Trastornos psicosomáticos: síntomas, causas y tratamientos

Seguro que has escuchado alguna vez la palabra "somatizar". Pero, ¿qué relevancia puede tener en la salud? Los trastornos psicosomáticos son alteraciones físicas agravadas u originadas por condiciones psicológicas.
Trastornos psicosomáticos: síntomas, causas y tratamientos
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 11 Enero, 2021.

Última actualización: 11 Enero, 2021

Entendemos por trastornos psicosomáticos a aquellas alteraciones en la salud que no se explican por una causa orgánica o médica, es decir, que aparecen derivadas de problemas psicológicos. También incluyen condiciones médicas que se agravan debido a los factores psicológicos.

Entre sus causas encontramos la ansiedad, el estrés, los estilos de afrontamiento inadecuados y la depresión. Así, cuando una persona somatiza, se asume que está expresando, de manera física, un malestar psicológico.

Existen muchos tipos de trastornos psicosomáticos que hacen alusión a cualquier órgano o zona del cuerpo. Por ejemplo, problemas respiratorios (asma), cardiovasculares (hipertensión), cutáneos (eczemas), etcétera.

Como decíamos, en su génesis, mantenimiento y desarrollo, el estilo de afrontamiento de la persona, así como su temperamento y personalidad juegan un papel clave. Más allá de las variables ambientales, que son las que provocarían dichas respuestas. ¿Qué más sabemos sobre ellos? Conoce aquí los tipos más prevalentes, sus síntomas, causas y posibles tratamientos.

Trastornos psicosomáticos: ¿qué son?

Los trastornos psicosomáticos son alteraciones físicas para las que no se encuentra una causa fisiológica u orgánica que las origine. Sus síntomas suelen deberse a factores psicológicos, es decir, se relacionan con algún conflicto que es el que desencadena o agrava la sintomatología orgánica.

Así, los trastornos psicosomáticos son trastornos físicos sin base orgánica que se explican por factores psicológicos. Cuando estos factores desaparecen, la sintomatología remite.

Además, conviene saber que los factores psicológicos también pueden empeorar una enfermedad médica existente. ¿De qué manera? Alterando su curso, perturbando el tratamiento, agravando los síntomas a través de respuestas fisiológicas asociadas al estrés. Según Lorente (1983), los trastornos psicosomáticos más frecuentes son los siguientes:

  • Respiratorios: asma bronquial.
  • Cutáneos: acné, dermatitis, eczemas, urticaria.
  • Gastrointestinales: gastritis crónica, úlcera péptica, colitis ulcerosa.
  • Trastornos hemáticos y linfáticos
  • Endocrinos: hipo e hipertiroidismo, diabetes.
  • Trastornos de los órganos de los sentidos.
  • Infertilidad psicógena: dificultad de algunas mujeres para quedarse embarazadas.
  • Trastornos osteomusculares: tortícolis, cefaleas tensionales.
Mujer consulta por dolor psicosomático de cuello.
Los dolores musculares y articulares tienen un fuerte vínculo, en algunos pacientes, con el trastorno psicosomático.

Tres grandes categorías

Podemos diferenciar hasta tres grandes categorías que englobarían los trastornos psicosomáticos mencionados. Estos se clasifican en función de la condición o causa que los origine.

1. Trastornos psicosomáticos facticios

Engloba los trastornos que han sido causados de forma deliberada por la propia persona, es decir, por la acción humana, con o sin intención de producir daño. En general, son pacientes que necesitan estar en contacto permanente con el entorno sanitario.

Pueden producirse el daño a sí mismas o a otros. En este último caso hablamos del síndrome de Munchausen por poderes.

2. Trastornos somatomorfos

En esta categoría encontramos los trastornos surgidos por un desorden de naturaleza psicológica. A su vez, dentro de esta categoría hay diferentes subtipos, como por ejemplo el trastorno de conversión, la hipocondría, el trastorno por somatización o por dolor.

3. Trastornos psicosomáticos secundarios

Finalmente, los trastornos psicosomáticos secundarios se refieren a aquellos causados por problemas psicológicos primarios, como sería la ansiedad, la depresión o un trastorno de pánico. Así, como consecuencia de esta afección psicológica previa la persona acaba generando una determinada sintomatología física.

