Alcoholismo: causas y síntomas

Bernardo Peña · 15 noviembre, 2019
¿Por qué las personas se tornan alcohólicas? ¿Cómo lo explica la ciencia? ¿Cuáles son los síntomas del alcoholismo? Toda la información en este artículo.

El alcoholismo es uno de los problemas más importantes y serios con los que se encuentra la sociedad actual. Aunque otras formas de drogodependencia reciben más atención, el alcohol, su abuso y dependencia, son los que consistentemente más daño producen a la sociedad.

El uso abusivo del alcohol produce tanto problemas en el aspecto de la salud (alteraciones físicas y psicológicas), como en el aspecto social (accidentes, homicidios, absentismo laboral, etc.).

Alcoholismo, prevalencia y género

En España, se considera que entre el 4 % y el 12 % de la población, según distintas muestras, son alcohólicos. La prevalencia es mayor en hombres que en mujeres, aunque últimamente se están igualando ambas tasas.

En las mujeres, el alcoholismo tiene rasgos particulares, tanto por factores socioculturales, como por factores biológicos. Los factores socioculturales tienden a rechazar más el uso de esta droga en mujeres y a disculpar o tolerarlo en los hombres, lo que hace que el consumo de alcohol en mujeres tenga un carácter más privado.

La mujer presenta, frente al alcohol, una mayor vulnerabilidad fisiológica y una mayor propensión al desarrollo de trastornos secundarios a su ingesta, tanto a nivel físico (por ejemplo, cirrosis) como psicológico (por ejemplo, suicidio, cuadros paranoides, etc.).

El límite medio de resistencia somática al alcohol se sitúa en el hombre en 60 g, mientras que en la mujer está en 20 g. La absorción del alcohol es más rápida durante el periodo premenstrual, reduce la tensión de este y, por lo tanto, se refuerza su ingesta, lo que puede contribuir en parte al desarrollo del alcoholismo femenino.

Efectos del alcohol a corto plazo

El alcohol tiene efectos a corto y largo plazo. En cuanto a los efectos a corto plazo, estos son tanto fisiológicos como psicológicos.

A nivel fisiológico, el alcohol se absorbe rápidamente; la presencia de alimentos en el estómago retarda su absorción, aunque no la impide. Una vez ingerido, es absorbido en la sangre sin digestión. Cuando alcanza el cerebro, su efecto fisiológico a corto plazo es deprimir el funcionamiento del Sistema Nervioso Central (SNC).

Cuando el nivel de alcohol en sangre es de alrededor del 0,1 % (el equivalente a beber 150 ml de whisky o cinco vasos de cerveza), se deteriora la coordinación muscular y cuando los niveles de alcohol en sangre superan el 0,5 %, se puede perder el conocimiento e, incluso, morir.

Los efectos fisiológicos a corto plazo del alcohol están determinados por muchos factores. Entre ellos, están el peso corporal del individuo, la cantidad de alimento presente en el estomago, la velocidad de ingestión, la experiencia anterior con la bebida, la herencia, los factores personales y el ambiente y la cultura del bebedor.

A nivel psicológico, los efectos a corto plazo del alcohol son sentimientos de felicidad, perdida de inhibiciones, juicio deficiente y reducción de la concentración y los tiempos de reacción. Los efectos psicológicos del alcohol también están determinados por variables personales y variables contextuales en las que se consuma esta sustancia.

Una observación clara es que no todos los sujetos que presentan problemas con la bebida siguen un patrón similar de consumo, sino que su conducta adopta diversas formas.

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Tipos de alcoholismo

Jellinek, en 1971, distinguió 5 tipos de alcoholismo:

  • ALFA: son grandes bebedores, pero no han desarrollado dependencia física, sino más bien psicológica, derivada de problemas anímicos que el alcohol puede disminuir.
  • BETA: son bebedores excesivos en los que se han producido ya lesiones orgánicas, como cirrosis, ulcera, etc., pero no presentan una verdadera dependencia física.
  • GAMMA: son bebedores adictos en los que se ha producido ya una adaptación orgánica, presentando una gran tolerancia. Muestran dependencia física y una perdida de control frente a la bebida.
  • DELTA: son bebedores con características semejantes a los del tipo anterior pero, además de pérdida de control, presentan una incapacidad para abstenerse.
  • EPSILON: hace referencia al alcoholismo periódico o dipsomanía. Estos sujetos pueden tener temporadas más o menos largas de abstinencia hasta que se entregan compulsivamente a la bebida durante días.

Explicación de los tipos de alcoholismo

Según Jellinek, independientemente del tipo de alcohólico, existe un cierto patrón estable en el curso de los individuos que desarrollan dependencia al alcohol. La mayoría de las personas comienzan a beber en situaciones sociales.

