Los 10 tipos de análisis de sangre

El conteo sanguíneo completo es el tipo de análisis de sangre más común, pero existen muchísimos más. ¿Quieres conocerlos todos en detalle?
Los 10 tipos de análisis de sangre
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 15 octubre, 2021.

Última actualización: 15 octubre, 2021

La sangre es un tejido conectivo líquido que circula por los capilares, las venas y las arterias de los seres vivos. Su color rojo en vertebrados se debe a la hemoglobina, una hemoproteína integrada en los glóbulos rojos y encargada de transportar el dioxígeno (O2) al resto de tejidos del cuerpo. Existen diversos tipos de análisis de sangre que cuantifican la eficacia y estado fisiológico de este fluido.

El análisis de sangre es una de las primeras pruebas que se realizan ante cualquier sospecha en la clínica, pues puede evidenciar problemas inmunitarios, hepáticos, renales y aporta información sobre (casi) cualquier enfermedad. En las siguientes líneas te mostramos qué tipos de analíticas existen en este frente y cuál es su utilidad a nivel médico. ¡Sigue leyendo!

¿Qué son los análisis de sangre y para qué sirven?

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) define al análisis de sangre como ‘un tipo de prueba que se realiza con una muestra sanguínea para medir la cantidad de ciertas sustancias en el plasma o contar diferentes grupos de células’. A veces esta metodología se utiliza para detectar signos de enfermedad, pero en otros casos forma parte de un procedimiento rutinario para comprobar el estado de salud del individuo.

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos estos son algunos de los usos de la prueba sanguínea general:

  • Método de apoyo para diagnosticar enfermedades, infecciones y condiciones específicas. El análisis de sangre no sirve para dar una respuesta por sí solo, pero es de gran utilidad en ciertos frentes.
  • Evaluar condiciones crónicas que requieren analíticas rutinarias, como la diabetes (contenido de glucosa en sangre) y el colesterol alto.
  • Controlar que un tratamiento está funcionando a corto y largo plazo.
  • Evaluar el estado funcional de uno o varios órganos de forma simultánea. Sobre todo, se pone especial hincapié en la función del hígado, los riñones, el corazón y la glándula tiroides.
  • Detectar si el sistema inmunitario está teniendo problemas a la hora de tratar una infección.

Se recomienda a toda persona sana someterse a un análisis de sangre al año. Este suele ir acompañado de la exploración física pertinente, en general indicada por parte de la empresa responsable del entorno laboral del paciente. A diferencia de lo que se cree en algunos casos, no hace falta estar enfermo para pedir una analítica cada 12 meses.

¿Cómo se obtiene la muestra?

Antes de explorar los tipos de análisis de sangre vemos de interés mostrar a grandes rasgos cómo se obtiene la muestra. El portal Salud Mapfre ejemplifica el proceso general en el siguiente listado:

  1. Acude a tu centro de salud adjudicado y pide una analítica sanguínea. En la mayoría de casos te darán cita en el mismo hospital para unos días después.
  2. El análisis de sangre debe realizarse tras 8-12 horas de ayuno, por lo que siempre se realiza la obtención de la muestra a primera hora de la mañana. No desayunes.
  3. Durante la extracción se te pedirá que permanezcas sentado o tumbado (para evitar posibles contusiones por desmayos).
  4. Se hará especial hincapié en que no debes moverte durante la extracción. Antes de comenzar el procedimiento, el profesional médico deberá localizar una vena del brazo para la punción (casi siempre la localizada en la cara anterior de la articulación del codo).
  5. Una vez elegida la zona de punción, el profesional médico colocará una goma elástica por encima del mismo para favorecer el llenado de la vena.
  6. La zona de punción se desinfecta con una gasa y alcohol.
  7. Se procede a la extracción de sangre con una aguja hipodérmica desechable. Suele bastar con 1 centímetro cúbico de sangre, aunque a veces se requiere una muestra mayor.
  8. Tras la punción, se recomienda aplicar un apósito estéril y una presión ligera hasta que el punto deje de sangrar. Así se previenen posibles infecciones. Si te encuentras bien, puedes irte a casa nada más terminar.

