Trastornos del pensamiento: características y síntomas

Bernardo Peña · 17 noviembre, 2019
Los trastornos del pensamiento son alteraciones mentales graves que pueden desembocar en patologías que suponen la enajenación con respecto a la realidad y los propios procesos mentales.

Los trastornos del pensamiento son aquellos que suponen una merma en el juicio, así como una alteración en la forma de pensar, en la lógica del propio pensamiento o en el contenido del mismo. No es de extrañar que los trastornos del pensamiento desemboquen en patologías graves como la psicosis y la esquizofrenia. También, pueden ser secundarios a estos trastornos graves.

En el presente artículo examinaremos qué es el pensamiento y analizaremos sus alteraciones principales.

¿Qué es el pensamiento?

El pensamiento es el proceso cognitivo que nos permite elaborar y desarrollar ideas, en el que se aplican una serie de capacidades, como la evaluación, creación, planeación, imaginación, etc. Este sistema sufre de constantes alteraciones debido al conjunto de percepciones y representaciones que son entrelazadas mentalmente, ya que la atención no suele permanecer fijamente dirigida a un objeto, sujeto o idea específica.

Los pensamientos hacen que los seres humanos sean capaces de crear sus propias creencias, símbolos, juicios de valor, etc. que nos permiten tomar decisiones. En muchas ocasiones, el pensamiento, el lenguaje y el habla tienden a ser considerados como lo mismo, pero en realidad se complementan. De hecho, uno es el medio de análisis y expresión del otro.

De esta manera, podemos diferenciar 3 formas de pensamiento:

  • Pensamiento primario inconsciente o fantástico: no es sistemático, no le da importancia al tiempo, es ilógico y nos permite salir de la realidad.
  • La imaginación: permite predecir ciertas situaciones o efectuar planes a futuro; tal vez, crear una obra artística o plantear una solución de forma original.
  • Pensamiento secundario abstracto o racional: Es ordenado y lógico-realista. Busca evaluar las opciones presentes y siempre se encuentra dirigido hacia una meta en específico.

Trastornos del pensamiento

Existen tres tipos de trastornos del pensamiento:

  • Los trastornos formales y/o del curso del pensamiento.
  • Los trastornos en la lógica del pensamiento.
  • Trastornos del contenido del pensamiento.

Trastornos de la forma o curso del pensamiento

Estos trastornos consisten en una patología en la estructura del pensamiento del paciente. Por lo tanto, son alteraciones en el proceso y desarrollo del pensamiento. Pueden identificarse con la ayuda de la observación y la entrevista clínica, ya que con el apoyo de ambos sistemas se pueden realizar estudios del lenguaje verbal y no verbal del paciente.

Bloqueos

El paciente percibe que su mente se ha quedado en blanco. Pareciera que, de repente, no hay producción de ideas. Lo presentan pacientes con esquizofrenia.

Vacío mental

El paciente manifiesta que no piensa en nada, que tiene la mente en blanco. Se suele presentar en pacientes con depresión y demencias.

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Bradipsiquia

La bradipsiquia es un trastorno psíquico que abarca la atención, la memoria y el lenguaje. Se la conoce como ‘lenificación del pensamiento’ o de los procesos psíquicos. El pensamiento fluye con extrema torpeza y lentitud. Por lo tanto, tarda mucho en responder o contestar alguna pregunta que se le realiza:

  • Le cuesta mucho relacionar estímulos, ideas y conceptos.
  • Su velocidad al hablar y expresarse disminuye.
  • No habla mucho (lenguaje lacónico).
  • Siente que le cuesta pensar.
  • Falta de atención.

Taquipsiquia

Consiste en la aceleración del pensamiento. Los procesos mentales son más rápidos y el sujeto puede percibir la velocidad con la que aparecen las ideas. Con la gran cantidad de pensamientos adquiridos, al paciente le es difícil organizarse mentalmente y expresarse verbalmente. Por lo tanto, se olvida de ciertas cosas.

Este fenómeno es conocido como la fuga de ideas:

  • Se incrementa la velocidad del habla y de los gestos que lo acompañan.
  • No puede completar una frase.
  • No puede centrarse exclusivamente en un tema de conversación, cambiando caóticamente de un tema a otro.

Desvinculación de las ideas

El individuo no puede relacionar de forma coherente las ideas, dejando al oyente a la libre interpretación de lo que está diciendo. En pocas palabras, no se entiende lo que dice.

