Pruebas y análisis médicos durante el embarazo

El embarazo es uno de los momentos más bellos para todo ser humano, pero también de los más delicados. Por ello, existen múltiples pruebas que se deben realizar durante el desarrollo del feto.
Pruebas y análisis médicos durante el embarazo
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 08 noviembre, 2021.

Última actualización: 08 noviembre, 2021

El milagro de la vida es fascinante desde un punto de vista tanto biológico como social. La concepción de un ser vivo nuevo es algo que se encuentra en los genes de todos los animales que se reproducen sexualmente, pues el fin último de la mayoría de los entes vivientes es dejar su impronta genética en las siguientes generaciones. Por suerte o por desgracia, el humano no escapa a este instinto.

Mucha gente elige dejar su huella más allá de la descendencia (y no hay ningún problema con ello), pero en general a cierta edad las parejas piensan en concebir. El embarazo es un camino bello y complejo a partes iguales para la mujer, pues conlleva una serie de cambios difíciles de gestionar: desequilibrios emocionales, aumento de peso, retención de líquidos, náuseas y muchas cosas más.

Tal y como indica el portal Johns Hopkins Medicine, la inmensa mayoría de gestaciones tienen lugar sin ningún problema. De todas formas, el 8 % de los embarazos reportan desajustes que, si no se tratan, pueden llegar a acabar con la vida del feto. Aquí te mostramos varias pruebas y análisis que se realizan durante el embarazo para asegurar que todo vaya bien.

1. Prueba del embarazo

Las pruebas y análisis médicos durante el embarazo incluyen el test de diagnóstico rápido
El método confirmatorio más eficaz (por su rapidez, confiabilidad y bajo costo) es el test de embarazo convencional. Es la primera de muchas pruebas que deberían hacerse en una gestación bien controlada.

Antes de realizar análisis para el seguimiento del feto, es necesario confirmar el embarazo de la mujer. Se conoce como prueba del embarazo a toda aquella técnica usada para buscar los signos que, a nivel objetivo, indican la implantación del óvulo fecundado en el entorno uterino.

La prueba del embarazo más utilizada es la que se basa en la detección de la hormona gonadotropina coriónica humana (hGC). Su función fisiológica es mantener el cuerpo lúteo durante el inicio de la gestación, el cual a su vez está encargado de liberar progesterona. Esta sustancia favorece la irrigación del revestimiento grueso uterino, lo que permite que el feto crezca y se nutra.

Los kits de detección del embarazo se pueden conseguir en la mayoría de farmacias y su funcionamiento es muy sencillo. Dicho de forma rápida, el papel reactivo dentro del artilugio detecta la subunidad beta de la hCG en la muestra de orina (que solo está presente durante el embarazo). Si la cantidad de la hormona es significativa (20 a 100 mIU/mL de orina), se colorea un indicativo en la pantalla.

La cantidad de hGC en el organismo se duplica cada 24 horas tras la implantación del óvulo. De todas formas, realizar la prueba muy pronto puede reportar un falso negativo.

2. Ecografía

Una vez se ha confirmado el embarazo y este ha comenzado su curso, toca someterse a una ecografía. Tal y como indica el portal Radiology.info, esta técnica de imagen se basa en el ultrasonido, es decir, genera imágenes bidimensionales o tridimensionales a partir de ondas de sonido. Se recomienda llevar a cabo esta prueba en la semana 12, aunque bajo prescripción o seguro se puede adelantar.

Para llevar a cabo esta técnica, se utiliza una sonda denominada transductor que se posiciona directamente sobre la piel abdominal de la paciente tras la aplicación de un gel, el cual es el principal conductor del ultrasonido. Una vez posicionada la madre, se emiten ondas sonoras de altas frecuencias desde el transductor, viajan por el gel e ingresan en el entorno materno.