Este procedimiento no se demora por más de 1-2 minutos, pero luego es necesario enviar la muestra a un laboratorio. Por ello, los resultados no suelen estar listos hasta 24-48 horas después. Además, es necesario que tu médico de cabecera los interprete antes de realizar un diagnóstico o un cuadro general de salud.

No se tarda más de un par de minutos en obtener una muestra sanguínea.

¿Cuáles son los tipos de análisis de sangre?

Existen varios tipos de análisis de sangre cuya distinción se encuentra más allá de la punción y la obtención de la muestra. A continuación te mostramos de forma detallada cuáles son los más importantes.

1. Conteo sanguíneo completo (CSC)

Los tipos de análisis de sangre incluyen la biometría hemática completa
El análisis de las muestras de sangre en los laboratorios suele ser un proceso bastante automatizado, por lo menos en cuanto al hemograma completo.

El conteo sanguíneo completo, también conocido como hemograma o hematología completa, es el tipo de análisis de sangre más utilizado. En él, se usan un conjunto de pruebas laboratoriales para obtener información sobre el número, la composición y la proporción de los diversos elementos celulares de la sangre.

Valores

Entre ellos, destacan los siguientes:

  • Glóbulos rojos: se encargan de transportar oxígeno a todos los tejidos del organismo gracias a la hemoglobina que contienen. Se estima que hay unos 5 millones de eritrocitos por milímetro cúbico de sangre, 1000 veces más que la proporción de glóbulos blancos en la misma muestra.
  • Glóbulos blancos: los glóbulos blancos o leucocitos son las células que mantienen a flote el sistema inmunitario. Los neutrófilos representan el 62 % de los glóbulos blancos en adultos, los eosinófilos el 2,3 %, los basófilos el 0,4 %, los linfocitos el 30 %  y los monocitos el 5,3 %.
  • Plaquetas: una plaqueta es una célula de la sangre de los vertebrados, pequeña y sin núcleo, que tiene forma de disco ovalado o redondo e interviene en la coagulación de la sangre. El recuento plaquetario normal está entre 150 000 y 400 000 unidades por milímetro cúbico de sangre.
  • Hemoglobina: más allá del conteo de glóbulos rojos es de interés describir la cantidad de hemoglobina que estos poseen. El valor estándar para los adultos se encuentra entre 11,5-14,5 gramos/decilitro en mujeres y 13,5-17,0 gramos/decilitro en hombres.
  • Hematocrito: representa la proporción de glóbulos rojos con respecto a la cantidad de plasma sanguíneo (parte líquida no celular). En mujeres el porcentaje oscila el 36-46 %, mientras que en hombres supone un 41-53 %.

Más allá de estos parámetros generales, en el CSC también se pueden consultar los índices eritrocitarios. Por ejemplo, el volumen corpuscular medio (VCM) se obtiene dividiendo el hematocrito entre el número de glóbulos rojos, mientras que la hemoglobina corpuscular media (HCM) es el resultado de dividir el valor de la concentración de hemoglobina entre la cantidad de hematíes.

Todos estos parámetros son más o menos detallados, pero se utilizan con un objetivo concreto: controlar el estado de salud general del individuo. El conteo sanguíneo completo es de gran utilidad para detectar anemias, enfermedades autoinmunitarias, desórdenes inmunitarios por falta de células y cánceres de sangre, entre otras muchas alteraciones.

2. Panel metabólico básico (PMB)

Tal y como indica el portal médico Rady’s Children, el panel metabólico básico es uno de los tipos de análisis de sangre que se utiliza para detectar los niveles de glucosa y calcio en sangre, monitorizar el funcionamiento de los riñones y valorar el equilibrio electrolítico del organismo.

