Violencia de género: todo lo que debes saber

¿Qué es la violencia de género? ¿Cómo se desarrolla? ¿Hay grupos más vulnerables a sufrirla? Este problema social no deja de crecer en el mundo, a pesar de las leyes novedosas al respecto.

Escrito y verificado por la psicóloga Leticia Aguilar Iborra el 15 Enero, 2021.

Última actualización: 15 Enero, 2021

La violencia de género continúa siendo uno de los temas en los que la desigualdad se hace más patente. Este tipo de violencia se ejerce por la diferencia subjetiva entre los dos sexos, traspasando fronteras y países. A pesar de haber medidas legislativas de protección y seguridad, aún siguen habiendo asesinatos de muchas mujeres en los últimos años.

Por ende, la violencia de género se constituye como un problema mundial. Ha sido reconocida en la Asamblea de las Naciones Unidas como una vulneración de los derechos humanos y de la libertad de la mujer.

¿Qué se entiende por violencia de género?

Debe decirse que la violencia de género no tiene una definición exacta. La realizada por las Naciones Unidas es la que más encaja con la situación. Según esta, se entiende como todo acto o violencia basado en la pertenencia al sexo femenino. Tiene como resultado un daño o un sufrimiento físico, psicológico o sexual.

Suelen haber medidas de protección integral para la prevención de la violencia de género. En general, estas normas van enfocadas a la protección de la mujer contra agresores con los que esté o haya compartido una relación afectiva o sentimental. Tras ciertas reformas, los menores de edad pasan a ser, en lugar de víctimas indirectas de la violencia de género, también víctimas directas de ella.

Las lesiones físicas son una parte del daño de la violencia de género, ya que también hay trastornos mentales asociados.

Tipos de violencia

Los tipos de violencia pueden clasificarse según el siguiente esquema:

  • Física.
  • Psicológica.
  • Sexual.
  • Acoso.
  • Matrimonios forzosos.
  • Mutilación genital femenina.
  • Aborto y esterilización forzosa.
  • Asistencia, complicidad o tentativa.

Estas formas de maltrato pueden darse en diferentes contextos, según la cultura en que se halle la víctima. Además, en las relaciones de pareja pueden haber formas que socialmente estén aceptadas. Un ejemplo de ello son las relaciones sexuales no consentidas dentro del matrimonio.

Mitos que acentúan la violencia de género

El problema de los mitos es que las personas aceptan este tipo de explicaciones como si fueran verdaderas y diesen explicación a las causas de la violencia de género. En otras palabras, minimizan, niegan o justifican este tipo de violencia y alejan la responsabilidad de la persona que la ejerce.

Alguno de los mitos clásicos son los siguientes:

  • La violencia de género es algo excepcional que no sucede de manera frecuente.
  • Los varones que ejercen violencia hacia las mujeres han tenido que tener algún motivo.
  • Algunas de las características personales de la mujer incitan a la violencia o han realizado alguna conducta plausible de castigo.
  • La violencia psicológica no es tan grave como la física.
  • Las mujeres aguantan ese tipo de maltrato porque quieren.

El desarrollo de la violencia de género

Son numerosas las ocasiones en las que a las mujeres se les juzga porque no salen de una relación de pareja en la que predomina el maltrato. Sin embargo, las víctimas de violencia de género entran en una espiral de la que es muy difícil salir.

Las mujeres víctimas de violencia de género suelen entrar en un estado de indefensión aprendida. Se caracteriza por el bloqueo de la persona a la realización de conductas que impliquen la evitación o la huida de la situación contraproducente.

En consecuencia, la víctima renuncia a realizar modificaciones y cree que no se puede hacer nada por cambiar la situación. Así, los factores relacionados con la decisión de abandonar la relación son los siguientes:

  • Características de la violencia.
  • Presencia o no de menores.
  • Recursos materiales y sociales.
  • Capacidad de asumir el final de la relación.
  • Miedo a represalias.

