Trastornos de la atención: características principales

Los trastornos de la atención implican un deterioro, disminución o alteración de esta función cognitiva. En este artículo conoceremos los trastornos más frecuentes y en qué condiciones o alteraciones aparecen.
Trastornos de la atención: características principales
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 22 junio, 2021.

Última actualización: 22 junio, 2021

La atención es una función cognitiva que nos permite atender los diferentes estímulos del medio durante X tiempo (atención sostenida), además de seleccionar la información que nos interesa e ignorar la que no. Pero la atención puede alterarse o disminuir; cuando eso ocurre, entonces hablamos de los trastornos de la atención.

En este artículo conoceremos qué trastornos de la atención existen según dos criterios: cuantitativo (tener más o menos atención) y cualitativo (cuando la atención está alterada por X motivo). Además, conoceremos en qué trastornos psicológicos o condiciones aparecen estos trastornos con más frecuencia.

¿Qué es la atención?

La atención es una función cognitiva; se trata de un proceso conductual y cognitivo de concentración selectiva en un aspecto discreto de la información mientras se ignoran otros aspectos perceptibles. Sin embargo, no existe un único tipo de atención, sino varios de ellos (atención sostenida, atención selectiva, atención dividida…).

Atención y conciencia

La atención fue definida por Bleuler como ‘una manifestación de la afectividad, siendo fortalecidas las impresiones o ideas que despiertan interés y siendo inhibidas todas las demás’. Además, la relación entre la atención y la conciencia es muy estrecha, ya que la atención supone la capacidad de movilizar y centrar el campo de conciencia sobre determinados objetos.

La historia de los trastornos de atención

Los trastornos de la atención tienen una larga historia
Los trastornos de la atención se han estudiado durante décadas. Hoy en día las teorías siguen cambiando según surge nueva evidencia.

Clásicamente los trastornos de la atención han sido denominado hipoprosexias y aprosexias, para hacer referencia, respectivamente, a la disminución de la capacidad atencional o a su abolición prácticamente completa (ausencia de atención).

Baños y Belloch (1995), citados en el Manual de Psicopatología de CEDE (2018), describen los presupuestos básicos de los planteamientos clásicos de la atención.

Estos incluyen la identificación de atención y concentración, la consideración de la vigilancia y la claridad de la conciencia como prerrequisitos para el adecuado funcionamiento de la atención y la asimilación de vigilancia y concentración a vigilia.

Según estos autores, estos presupuestos hacen que la psicopatología de la atención se simplifique de forma extrema. Por lo tanto, se dejan por fuera numerosos aspectos o propiedades de la atención, centrándose solo en la facultad de la atención como concentración o, en el mejor de los casos, añadiendo la propiedad de la atención sostenida.

Así, los únicos trastornos de la atención que se pueden concebir desde estos presupuestos suponen variaciones cuantitativas del grado de focalización de la atención en un estímulo o una tarea; atender poco o nada, atender a pocas cosas o variar constantemente el objeto de atención.

Todo esto puede ser concebido a una hipo o hiperconcentración, es decir, los extremos del continuo de concentración darían lugar a los mismos efectos.

Trastornos de la atención

Los trastornos de la atención implican una reducción o una alteración de la misma. A continuación, vamos a describir los trastornos incluidos en las categorías clásicas de trastornos de la atención, así como las llamadas pseudoaprosexias, paraprosexias e hiperprosexias.

Vamos a hablar también de en qué trastornos psicológicos (o de otro tipo) son típicos que aparezcan cada uno de estos trastornos atencionales, según los datos de Higueras et al. (1996), citado en el Manual de CEDE ya mencionado.

Finalmente, hablaremos de algunos de los trastornos que se proponen desde la psicopatología cognitiva, según la división propuesta por Reed (1988) (citado en el Manual CEDE), y que quedarían mejor recogidos en la propuesta antes mencionada de Baños y Belloch.

Aprosexias

Uno de los trastornos de la atención es la aprosexia (aprosexias). Estos trastornos implican la reducción máxima de la capacidad atencional (es decir, la persona es incapaz de atender ningún estímulo).

Pueden apreciarse en situaciones de agitación y en estupor. En estos casos la atención puede resultar imposible de movilizar.

Hipoprosexias

En esta categoría de trastornos de la atención se engloba una amplia variación de trastornos, en función del grado de afectación de la capacidad atencional o atentiva. Vamos a conocerlos a continuación:

Distraibilidad

La distraibilidad implica cambios bruscos de atención e inestabilidad acusada de la misma. La atención se focaliza, por poco tiempo y sobre múltiples estímulos. La distraibilidad es típica del TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), del estado crepuscular y de estados maníacos (por ejemplo, en el trastorno bipolar).

Labilidad atentiva emocional

La labilidad atentiva emocional implica una inconstancia y una oscilación del rendimiento atencional. Aparece sobre todo en situaciones de alto nivel de estrés o ansiedad.

Inhibición de la atención

La inhibición de la atención se define como ‘la incapacidad para movilizar la atención’. Así, existe cierto grado de atención, pero este resulta insuficiente. Es típica de la depresión y de la esquizofrenia.

