Disbiosis intestinal: síntomas, causas y tratamiento

Los probióticos son muy eficaces para revertir las situaciones de disbiosis intestinal, aunque hay que saber elegir el más adecuado para que surta el efecto deseado. Descubre éste y otros tratamientos para la condición.
Disbiosis intestinal: síntomas, causas y tratamiento
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 18 Enero, 2021.

Última actualización: 18 Enero, 2021

La microbiota intestinal es considerada como un órgano. Se le atribuyen múltiples funciones en el contexto de la salud. Resulta un componente clave para que el organismo desempeñe sus procesos de forma eficiente. Sin embargo, su perfil se puede alterar, generando una disbiosis.

Esta serie de alteraciones son más frecuentes de lo que parecen y conllevan la aparición de trastornos intestinales y síntomas en otros sistemas del cuerpo humano. Por ello te vamos a explicar todo lo que necesitas saber sobre la disbiosis, para que de este modo la prevengas.

¿Qué es la disbiosis intestinal?

Se conoce como disbiosis a una alteración en las bacterias que conforman la microbiota. Dentro de los microorganismos que habitan en el intestino existen algunos que se consideran patógenos si se multiplican sin control. Cuando esto sucede, al tiempo que se reducen las poblaciones de bacterias buenas, estaríamos hablando de una alteración del perfil.

De acuerdo con una investigación publicada en la revista Cellular and Molecular Life Sciences son varias las alteraciones que pueden dar lugar a una disbiosis. Gran parte de ellas tienen que ver con la dieta.

La exposición a tóxicos e incluso la forma de alimentación durante las primeras etapas de la vida también son determinantes. No debemos olvidar que el uso prolongado de antibióticos resulta una causa frecuente. Estos son selectivos en ocasiones, pero otras veces no, por lo que arrasan las poblaciones que habitan en el tracto intestinal.

A pesar de que las causas pueden ser múltiples, el resultado siempre es el mismo: una situación disfuncional a nivel digestivo. De hecho, existen evidencias conforme la disbiosis intestinal podría estar detrás de la aparición de muchas patologías de carácter inflamatorio, como el síndrome del colon irritable.

Lo cierto es que la reducción del número de bacterias beneficiosas provoca una menor síntesis de ácidos grasos de cadena corta a partir de la fermentación, lo que desequilibra la balanza inflamatoria.

Niña con dolor abdominal.
El dolor abdominal por patologías intestinales inflamatorias podría relacionarse a la disbiosis.

¿Cuáles son los síntomas?

Por lo general, la disbiosis intestinal es una patología silenciosa en sus comienzos. Cuando comienzan a manifestarse los síntomas típicos es porque el crecimiento de bacterias nocivas es ya importante.

En estos casos pueden experimentarse intolerancias a alimentos, diarreas, dolores intestinales y gases de forma frecuente. También se generan procesos de malabsorción, pudiéndose llegar a un punto en el que se producen consecuencias de tipo metabólico. Así lo evidencia un estudio publicado en Nature Communications.

Es importante tener en cuenta que, en muchas ocasiones, se confunde el término de disbiosis con el de SIIBO, a pesar de que no son exactamente lo mismo. Con estas siglas se conoce al sobrecrecimiento bacteriano en la zona proximal del intestino delgado, siendo un tipo concreto de disbiosis. Sin embargo, existen otras manifestaciones, ya que la alteración del perfil de microorganismos no es exclusiva de la zona proximal del tubo digestivo.

¿Cómo se previene la disbiosis intestinal?

La mejor manera de prevenir la disbiosis intestinal es cuidando los hábitos de vida. Es preciso llevar a cabo una pauta dietética saludable, reduciendo al máximo el consumo de ultraprocesados industriales y de tóxicos.

Al mismo tiempo, es necesario incrementar la ingesta de alimentos que han pasado por un proceso de fermentación láctica, como el yogur. Estos cuentan con bacterias probióticas en su composición que han demostrado ejercer efectos positivos sobre la microbiota, ayudando a impedir las alteraciones en el perfil.

Por otra parte, es necesario asegurar un consumo regular de fibra. Esta sustancia actúa como el principal combustible de las bacterias del intestino. Gracias a ella se producen una serie de fermentaciones que rematan con la síntesis de ácidos grasos de cadena corta, con un marcado carácter antiinflamatorio. Entre todos ellos hemos de destacar el butirato, habiendo demostrado sus efectos positivos sobre la salud.

Además, cabe destacar la necesidad de evitar el consumo de alcohol y de muchos edulcorantes artificiales. Ambos elementos pueden causar la muerte de bacterias beneficiosas pertenecientes a los géneros Lactobacillus Bifidobacterium.

De hecho, existen evidencias conforme los propios edulcorantes podría incrementar el grado de inflamación sistémica, el riesgo de patologías metabólicas y los problemas digestivos.