El transductor recoge los sonidos que rebotan del organismo y un ordenador utiliza la información para generar imágenes del interior del entorno fetal. Como el cuadro generado es a tiempo real, también se pueden observar los movimientos fetales y de los órganos próximos a él en directo. Esta prueba se realiza durante el primer trimestre con los siguientes objetivos en mente:

  1. Confirmar la normalidad del embarazo.
  2. Saber más sobre el avance del feto y su desarrollo.
  3. Determinar ciertas complicaciones: aquí se detectan embarazos ectópicos (si el feto se desarrolla fuera de la matriz uterina) y posibles amenazas de aborto.
  4. Conocer la frecuencia cardíaca fetal. Los valores basales oscilan entre 120 y 160 latidos por minuto. Todo valor por encima del límite superior se considera una taquicardia.
  5. Detectar embarazos múltiples: si hay gemelos, mellizos o trillizos, por ejemplo. Las concentraciones de hGC anormalmente altas en el organismo materno también pueden indicar este evento, pero la ecografía lo confirma.
  6. Detectar problemas en la placenta, el útero y el entorno pélvico de la madre.

La prueba dura de 30 a 60 minutos y no se asocia a complicación alguna. De todas formas, cabe destacar que las ecografías no permiten ver los problemas fetales con absoluta exactitud durante el primer trimestre. Ante cualquier sospecha o anormalidad, se requerirán pruebas específicas.

Al inicio del embarazo, la sonda de la ecografía se puede colocar directamente en la vagina.

2.1 Examen de translucencia nucal (11-14 semanas)

Muchas fuentes estipulan que el examen de translucencia nucal es uno distinto a la ecografía típica. De todas formas, y tal y como indica el portal Natalben, se trata de una prueba accesoria que forma parte del cuadro general recogido durante la ecografía del primer trimestre.

El examen de translucencia nucal trata de medir el engrosamiento del pliegue de la nuca fetal (una sección en la parte posterior del cuello). Todos los bebés no natos tienen algo de líquido en esta zona, pero los que van a desarrollar síndrome de Down u otras variaciones genéticas acumulan algo más de lo normal.

El procedimiento es el mismo que en el caso anterior (ecografía), pero cabe destacar que en esta ocasión la sonda se tiene que colocar en el entorno abdominal y no en el vaginal. Se le puede recomendar a la madre que beba algo de líquido 2-3 horas antes de la prueba, pues esto favorece el llenado de la vejiga y la transmisión de las sondas en el entorno uterino.

Los resultados normales de una de estas pruebas o análisis durante el embarazo son los siguientes:

  1. A las 11 semanas: hasta 2 milímetros.
  2. A las 13 semanas y 6 días: hasta 2,8 milímetros.

Que un feto presente un valor de translucencia nucal un poco más alto de lo normal no siempre indica una anormalidad genética. De todas formas, este parámetro sí se ha asociado al síndrome de Down, a la trisomía del 18, a la trisomía del 13 y al síndrome de Turner, entre otros desajustes de este tipo.

3. Análisis de sangre y orina

El análisis de sangre es el apoyo diagnóstico temprano para casi cualquier padecimiento no visible a simple vista. Por ello, es de esencial importancia que la madre se someta a una de estas pruebas varias veces durante el embarazo, siendo la primera recomendable a las 9-13 semanas tras la confirmación.

Prepararse para una analítica de sangre es de lo más sencillo. Simplemente hay que acudir al centro de salud designado en ayunas a primera hora de la mañana y esperar a que se realice la extracción de sangre. Algunas personas prefieren estar tumbadas durante el proceso de extracción (que no se demora más de 1-2 minutos) por el miedo a las agujas, pero esta es la mayor complicación.

Parámetros cuantificados en estos análisis y pruebas del embarazo

Algunos de los parámetros que se monitorizan con este análisis son los siguientes:

  • Hemograma: el hemograma completo se utiliza para inferir el estado de salud general de la paciente. Este reporta información muy relevante sobre el número, la composición y las proporciones de los elementos figurados en la sangre (eritrocitos, hematocrito, hemoglobina, fórmula leucocitaria y la cantidad de plaquetas).
  • Análisis de glucosa en sangre: la cantidad de glucosa en sangre permite detectar la diabetes gestacional, una patología que afecta al 1-14 % de las embarazadas. Durante el embarazo la glucemia en ayunas no debe superar los 95 mg/dL, una hora después de comer es menor de 140 mg/dL y 2 horas después menor de 120 mg/dL.
  • Determinación del grupo sanguíneo y Rh: incidiremos más en esta cuestión en el siguiente apartado.
  • Test de Coombs indirecto: de nuevo, incidiremos más en él en futuras secciones.
  • Análisis de anticuerpos: permite detectar la presencia de anticuerpos circulantes para patologías como el VIH, la hepatitis viral, la rubéola o la sífilis. Se busca diagnosticar aquellas patologías que puedan transmitirse al feto o dañar su desarrollo de forma indirecta.
  • Creatinina en sangre: mide de forma estimada el funcionamiento general de los riñones. Las cifras de creatinina en sangre normales para una embarazada se sitúan normalmente entre 0,4 a 0,8 mg/dL.

