Diabetes gestacional: síntomas, causas y tratamiento

La diabetes gestacional afecta hasta al 14 % de las embarazadas del mundo. No es una entidad clínica grave, pero se debe monitorizar desde su detección hasta el parto.
Diabetes gestacional: síntomas, causas y tratamiento
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 23 abril, 2021.

Última actualización: 23 abril, 2021

El término diabetes mellitus (MD) hace referencia a un conjunto de trastornos metabólicos, cuya característica principal es la presencial de valores elevados de glucosa en la sangre del paciente. De forma usual nos encontramos con 2 variantes de esta enfermedad (tipo 1 y tipo 2), pero ¿sabías que la diabetes gestacional también es una entidad clínica?

La diabetes gestacional (GMD) es la complicación médica más común durante el embarazo. Se estima que de un 2 a un 10 % de todas las mujeres estadounidenses embarazadas tendrán GMD, aunque la tendencia global se sitúa en un 14 % de las gestantes. Así pues, se calcula que este evento clínico caracteriza a unos 18 millones de partos anuales.

Como dato aún más curioso, cabe destacar que las mujeres con diabetes gestacional están en riesgo de desarrollar diabetes mellitus de 10 a 20 años después del parto, con unas probabilidades que oscilan el 35-60 %. Si quieres conocer más sobre este cuadro patológico tan interesante como común, sigue leyendo.

Las bases de la diabetes

La diabetes gestacional es compleja.
Esta condición se caracteriza por un mal manejo de la glucosa en la sangre.

Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidosla diabetes comprende a un grupo de entidades clínicas que se caracterizan por un aumento anormal de glucosa en sangre en el paciente. En la diabetes tipo 1 el paciente no produce insulina, debido a la destrucción autoinmune de las células que la sintetizan, situadas en el páncreas.

El tipo 2 es el más común, pues supone del 80 al 90 % de los casos totales de diabetes. Mientras que el tipo 1 es una enfermedad autoinmune, esta variante se caracteriza por una falta de producción de insulina o una mala utilización de la misma. La diabetes tipo 2 se asocia a la obesidad y sedentarismo y aparece con mucha más frecuencia en personas adultas.

La insulina permite la entrada de la glucosa en las células y su consiguiente almacenaje y utilización. Por ello, cuando no está presente o no se usa bien, los niveles de azúcares en sangre se disparan.

Situación actual

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos brinda una serie de datos muy interesantes para comprender la situación de la diabetes a nivel mundial. Entre todos ellos, destacamos los siguientes:

  • El número de personas con diabetes ha aumentado de forma drástica. En 1980 se estimaban 108 millones de pacientes, y ahora se calculan 422 millones.
  • En el año 2016, la diabetes acabó con la vida de 1,6 millones de personas. Las causas de muerte prematura por cuadros diabéticos han aumentado en un 5 % en los últimos 16 años.
  • Las personas obesas tienen hasta 6 veces más riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. En un mundo donde 625 millones de personas sufren obesidad, este factor se debe tener en cuenta.

De forma usual, pensamos en la diabetes como una patología crónica pero inofensiva. Nada más lejos de la realidad. Este grupo de patologías son una causa importante de ceguera, fallos renales, infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y otros muchos eventos clínicos que son potencialmente mortales.

¿Qué es la diabetes gestacional (GDM)?

La diabetes gestacional (GDM) se define como cualquier grado de diabetes que se reconoce por primera vez durante el embarazo de la paciente. Se distinguen 2 variantes con base en su abordaje. Esta condición puede controlarse con la dieta (AGDM1) o, en su defecto, pueden ser necesarios fármacos para alcanzar un correcto índice glucémico (AGDM2).

Como hemos dicho en líneas anteriores, se estima que hasta un 14 % de las embarazadas del mundo sufren diabetes gestacional. Esto se traduce, de forma aproximada, en 18 millones de casos anuales. Los factores de riesgo son la obesidad, deficiencias de micronutrientes, edad maternal avanzada y un historial familiar de diabetes, entre otros.

