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Indefensión aprendida: ¿en qué consiste?

La indefensión aprendida tiene que ver con el hecho de "aprender" que no podemos cambiar nuestra situación actual, como consecuencia de haber estado expuestos a situaciones o eventos aversivos de forma incontrolable.

Indefensión aprendida: ¿en qué consiste?
Laura Ruiz Mitjana

Revisado y aprobado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana en 31 Diciembre, 2020.

Última actualización: 31 Diciembre, 2020

La indefensión aprendida (en inglés llamada learned helplessness) es un fenómeno psicológico que se caracteriza por una involución del aprendizaje causada por la actuación impredecible de un estímulo aversivo o doloroso sobre el individuo, quien debe enfrentar una situación para la que no dispone de mecanismos efectivos para escapar o evitar.

En otras palabras, una persona desarrolla indefensión aprendida cuando se ve expuesta a un estímulo o situación aversiva, no dispone de los recursos para hacerle frente y acaba por aprender que no puede hacer nada para cambiar la situación.

¿La consecuencia directa de este fenómeno? El no hacer nada, volverse apático y manifestar desesperanza, falta de confianza en que podremos cambiar. De hecho, este fenómeno está en la base de muchas mujeres víctimas de violencia de género que, fruto de años de maltrato, acaban creyendo que cambiar la situación no está en sus manos.

También está en la base de otros fenómenos y trastornos como la depresión y puede formar parte de la sintomatología de algunos cuadros de ansiedad. Si quieres conocer más sobre esto, ¡sigue leyendo!

¿En qué consiste la indefensión aprendida?

La indefensión aprendida es un fenómeno psicológico que aparece cuando una persona o un animal se inhibe ante situaciones aversivas o dolorosas y las acciones para evitarlas no han sido efectivas. Por ende, acaba desarrollando pasividad ante este tipo de situaciones.

Es decir, la persona siente que no tiene control sobre su entorno ni sobre lo que le ocurre en la vida, pues los intentos para controlarla o modificarla han fracasado. A raíz de ello se genera ese sentimiento de que nada depende de mí.

La indefensión aprendida está impregnada, a su vez, de un sentimiento de desesperanza, tristeza y poco control que hacen que la persona se frustre, pero que se acomode en esa sensación. Quien sufre este fenómeno siente que cualquier cosa que haga no tendrá consecuencias. Es decir, que no podrá modificar su realidad y que sus conductas no tendrán repercusión ni consecuencias.

Mujer sufre depresión.
La violencia de género se relaciona a la indefensión aprendida y es un impedimento para el cambio positivo.

Martin Seligman y la indefensión aprendida

Martin Seligman, junto con Steven F. Maier, fueron los primeros investigadores en hablar sobre la indefensión aprendida. De hecho, se plantearon el por qué un animal o una persona que sufría las condiciones adversas y dolorosas constantes no hacía nada para escapar. ¿Cómo lo estudiaron? Te lo contamos todo.

Los experimentos con perros

Seligman y Maier realizaron una serie de experimentos con perros en 1967 que les permitieron conocer y demostrar el fenómeno de la indefensión aprendida. En sus experimentos, en la primera fase, formaron tres grupos de animales:

  • Grupo 1: colocaron a los perros sujetos por un arnés, mientras les proporcionaban descargas eléctricas inesperadas en las patas traseras. Ellos podían detener las descargas si pulsaban con su hocico unos paneles ubicados en ambos lados de la cabeza.
  • Grupo 2: estos perros no tenían la posibilidad de detener las descargas eléctricas que les subministraban.
  • Grupo 3: se trataba del grupo control, en el que los animales no recibían ninguna descarga.

En la segunda fase del experimento, a todos los grupos se les ofrecía la oportunidad de evitar las descargas mediante la colocación de un segundo compartimento dentro de la caja donde estaba situados. Si se movían allí dejaban de recibir las descargas.

Resultados de los experimentos

¿Qué resultados obtuvieron los investigadores? Principalmente que, en la fase 2, los grupos 1 y 3 manifestaron la misma capacidad de aprendizaje de la nueva estrategia de evitación/escape de la descarga (moviéndose al segundo compartimento).