Cabe destacar que esta prueba suele acompañarse de un análisis de orina. Este se lleva a cabo para cuantificar la cantidad de gonadotropina coriónica expulsada durante la micción. También sirve como método de apoyo al análisis sanguíneo y detecta signos de infección, concentración de azúcares y concentraciones proteicas en la orina.

Veamos en profundidad algunos de los parámetros citados.

3.1 Determinación del factor Rh

Tal y como indica el portal Health Library, la prueba de determinación Rh se utiliza para descubrir si la madre tiene una proteína específica (factor Rh) en la superficie de sus glóbulos rojos. Este tipo de pruebas y análisis del embarazo son muy importantes, pues cuantifican las probabilidades de que se produzca una incompatibilidad fetal-maternal.

Si una madre es Rh negativo y el feto Rh positivo (heredado del padre), el embarazo corre cierto peligro. Cuando los glóbulos rojos del nonato entran en contacto con el sistema sanguíneo materno, el sistema inmunitario de la embarazada reconocerá la sangre de su hijo como algo nocivo y patógeno. Entonces, creará anticuerpos anti-Rh que atravesarán la placenta. 

La incompatibilidad Rh puede ocurrir por 2 mecanismos principales:

  1. La sangre del feto entra en el torrente circulatorio de la madre: ya sea por un procedimiento obstétrico demasiado invasivo, por un aborto espontáneo, por ciertos traumas o por un parto normal. El sistema inmunitario maternal reconoce al feto como algo dañino y trata de eliminarlo.
  2. Una madre Rh negativo recibe una transfusión de una persona Rh positivo: en caso de suceder (que no debería, ya que originaría problemas médicos), cuando el bebé comience a gestarse la madre ya tendrá anticuerpos anti-Rh.

La incompatibilidad Rh puede provocar un aborto espontáneo, anemias y problemas en embarazos futuros. Esta prueba es esencial para prevenir percances en la gestación actual y en otras que puedan tener lugar en otros momentos.

3.2 Test de Coombs indirecto

El test de Coombs indirecto está muy relacionado con el apartado anterior. En este caso, no se cuantifica si la madre y el feto son Rh negativo o positivo: solo se buscan los anticuerpos específicos en la sangre de la madre. Los resultados se interpretan de la siguiente forma, tal y como indica el portal Cigna:

  1. Resultado normal (negativo): la madre aún no ha producido anticuerpos específicos contra la sangre fetal. Esto quiere decir que el feto no corre peligro.
  2. Resultado anormal (positivo): la madre sí tiene los anticuerpos anti-Rh circulantes, es decir, está sensibilizada. Esto no indica que el feto haya sido dañado, sino que existe cierta posibilidad de que ocurra.

Como puedes ver, que una madre sea Rh negativo y un hijo Rh positivo no siempre vaticina un aborto espontáneo. Para que ocurra, debe haber un intercambio de sangre desde el feto hacia la embarazada y un aumento considerable de anticuerpos, una situación que puede evitarse con un correcto control médico.

4. Otras técnicas de diagnóstico prenatal

Las pruebas y análisis médicos durante el embarazo incluyen las pruebas especiales
En ciertas condiciones, el obstetra podría indicar estudios más especializados (e invasivos) para descartar o confirmar ciertas enfermedades.

Hasta ahora, te hemos presentado 3 de las pruebas y análisis que se realizan durante el embarazo (los más importantes) y algunas de sus particularidades, pero existen muchos más. En las siguientes líneas te mostramos algunos test específicos que buscan anormalidades anatómicas y fisiológicas de forma activa en el entorno fetal.

