Tratamiento de la neumonía

Según sea el nivel de gravedad de la neumonía, se recurre a un enfoque terapéutico u otro. En algunos casos, podría ser necesaria la hospitalización.
Tratamiento de la neumonía
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 30 julio, 2021.

Escrito por Maite Córdova Vena, 27 julio, 2021

Última actualización: 30 julio, 2021

Junto con la gripe, la neumonía es la octava causa de muerte en países desarrollados como Estados Unidos y la principal causa de muerte por infección, según se indica en el Manual MSD. Por ello, el tratamiento de la neumonía es crucial.

Cuando una infección (bacteriana, micobacteriana, viral, micótica o parasitaria) causa la inflamación aguda de los pulmones, se habla de neumonía. Esto no puede dejar de tratarse, puesto que podría poner en grave riesgo la vida. 

Dependiendo de cuál sea la causa, el tipo de neumonía (si se trata de una neumonía intrahospitalaria o una neumonía adquirida en la comunidad u otras), si la persona tiene un sistema inmunitario sano o debilitado, entre otros aspectos relacionados con el estado de salud en general, el tratamiento hace mayor énfasis en un punto o en otro.

No obstante, el objetivo principal del tratamiento de la neumonía siempre es curar la infección y prevenir complicaciones como una lesión pulmonar grave, tensión arterial excesivamente baja, entre otros.

Prescripciones

El tratamiento de la neumonía incluye el uso de antibióticos
Los antibióticos suelen ser los fármacos más utilizados en el tratamiento de la neumonía. Es importante que se sigan las indicaciones al pie de la letra para evitar fallas terapéuticas.

La prescripción de medicamentos antibióticos (como la azitromicina o la eritromicina), antivirales (como el aciclovir), o antifúngicos (como el fluconazol) no es infrecuente en el tratamiento de la neumonía. Los más comunes son los antibióticos, ya que muchos casos son de origen bacteriano. 

  • Según los expertos del Manual MSD antes citado, “El uso rápido de antibióticos reduce la gravedad de la neumonía y la probabilidad de desarrollar complicaciones, algunas de las cuales pueden causar la muerte”.
  • De acuerdo con varias fuentes, no se suele recurrir a los antibióticos de amplio espectro salvo en casos graves, entre otras cuestiones, debido a la resistencia a los antibióticos.
  • Aún cuando los antibióticos se utilicen con frecuencia, NO son medicamentos útiles en todos los casos de neumonía. Solo cuando tiene un origen bacteriano se puede recurrir a los antibióticos. Por ello mismo no es una buena idea intentar tratar la enfermedad en casa, con cualquier medicamento de venta libre. De hacerlo, podría complicarse la situación.

Medicamentos de venta libre

Los medicamentos analgésicos de venta libre que se pueden incluir en el tratamiento de la neumonía son el acetaminofén, el ibuprofeno, el naxopreno o la aspirina. Siempre previa consulta con el profesional, para saber cómo hacer un buen uso de los medicamentos a lo largo del tratamiento.

Los antifebriles y expectorantes son otras opciones. Estos últimos son medicamentos que ayudan a expulsar el esputo (bien sea estimulando el reflejo de la tos o bien ayudando a que el esputo sea más fluido y fácil de expulsar). La bromhexina es un ejemplo de este tipo de fármacos.

Los antitusígenos están contraindicados en el tratamiento de la neumonía.

Hospitalización

El tratamiento de la neumonía puede requerir cuidados especiales
Por desgracia, la neumonía sigue siendo una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial. Por lo tanto, en ocasiones se requiere hospitalización.

Tal y como se indica en el Manual MSD, en caso de que la persona tenga un cuadro clínico sea tan grave que la persona no pueda respirar por sí misma, tenga la presión arterial excesivamente baja, esté deshidratada, confundida y presente otros signos y síntomas, deberá ser hospitalizada.

  • Las personas mayores de 65 años, los lactantes, los pacientes con enfermedad cardíaca o pulmonar preexistente y las personas gravemente enfermas en general son más propensas a requerir hospitalización.

Generalmente, el tratamiento para la neumonía incluye antibióticos, antivíricos o antifúngicos vía intravenosa al principio. Luego, con el paso de los días, los antibióticos se dejan de administrar vía intravenosa y administran vía oral. La oxigenoterapia y la administración de líquidos vía intravenosa es fundamental. 

En algunos casos, cuando el paciente está delicado, puede que sea necesario sedarlo y conectarlo temporalmente a un ventilador o respirador mecánico.

Estilo de vida y remedios naturales

El tratamiento de la neumonía también incluye algunos cambios en el estilo de vida y medidas caseras. Entre ellas destacan el reposo y una buena hidratación (principalmente con agua y bebidas naturales, como pueden ser los jugos de fruta, los caldos y las sopas).

A modo de coadyuvante, se puede recurrir a lo siguiente:

  • Beber una taza de café, pues la cafeína tiene un ligero efecto broncodilatador, según algunos estudios.
  • Colocar un humidificador en la habitación y mantener esta bien ventilada.
  • Hacer gárgaras con agua salada para aliviar el dolor de garganta y eliminar parte de la mucosidad.
  • Dejar de fumar y alejarse de cualquier punto donde se pueda fumar de manera pasiva.
  • Es conveniente evitar los ambientes cargados, bien sea de humo, perfumes, incienso y otros.

Aunque es importante descansar y no forzarse a realizar las actividades que normalmente se realiza, hay que evitar permanecer en la cama todo el tiempo. En cambio, se recomienda intentar incorporarse, salir de la cama y sentarse un rato en una silla.

Si actualmente estás recibiendo tratamiento para la neumonía, no dejes de resolver cualquier inquietud que pueda surgirte con tu médico tratante. Evita tomar medidas por cuenta propia (como suspender la medicación o intentar reducir drásticamente el reposo), pues podría ser contraproducente.

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