En cambio, el grupo 2 tuvo un grave problema de aprendizaje en esta nueva tarea, siendo los perros incapaces de aprender que si se movían al otro compartimento dejaban de recibir la descarga. Y de aquí nace la indefensión aprendida. Los perros en la fase 1 habían aprendido que, hiciesen lo que hiciesen, seguirían recibiendo las descargas. En cambio, los perros del grupo 1, al aprender que podían cambiar su suerte desarrollaron esta misma estrategia en la fase 2.

¿Cómo tratar la indefensión aprendida?

Aunque la indefensión aprendida puede calar muy hondo en las personas, por fortuna también puede combatirse. ¿Cómo? A través de la psicoterapia. Concretamente, una orientación terapéutica que ha ofrecido buenos resultados en este sentido es la terapia cognitivo-conductual.

A través de ella el terapeuta puede ayudar a la persona a reestructurar sus pensamientos y sus emociones, lo que tiene un efecto directo en la conducta. Se trata, en cierta manera, de volver a enseñarle que aún hay cosas que están bajo su control.

Al modificar los pensamientos erróneos, a través de la reestructuración cognitiva, las emociones y las conductas de la persona cambian. El objetivo es devolverle una mirada objetiva, realista y funcional ante su vida. Esto incluye potenciar la autoestima, enseñarle y reforzarle estrategias de afrontamiento adaptativas y empoderarla.

Hemos hablado de la terapia cognitivo-conductual, aunque desde otras orientaciones también se puede trabajar la indefensión aprendida. Independientemente del método utilizado, el objetivo será devolverle a la persona el sentimiento de que puede llevar las riendas de su propia vida.

En paralelo, deberán tratarse también las consecuencias derivadas de esa indefensión, como las inseguridades, la baja autoestima, los sentimientos de tristeza y desesperanza.

Terapia para la indefensión aprendida.
La terapia cognitivo conductual es la más adecuada para abordar la indefensión aprendida.

Reflexionando sobre la indefensión aprendida

Como vemos, la indefensión aprendida es aquello que resulta de (mal)aprender que debemos comportarnos pasivamente por haber interiorizado que, hagamos lo que hagamos, nuestra situación no cambiará. Su causa directa es haber experimentado situaciones aversivas o dolorosas para las que no disponíamos de los recursos necesarios para afrontarlas.

Las consecuencias directas de la indefensión aprendida pueden ser devastadoras para la persona, ya que la inmovilizan y la sitúan en un estado permanente de inactividad, pasividad y pérdida de esperanza. Todo esto está en la base de situaciones como la violencia familiar, la violencia de género, el bullying y el mobbing.

Por ello será importante aprender a identificar este fenómeno y actuar sobre sus consecuencias. El poder de la mente es increíble, tanto para lo bueno como para lo malo.

Y es que, como hemos visto, la indefensión aprendida se aprende y, de la misma forma, se puede desaprender. Debemos tener en cuenta que, aunque pueda parecer una adaptación psicológica ante una situación que hemos vivido y percibido como incontrolable, la realidad es que no constituye una forma saludable de afrontar las adversidades.

“La mente es todo; te convierte en lo que piensas”.

-Buda-

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  • Escalante, P. K. (2009). La indefensión aprendida como factor determinante en la violencia marital en mujeres que asisten a la Procuraduría de los Derechos Humanos. Licenciatura thesis, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  • Hogg, M. (2010). Psicología social. Vaughan Graham M. Panamericana. Editorial: Panamericana.
  • Maldonado, A. y Ruiz, J.A. (1982). Indefensión aprendida en humanos. Una revisión crítica. Psicológica, 3: 153-174.
  • Morales, J.F. (2007). Psicología Social. Editorial: S.A. McGraw-Hill / Interamericana de España
  • Myers, D.G. (1995). Psicología Social. Ed. McGraw-Hill, México.
  • Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On Depression, Development, and Death. San Francisco: W. H. Freeman.

Laura Ruiz Mitjana
Laura Ruiz Mitjana
Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.