Por lo general, este cuadro clínico aparece a la mitad del embarazo. Según la CDC, los controles para este tipo de diabetes se realizan durante la semanas 24 a 28, con el fin de detectar irregularidades metabólicas en la madre gestante. La GMD se suele poder controlar con cambios en el estilo de vida, pero a veces es necesario el tratamiento con insulina.

La diabetes gestacional suele solucionarse tras el parto, pero presenta una serie de riesgos inherentes. Uno de ellos es la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 en los años siguientes.

Causas de la diabetes gestacional

Tal y como indica el portal médico StatPearls, la GMD se asocia a 2 frentes bastante claros y diferenciados. Estos son los siguientes:

  1. Disfuncionalidad de las células beta en el páncreas, encargadas de producir insulina. En su defecto, también puede suceder que estos cuerpos celulares respondan tarde a los índices glucémicos de la paciente.
  2. Una marcada resistencia a la insulina por la liberación de hormonas placentarias.

Durante un embarazo normal, se detecta un aumento natural de la resistencia a la insulina materna (IR) sobre la mitad de la gestación, y esto se extiende hasta el tercer trimestre. Diversas hormonas secretadas por la placenta (factor de necrosis tumoral TNF-α, lactógeno placentario humano, hormona del crecimiento placentario) son algunas de sus causas.

Este mecanismo es natural a nivel evolutivo: si se aumenta la resistencia a la insulina en la madre, hay más glucosa que llevar al feto para ayudarlo a crecer, pues las células maternas no utilizarán tantos azúcares como en una situación normal. De todas formas, este mecanismo puede “pasarse de frenada” y provocar una hiperglucemia en la madre.

El lactógeno placentario humano (hPL) es la hormona que más se ha correlacionado con la diabetes gestacional. Este tiene claras propiedades anti-insulina. Los niveles sanguíneos de hPL son directamente proporcionales al crecimiento del feto y la placenta y alcanzan valores máximos antes del parto (con cifras de 5–7 miligramos/litro).

Síntomas de la diabetes gestacional en madres

Tal y como indica el portal de índole materna What to Expect, la mayoría de madres con GMD no presentan síntomas durante el desarrollo de la diabetes. Los médicos piden muestras de orina de forma usual a las gestantes, y es aquí donde puede empezar a intuirse un aumento de glucosa circulante. De todas formas, algunos signos como estos son comunes:

  • Tasas de orinado más elevadas de lo normal: los riñones tienen que trabajar de forma extra para tratar de eliminar el exceso de glucosa en sangre, lo que se traduce en una excreción de líquidos pronunciada. Por ello, los pacientes diabéticos no tratados sienten la urgencia de orinar de manera recurrente.
  • Una sed más pronunciada de lo normal: este punto va ligado de forma directa con el anterior. Cuando se aumenta la tasa de micción, la paciente tiene mucha sed.
  • Fatiga: este síntoma es difícil de diferenciar de la fatiga gestacional usual, así que nunca es un indicativo de diabetes en embarazadas.

Como puedes ver, se trata de una condición silenciosa que siempre se detecta en análisis rutinarios. Por suerte, con un control de la dieta o la medicación adecuada, los síntomas no van a más y el parto puede continuar sin mayores complicaciones.

Riesgos de la GMD

De todas formas, estos datos no significan que la GMD deba desestimarse por completo. Tal y como indica el Saudi Medical Journal, las mujeres con diabetes gestacional tienen mayor riesgo de sufrir desórdenes hipertensivos durante el embarazo. Esto incluye a la hipertensión gestacional, preeclampsia y eclampsia.

Además de esto, hay un factor que se debe tener muy en cuenta: la diabetes que no se controla bien causa un aumento de azúcares en el organismo del feto. Esto hace que se vea “sobrealimentado” y, por ende, crezca más de lo normal. Aunque parezca algo bueno, el crecimiento excesivo fetal es un riesgo perinatal claro que puede llevar a diversas complicaciones.

