Dieta blanda: todo lo que debes saber

Te vamos a enseñar en qué consiste la dieta blanda y cuáles son los alimentos que debes evitar para conseguir una correcta recuperación a nivel intestinal en caso de tener diarrea.
Dieta blanda: todo lo que debes saber
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 07 noviembre, 2021.

Última actualización: 07 noviembre, 2021

La dieta blanda se pone en marcha para tratar algunos procesos agudos intestinales que cursan con diarrea, con gases o con dolor. El objetivo es conseguir que las heces vuelvan a recuperar su consistencia habitual, evitando así posibles situaciones de deshidratación que puedan poner en riesgo la salud.

Hay que tener en cuenta que el origen de la diarrea puede ser infeccioso, o puede responder a la existencia de una enfermedad inflamatoria intestinal, entre otras situaciones. En cualquier caso, habrá que adaptar la pauta para conseguir maximizar el aporte nutricional sin incrementar la sintomatología. Poco a poco se irá recuperando el estado de bienestar.

Primero hay que reponer líquidos

Antes de comenzar con la dieta blanda, será preciso asegurar que el estado de hidratación es óptimo. Una situación de desequilibrio hídrico podría poner en riesgo el correcto funcionamiento de la fisiología del organismo. Cuando se ha perdido mucha agua a través de la diarrea o de los vómitos, este resulta un punto crítico. Por ello habrá que prestarle especial atención.

Lo primero que se debe saber es que la mejor herramienta para asegurar un buen estado de hidratación es el agua mineral natural fresca. En el caso de que esta no se tolere, habrá que consultar con el médico, ya que puede ser preciso administrar algún antiemético para calmar los vómitos. De todos modos, también cabe la opción de aportar suero líquido para mejorar el aporte de sales minerales y evitar hiponatremia o hipopotasemia.

Una vez que la hidratación está asegurada, y que los vómitos se han calmado, lo siguiente será poner en marcha la dieta blanda. Hay que seguir una serie de pasos bastante concretos para evitar dar pasos atrás en lo que a recuperación se refiere. Siempre se recomienda cautela en este tipo de situaciones.

Confección de la dieta blanda

La dieta blanda se compone de alimentos de fácil digestión. Es importante aportar una fuente de carbohidratos complejos pero sin cantidades excesivas de fibra. El arroz blanco será la mejor elección. Incluso puede ser positivo consumirlo frío.

En este caso se genera una mayor cantidad de almidón resistente, el cual ha demostrado resultar beneficioso para la microbiota. Además, este elemento retiene líquido en su interior, promocionando la compactación de las heces.

Paralelamente, conviene incluir una cierta cantidad de proteínas en el plato. El pollo será la mejor opción en un primer momento. Aporta nutrientes de calidad pero cuenta con una digestión sencilla, gracias a su bajo contenido en grasas. Hay que destacar que los lípidos pueden retrasar la velocidad de vaciado gástrico y requerir un mayor esfuerzo a nivel intestinal para su absorción.

Mientras dura la fase aguda de la diarrea, conviene siempre limitar mucho el aporte de grasas. Por este motivo, el pollo ha de estar cocinado bajo métodos muy limpios. Comenzar por hervirlo con agua es lo más adecuado. Más tarde se puede probar a preparar a la plancha, cuando ya se han conseguido tolerar un par de ingestas de forma previa.

Lo que resulta determinante es asegurar que poco a poco se incremente la cantidad de proteína aportada. De lo contrario, se experimentaría una situación de catabolismo muscular progresivo. Según un estudio publicado en la revista Nutrients, estos nutrientes son fundamentales para preservar la masa magra y evitar pérdidas en la fuerza que condicionen el estado de salud.

Si el pollo sienta bien, poco a poco se puede introducir algún pescado poco graso, también cocido. Siempre es recomendable optar por los de variedad blanca, ya que los azules concentran mayor cantidad de lípidos en su interior, lo que dificulta la digestión. En este momento, puede ser positiva también la introducción de un yogur natural, un alimento que ha demostrado ser muy beneficioso para el intestino.

La importancia de los lácteos fermentados

La dieta blanda puede incluir el yogur
Al contener microorganismos beneficiosos para la microbiota intestinal, el yogur es una excelente opción para incluir en la dieta blanda.

Los lácteos fermentados cuentan en su interior con una serie de microorganismos vivos beneficiosos conocidos como probióticos. La administración de los mismos es capaz de mejorar la salud de la microbiota, ayudando a calmar las diarreas.

Así lo evidencia una investigación publicada en la revista The Cochrane Database of Systematic Reviews. Incluso se suele valorar su suplementación en el caso de estar bajo pauta con antibióticos.

Tanto el yogur como el kéfir son excelentes opciones para incluir en la dieta blanda. Eso sí, lo mejor es optar por las versiones al natural, sin azúcares añadidos. Estos ingredientes podrían promocionar el crecimiento de las bacterias patógenas, en el caso de que la diarrea esté causada por una intoxicación o situación de disbiosis. Además, no resultan beneficiosos para la salud metabólica.

También se puede valorar la inclusión de un suplemento de microorganismos, pero en este caso conviene siempre consultar con el especialista. No todos los probióticos cuentan con la misma calidad ni con las mismas funciones dentro del organismo. Habrá que elegir una cepa que presente evidencias a la hora de luchar contra las diarreas.