De hecho, en ciertas ocasiones, la persona percibe que el lenguaje que utiliza es inútil, es entonces cuando inventa nuevas palabras (neologismos); tal vez con la intención de abarcar aquello que no podría expresar de otra forma –con otras palabras u otras ideas.

Hipervinculación de ideas

Incremento de la habilidad de poder vincular ideas o pensamientos. A menudo, asocia cosas que no tienen nada que ver. Por ejemplo, puede asociar cosas del trabajo con repuestos para su automóvil. Puede estar en relación con intoxicaciones por excitantes o procesos maníacos o hipomaníamos.

Verborrea

El individuo habla por horas o por días, intentando expresar sus ideas, pero sin poder lograrlo –lo que dice carece de significado-. Puede estar hablando solo o con otras personas. También, puede tener un tono alto al hablar o muy bajo (murmullo). Está asociado a procesos orgánicos, psicóticos o maníacos.

Disgregación

Es una desorganización de los procesos del pensamiento. Puede ser provocado por estímulos internos (esquizofrenia) o externos (intoxicaciones). Por ejemplo:

  • Pierde el hilo constantemente en una conversación.
  • Se comprende las frases expresadas, pero no se puede entender el sentido de las mismas.
  • Se utilizan locuciones cortas y gramaticalmente correctas, pero sin ningún sentido.

Pensamiento prolijo

El paciente puede expresarse verbalmente con facilidad, pero de forma muy redundante en ciertos detalles. Tiende a exagerar la forma en que dice las cosas. Puede darse en personas con TOC, hipomanías o problemas en el neurodesarrollo.

Aliteración

El paciente repite una o muchas letras en una sola frase de manera innecesaria, impidiendo o dificultando la comprensión por parte del interlocutor.

Estrechez

El pensamiento solo toma en cuenta una idea o un conjunto de ideas que están asociadas. Mientras tanto, no da importancia a ideas o conceptos alternativos. Las ideas del individuo están fuertemente fijadas.

Espontáneamente, no buscará alternativas a las mismas y será infructuoso plantearle externamente alternativas a su forma de pensar. Recuerda al pensamiento delirante. La diferencia es que un pensamiento delirante jamás podrá ser confrontado directamente.

Circunstancialidad

La persona tiene la tendencia a hacer hincapié en los detalles, sin conseguir expresar de forma clara la idea principal. Tiende a darse, por ejemplo, en la esquizofrenia.

Perseveración

Es la repetición insistente de frases relacionadas con el mismo tema. Al cambiar de tema, pierden su sentido. El paciente se queda anclado en una idea a la que este no puede renunciar. Lo presentan personas esquizofrénicas, con trastorno obsesivo-compulsivo y epilepsia.

Ecolalia

Repetición constante de las mismas frases o palabras con la persona que está dialogando. Se presenta en pacientes con autismo, esquizofrenia, retardo mental, demencia y disfasia.

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Palilalia

El individuo repite las palabras o sílabas que tienen coherencia con su estado de ánimo o emocional. Se presentan en personas deprimidas o pesimistas, esquizofrénicas y dementes.

Mutismo

El individuo no responde a los intentos de comunicación y, si es que contesta, lo hace con sílabas o sonidos aislados. Cabe destacar que la persona en cuestión no presenta alteración del habla.

Considera que toda comunicación verbal y no verbal es inservible, ya que piensa que nada ni nadie puede ayudarlo. Puede presentarse en trastornos como la esquizofrenia, depresión o en niños con autismo.

Coprolalia de Gilles de Tourette

La coprolalia (copro: excremento, lalia: habla) de Gilles de Tourette son tics orales y gestuales en los que el individuo produce sonidos y ruidos, que se asemejan a un ladrido. Emite ideas, como impulsos incontrolables y también es propenso a decir groserías.

Incoherencia

Esta se asemeja mucho con la disgregación, pero con la diferencia que esta es de un grado mayor. Lo presentan personas con cuadros confusionales o esquizofrenia. Se manifiestan ciertos síntomas, como:

  • Se pierde la línea argumental o el tema de conversación.
  • No se entiende el sentido de las frases expresadas.
  • El discurso es imposible de comprender.

