Los 10 antibióticos más utilizados

Los antibióticos son medicamentos esenciales, pues combatir las infecciones es vital para la supervivencia del ser humano como individuo y como especie. Aquí te presentamos los 10 más usados en el ámbito de la medicina humana.
Los 10 antibióticos más utilizados
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 24 septiembre, 2021.

Última actualización: 24 septiembre, 2021

Los antibióticos son medicamentos que combaten las infecciones bacterianas en seres humanos y otros animales y se trata de los agentes antibacterianos más utilizados en todo el mundo en el ámbito médico. Matan a las bacterias nocivas o inhiben su crecimiento, impidiendo que aparezcan o empeoren los síntomas y signos clínicos de las infecciones, tanto localizadas como sistémicas.

Estos fármacos actúan como líneas de defensa ante enfermedades leves y graves de índole bacteriana, pero también impiden cuadros clínicos mortales, como la septicemia y la bacteriemia. En esta oportunidad hacemos un recorrido por el mundo farmacológico de la lucha contra las bacterias: conoce con nosotros los 10 antibióticos más utilizados del mundo.

¿Qué es un antibiótico?

Según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH), un antibiótico es un fármaco usado para tratar las infecciones causadas por bacterias y otros microorganismos —como protozoos, en algunos casos—. Estos medicamentos deben acabar con el crecimiento de las colonias bacterianas patógenas que se han instalado en el organismo.

Para ello, adoptan alguna de estas estrategias:

  • Inhibición de la síntesis de la pared celular: la pared celular protege a las bacterias de todas las inclemencias ambientales, ya sean dentro del organismo hospedador como en el medio externo. Si se inhibe la síntesis de esta barrera protectora, la bacteria muere.
  • Inhibidores de la síntesis proteica: las proteínas son la base de todos los tejidos vivos. Su síntesis se encuentra codificada en el ADN del microorganismo, pero son los ribosomas del citoplasma los que llevan a cabo su formación y ensamblaje. Si se inhiben cualquiera de las dos subunidades de los ribosomas de la bacteria, la producción de proteínas se detiene.
  • Inhibidores de la síntesis de ácidos nucleicos: estos antibióticos impiden procesos vitales esenciales para la división bacteriana, como la replicación y la transcripción. Gracias ello, las bacterias no pueden multiplicarse en número y es más fácil que el sistema inmunitario pueda combatir la infección.
  • Antagonistas del ácido fólico: inhiben la dihidrofolato reductasa y la acción del ácido fólico.

Estos son algunos de los métodos más utilizados por los antibióticos para matar las bacterias o impedir su crecimiento, pero no los únicos. De todas formas, la finalidad en todos los casos es prevenir o curar una infección bacteriana.

Los 10 antibióticos más utilizados

Tal y como indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), cada año se dispensan más de 266 millones de antibióticos para tratar cuadros infecciosos en los pacientes ambulatorios de Estados Unidos. Esto equivale a más de 5 recetas por año por cada 6 personas del país.

De todas formas, se estima que el 30 % de las prescripciones antibióticas fuera del ambiente hospitalario son innecesarias, pues el cuadro del paciente se confunde con una infección viral o se cometen otros fallos diagnósticos. Si se suman al recetado excesivo, a las duraciones del tratamiento demasiado largas o el uso de antibióticos inadecuados, el 50 % de los antibióticos podrían estar usándose erróneamente.

Con estas líneas queremos destacar, antes de sumergirnos en los antibióticos más famosos, que su prescripción debe ser realizada con máxima cautela. Ahora sí, te mostramos los 10 antibióticos más utilizados en todo el mundo y su mecanismo de acción.

Bacteria atacada por antibióticos.
Los antibióticos tienen diferentes mecanismos para atacar a las bacterias y provocar su inhibición o su muerte.

1. Amoxicilina

La amoxicilina es un antibiótico semisintético derivado de la penicilina. Este fármaco actúa contra un amplio espectro de bacterias, tanto Gram positivas como Gram negativas. Como los demás medicamentos del grupo de las penicilinas, forma parte de aquellos que inhiben la síntesis bacteriana de la pared celular.

Esta opción farmacológica fue descubierta en 1958 y no se comenzó a usar en el ámbito clínico hasta el año 1972. Tal y como indica el portal ClinCalces la droga número 17 en lo que a prescripciones se refiere en Estados Unidos. Se realizan más de 31 millones de recetas cada año en este país y es uno de los antibióticos que más se usan en niños pequeños.

La amoxicilina se utiliza principalmente para tratar otitis media aguda, infecciones respiratorias, infección gástrica con Helicobacter pylori, infecciones de la piel y como prevención de la endocarditis. Como efectos secundarios, suele provocar náuseas, colitis y vómitos.