Debido a que el alcohol alivia la tensión, los bebedores tienden a beber más y con más frecuencia, elevándose progresivamente los niveles de tolerancia. Los alcohólicos pueden presentar una preocupación excesiva con pensamientos sobre el alcohol.

Con frecuencia, desarrollan sentimientos de culpa. Pueden tener periodos de perdida de conocimiento, no llegando a recordar determinadas actividades realizadas por ellos. Así, pierden el control sobre la ingestión alcohólica.

Efectos del alcohol a largo plazo

Los efectos fisiológicos a largo plazo del consumo de alcohol incluyen un aumento en la tolerancia conforme la persona se acostumbra a este, así como malestar físico, angustia y alucinocis, etc. El alcoholismo crónico a menudo es acompañado de hábitos nutritivos deficientes, deterioro físico y destrucción de células cerebrales.

Otras consecuencias atribuidas al alcoholismo crónico son enfermedades del hígado, como la cirrosis, fallo cardiaco, hemorragia de los capilares, sobre todo en los que se encuentran en los lados dentro de la nariz, y cánceres de boca y garganta. El consumo de alcohol en mujeres embarazadas puede afectar al desarrollo natural del feto.

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Tolerancia y dependencia a largo plazo

El alcohol es una sustancia para la que el SNC desarrolla una tolerancia creciente. Sin embargo, también se conoce que, en situaciones de dependencia mantenida, puede variar el nivel de tolerancia de un día para otro, quedando el sujeto incapacitado por cantidades de alcohol que en otras ocasiones no han producido un efecto intenso.

Hay que indicar que la toma de alcohol junto con la toma de otras sustancias depresoras del SNC produce un efecto sinérgico, potenciándose mutuamente sus efectos, algo que puede tener repercusiones graves. Otras sustancias depresoras del SNC son, por ejemplo, barbitúricos, benzodiacepinas u opiáceos.

El alcohol también presenta una tolerancia cruzada para otras sustancias depresoras del SNC, tales como benzodiacepinas o barbitúricos. Esto significa que, en un alcohólico, las dosis óptimas de benzodiacepinas o barbitúricos para conseguir un efecto clínico deseado deberán ser mayores. Algo similar, pero en el sentido activador, ocurre con la toma de estimulantes.

En un cuadro de dependencia totalmente desarrollado suelen aparecer síntomas de dependencia cuando el sujeto se despierta o, incluso, de madrugada. También puede haber síntomas de dependencia durante el día, cuando disminuye el nivel de alcohol en sangre. Algunos de estos síntomas son temblor matutino, sudación, picor, nauseas, calambres, trastornos del sueño, alucinaciones, convulsiones y delirium tremens.

Es frecuente que surjan sentimientos de culpa y remordimientos por las mañanas, que pueden favorecer una mayor ingesta para mejorar transitoriamente el malestar que ocasionan. A la larga, suele aparecer insomnio, sobre todo de tipo terminal, irritabilidad y crisis de ansiedad, síntomas que también pueden ser resueltos a corto plazo por el alcohol, apareciendo un círculo vicioso.

Por último, es interesante señalar que el uso moderado de alcohol en adultos ha sido asociado, en algunos estudios, con una disminución del riesgo de enfermedad cardiaca, elevación del humor, aumento del apetito y sensación de relajación. Los estudios hablan de un vasito de vino tinto en la comida.

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Etiología del alcoholismo

A pesar del conocimiento relativamente detallado de las características de la conducta dependiente del alcohol, aún no se ha desarrollado una teoría unificada y coherente de la dependencia al alcohol.

Observaciones fisiológicas, psicofisiológicas y neuropsicológicas

Algunas teorías consideran que el organismo del alcohólico funcionaría mejor en presencia del alcohol, quizás por algún error genético o metabólico que se vería aliviado por el alcohol. En este sentido, se ha visto que sujetos alcohólicos e hijos abstemios de alcohólicos presentan un ritmo alfa EEG anormal que se normaliza tras la toma de alcohol.

Estudios recientes han descubierto que los alcohólicos, al igual que los hijos abstemios de estos, tienen niveles reducidos del neurotransmisor inhibidor GABA.

Esto puede constituir un factor de vulnerabilidad hacia el alcoholismo, ya que los niveles de GABA se relacionan inversamente con los sentimientos de tensión y ansiedad. De hecho, los ansiolíticos como las benzodiacepinas aumentan la actividad del GABA. Además, la toma de alcohol en alcohólicos o sujetos predispuestos a él es conocido que aumenta las concentraciones de GABA.

Condicionamiento

Algunos estudios han utilizado paradigmas de condicionamiento diferencial con Estímulos Condicionados (EC) positivos (señalan la ocurrencia del Estímulo Incondicionado -EI-) y negativos (señalan la ausencia del EI) y EI aversivos (calambre eléctrico).