Asociaciones débiles o ilógicas

Se da cuando el paciente tiende a relacionar ideas incoherentes o débiles, pero no es tan grave como el pensamiento disgregado.

Trastornos en la lógica del pensamiento

Básicamente, se dividirían en dos:

  • El pensamiento ilógico: se manifiesta en individuos normales y se basa en la ignorancia, emociones, etc.
  • El pensamiento alógico: es una forma extraña de relacionar ideas, con independencia estado emocional o la ignorancia del sujeto.

Estos trastornos, a su vez, se subdividen en:

Lavado de Cerebro

Se produce cuando un líder o una ideología utiliza la persuasión para poder llevar a cabo fines religiosos, ideológicos, económicos o políticos. Algunos líderes tienen la capacidad de controlar el medio, manipular y subordinar a los demás.

Sobrevaloración de ideas

Las ideas sobrevaloradas dan importancia a factores externos, los cuales dominan la personalidad del individuo y no se sujetan a ninguna crítica o duda. Debido a estas ideas, el individuo se limita en sus actividades y su desarrollo. El sujeto no considera que le dé más importancia de lo habitual a esas ideas, provocando malestar en el observador.

Obsesiones

El sujeto presenta ideas, pensamientos e impulsos involuntarios. En este caso, el individuo sabe que no tienen ninguna coherencia, son inadecuados y egodistónicos, llevándolo a un extremo cansancio mental. Estos síntomas se caracterizan en pacientes que presenten un trastorno obsesivo-compulsivo. Características:

  • Los pensamientos son persistentes.
  • Hay la presencia de ansiedad: el sujeto quiere dejar de tenerlos, pero no puede.
  • Tiene conocimiento de lo absurdo de son sus pensamientos e ideas.

Ideas obsesivas

El sujeto sabe que esas ideas y pensamientos son productos de su mente. Dichos pensamientos pueden ser lógicos y tener coherencia, pero causan estrés, angustia e irritabilidad del individuo. Todo por pensar en cosas con las que no está de acuerdo o que no quiere pensar, directamente.

Algunas de sus características son:

  • No son ideas útiles: son estrategias desadaptativas que pueden afectar la calidad de vida del sujeto. Dichas estrategias pueden ser muy contradictorias, por ejemplo: puede lavarse las manos varias veces y no bañarse nunca.
  • Tienen consecuencias negativas: el sujeto, cuando no lleva a cabo dichos pensamientos, tiene la sensación de que puede ocurrir algo malo. Puede presentar pensamientos obscenos o pesimistas, como la muerte de un familiar o preguntarse por qué existe. Estas ideas le crean un alto nivel de ansiedad.
  • Son intrusivas: el individuo percibe un pensamiento intruso (egodistónico) que le molesta, ya que este se introducirá dentro de su conciencia y lo obligará a realizar acciones que no desea hacer. Este tipo de pensamientos aparecen para generar un apego extremo hacia creencias e ideas que impone la mente del sujeto, provocando actitudes específicas.
  • Le indican que podría enfermarse, contaminarse o morir: el individuo tiene la idea de que puede ser contagiado, enfermarse o hasta tener mala suerte. Por ello, evita manipular elementos u objetos con la supuesta presencia de microbios o bacterias para no ver comprometida su salud.
  • Le impulsan a comprobar las cosas: la persona se percata constantemente si llevó acabo ciertas acciones, ya que cree que se olvidó de hacerlas. Puede llegar a sentirse extremamente preocupado. Por ejemplo, cree que dejó abierto el gas, no puso el freno de mano al coche, etc.
  • Ordenar objetos: el sujeto busca ubicar los objetos en una disposición específica, que considera la correcta, para evitar una consecuencia desagradable. Por ejemplo: ordenar libros por fecha de impresión, por colores, en orden alfabético, etc.
  • Acumular cosas: acumular cosas sin sentido, con temor a desprenderse de ellas, es conocido como el síndrome de Diógenes. Primeramente, podría confundirse con una persona que colecciona objetos, pero, más adelante, se ve que hay una incapacidad de desechar los objetos por pensar que podría necesitarlos. Puede incurrir en un notable grado de insalubridad al acumular basura u objetos contaminantes en casa.
  • Tener miedo a perder el control: son pensamientos intrusos que se presentan como obsesiones religiosas, sexuales o instintos agresivos. Pueden llevar a una persona a considerarse como un ser malo o desagradable. Por ejemplo, un padre puede tener la idea obsesiva de que puede matar a su hijo pequeño y considerarse a sí mismo como una persona malvada o potencialmente peligrosa por tener este pensamiento.
  • Fatalidad: el paciente tiene la sensación de que tiene mala suerte o cree en ciertas supersticiones que lo conllevan a sentirse ansioso o preocupado por su destino, recurriendo a los rituales más absurdos para librarse del posible infortunio.
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Trastornos del contenido del pensamiento

