Trastornos del espectro alcohólico fetal: ¿en qué consisten?

Los trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF) incluyen una variedad de trastornos debidos al consumo de alcohol de la madre durante el embarazo. Conllevan síntomas cognitivos, psicológicos y conductuales, de grados muy diversos. Te lo contamos todo sobre los TEAF.
Trastornos del espectro alcohólico fetal: ¿en qué consisten?
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 21 abril, 2021.

Última actualización: 21 abril, 2021

Los trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF) aparecen en un bebé cuando su madre ha consumido alcohol, en mayor o menor medida, durante el embarazo. En países occidentales, los TEAF se producen en 0,5-2 casos por cada 1 000 nacidos. En España, hablamos de 2 casos por cada 1 000 nacimientos.

Se trata de un conjunto de trastornos que causan alteraciones diversas en el desarrollo del bebé, a nivel cognitivo y conductual. Los niños con TEAF suelen presentar dificultades a nivel intelectual y también problemas conductuales y del aprendizaje.

¿Qué más sabemos de estos trastornos? ¿Cuáles son sus síntomas, causas y factores de protección? ¿Cómo se tratan?

Trastornos del espectro alcohólico fetal: ¿en qué consisten?

Los trastornos del espectro alcohólico fetal son complejos.
El consumo de alcohol es dañino para los fetos en desarrollo.

Los trastornos del espectro alcohólico fetal (TEAF) incluyen una serie de afecciones que pueden aparecer en una persona cuya madre bebió alcohol durante el embarazo. Como veremos, existen diferentes tipos de TEAF, cada uno con unas características definitorias bastante claras.

Las afecciones en los TEAF pueden ser de diferente tipo y de diferente grado, e incluyen efectos o síntomas como problemas físicos, discapacidad intelectual y problemas del comportamiento y del aprendizaje. De forma genérica, alguien con un TEAF presenta la combinación de todos estos síntomas.

Síntomas

¿Cuáles son los síntomas o signos de los trastornos del espectro alcohólico fetal? Como decíamos, estos incluyen una gran variedad de efectos, que pueden ser desde leves hasta graves.

Así, una persona con un TEAF puede presentar diferentes tipos de síntomas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), estos son los siguientes:

Síntomas médicos o físicos

  • Bajo peso al nacer (y bajo peso corporal durante la vida).
  • Baja estatura.
  • Cabeza de tamaño pequeño.
  • Dificultades para dormir.
  • Problemas de succión siendo bebé.
  • Problemas de audición y de visión.
  • Problemas cardíacos.
  • Problemas de riñones.
  • Problemas en los huesos.
  • Características faciales anormales (por ejemplo: surco menos marcado entre la nariz y el labio superior, denominado surco subnasal).

Síntomas cognitivos

  • Problemas de aprendizaje.
  • Dificultades o alteraciones de memoria.
  • Retrasos en el habla y el lenguaje.
  • Discapacidad intelectual, que puede ir de leve a grave.
  • Dificultades de juicio o razonamiento.
  • Problemas de atención o concentración.

Síntomas conductuales

  • Síntomas hiperactivos o trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
  • Mala coordinación motora.
  • Alteraciones de conducta.
  • Sensación de hiperactivación constante o “alerta”.

Síntomas psicológicos o emocionales

En algunos casos, los TEAF también pueden conllevar alteraciones en el área emocional de la persona:

  • Ansiedad o trastornos de ansiedad.
  • Síntomas depresivos o depresión.
  • Problemas de autoestima.

Tipos de trastornos del espectro alcohólico fetal

Existen diferentes tipos de trastornos del espectro alcohólico fetal, según sus características y el tipo de síntoma predominante.

Síndrome alcohólico fetal (SAF)

Quizás el más conocido; representa el extremo más grave de los trastornos del espectro alcohólico fetal (aunque no es el más frecuente). Las personas que lo padecen pueden presentar características faciales anormales, alteraciones en el crecimiento y problemas relacionados con el sistema nervioso central.

Además, pueden presentar también discapacidad intelectual (en diferente grado), problemas de aprendizaje y memoria, problemas de atención, comunicación, vista y/o audición. Son personas que suelen tener problemas ya desde bien pequeñas, en la escuela.

Otras alteraciones

También pueden presentar dificultades para llevarse bien con los demás o para relacionarse. Así, independientemente del grado de afectación anatómica del cerebro del niño, en un caso de SAF, siempre se observarán alteraciones cognitivas o conductuales.

El SAF es la principal causa teratogénica de discapacidad intelectual, por detrás únicamente del síndrome de Down y del síndrome X frágil.

Trastorno del neurodesarrollo relacionado con el alcohol

En este caso hablamos de personas con discapacidad intelectual y problemas de conducta y aprendizaje. Puede ser que el desempeño académico o escolar sea adecuado, y que presenten solo dificultades en el área de las matemáticas y dificultades de memoria y razonamiento. También pueden presentar bajo o nulo control de los impulsos.