Dentro del contexto de los suplementos, es necesario destacar que en ciertas situaciones podrían experimentarse beneficios a través del consumo de una pastilla de sales minerales o de vitamina C. Este último nutriente estimula la reparación del tejido, en el caso de que esté dañado. Ahora bien, no se deben consumir estos productos sin el consejo previo de un nutricionista.

Alimentos prohibidos en la dieta blanda

En la dieta blanda existe una serie de alimentos que se han de evitar, ya que puede incrementar la sintomatología y empeorar el estado del paciente.

Como norma general, se recomienda restringir todos aquellos productos con alto contenido en fibra insoluble, como cereales integrales, pan e incluso vegetales meteorizantes como el brócoli. Estos productos podrían generar una mayor diarrea, del mismo modo que las semillas.

Tampoco se pueden consumir condimentos o especias culinarias, y mucho menos aquellas picantes. En su interior contienen capsaicina, un compuesto irritante que aumenta la motilidad del tubo digestivo, lo que resultaría en una mayor diarrea. Por supuesto, tampoco las bebidas alcohólicas se pueden ingerir, ni los refrescos azucarados.

Alimentos permitidos en la dieta blanda

Una vez que se supera la prueba del pollo con arroz y del pescado blanco, se puede incrementar el espectro de alimentos consumidos en el contexto de la dieta blanda, al menos hasta recuperar la normalidad. Los tubérculos y las verduras cocidas provocarán una digestión posterior sencilla. Además concentran prebióticos, elementos que han demostrado ayudar a incrementar la densidad de la microbiota.

También las carnes magras se podrán reintroducir progresivamente. Lo mejor es comenzar por las de ave, aunque posteriormente se puede probar con carne de cerdo o de cordero, aunque con poca grasa. Los huevos son alimentos con alto contenido en proteínas que pueden formar parte de este protocolo dietético. Cuentan con una cierta dosis de vitamina D, nutriente que ayuda a modular la inflamación.

Por último, hay que destacar que es posible la inclusión en la dieta blanda de los zumos de frutas, aunque con cierta moderación. Son bebidas toleradas, pero no especialmente adecuadas para la salud metabólica. De acuerdo con una investigación publicada en la revista European Journal of Epidemiology, los líquidos con grandes cantidades de azúcar en su interior pueden incrementar el riesgo de desarrollar sobrepeso y diabetes.

Recomendaciones adicionales

No solo importa la confección de la dieta blanda y la selección de los alimentos que formarán parte de la misma. También resulta determinante cuidar ciertos hábitos para mejorar la sensación digestiva e intestinal. Entre ellos destaca la necesidad de realizar ingestas pequeñas, repartidas a lo largo del día.

Así se consigue que el aporte de nutrientes sea óptimo, pero que en ningún momento los órganos que forman parte del sistema digestivo tengan que hacer un sobreesfuerzo. Por otra parte, habrá que masticar muy bien los alimentos. Así se reduce la presión a nivel estomacal, facilitando los procesos posteriores.

Hay que evitar fumar y no se recomienda comer dentro de las dos horas anteriores a ir a la cama. Es importante saber que durante el sueño los procesos digestivos se ralentizan, lo que puede incrementar el riesgo de despertarse a media noche con molestias a nivel abdominal.

Seguirá siendo determinante asegurar un buen estado de hidratación. Para ello habrá que consumir al menos un litro y medio de agua fresca a lo largo del día. Si las diarreas persisten, la cantidad de agua deberá aumentarse, para así compensar las pérdidas por medio de las heces.

¿Cuánto debe durar la dieta blanda?

La dieta blanda suele tener una corta duración
La dieta blanda debería mantenerse mientras dure la diarrea, que en condiciones normales no excede unos pocos días.

Como norma general, la dieta blanda ha de mantenerse durante 2 o 3 días, dependiendo de las sensaciones individuales. Es necesario reintroducir los comestibles propios de una alimentación normal de manera progresiva, dejando para el final los productos más grasos y los condimentos.

De este modo, la recuperación debería ser óptima. En el caso de experimentar un paso atrás se recomienda consultar con el médico para valorar si existe un daño en la estructura del tubo digestivo que pueda estar condicionando el proceso digestivo. No obstante, lo más normal es que tras dos días las sensaciones vuelvan a ser buenas, y que las heces hayan recuperado su consistencia.

La dieta blanda, un remedio para los problemas intestinales agudos

La dieta blanda es un remedio eficaz para controlar los problemas de tipo intestinal con carácter agudo. Muchas de las diarreas están producidas por infecciones. Modificando la dieta y esperando la actuación del sistema inmunitario, se conseguirá una recuperación óptima en relativamente poco tiempo. No obstante, en algunos casos podría llegar a ser preciso el uso de fármacos.

No dudes en consultar al médico si existen vómitos que no cesan y que impiden consumir líquidos. En este caso se pone en peligro el equilibrio hídrico, lo que puede generar un problema grave de salud.

Por último, has de saber que mientras duren los síntomas agudos se recomienda un cierto reposo. Es fundamental esperar a que el sistema inmunitario desarrolle su función, consiguiendo así recuperar la homeostasis en el medio interno, lo que permitirá alcanzar de nuevo una situación de bienestar.

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