La escalada de violencia

La violencia de género puede estar latente desde los primeros momentos en los que se instaura la relación de pareja. Así, el ciclo de la violencia consta de 3 fases:

  • Tensión: incidentes que ocurren en la relación de pareja y que aumentan la tensión entre ambos. Uno de los ejemplos que podrían darse serían los celos.
  • Agresión: tras la acumulación de la tensión se establece la agresión en sus diferentes formas.
  • Luna de miel: es el periodo de reconciliación. El agresor suele arrepentirse, prometiendo no hacerlo más.

Consecuencias psicológicas en las víctimas de violencia de género

Las investigaciones en el campo de la salud mental en mujeres víctimas de violencia de género constatan que las víctimas son más proclives al desarrollo de trastornos de ansiedad y trastorno de estrés postraumático. La depresión, los problemas de autoestima y el abuso de sustancias son otras de las consecuencias psicológicas.

Además, los menores que han sido víctimas de violencia de género se ven expuestos a situaciones de opresión y control. La violencia aumenta el riesgo de problemas en el desarrollo físico, emocional, cognitivo y social a corto y largo plazo.

Mujeres más vulnerables ante la violencia de género

Cualquier mujer puede ser víctima de violencia. No obstante, algunos grupos sociales pueden ser más vulnerables que otros. Entre estos se pueden mencionar los siguientes.

Embarazadas

El embarazo es una etapa de mayor susceptibilidad y riesgo. La etapa de gestación puede coincidir con los primeros signos de violencia en la relación de pareja, dándose graves consecuencias para el feto y el recién nacido.

Además, la etapa postparto significa el desarrollo de roles como padres. Esta transición aumenta el estrés percibido en la relación de pareja y, por tanto, es mayor el riesgo de conductas violentas.

Inmigrantes

Existe el riesgo de que las mujeres inmigrantes puedan contar con menos recursos económicos y sociales al hallarse en un país diferente. A ello se le suma el proceso de duelo migratorio, enfrentándose algunas veces a la discriminación social.

Estas mujeres pueden ser percibidas como más vulnerables por parte del agresor. Los recursos con los que cuentan son escasos, haciendo que se prolongue la relación de pareja.

El abuso sexual es una forma de violencia de género que tiene más prevalencia entre ciertos grupos poblacionales.

Con diversidad funcional y trastorno mental grave

La mayor dependencia de la asistencia de otras personas engloba mayor riesgo de violencia de género. Además, puede tenerse la percepción de que se está en deuda con el agresor, si es este quien aporta los cuidados necesarios.

En el caso del trastorno mental grave, las mujeres sufren una doble victimización. Por una parte, el hecho de contar con una enfermedad, y a su vez hay dificultad a la hora de realizar una denuncia al agresor. Puede darse el caso de que se dude de la veracidad de su relato.

Con trastornos adictivos

Aproximadamente el 80% de las mujeres que cuentan con un trastorno adictivo sufren además violencia de género. Estas personas también padecen una doble victimización al ser víctimas de violencia y adictas.

Debido a las construcciones de género, pueden verse envueltas, más que ninguna otra, en violencia sexual. Estas mujeres padecen un mayor estigma social, tienen mayor sentimiento de culpa y están más invisibilizadas que los hombres adictos.

La violencia de género depende del compromiso social de todos

La violencia de género no es un problema solo de las mujeres ni se encuentra circunscripto a un área geográfica determinada. Trasciende fronteras y se constituye como un síntoma de la sociedad entera. La ley debe acompañar el proceso de protección, pero sin la responsabilidad social es inviable la erradicación.

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Licenciada en Psicología en la Universidad de Málaga (2009 – 2014) y Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad de Málaga (2015 – 2017). Especialista en terapias contextuales por la Universidad de Almería, cursando actualmente la modalidad de máster. Experiencia en población con enfermedad crónica a través del trabajo voluntario en distintas asociaciones (Asociación de mujeres operadas por cáncer de mama, ASAMMA; atención al paciente en cuidados paliativos domiciliarios en AECC y Asociación Concordia antisida en talleres de prevención) y especializada en duelo, donde ejerció su trabajo en el Parque Cementerio de Málaga (PARCEMASA). Actualmente ejerce su actividad como psicóloga autónoma en la ciudad de Marbella.