2. Doxiciclina

La doxiciclina es un antibiótico de amplio espectro del grupo de las tetraciclinas. Se utiliza para tratar infecciones bacterianas, pero también es un fármaco útil contra ciertas infecciones parasíticas. Por ejemplo, se puede administrar para prevenir la malaria en conjunción con la quinina. Se presenta en forma de pastillas de ingesta oral o como una inyección intravenosa.

Este fármaco se descubrió en 1957 y comenzó a distribuirse para la población general 10 años después. Se encuentra en forma de medicamento genérico y ha alcanzado el número 80 en lo que a prescripciones se refiere en Estados Unidos, con más de 10 millones de prescripciones anuales.

La doxiciclina es útil para combatir infecciones bacterianas como el cólera, la tularemia, las infecciones del tracto respiratorio, la psitacosis, la bartonelosis y la enfermedad de Lyme, entre otras. Además de ser un fármaco anti-malaria, también puede ser útil en algunos cuadros parasitarios por su acción antihelmíntica.

3. Cefalexina

La cefalexina es un antibiótico del grupo de los betalactámicos, que a su vez pertenecen a las cefalosporinas de primera generación. Al igual que otros muchos fármacos de este bloque, actúa inhibiendo la síntesis de la pared celular bacteriana. No solo se utiliza para tratar cuadros en humanos, pues es uno de los múltiples medicamentos que se han aprobado en medicina veterinaria.

La cefalexina es otro de los antibióticos más utilizados en todo el mundo y ocupa el puesto 85 en la lista estadounidense, con más de 8 millones de prescripciones anuales. Se sintetizó por primera vez en 1967 y las versiones comerciales pioneras salieron al mercado en 1969 y 1970, bajo los nombres Keflex ® y Ceporex ®.

Se utiliza como tratamiento en otitis media, faringitis estreptocócica, infecciones esqueléticas y articulares, neumonía, celulitis bacteriana e infecciones del tracto urinario. Tal y como indica el portal médico Drugstambién puede actuar como preventiva de las infecciones cardíacas.

4. Ciprofloxacino

El ciprofloxacino es un antibiótico que se cataloga dentro del grupo de las fluoroquinonas. A diferencia de otros de los fármacos ya citados, este paraliza la replicación del ADN bacteriano, al bloquear a la enzima ADN girasaTras la unión al complejo diana, la bacteria queda incapacitada, no puede dividirse y termina muriendo.

Este fármaco se patentó en 1980 y vio la luz en el mercado en 1987. Sigue siendo uno de los antibióticos más utilizados en el mundo, pero cae algo más abajo en la lista que hemos tomado como referencia hasta ahora. Se trata del medicamento 109, con unas 6 millones de prescripciones cada año en Estados Unidos.

Se utiliza en endocarditis, gastroenteritis bacteriana, otitis externa maligna, infecciones del tracto respiratorio y urinario, prostatitis y ántrax. Aunque trate condiciones con síntomas de tipo catarral y gripal, cabe destacar que no reporta acción alguna como antiviral.

5. Clindamicina

La clindamicina es un antibiótico semisintético derivado de la lincomicina, un compuesto natural del grupo de las licosamidas. Este tipo de fármacos se unen a la subunidad 50S de los ribosomas bacterianos, acción con la que impiden la síntesis de proteínas. Si la bacteria no es capaz de fabricar cadenas polipeptídicas para reparar sus tejidos y crecer, termina falleciendo.

Este fármaco fue aislado y producido a partir de la lincomicina por primera vez en 1966. Se encuentra en formas genéricas en todo el mundo y se trata del medicamento número 130 en la lista de ClinCalc, con más de 5 millones de prescripciones anuales.

La clindamicina se utiliza para combatir infecciones provocadas por bacterias anaerobias, es decir, que no requieren oxígeno para crecer y sobrevivir. Dentro de este grupo se encuentran patologías como las infecciones dentales, la peritonitis, las infecciones del tracto respiratorio y de la piel. A veces, se puede usar también como un sustituto de la penicilina en los pacientes hipersensibles a ella.

En su forma tópica, la clindamicina se utiliza junto al peróxido de benzoilo para tratar el acné grave.

 6. Metronidazol

El metronidazol es uno de los antibióticos más utilizados en todo el mundo.Pertenece al grupo de los nitroimidazoles e inhibe la síntesis de los ácidos nucleicos en diversos microorganismos. Más allá de su acción bactericida, este medicamento brilla en el tratamiento de infecciones parasitarias.

El fármaco empezó a comercializarse en Francia, en 1960. Es el medicamento número 119 de la lista de los más usados en Estados Unidos, con más de 5 millones de prescripciones al año. No solo se utiliza en humanos, pues también es útil en medicina veterinaria para abordar las infecciones del tracto gastrointestinal en mascotas.

Más allá de sus usos como antibióticos, el metronidazol es especialmente efectivo para tratar las infecciones por el protozoo Entamoeba histolytica, uno de los mayores causantes de cuadros gastrointestinales en todo el mundo, sobre todo en las regiones de bajo ingreso. También trata con eficacia la giardiasis y la tricomoniasis vaginal.