Valores

A continuación te mostramos los valores normales y significancia en cada frente:

  • Glucosa: un nivel de glucosa en la sangre inferior a 140 miligramos/decilitro o mg/dL (idealmente entre 70 y 100) se considera normal. Este azúcar es uno de los mayores componentes en el proceso de obtención de energía dentro de la célula, por lo que su exceso en sangre indica un fallo a nivel sistémico. Cuando el parámetro es igual o superior a 200 mg/dL y existen otros criterios, puede diagnosticarse un caso de diabetes.
  • Calcio: el calcio es el mineral más abundante en todo el cuerpo humano. Ayuda a la formación y la restauración de los huesos, pero también es esencial para la transmisión de impulsos nerviosos y la realización del movimiento. Unos niveles normales de calcio en sangre oscilan entre 8,5 y 10,2 mg/dL.
  • Electrolitos: el sodio, el potasio, el dióxido de carbono y el cloruro son electrolitos que ayudan a mantener el equilibrio en el organismo. Los niveles anormales suelen indicar fallos en los riñones, pero también pueden deberse a un problema cardíaco o a cuadros de deshidratación.
  • Nitrógeno úrico en sangre (BUN) y creatinina: ambos son productos de desecho que se excretan con la orina cuando la función renal es adecuada. Por ello, estos valores se utilizan para sospechar infecciones renales, daño crónico en el riñón, enfermedad renal poliquística (PKD) y otras condiciones que afectan a estos órganos depuradores.

Es especialmente importante que el paciente deje de comer (o de consumir bebidas diferentes al agua) de 8 a 12 horas antes del análisis. De lo contrario, los niveles de glucosa y de otros nutrientes pueden ajustarse poco a la realidad en el momento de obtención de la muestra.

3. Análisis de la función hepática

Como su propio nombre lo indica, estos tipos de análisis de sangre se recomiendan ante la sospecha de un fallo o daño en el hígado. Su objetivo principal es detectar infecciones (como la hepatitis), supervisar el avance de una enfermedad (como la cirrosis), determinar si un tratamiento es efectivo y cuantificar los posibles efectos secundarios de la administración de medicamentos.

Los resultados anormales de los análisis de la función hepática no indican siempre una enfermedad del hígado, pero en la mayoría de los casos son el indicativo inicial de que algo va mal en este órgano.

Valores

La Clínica Mayo nos muestra los valores que se cuantifican en este tipo de analítica:

  • Alanina aminotransferasa (ALT): esta enzima forma parte de las células del hígado, así que los valores por encima de su concentración normal puede indicar lesión hepática por destrucción de hepatocitos (citólisis). El rango normal es de 4 a 36 U/L (unidades internacionales por litro).
  • Fosfatasa alcalina (ALP): la fosfatasa alcalina es una enzima hidrolasa responsable de eliminar grupos de fosfatos de varios tipos de moléculas que también está presente en el tejido hepático. El rango normal es de 44 a 147 U/L.
  • Albúmina: este es uno de los compuestos que se encuentra en gran proporción en los linfocitos, siendo la principal proteína de la sangre. Unos niveles más bajos de albúmina de lo normal (por debajo de 3,4 g/dL) suelen indicar una enfermedad en el hígado.

Existen otros compuestos que también son capaces de indicar el estado general de salud del hígado, como la bilirrubina, la gamma-glutamil-transferasa (GGT), la lactato deshidrogenasa (LD) y la protrombina. De todas formas, todos los valores se obtienen con la finalidad de cuantificar la funcionalidad o daño en el entorno hepático.

4. Panel metabólico completo (PMC)

El panel metabólico completo es muy similar al PMB, pero se incluyen bastantes más parámetros a la hora de crear el perfil del paciente. También comparte varios valores con el análisis de la función hepática, ya que en el PMC encontramos algunos de los compuestos ya nombrados: albúmina, ALP y ALT, entre otros.

De todas formas, en el panel metabólico completo se incluye un nuevo parámetro: la proteína total. El valor medio se encuentra entre 6 y 8,3 gramos por decilitro de sangre (g/dL), aunque los resultados pueden variar mucho según género, edad, población y tipo de test utilizado. Los niveles debajo de lo normal son especialmente reveladores e indican desnutrición, malabsorción y condiciones inflamatorias.