Por último, no debemos de olvidar que el consumo de antibióticos de forma sostenida afecta de manera determinante a la composición de la microbiota. Dicha situación podría desembocar en una disbiosis. Para evitar este proceso es necesario acompañar el tratamiento farmacológico con la administración de probióticos, con el objetivo de amortiguar sus efectos secundarios.

Tratamientos para la disbiosis intestinal

Una vez desarrollada y detectada la enfermedad es preciso proponer un tratamiento eficaz que consiga paliar los síntomas y revertir el proceso. Lo vital, en primer lugar, es mejorar la composición de la microbiota intestinal.

Para ello será necesario evaluar una reestructuración de la dieta, eliminando aquellos alimentos o compuestos que resultan nocivos para la salud de las bacterias.

En segundo lugar, hay que incluir un suplemento de probióticos, aunque no todos son válidos. Más adelante enseñaremos a elegir el adecuado.

Cabe destacar que la ingesta de bacterias extra, más allá de las procedentes de los alimentos fermentados, consigue ejercer un efecto muy positivo sobre la sintomatología. Se experimenta una sensación de mejoría que alivia mucho.

A pesar de que en muchas situaciones basta con llevar a cabo los dos pasos anteriores, hay veces que no es suficiente. En los casos de disbiosis intestinal más pronunciados es necesario plantear un protocolo específico para reestructurar la composición de la microbiota. No te recomendamos llevarlo a cabo sin la supervisión de un profesional.

Protocolo de tratamiento para la disbiosis

Lo primero que hay que hacer en estos casos es eliminar las bacterias que están creciendo de forma desmesurada, causando daños sobre el huésped. Esto se puede hacer de dos maneras: eliminando de forma significativa la fibra de la dieta o incluyendo antibióticos en los casos más severos.

Una vez que el aporte de fibra dietético se ha reducido al mínimo es necesario añadir un suplemento de probióticos en la pauta, eligiendo uno adecuado según las características.

Tras unos días con este modus operandi, la composición de la microbiota ya debería haber cambiado en su esencia. Será necesario ahora estimular el crecimiento de las nuevas bacterias asentadas, consideradas como positivas.

Esto se lleva a cabo mediante la reintroducción de fibra de una forma progresiva. Es necesario priorizar la soluble (prebióticos), pudiéndose consumir por medio de los alimentos o a través de suplementos. La primera opción es la más aconsejable.

Este proceso de reintroducción de fibra ha de escalonarse durante al menos 2 semanas para no generar un impacto agresivo. Una vez llegados a este punto será imprescindible asegurar que se sigue una pauta dietética saludable que impida que se retorne a la situación de inicio.

Hay que priorizar el consumo de frescos frente al de procesados y evitar el alcohol y los edulcorantes artificiales. Los aditivos han de ser consumidos con cautela.

Microbiota intestinal.
La alteración del ecosistema intestinal puede repararse, pero se necesitan medidas puntuales guiadas por un profesional de la salud.

¿Cómo elegir un suplemento probiótico adecuado?

A la hora de elegir un suplemento de probióticos es necesario tener en cuenta una serie de consideraciones. La primera es que hay que evitar los productos multicepa, ya que estos contienen poca cantidad de cada una de las bacterias. Lo correcto es optar por el que solo cuenta con una o dos cepas en su composición.

Además, hay que asegurarse de que cuenta con al menos 10 (8) unidades formadoras de colonias o UFC. De este modo conseguiremos que lleguen un número de bacterias vivas al intestino que se considere funcional.

Por otra parte, es importante prestar especial atención a la forma farmacéutica bajo la que se presentan. En el caso de adquirir un suplemento en cápsulas, estas han de ser gastrorresistentes para que las bacterias no mueran bajo la acidez estomacal. Si nos decantamos por uno en polvo, suele ser necesario consumir en paralelo un antiácido.

Aunque se suele recomendar ingerir el probiótico en ayunas, hay expertos que propone hacerlo tras las comidas principales, ya que las proteínas y las grasas de los alimentos conseguirían amortiguar la acidez del estómago.

Disbiosis intestinal: un problema frecuente

La disbiosis es una patología mucho más frecuente de lo que crees, a pesar de que en muchos casos no ha sido diagnosticada como tal. Genera síntomas que se pueden confundir con otras enfermedades, por lo que es necesario un estudio preciso de cada caso.

Incluso puede ser útil pedir un cultivo de heces, para de este modo conocer con precisión cuáles son las bacterias que más abundan en el tubo digestivo de una determinada persona.

Las causas de la patología son diversas, aunque en muchos casos se relacionan con una mala alimentación o con el consumo de antibióticos de manera crónica. La prevención pasa siempre por una mejora de los hábitos de vida, tanto dietéticos como en lo que a descanso se refiere.

Si te han diagnosticado la enfermedad, ten en cuenta que se le puede poner remedio. Aun así, a veces es costoso el abordaje y se dilata en el tiempo. Existen pacientes que responden bien a la simple suplementación con probióticos junto con un cambio de hábitos. Otros, sin embargo, tienen que llevar a cabo un protocolo mucho más agresivo.

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