La primera de ellas es una necesidad mucho más pronunciada de realizar una cesárea. El bebé, al ser más grande, podría dañar de forma grave el canal del parto de la madre al nacer, así que se requiere su extracción quirúrgica. Las mujeres que pasar por una cesárea tardan algo más de tiempo en recuperarse, pero es un procedimiento con riesgos mínimos.

Por otro lado, existen otras comorbilidades neonatales que, por desgracia, no se solucionan con un canal de parto artificial. Los niños de mujeres con GMD no tratada están en riesgo de sufrir hiperbilirrubinemia, hipocalcemia, eritema y síndrome de distrés respiratorio. El exceso de glucosa no es bueno, ni para la madre ni para el bebé.

Diagnóstico

La diabetes gestacional tiene un diagnóstico sencillo.
Se requieren varios estudios de laboratorio para llegar al diagnóstico.

Diagnosticar una diabetes gestacional es muy sencillo. En primer lugar, comienzan a notarse evidencias de la GMD cuando se detectan cantidades excesivas de glucosa en la orina en análisis rutinarios, pero este signo no es diagnóstico por sí solo. Tal y como explica la Clínica Mayo, se requieren más pruebas, entre las que se encuentran las siguientes:

  • Prueba inicial de tolerancia a la glucosa: la paciente debe beber una solución de glucosa en almíbar. Tras una hora, se miden los niveles de azúcar en sangre, es decir, se cuantifica la tasa de absorción de glucosa que ha tenido lugar a nivel celular. Unos valores de 10,6 milimoles por litro (mmol/L) indican GMD.
  • Estudio de tolerancia oral: la premisa es similar a la anterior, solo que la solución es aún más azucarada y se realiza un monitoreo que dura 3 horas totales.

Tratamiento de la diabetes gestacional

El tratamiento de la GMD comienza con medidas no farmacológicas, como son cambios en la dieta, fomentar la actividad física y un monitoreo de glucosa en sangre sostenido. Siempre se recomienda que la paciente se ponga en manos de un nutricionista, que realizará un plan adecuado al índice de masa corporal (IMC)  de la paciente y sus necesidades.

Si el índice glucémico no mejora con ejercicio y cambios en la dieta, se hace necesario acudir al tratamiento farmacológico. Esto pasa por la administración de insulina, en las siguientes concentraciones: en el primer trimestre, se recomiendan 0,7 unidades/kilo de la paciente/día, en el segundo 0,8 y en el tercero 0,9-1.

La embarazada debe repartir estas dosis de insulina en 2 tomas, a nivel conceptual. Una basal a la hora de dormir (la mitad del total) y la otra mitad repartida en 3 tomas diferentes, una con cada comida. De todas formas, el profesional informará a cada paciente en cada caso concreto del marco de actuación.

Se recomienda que las mujeres con GMD realicen ejercicios aeróbicos durante 30 minutos 5 días a la semana o, en su defecto, 150 minutos repartidos en los 7 días.

Una patología de fácil abordaje

La diabetes gestacional se aborda de forma sencilla una vez se detecta, ya sea con ejercicio y cambios dietéticos o con un tratamiento farmacológico, adicionado a todo lo descrito con anterioridad. De todas formas, cabe destacar que existen ciertos riesgos inherentes (sobre todo para el feto) en esta condición, así que no debe tomarse a la ligera.

La obesidad es un claro factor predisponente a la hora de sufrir diabetes gestacional y, además, puede traer otras muchas complicaciones al embarazo. Por ello, recomendamos a toda persona que trate de mantener un índice de masa corporal (IMC) adecuado, sea esta una mujer gestante o no, tanto para su salud como la de su futura descendencia.

Te podría interesar...
Qué alimentos comer y evitar durante el embarazo
Muy Salud
Leerlo en Muy Salud
Qué alimentos comer y evitar durante el embarazo

Durante el embarazo es importante incrementar el consumo de ciertos alimentos y limtar la ingesta de otros para mejorar la salud.