Las técnicas de diagnóstico prenatal buscan anormalidades en el tubo neural del feto, desajustes a nivel cromosómico (en el cariotipo) y mutaciones genéticas, entre otras muchas alteraciones más. Algunas son más invasivas que otras y pueden favorecer la aparición de abortos espontáneos.

Técnicas específicas de diagnóstico

Algunas de las más importantes son las siguientes:

  1. Células fetales en la sangre materna (CFSM): como su propio nombre indica, esta prueba se basa en detectar el número de células procedentes del feto que se han infiltrado en el torrente sanguíneo de la embarazada. Estos cuerpos celulares poseen toda la información genética del bebé, así que se pueden usar para futuros diagnósticos.
  2. Diagnóstico genético preimplantacional (DGP): estas pruebas se utilizan en los cuadros de fecundación in vitro antes de implantar los futuros embriones en el útero materno. Aunque parezca algo frío, seleccionar a los preembriones más viables evitará futuros abortos en la madre.
  3. Recolección de las células del trofoblasto transcervicales: permite detectar el género biológico del feto antes de tiempo e identificar las aneuploidías (número anormal de cromosomas en cualquiera de sus pares).
  4. Muestra de vellosidades coriónicas: se obtiene una muestra de la vellosidad coriónica (porción de la membrana fetal que paulatinamente forma el lado fetal de la placenta) con el fin de vislumbrar el ADN, el cariotipo y la actividad enzimática fetal.

Todas estas pruebas tienen como objetivo anticipar la necesidad de un tratamiento médico o quirúrgico, dar la oportunidad a los padres para abortar (si es que lo desean) o preparar a los padres a nivel psicológico de que probablemente algo no salga bien durante la gestación. En aquellos lugares en donde se permite, las parejas tienen derecho a decidir si quieren continuar o no con un embarazo. 

5. Amniocentesis

Existen muchos tipos de pruebas y análisis más que se pueden llevar a cabo durante el embarazo. De todas formas, vemos de interés terminar el espacio con la amniocentesis. Tal y como indica la Clínica Mayo, en este procedimiento se extrae una cierta cantidad de líquido amniótico del útero (20 mililitros), el cual contiene células fetales y diversas proteínas de interés clínico.

La amniocentesis se lleva a cabo por estos motivos, entre muchos otros:

  1. Diagnóstico de una infección fetal: el término infección intraamniótica hace referencia a la presencia de patógenos nocivos en los tejidos alrededor del feto, incluyendo el líquido amniótico, la placenta y las membranas fetales.
  2. Anemia fetal: como hemos dicho, la incompatibilidad Rh puede provocar anemia en el feto. La amniocentesis ayuda a detectar este cuadro.
  3. Análisis genéticos: las células fetales que flotan en el líquido amniótico pueden ser recogidas con el fin de detectar problemas genéticos. De todas formas, la recolección de células fetales en la sangre materna es menos invasiva. La amniocentesis se lleva a cabo cuando ya se sospecha que algo va mal.
  4. Tratamiento del polihidramnios: a veces, la madre puede acumular demasiado líquido amniótico en el embarazo. Esta técnica ayuda a paliar los síntomas.
  5. Análisis de paternidad: la recolección del ADN del feto permite contrastarlo con los parentales. Así, se confirma quién es el padre y la madre antes del nacimiento.

La amniocentesis es una de las pruebas gestacionales más invasivas y reporta un riesgo de aborto de 0,06 % (1 entre 1600). Además, solo se puede realizar a partir de la semana 15 de embarazo, pues antes de este momento no se ha producido suficiente líquido amniótico. Por ello, se reserva su uso a casos en los que es estrictamente necesaria.

La variedad de pruebas y análisis durante el embarazo

Existen muchísimas pruebas y análisis que se pueden realizar durante el embarazo. La ecografía, la analítica sanguínea y el análisis de orina son las más comunes, mientras que la amniocentesis o la recogida de muestras de las vellosidades coriónicas (como ejemplos) se reservan a casos especiales. Estas últimas técnicas son muy invasivas.

No todos los análisis se realizan una sola vez. Por ejemplo, se requiere una media de 3 ecografías y 3 análisis de sangre durante la gestación (uno por trimestre). Solo así se consigue monitorizar al feto con la máxima eficacia y evitar problemas, por leves que sean.

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