5. Panel tiroideo

Los tipos de análisis de sangre incluyen el panel tiroideo
La mayoría de las alteraciones de la tiroides pueden ser detectadas con un simple examen sanguíneo, que luego puede complementarse con estudios de imágenes y biopsias.

La tiroides es un tejido glandular en forma de mariposa ubicado en el cuello, delante de uno de los cartílagos de la laringe. Produce hormonas esenciales para el funcionamiento del cuerpo humano y regula procesos tales como la velocidad de quema calórica, el ritmo del latido cardíaco, la temperatura corporal, el apetito, el sueño y el carácter.

El panel tiroideo busca cuantificar la concentración de las hormonas producidas en la tiroides en sangre. Los valores principales son los siguientes:

  • Triyodotironina (T3): los valores normales de esta hormona oscilan de 60 a 180 nanogramos por decilitro (ng/dL) o de 0,9 a 2,8 nanomoles por litro (nmol/L). Valores por encima o por debajo de este intervalo son indicativos de hiper e hipotiroidismo, respectivamente.
  • Tiroxina (T4): la tiroxina es una hormona que aumenta la tasa de reacciones químicas en las células y ayuda a controlar el crecimiento y el desarrollo. Un rango normal va de 0,9 a 2,3 nanogramos por decilitro de sangre (ng/dL).
  • Hormona estimulante de la tiroides (TSH): esta hormona se produce en la glándula pituitaria y, como su nombre indica, estimula la acción de la tiroides. Los valores normales pueden fluctuar de 0,5 a 5 microunidades por mililitro de sangre (µU/mL).

Como podrás imaginar, estos tipos de análisis sanguíneos se utilizan sobre todo para detectar hiper e hipotiroidismo.

6. Otros tipos de análisis de sangre

Te hemos mostrado 5 tipos de análisis de sangre en detalle, pero queremos subrayar como último apunte que existen muchos más. En la siguiente lista te mostramos 5 variedades de gran utilidad en lo que a esta metodología se refiere:

  1. Marcadores enzimáticos: las enzimas son proteínas específicas que juegan papeles diversos a nivel corporal. El exceso o déficit de ciertos complejos enzimáticos en sangre puede ser indicio de enfermedad. Los niveles de creatinina fosfoquinasa (CPK-1) son los representantes principales en este frente.
  2. Pruebas de enfermedades de transmisión sexual (ITS o ETS): algunos patógenos transmitidos por la vía sexual llegan al torrente sanguíneo, como es el caso del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Los niveles de ciertos antígenos y anticuerpos indican la infección en el paciente.
  3. Pruebas de coagulación: el conteo plaquetario bajo del CSC puede indicar un trastorno de coagulación, pero existen pruebas accesorias que afinan mucho más este perfil. La prueba de la actividad del fibrinógeno y el tiempo de protrombina son muy útiles para detectar este tipo de condiciones.
  4. Prueba de sulfato de DHEA: como su propio nombre indica, esta prueba mide los niveles de sulfato de deshidroepiandrosterona (DHEA) en la sangre. Principalmente, se utiliza para comprobar si las glándulas suprarrenales están funcionando de la forma adecuada.
  5. Análisis de la proteína C reactiva: el nivel de esta proteína aumenta en sangre cuando hay un proceso inflamatorio activo. Los resultados normales son de menos de 10 mg/L.

Los tipos de análisis de sangre y sus particularidades

Aquí te hemos mostrado 5 tipos de análisis de sangre en detalle y otros 5 de forma más general. A pesar de que el conteo sanguíneo completo y el panel metabólico básico sean los más practicados, debes tener en cuenta que todas las metodologías citadas son de utilidad en el ámbito en el que se aplican. 

Un resultado atípico en el análisis de sangre (exceptuando quízas la detección de anticuerpos y antígenos) no siempre es motivo de alarma. A la hora de interpretar los resultados de estas pruebas es necesario contar con ayuda de un profesional médico, pues el autodiagnóstico nunca es una opción.

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