Estos trastornos del pensamiento tienen que ver con la ideación y la capacidad de cada persona para interpretar y explicar su experiencia interna y externa. De hecho, está relacionado con la forma con la que procesamos la información y formarnos nuestras impresiones, creencias o ideas acerca de nosotros, los demás y la realidad.

Contenido fóbico

Se produce cuando se tiene un miedo exagerado y patológico a un tipo de estímulo especifico. La persona lo considera irracional, pero es egodistónico, no lo puede controlar. Lo que le produce miedo, no lo produce en el resto de la población con esa intensidad.

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Contenido delusivo

Son, junto con las alucinaciones, los trastornos más graves. Es un juicio de realidad falseado. Sus características son:

  • La persona se aferra a su idea extraordinariamente.
  • Una vez establecido el delirio, no es influenciable por la experiencia u por las conclusiones irrefutables. No admite ni críticas, ni dudas, ni matizaciones.
  • El contenido no es real, aunque puede mantener cierta apariencia lógica.
  • Se ha perdido parcial o totalmente la capacidad de autocrítica o autocontrol (egodistónica). Ideas políticas, culturales y/o religiosas podían llegar a ser delirios.
  • Ideas deliroides (ideas delirantes secundarias): surgen como consecuencia de determinadas situaciones que son transitorias, generalmente emocionales. Pueden llegar a ser comprensibles y explicadas satisfactoriamente. La persona puede tener dudas sobre si la idea es real o no.

Ideas delirantes

Son conocidas como las ideas delirantes primarias. Por lo tanto, no son lógicas ni se pueden explicar razonablemente. Podemos organizarlas con respecto a:

  • Su estructura:
    • Representaciones delirantes: cuando los recuerdos adquieren nuevos matices y significados alejados de una realidad objetiva.
    • Percepciones delirantes: la visión es normal pero la interpretación de la realidad es delirante.
    • Intuición delirante: cuando la persona tiene una inspiración que se produce de forma brusca, donde tiene la intuición de que algo va a ocurrir, pero no puede justificarlo o explicar por qué.
  • Su temática:
    • Delirios de grandeza o megalomanía: la persona cree tener capacidades especiales, poderes especiales, más belleza, más salud, más riqueza, poderes extrasensoriales, creerse Dios…
    • Delirios de persecución: el individuo cree que se le puede perjudicar. El origen puede ser genérico o especifico. Por ejemplo, el vecino, el rector, la CIA o la mafia.
    • Celotipia: la persona tiene la creencia de que su pareja se comporta inadecuadamente teniendo relaciones sexuales con otras personas
    • Delirios de autoreferencia: el sujeto cree que lo que ocurre tiene que ver con él. Por ejemplo, que el telediario en realidad está hablando de él.
    • Delirios de control: el paciente tiene la sensación de que sus pensamientos y acciones están siendo controlados.
    • Lectura de pensamiento: es la creencia de que los demás personas pueden leer su pensamiento.
    • Difusión de pensamiento: creencia de que el pensamiento está siendo difundido públicamente.
    • Inserción del pensamiento: la persona cree que los pensamientos que tiene se los han insertado desde fuera.
    • Robo de pensamiento: la persona cree que le han robado pensamientos de la mente.

Conclusiones

En conclusión, los trastornos del pensamiento representan una patología grave que implican al propio pensamiento en cuanto a forma, contenido o lógica del mismo. Cabe destacar que una persona con el pensamiento afectado, podrá tener también la conducta afectada, así como el lenguaje, que es el vehículo de expresión del pensamiento.

Por lo tanto, los trastornos del pensamiento siempre están en la base de alteraciones psicológicas graves. Finalmente, destacar que el tratamiento de estas afecciones debe ser médico y psicológico. Por lo tanto, recomendamos acudir al profesional de la salud mental correspondiente, en cada caso.

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