Síntomas

Los síntomas de los trastornos psicosomáticos pueden ser muy diversos. Hay personas que tienden a manifestar problemas de piel, otras que desarrollan migrañas o dolores intestinales.

Los síntomas más frecuentes de los trastornos psicosomáticos son los siguientes:

  • Nauseas, gases o indigestión (67 %).
  • Dolores de cabeza (65 %).
  • Mareos (57 %).
  • Estreñimiento, retortijones o diarrea (54 %).
  • Taquicardias o aceleración del ritmo cardíaco (54 %).
  • Dolor de espalda (51 %).
  • Dolores en piernas, brazos, articulaciones o caderas (49 %).
  • Molestias en el pecho (47 %).
  • Dolor de estomago (45 %).
  • Sensación de ahogo y de falta de aire (23 %).
  • Dolor o problemas en las relaciones sexuales (14 %).
  • Desmayos (4 %).

Como vemos, los síntomas asociados a los trastornos psicosomáticos pueden variar de una persona a otra. Mente y cuerpo están conectados y esto explicaría por qué muchas veces el físico tiene la necesidad de expresar lo que no puede resolver o manifestar a nivel psicológico.

“El cuerpo consigue lo que la mente cree”.

-Anónimo-

Causas de los trastornos psicosomáticos

Las causas de los trastornos psicosomáticos tienen relación con factores psicológicos. En realidad, surgen por la combinación de variables no únicamente psicológicas, sino también ambientales, sociales y biológicas.

Se trata de trastornos que se manifiestan en presencia de condiciones específicas, tales como las siguientes:

  • Respuestas fisiológicas asociadas al estrés.
  • Rasgos histéricos de personalidad.
  • Estilos de afrontamiento inadecuados.
  • Conductas desadaptativas relacionadas con la salud: consumo de tóxicos, sedentarismo, mala alimentación, sueño insuficiente.

Las causas más frecuentes de los trastornos psicosomáticos son la ansiedad y el estrés. De hecho, en relación a ello, según Portman, Starcevic y Beck (2011), citados en un artículo de Bados (2017), el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) incluye una variante denominada con predominio somático.

Trastornos psicosomáticos en la población infantil

Cabe destacar que los trastornos psicosomáticos son especialmente frecuentes en la población infantil y adolescente. En relación a ello, según un estudio de la Revista Pediatría Integral, hasta el 10 % de los niños y adolescentes presentan dolores físicos recurrentes que pueden atribuirse a causas psicológicas. Entre ellos encontramos las molestias abdominales, las cefaleas y las artralgias.

En cuanto a sus causas, existen factores de riesgo que aumentan la probabilidad de padecerlos, como los siguientes:

  • Factores genéticos y familiares: los trastornos psicosomáticos se presentan en las familias y su prevalencia aumenta hasta un 10-20 % en los familiares de primer grado de los afectados.
  • Rasgos de personalidad, temperamento y estilos de afrontamiento: los niños obsesivos, sensibles, inseguros y ansiosos presentan más trastornos psicosomáticos.
  • Quejas aprendidas: las conductas recompensadas serán incrementadas en intensidad o frecuencia y las conductas castigadas o inhibidas disminuirán.
Niña con trastorno psicosomático.
En la infancia son frecuentes los trastornos psicosomáticos, llegando a tener una prevalencia del 10 %.

Tratamientos posibles

Cada trastorno psicosomático requerirá un tipo de tratamiento. Por ello, un buen diagnóstico será el primer paso para empezar a trabajar. A nivel psicológico se utiliza la psicoterapia, sobre todo en su orientación cognitivo-conductual, que tiene el objetivo de proporcionar a la persona nuevas herramientas y habilidades para hacer frente a las diferentes situaciones.

También se trabaja mucho con los pensamientos irracionales del paciente, ya que su modificación tiene una repercusión en la conducta de la persona. Por otro lado, a través de técnicas de respiración y relajación se pretende reducir los niveles ansiosos y de estrés.

“La mente no domina al cuerpo, sino que se convierte en cuerpo. Cuerpo y mente son una sola cosa”.

-Candace Pert-

Finalmente, debemos comentar que, en determinados casos, el médico especialista prescribe fármacos para tratar la sintomatología derivada del trastorno. En especial ansiolíticos y antidepresivos. Un correcto seguimiento después del tratamiento, tanto a nivel psiquiátrico como psicológico, también resultará esencial.

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Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.