Estos estudios encuentran que los sujetos predispuestos al alcoholismo tienen Respuestas Condicionadas (RC) menores y diferencian pobremente entre EC+ y EC-. Esta pobre capacidad de respuesta se relaciona significativamente con la vulnerabilidad o predisposición al alcoholismo.

Estos resultados de un pobre condicionamiento hacia señales de castigo se interpretan como un déficit en el sistema de inhibición conductual. Esto está asociado a rasgos como desinhibición, bajo autocontrol, impulsividad y agresividad, lo cual constituye factores predictores en el abuso de alcohol.

Aspectos neuropsicológicos

Además, se ha observado que los hijos de padres alcohólicos se diferencian de los normales en diversas medidas neuropsicológicas de control frontal, peor control sobre la memoria a largo plazo, incapacidad para la secuenciación del comportamiento, etc. Estas áreas cerebrales son las que ayudan a controlar la ansiedad y la impulsividad.

Esta carencia de regulación y autocontrol, hace a estas personas todavía más vulnerables a la adicción al tener en cuenta, exclusivamente, los efectos sedantes inmediatos del alcohol, impidiendo sopesar las consecuencias negativas a largo plazo.

Así mismo, presentan una mayor reactividad psicofisiológica ante estímulos y desafíos externos (mayores incrementos en variables fisiológicas). El alcohol puede normalizar estas respuestas exageradas al tener un efecto ansiolítico.

Perspectiva de la teoría del aprendizaje

Dentro de esta perspectiva, destaca el modelo de reducción de la tensión, según el cual el alcohol reduce la tensión y ansiedad. Este alivio refuerza la conducta de beber, convirtiéndose esta en un hábito por reforzamiento negativo.

La persistencia de esta conducta se explica porque los efectos reforzantes del alcohol son más inmediatos que sus consecuencias negativas, tales como crítica social o malestar físico, pues éstas actúan más tardíamente.

Según el conductismo, las recaídas se producen cuando la persona carece de respuestas de afrontamiento, como conductas alternativas a la bebida, y se enfrenta a situaciones de alto riesgo, tales como la presión social o entrar en un bar. Pero, ¿por qué el sujeto sigue bebiendo tras tomar esa primera bebida?

Marlatt propuso la idea de un efecto de violación de la abstinencia. Es decir, una vez que la persona comienza a beber, siente una perdida del control personal. Por lo tanto, tiene una voluntad débil, se culpa y abandona los intentos de abstenerse.

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Influencias socioculturales

El abuso y dependencia de alcohol se presentan con más frecuencia en las clases socioeconómicas medias-bajas. Los valores culturales desempeñan un importante papel en los patrones de bebida. Los valores afectan no solo a la cantidad consumida y las ocasiones en las que tiene lugar el consumo, sino también a la tolerancia del abuso del alcohol de determinas culturas.

En nuestra cultura, en determinados grupos sociales, el alcohol se asocia a un significado de fuerza, virilidad y aumento del apetito. También existe una presión social hacia el consumo de alcohol, juzgándose la abstinencia como algo anormal, propio de sujetos débiles y enfermos.

Los valores y las conductas, por lo general, son aprendidos dentro de la familia y la comunidad. Así, una revisión de la literatura nos muestra que los adolescentes con más riesgo de sufrir problemas con el alcohol son aquellos que primero han sido expuestos a padres bebedores y luego a compañeros que actúan como modelos para el consumo abundante de alcohol.

La pobreza extrema, la dinámica familiar negativa, el fracaso escolar, la presión social en los grupos de amigos y la publicidad a favor del alcohol son otros factores sociales importantes que favorecen la aparición del alcoholismo.

Explicaciones psicodinámicas del alcoholismo

Según el psicoanálisis, los traumas infantiles dan por resultado la represión de conflictos dolorosos que implican necesidades de dependencia. Algunos de estos traumas pueden ser una madre sobreprotectora, negligencia materna o frustración de las necesidades de dependencia, sobre todo durante la etapa oral.

Ante situaciones estresantes, el sujeto va a experimentar síntomas tales como angustia, depresión y hostilidad. En este contexto, el alcohol es visto como un liberador de las inhibiciones, lo que permite que sean expresado los conflictos reprimidos. Así mismo, es algo que permite a la persona obtener gratificación oral y satisfacer las necesidades de dependencia.

Como vemos, para el psicoanálisis, el alcoholismo sería un síntoma secundario o una manifestación más de un trastorno emocional subyacente.

Conclusiones acerca del alcoholismo

En conclusión, el alcoholismo es un síndrome complejo que implica una multitud de signos y síntomas. Tratarlo es fundamental para reponer la salud y calidad de vida del individuo. Sin embargo, este tratamiento multidisciplinar es complejo y sujeto a recaídas. Finalmente, señalar que lo más complicado del alcoholismo es la deshabituación psicológica de la sustancia.

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