Tratamiento de la hipertensión

El tratamiento de la hipertensión generalmente se aplica a través de terapias combinadas. Tiene en cuenta la salud previa del paciente, las características de su condición y las respuestas del organismo. Conoce las opciones disponibles en la actualidad.
Tratamiento de la hipertensión
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto.

Última actualización: 29 junio, 2021

La hipertensión arterial está relacionada con el desarrollo de enfermedades cardíacas, renales y cerebrovasculares. Aunque es una condición que no puede curarse, sí cuenta con terapias destinadas a controlar los niveles de presión en los vasos sanguíneos. Para lograr esto, existen diferentes alternativas de tratamiento de la hipertensión.

A grandes rasgos, el tratamiento de la presión sanguínea alta se desarrolla en dos modalidades: con monoterapia o terapia combinada. Debido a que la evidencia ha sugerido que esta última es más efectiva, el especialista puede optar por el uso de varios métodos.

Tratamiento farmacológico de la hipertensión

Aunque no todos los pacientes necesitan implementar un tratamiento farmacológico para la hipertensión, lo cierto es que es la opción para los cuadros más graves. Están documentados aquellos fármacos que han demostrado ser más útiles para esta labor. Conforman un total de 6 familias de antihipertensivos aprobados por la Organización Mundial de la Salud y la Sociedad Internacional de Hipertensión.

Como bien han señalado los estudios al respecto, el tratamiento farmacológico es de ayuda para prolongar la vida y prevenir, o en todo caso postergar, el desarrollo de enfermedades complementarias.

Diuréticos

Se utilizan para ayudar a los riñones a eliminar el agua excedente y el sodio del organismo. Con frecuencia se prescriben como tratamiento de la hipertensión esencial y su bajo coste los hace accesibles para la mayoría.

Entre los grupos más usados destacamos los siguientes:

  • Tiazidas.
  • Diuréticos de asa.
  • Ahorradores de potasio.
  • Tiazidas-like.

La evidencia indica que los diuréticos tiazidas son los más recomendados. En parte por su capacidad de acoplarse a la terapia combinada.

Algunos medicamentos como la hidroclorotiazida, la clortalidona y la indapamida son los más recetados en el mundo. Su principal efecto secundario es el aumento en la orina, lo que reduce los niveles de potasio en la sangre.

Inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina

Conocidos también como IECA, controlan la presión sanguínea al dilatar las arterias por un mecanismo indirecto. Se sabe que su uso esta contraindicado en las mujeres embarazadas.

Entre sus efectos secundarios destacamos el aumento de niveles de potasio en el organismo y la disminución del sentido del gusto, así como una tos crónica en algunos pacientes. Algunos de los más usados son los siguientes:

Sus capacidades inhibidoras de la vasoconstricción, según la información científica, aparecen porque retrasan la degradación de la bradicinina, un vasodilatador natural y potente.

Paciente mide tensión arterial.
La presión arterial se suele tratar con fármacos cuando excede ciertos valores que se sabe que no responderán solo a medidas higiénico dietéticas.

Antagonistas de receptores de la angiotensina II

Estos se utilizan como alternativa de los anteriores, ya que la evidencia indica que producen menos efectos secundarios. Los estudios demuestran que son tan eficaces como otros medicamentos antihipertensivos.

Los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA) funcionan bloqueando el accionar de las enzimas que se encargan de estrechar las arterias. Entre los más populares encontramos los siguientes:

Pueden provocar reacciones alérgicas, leves mareos y aumentar los niveles de potasio. En casos menos frecuentes, los ARA también pueden generar náuseas y pérdida del apetito.

Bloqueadores de los canales de calcio

Los bloqueadores de los canales de calcio contribuyen a relajar los músculos de los vasos sanguíneos y a reducir la frecuencia cardíaca. Aunque se pueden usar para otras variantes, las investigaciones avalan su uso para la hipertensión pulmonar idiopática.

Entre sus efectos adversos encontramos dolores de cabeza y estreñimiento. Algunos de los más usados son el diltiazem y la amlodipina.

Betabloqueantes

También se conocen como agentes bloqueantes beta andrenérgicos. Su función es reducir la carga cardíaca al disminuir la frecuencia cardíaca y dilatar los vasos sanguíneos.

Entre sus efectos colaterales están la fatiga, la dificultad para respirar y el aumento de peso. Algunos ejemplos de betabloqueantes son los siguientes:

Estilo de vida como tratamiento de la hipertensión arterial

En paralelo con el tratamiento farmacológico, el especialista indicará una serie de cambios en el estilo de vida. Muchas veces, en cuadros leves con pequeñas variaciones de tensión, solo los cambios de hábitos son capaces de reducir el riesgo.

Está documentada la relación positiva de algunos hábitos con la reducción natural de la presión sanguínea. Entre las recomendaciones más destacadas encontramos las siguientes:

  • Reducir la ingesta de tabaco: la evidencia indica que el tabaquismo está asociado con la rigidez arterial, el deterioro de la función endotelial y alteraciones de los factores antitrombóticos.
  • Minimizar el consumo de alcohol: puesto que las investigaciones apuntan que los pacientes alcohólicos tienen la presión sanguínea más alta que quienes no consumen, controlar la ingesta puede reportar beneficios.
  • Mantener una dieta equilibrada: bajar la cantidad de sal contribuye a reducir el sodio circulante.
  • Bajar de peso: los estudios dan cuenta de una relación muy estrecha entre la obesidad y el sobrepeso con la hipertensión arterial. Los pacientes con peso de más pueden tener mayores complicaciones en el futuro.
  • Hacer ejercicio: siempre y cuando la condición lo permita, los pacientes deben incluir al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico durante la semana. Desde hace años se reconoce que es un excelente método para controlar los niveles de tensión sanguínea de forma natural.
Ejercicio físico en el tratamiento de la hipertensión.
El tratamiento de la hipertensión arterial tiene sus pilares en el ejercicio físico, la dieta y la reducción de hábitos nocivos.

Tratamiento complementario de la hipertensión

Para complementar lo anterior, el especialista puede recomendar la puesta en práctica de otros hábitos que ayudan a mitigar las secuelas de la enfermedad. Por ejemplo, está estudiado el papel que juega el estrés en el agravamiento de las complicaciones.

Es por esto que los pacientes pueden valerse de diferentes opciones para tratar de reducir el nerviosismo y la ansiedad. Algunas de estas técnicas son las siguientes:

Estos son solo algunos ejemplos para reducir el estrés diario. También es bueno optar por aumentar el consumo de magnesio, potasio y calcio. Aunque aún falta mucho por investigar, la evidencia sugiere que estos minerales controlan la tensión arterial.

No es lo mismo para cada paciente

Para finalizar, recuerda que no todos los pacientes reaccionan igual al uso de los medicamentos. Es común que se deba pasar por un par de abordajes antes de hallar el que mejor se acopla con el organismo.

Aunque su efectividad es limitada y el respaldo científico es contradictorio, se puede recurrir a técnicas alternativas, como la fitoterapia o acupuntura. Estas opciones siempre deben ser complementarias y no usarse como tratamiento principal.



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