Tratamiento de la meningitis

El tratamiento de la meningitis consiste en reducir la inflamación de las meninges y minimizar la prevalencia de los síntomas. Conoce qué se hace en este contexto para lograrlo.
Tratamiento de la meningitis
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto.

Última actualización: 03 agosto, 2021

El tratamiento de la meningitis varía de acuerdo con la causa y la gravedad de los síntomas. La disponibilidad de terapéuticas en cada país y los patrones de resistencia a los antibióticos también condicionan las opciones a implementar. Los investigadores están de acuerdo con que, frente a signos graves, el abordaje inicial de la meningitis debe centrarse en estabilizar los síntomas.

Con base en la variante que ha desarrollado el paciente la enfermedad, puede complicarse en cuestión de horas. Por ejemplo, y siguiendo a la Organización Mundial de Salud (OMS), la meningitis meningocócica es mortal hasta el el 50 % de los casos si no se inicia un tratamiento oportuno. Hoy te mostramos las opciones disponibles y algunas recomendaciones básicas.

Tratamiento farmacológico de la meningitis

Las terapias para contrarrestar las meningitis son diferentes para cada tipo de manifestación de la enfermedad. La mayoría de los casos se desarrollan por infecciones de virus, bacterias, hongos o parásitos; de manera que primero se tiene que determinar cuál de todos los agentes es el culpable.

En ocasiones, no es posible hacer un diagnóstico 100 % seguro. No es infrecuente que se inicie una terapia preventiva con el ánimo de ganar tiempo y evitar complicaciones.

Antibióticos

Los antibióticos son el tratamiento estándar de la meningitis bacteriana. Cuando no se ha confirmado la bacteria que está ocasionando la inflamación, el especialista recetará fármacos de amplio espectro, es decir, aquellos que son útiles para hacerle frente a varios tipos de microorganismos.

En caso de que durante las horas o los días posteriores a la administración se descubra la bacteria específica, los antibióticos de amplio espectro se sustituirán por uno de acción más puntual. La elección debe hacerse en consideración de la posible resistencia, tal y como nos recuerda el Meningitis Centre Australia.

Por esta razón, se prefiere el uso de tratamientos de tercera generación de cefalosporinas. Se puede prescribir ceftriaxona o cefotaxima.

Tratamiento intravenoso para la meningitis.
Muchos antibióticos para la meningitis se administran por vía intravenosa para mejorar el efecto.

Antivirales

Si la causa de la patología es viral, los antibióticos no surtirán efecto. En este caso se utilizan antivirales como tratamiento de la meningitis.

Aunque muchas veces se opta por un abordaje de sostén. La razón es que las complicaciones relacionadas son muy bajas y los síntomas suelen desaparecer en un par de días. Se prefiere administrar medicamentos destinados a controlar los síntomas.

Corticoides

Cuando existe evidencia o se sospecha que la inflamación de las meninges es grave, el especialista recetará algún tipo de medicamento corticosteroide. Los estudios y las investigaciones avalan el uso de dexametasona en bebés, niños y adultos, de modo que es la terapia estándar.

Por lo general, se administra antes o al mismo tiempo que los antibióticos, ya que estos pueden causar una leve inflamación cuando empiezan a surtir efecto.

Otras opciones

Si la meningitis es causada por hongos se utilizarán antimicóticos específicos. El paciente puede iniciar con medicamentos de venta libre para controlar los síntomas derivados. Por ejemplo, está avalado el ibuprofeno, el naproxeno y el acetaminofén.

Remedios caseros para el tratamiento de la meningitis

En condiciones normales, la inflamación debería controlarse con las terapias anteriores. Puede ser necesaria la derivación hospitalaria, pero está reservada en casos graves o ante grupos particularmente sensibles a complicaciones.

Algunos consejos que puedes tener en cuenta mientras te recuperas son los siguientes:

  • Descanso: la mayoría de los pacientes se recuperan entre una y dos semanas, tiempo durante el que el médico recomendará descanso pleno. Deberás evitar actividad intensa, así como limitar la interacción que haces con otras personas (por el riesgo de contagio).
  • Usar un soporte para el cuello: uno de los síntomas característicos de la meningitis es la rigidez en el cuello y el dolor de cabeza. Esto se puede contrarrestar parcialmente con la ayuda de un soporte para el cuello.
  • Aliviar la tensión con compresas de hielo: aunque es un paliativo temporal, algunos pacientes se pueden aliviar al utilizar compresas de hielo en los hombros, la nuca o sobre la parte trasera de la cabeza.
  • Mantener la hidratación: es frecuente que las personas desarrollen falta de apetito y poca sed durante la evolución de la enfermedad. A pesar de esto, es muy importante que continúes alimentándote y bebiendo líquido para evitar descompensaciones.

Desde la medicina alternativa se promueve el uso de hierbas que aseguran reducir la inflamación de las meninges. Si decides probar con estos métodos debes informárselo al especialista y en ningún caso sustituir el tratamiento principal.

Reposo para el tratamiento de la meningitis.
El reposo frente a la meningitis es clave. De esto modo se evita la fatiga asociada.

La vacuna como método de prevención

Por desgracia, el que hayas superado la enfermedad no te hace inmune a padecerla en el futuro. Como método de prevención puedes optar por algunos de los planes de vacunación disponibles, en especial si vives en una zona propensa a las epidemias.

La OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) promueven la vacunación frente a las principales bacterias y virus que causan meningitis. Se trata de una opción segura que ha demostrado ser efectiva para detener el avance de la condición en diferentes países de África y Asia.

Johns Hopkins Medicine recomienda atentamente la vacunación en los siguientes casos:

  • Personas que planean viajar a países con brotes de meningitis reportados.
  • Pacientes diagnosticados con estados alterados de inmunidad.
  • Ante enfermedades pulmonares crónicas, como lo es la EPOC.
  • Pacientes con afecciones crónicas, como diabetes o insuficiencia renal.
  • Cuando existe un trastorno autoinmune subyacente.
  • Niños menores de 10 años y adultos mayores de 65.

En caso de que se haya identificado la causa de la infección, también se recomienda romper la cadena que la ha motivado. Por ejemplo, el contacto directo con ciertos animales. El pronóstico de recuperación es muy bueno.



  • De Gans, J., & Van de Beek, D. Dexamethasone in adults with bacterial meningitis. New England Journal of Medicine. 2002; 347(20): 1549-1556.
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  • Odio, C. M., Faingezicht, I., Paris, M., Nassar, M., Baltodano, A., Rogers, J., ... & McCragken Jr, G. H. The beneficial effects of early dexamethasone administration in infants and children with bacterial meningitis. New England Journal of Medicine. 1991; 324(22): 1525-1531.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.