministrarse con precaución en adultos. Los más comunes son carvedilol (Coreg) y labetalol (Trandate).

Agonistas centrales

Se conocen también como alfa adrenérgicos de acción central. Operan bloqueando las señales del cerebro al sistema nervioso que incentivan el estrechamiento de los vasos sanguíneos y el aumento de la frecuencia cardíaca. Los más usados son los siguientes:

  • Clonidina (Catapres).
  • Guanfacina (Tenex).
  • Metildopa (Aldomet).
  • Guanabenz (Wytensin).

Sus efectos secundarios son sequedad en la boca, estreñimiento, somnolencia e hipotensión. Su ingesta no debe suspenderse de manera abrupta, ya que la presión arterial puede subir a niveles peligrosos. No se recomienda acompañar su tratamiento con alcohol, ya que las reacciones adversas pueden empeorar.

Inhibidores adrenérgicos periféricos

Bloquean neurotransmisores que envían señales de contracción a los músculos lisos. No forman parte de la primera línea de medicamentos para la presión arterial. De hecho, su uso es poco frecuente; salvo que el organismo de los pacientes no haya tolerado las opciones anteriores.

Sus efectos secundarios más comunes son diarrea, congestión nasal, problemas estomacales, insomnio e hipotensión ortostática. Un ejemplo de ellos son guanadrel (Hylorel), guanetidina (Ismelin) y reserpina (Serpasil).

Vasodilatadores

Actúan directamente en los vasos sanguíneos, en concreto en las arteriolas. Su efecto vasodilatador relaja las paredes de las arterias provocando que la sangre fluya con menos resistencia. Pueden ocasionar dolor de cabeza, hinchazón y molestias en las articulaciones.

Los dilatadores de los vasos sanguíneos más usados son minoxidil (Loniten) e hidralazina de clorhidrato (Apresolina). Estos fármacos deben administrarse con cuidado debido a su interacción negativa con otros medicamentos o ante afecciones subyacentes.

Preguntas frecuentes sobre los medicamentos para la hipertensión

La elección de los medicamentos para la hipertensión por lo general depende del grado de tolerancia del organismo. Cuando no surten efecto luego de un par de semanas el especialista intentará con otros grupos diferentes. No es infrecuente que se usen varios al mismo tiempo para mejorar los resultados.

La FDA recomienda a los pacientes comprar un monitor de la presión arterial para llevar un control de los valores después del inicio de la ingesta. Es un método asequible, seguro y rápido para comprobar los niveles de presión desde el hogar. Dicho esto, a continuación respondemos algunas dudas respecto a los medicamentos para la hipertensión:

¿Cuál es la dosis recomendada?

La dosis la regula el especialista con base en la edad, condiciones previas, peso, interacción con otros fármacos y gravedad de los niveles de presión sanguínea. En caso de que el paciente no desarrolle mejorías o los efectos secundarios sean muy persistentes se puede hacer un ajuste de la dosis.

Nunca debes hacer un ajuste por tu cuenta. Si a través de un tensiómetro digital te percatas de que los valores están altos, consulta con tu especialista de confianza sin abandonar el tratamiento que mantienes por el momento.

¿Qué hago si olvido la ingesta del fármaco?

Lo recomendable es que tomes el medicamento cuanto antes, con la salvedad de que la próxima dosis esté muy cerca (menos de 12 horas). En estos casos debes evitarlo, ya que puedes incentivar una sobredosis del fármaco en tu organismo. Esto puede motivar el empeoramiento de los efectos secundarios o reacciones peligrosas a nivel cardíaco o renal.

¿Cómo debo actuar en caso de sobredosis?

Debes dirigirte cuanto antes a un centro médico, ya que en función del grupo de antihipertensivos los pronósticos pueden ser incluso mortales. La sobredosis de bloqueadores beta, por ejemplo, es una de las más peligrosas. En el centro médico realizarán una serie de pruebas destinadas a corroborar la gravedad del episodio y sus secuelas en el organismo.

¿Cómo almacenar o desechar los medicamentos para la hipertensión?

Mantén el medicamento siempre en un lugar seco, alejado de la humedad o el sol. Procura que la temperatura oscile entre 15 y 30 grados y asegura la hermeticidad del fármaco. Sitúalos lejos del alcance de los menores, en especial si convives con bebés o niños muy pequeños. En caso de que debas tirarlos hazlo en una bolsa sellada en un contenedor de basura.



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