7. Azitromicina

La azitromicina es un antibiótico de amplio espectro dentro del grupo de los macrólidos. Es útil para tratar infecciones provocadas por bacterias Gram positivas y Gram negativas. Como la clindamicina, se une a la subunidad 50S del ribosoma bacteriano, impidiendo que se produzca la síntesis de proteínas en el citoplasma bacteriano.

Este fármaco se descubrió en 1980 y comenzó a comercializarse en 1988. Se encuentra en forma de medicación genérica en todo el mundo y avanza mucho en la lista citada con respecto a otros de los antibióticos nombrados; se coloca en el puesto número 46, con más de 17 millones de prescripciones en Estados Unidos cada año.

Según estudios, es especialmente útil para el tratamiento de los cuadros infecciosos provocados por C. pneumoniae, H. influenzae, M. pneumoniae y S. pneumoniae. También se prescribe para el abordaje del chancro genital masculino, la sinusitis bacteriana aguda, la otitis media aguda y la amigdalitis bacteriana, entre otras patologías infecciosas.

8. Trimetoprima y sulfametoxazol

Este caso es un poco especial, pues nos encontramos con un antibiótico compuesto por dos principios activos: la trimetoprima y el sulfametoxazol. Su método de acción se puede explicar de forma muy sencilla:

  1. La trimetoprima impide la reducción del dihidrofolato a tetrahidrofolato.
  2. Por otro lado, el sulfametoxazol inhibe la conversión de ácido p-aminobenzoico en dihidropteroato.

Ambos efectos sinérgicos actúan como bactericidas y provocan la muerte de bacterias tanto Gram positivas como Gram negativas. Además, este tándem antibiótico también es útil para tratar infecciones provocadas por los protozoos de las especies Cystoisospora y Cyclospora, y para acabar con el hongo Pneumocystis jirovecii. 

Este compuesto es ineficaz contra las bacterias anaerobias, Pseudomonas aeruginosa y especies del género Mycoplasma.

9. Amoxicilina/ácido clavulánico

Recuperamos al primer integrante de esta lista, pues en este puesto tenemos al tándem farmacológico de amoxicilina + ácido clavulánico (clavulanato de potasio). Recordamos que la amoxicilina es uno de los antibióticos más utilizados, perteneciente al grupo de los betalactámicos, pero unida al ácido clavulánico se muestra más eficaz y permanece más tiempo activa en el organismo.

Este fármaco se aprobó en 1984, se encuentra en forma de medicamento genérico y es el fármaco número 95 en la lista del ClinCalc, con más de 7 millones de prescripciones anuales en Estados Unidos. Además de su uso en humanos, también se receta en perros, gatos, bóvidos y cerdos para tratar un amplio espectro de infecciones bacterianas.

Jeringa de penicilina.
No todos los antibióticos pueden administrarse por vía parenteral, pero varios de ellos admiten diversas formas de aplicación.

10. Levofloxacino

El levofloxacino es un antibiótico del grupo de las quinolonas. Como el resto de medicamentos englobados en este bloque, se encarga de inhibir la acción de la enzima ADN girasa y la síntesis de ácidos nucleicos. Más allá de los usos comunes en otros ámbitos, destaca en el tratamiento de la tuberculosis, la meningitis y la enfermedad pélvica inflamatoria.

El levofloxacino fue patentado en 1985, pero no comenzó a comercializarse hasta 11 años después. Ocupa el puesto número 160 en lo que a prescripciones se refiere en Estados Unidos, con más de 3 millones de recetas anuales en el país. Aunque sea el menos recetado de toda esta lista, sigue considerándose como uno de los antibióticos más utilizados en todo el mundo.

Un grupo esencial de fármacos, pero con ciertas consideraciones

En esta lista te hemos presentado los 10 antibióticos más utilizados a nivel general, pero cabe destacar que a día de hoy existen más de 100 y siguen patentándose nuevos año a año. La lucha contra las bacterias es constante, pues al igual que nosotros creamos medicamentos contra estos microorganismos, ellos evolucionan para volverse resistentes con el tiempo.

Según la CDC, en Estados Unidos se dan cada año más de 2,8 millones de infecciones por microorganismos resistentes a los antibióticos, de las que 35 000 terminan en muerte. La administración indebida de estos fármacos y la falta de consciencia por parte de la población general son los desencadenantes principales de este preocupante panorama global.

Si te recetan un antibiótico, tómalo por el tiempo exacto que se te ha indicado, a pesar de que te sientas bien antes de finalizar el tratamiento. Por otro lado, recuerda no consumir ninguno de estos fármacos si no te lo ha prescrito un profesional. En la lucha contra los microorganismos multirresistentes, todos tenemos una obligación ciudadana.

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