Defectos de nacimiento relacionados con el alcohol

Incluye síntomas o efectos como problemas del corazón, de los riñones, los huesos o la audición. Es probable que las personas con esta condición presenten una combinación de estos síntomas.

Trastorno neuroconductual asociado a la exposición prenatal al alcohol

Este trastorno fue incluido por primera vez en 2013, como una afección reconocida, en el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). Un niño o un joven con este trastorno neuroconductual, presentará problemas en tres grandes áreas:

  • Pensamiento y la memoria: problemas para planificar, olvidos de información ya aprendida…
  • Conductual: alteraciones de conducta diversas (rabietas, irritabilidad, rigidez mental…).
  • Funcionamiento cotidiano: dificultades para llevar a cabo, de forma autónoma, actividades de la vida diaria.

Para poder hacerse este diagnóstico, la madre del bebé debe haber consumido más que unos mínimos niveles de alcohol antes del nacimiento del niño.

Según la APA (Asociación Estadounidense de Psiquiatría), estos niveles serían más de 13 tragos de bebidas alcohólicas durante un mes del embarazo (es decir, cualquier período de 30 días durante el embarazo), o más de dos tragos en una misma ocasión.

Causas

Los trastornos del espectro alcohólico fetal se producen en una persona porque su madre consumió alcohol durante el embarazo. De esta forma, el alcohol en la sangre de la madre se transmite al bebé, a través del cordón umbilical. Lógicamente, eso tiene un impacto importante en el bebé, que aún se está formando y es vulnerable en este sentido.

Por otro lado, no hay una cantidad “segura” de alcohol que se pueda consumir durante el embarazo, o al menos, que se conozca con exactitud. Además, no hay ningún momento del embarazo en el que la madre pueda beber sin implicarle ningún riesgo a su hijo.

De esta forma, sabemos que el alcohol es capaz de causar problemas para el bebé en gestación en cualquier etapa del embarazo (incluso antes de que la mujer sepa que está embarazada). En este sentido, cualquier tipo de alcohol es perjudicial durante el embarazo (ya sea vinos, cervezas, alcohol “duro”…).

Prevención

Los trastornos del espectro alcohólico fetal pueden evitarse.
Un adecuado control prenatal es imprescindible.

Prevenir los trastornos del espectro alcohólico fetal pasa por no consumir nada de alcohol durante el embarazo. Tampoco debería consumirlo mientras se busca ese embarazo, porque puede ocurrir que la mujer no sepa que lo está hasta que esté de 4 o 6 semanas de embarazo (así, el alcohol perjudicaría al bebé de igual forma).

Aunque lo mejor sea nunca consumir alcohol durante el embarazo para evitar un posible TEAF, si la mujer ha empezado a consumir durante el mismo, nunca es tarde para dejar de hacerlo. Mejor dejarlo al principio que al final, porque pones en menor riesgo la salud y del desarrollo del bebé.

Tratamiento

Los trastornos del espectro alcohólico fetal no tienen cura, es decir, duran toda la vida. Sin embargo, los estudios indican que los programas de estimulación temprana podrían beneficiar el desarrollo de estos niños.

Lo ideal será optar por un tratamiento multidisciplinar, a través del cual atender al niño en su totalidad. Esto incluye abordar sus problemas cognitivos, psicológicos y emocionales, conductuales o médicos desde diferentes disciplinas.

Desde el área psicológica, se proponen tratamientos centrados en estimular las capacidades de aprendizaje preservadas (por ejemplo: programas de estimulación cognitiva), técnicas de modificación de conducta, psicoeducación para padres, etc.

Factores de protección

Según estudios de Streissguth et al. (2004) existe una serie de factores de protección para este tipo de trastornos, que serían:

  • Un diagnóstico antes de los 6 años de edad.
  • Un entorno y un hogar estable, lleno de cariño.
  • Un entorno enriquecedor y estimulante durante los años escolares.
  • Un ambiente libre de violencia.
  • El acceso a una educación especial y a los servicios sociales.

Los trastornos del espectro alcohólico fetal son trastornos que pueden ser leves o graves, pero que suelen ser complejos porque afectan a la persona de por vida. Por ello la prevención en estos casos resulta fundamental, y se consigue a través de la abstención del consumo de alcohol durante el embarazo.

Aunque no exista una cura para este tipo de trastornos, sí pueden abordarse sus síntomas, a través de un tratamiento multidisciplinar. Así, se puede mejorar la calidad de vida de estas personas y su desarrollo a nivel cognitivo, emocional y social. Por otro lado, se recomienda buscar grupos de apoyo y pedir ayuda profesional en caso de vivir esta experiencia en un hijo.

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