Trastorno de estrés postraumático: síntomas y características

Bernardo Peña · 11 agosto, 2019
El TEPT implica fenómenos de flashbacks, pesadillas, angustia, evitación de lugares, palabras o personas que recuerden al trauma. En definitiva, una merma muy notable en la calidad de vida del individuo.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) recoge las consecuencias psicológicas, tanto inmediatas como a largo plazo, de las experiencias traumáticas de carácter extremo o catastrófico.

Estos fenómenos han sido estudiados fundamentalmente en relación con las guerras. De hecho, sus síntomas tradicionalmente eran conocidos como fatiga de combate o neurosis de guerra.

Origen del trastorno de estrés postraumático

Durante la Primera Guerra Mundial, una guerra de trincheras y combate cuerpo a cuerpo, las bajas entre los combatientes por este trastorno llegaron al 23 %. La guerra de Vietnam suscitó un gran debate en los EEUU sobre las secuelas de los traumas psicológicos de la guerra y ha sido sin duda el fenómeno más estudiado.

Según algunos estudios, del 20 al 30 % de los veteranos de esta guerra presentó síntomas del TEPT y un 50 % algún síntoma relacionado con el combate.

En cuanto a la Segunda Guerra Mundial, un estudio sobre los supervivientes del holocausto nazi ha obtenido que el 75 % de los internados en los campos de concentración, 50 años más tarde, siguen presentando síntomas graves del TEPT y todavía muestran alteraciones en los niveles de catecolaminas cerebrales.

La exposición a un estrés severo también aumenta a la larga la aparición de múltiples enfermedades médicas. En una muestra de 1399 veteranos de la Guerra del Vietnam, 20 años después de esta, 332 casos habían padecido o padecían TEPT.

En comparación con un grupo control de veteranos de la misma guerra, los combatientes con TEPT presentaban mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares, digestivas, musculares, endocrinas, del sistema nervioso, respiratorias, infecciosas, etc., y este efecto se mantenía tras controlar los factores de riesgo clásicos.

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Características del trastorno de estrés postraumático

Este trastorno se da cuando una persona ha experimentado o presenciado un acontecimiento traumático que queda fuera del rango de la experiencia humana habitual y que sería muy traumático para casi todo el mundo. La respuesta ante estas situaciones es temor o desesperanza intensa. Algunos ejemplos son:

  • Muertes.
  • Amenazas de la vida.
  • Aatástrofes.
  • Violencia.

El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente, ya sea por:

    • Recuerdos recurrentes (las memorias de estos sucesos pueden ser muy vívidas).
    • Sueños o pesadillas.
    • Actuación o sentimiento repentino de que el acontecimiento volviese a ocurrir.
    • Malestar psicológico intenso o respuestas fisiológicas al exponerse a acontecimientos que simbolizan o recuerdan algún aspecto del acontecimiento.

Es común evitar persistentemente los estímulos asociados al trauma, así como también el embotamiento de la reactividad general del individuo, tal y como lo indican los siguientes síntomas posibles:

  • Evitar pensamientos o conversaciones sobre el trauma.
  • Evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos sobre el trauma.
  • Incapacidad para recordar un aspecto importante sobre el trauma, es decir, presencia de amnesia psicógena o disociativa. Para algunos autores, la amnesia psicógena sería una forma disociativa de TEPT.
  • Reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas previas (en los niños, pérdida de las capacidades ya adquiridas como el lenguaje o el control de esfínteres).
  • Sensación de desapego o enajenación frente a los demás.
  • Restricción de la vida afectiva, por ejemplo, incapacidad de tener sentimientos de amor.
  • Sentimiento de tener el futuro acortado (no acabar los estudios, pérdida del interés en casarse, no esperar conseguir trabajo…).
  • Síntomas persistentes de aumento del estado de activación, como dificultad para dormir, irritabilidad, dificultades de concentración, hipervigilancia o respuestas exageradas de sobresalto.
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Especificaciones

Existen especificaciones de TEPT agudo, si los síntomas duran menos de 3 meses, o crónico, si duran más de 3 meses, y de inicio demorado, cuando entre el acontecimiento traumático y el inicio de los síntomas han transcurrido como mínimo seis meses. El TEPT es un trastorno de alta morbilidad, resistencia al tratamiento y curso crónico.

Núcleo del trauma

El núcleo de este tipo de traumas está en el recuerdo repetitivo del hecho traumático. Este recuerdo está más activo y esto condiciona las demás experiencias psicológicas. Estos recuerdos quedan grabados en la amígdala creando una huella indeleble del suceso.

La amígdala se torna hiperexcitable, se convierte en una especie de detonante dispuesto a disparar la alarma del cerebro ante el menor indicio de algo que se parezca a lo sucedido.

El trastorno desciende mucho el umbral de alarma en el sistema nervioso, provocando respuestas defensivas ante situaciones cotidianas como si se tratara de auténticos peligros, demostrando un incremento de la susceptibilidad al estrés psicológico en general.

Parece que los actos violentos de carácter personal como violaciones, atracos o situaciones de violencia son más perjudiciales que las catástrofes naturales, existiendo también más tasas de suicidio en ellos. La razón puede estar en que la víctima de esta violencia gratuita siente que ha sido elegida deliberadamente y esto mina su confianza en los demás y en la seguridad del mundo interpersonal, poniendo en marcha más atribuciones de tipo interno.

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Terapia para el trastorno de estrés postraumático

La terapia más eficaz es la exposición con prevención de respuesta de evitación (en vivo o en la imaginación, progresiva o total) frente a la situación temida. En el caso del TEPT esto es muy difícil por la propia naturaleza de la situación temida, asociada a un peligro real y cierto.

Además, los cambios cerebrales provocados por el trauma son tan poderosos que cualquier reminiscencia de la situación original desencadena una activación emocional tan fuerte que se puede reforzar la respuesta de pánico como si fuera la situación original. Es difícil encontrar una situación en la que el objeto temido pueda ser afrontado con una sensación de calma, lo que hace más difícil el tratamiento.

El reaprendizaje en este trastorno debe tener lugar a nivel cortical (específicamente prefrontal), ya que el miedo original grabado en la amígdala nunca llegará a desaparecer del todo. Por lo tanto, es el córtex prefrontal el que tiene que inhibir activamente la respuesta de pánico desencadenada por la amígdala.

Por ello, el recuerdo consciente y deliberado, tan minuciosamente como sea posible, es fundamental en la terapia del TEPT, al menos con adultos. Es importante que el paciente relate verbalmente todos los aspectos del trauma para que los recuerdos se pongan bajo control del neocórtex y las reacciones suscitadas se comprendan y puedan dirigir mejor.

Comentarios finales

En conclusión, el trastorno de estrés postraumático se encuadra dentro de los trastornos por traumas y factores de estrés descritos en el DSM-5. Su origen es el contacto con una situación traumática amenazante para la vida o integridad del individuo.

Esta experiencia genera una huella muy difícil de borrar en la memoria. Por lo tanto, necesitamos una terapia cognitiva-conductual que ayuda a minimizar el impacto emocional del recuerdo traumático.

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