Negligencia

El síndrome de negligencia se define por la presencia de inatención, acinesia y negligencia hemiespacial. En personas con lesiones focales en el hemisferio cerebral no dominante aparece lo que se denomina inatención unilateral, caracterizada por la tendencia a ignorar la mitad del espacio extrapersonal.

Se manifiesta en tareas que requieren una percepción simétrica del espacio, como la escritura o el dibujo.

Fatigabilidad de la atención

La fatigabilidad de la atención se define como ‘un fácil agotamiento de la atención, secundario a factores de compromiso cerebral’. Aparece en personas con tumores cerebrales, en demencias o en una neurastenia postraumática.

Apatía

La apatía se considera otro de los trastornos de la atención, y se define como la ‘dificultad para mantener la atención sobre ciertos estímulos’. Es típica de estados asténico-apáticos, de la depresión y de alteraciones graves de la personalidad.

Perplejidad de la atención

En este caso, la psicopatología clásica de la atención (descrita al inicio del artículo) considera la perplejidad de la atención como una alteración cualitativa de la misma (y no como una alteración cuantitativa, que va de menor a mayor atención). En este estado, se dice que la persona no logra la síntesis del contenido de la atención.

Es un fenómeno un poco complejo, e implica que la persona “no puede atrapar la significación concreta de los fenómenos y sus relaciones efectivas, de forma que no es capaz de comprender sus actos y las circunstancias que le rodean”.

Pseudoaprosexias, paraprosexias e hiperprosexias

Los trastornos de la atención requieren diagnóstico clínico
Una minoría de personas pueden desarrollar trastornos de la atención difíciles de diagnosticar, como las pseudoaprosexias.

En otra categoría de trastornos de la atención encontramos las pseudoaprosexias, paraprosexias e hiperprosexias. Pero, ¿qué es cada fenómeno?

  • Pseudoaprosexias: son situaciones que aparentan ser una aprosexia (ausencia de atención), pero en las que la atención se halla conservada y especialmente dirigida a las reacciones del entorno.
  • Paraprosexias: implican una dirección anómala de la atención. Son típicas de la hipocondría, por ejemplo, donde la atención se focaliza en los síntomas.
  • Hiperprosexias: son focalizaciones excesivas o transitorias de la atención. Por ejemplo, en un estado de hiperlucidez (trance).

Psicopatología cognitiva de la atención

Desde el modelo cognitivo en el estudio de la psicopatología, la perspectiva es algo diferente a lo mencionado hasta ahora, ya que el objetivo es el estudio del funcionamiento de los procesos de conocimiento anormales (tanto en situaciones naturales como artificiales).

Según planteamientos más cercanos a la investigación psicológica de la atención, Reed (1988) divide los trastornos atencionales en función del aspecto de la atención con el que más se relacionan.

Atención como concentración

Este apartado incluye las alteraciones relacionadas con la fijación de la atención sobre los estímulos, presentes en muchos trastornos psiquiátricos y condiciones como la fatiga extrema, la necesidad de dormir, estados de desnutrición, etc. Dentro de este grupo encontramos dos trastornos de la atención:

  • Ausencia mental: tiene lugar cuando el individuo está tan preocupado en sus propios pensamientos que excluye información externa que habitualmente le es accesible, y por tanto, no responde al feedback externo respecto a los cambios en su hábito.
  • Laguna temporal: se produce cuando una persona “no recuerda” una secuencia de conducta que necesariamente ha tenido lugar.

Atención como selección

La atención selectiva es la capacidad de la atención para separar los estímulos relevantes de los irrelevantes, en base a la capacidad limitada de la atención. Dentro de esta categoría, Reed destaca el fenómeno de “afinar en”, que se relaciona con la capacidad para seguir una fuente de información cuando otras muchas compiten al mismo tiempo para atraer la atención.

Cuando se da una alteración en esta función, las personas no pueden fijar su atención. Aparece en trastornos como episodios maníacos, trastornos de ansiedad, cuadros crepusculares o en la esquizofrenia.

Atención como activación

En esta categoría encontramos el trastorno atencional de la “visión en túnel”. Aparece en situaciones altamente estresantes; a nivel atencional, el foco se extrema y se restringe.

Así, la activación del organismo produce un estrechamiento del foco atencional selectivo, y se tiende a abandonar los índices de información periférica (los detalles) en favor de la información central, provocando esta “visión en túnel”.

Atención como vigilancia

Este término describe un estado de alta receptividad o sensibilidad hacia la estimulación ambiental, así como un tipo de dedicación atencional definido por determinadas tareas.

Aparecen déficits en la atención como vigilancia en las personas con esquizofrenia, en personas con trastorno de ansiedad generalizada (TAG) o en sujetos normales con puntuaciones elevadas en ansiedad-rasgo.

Atención como expectativas/”set”/o anticipación

Finalmente, encontramos la atención como expectativas. En función de nuestro conocimiento y de nuestras experiencias previas, anticipamos ciertos resultados del entorno. Pero en las personas con esquizofrenia, por ejemplo, ocurre que no se benefician de las señales preparatorias en las tareas cognitivas.

¿Por qué? Porque fallan en mantener el estado de predisposición a responder de forma rápida y apropiada al estímulo de cuya aparición se le informa previamente.

La psicopatología de la atención engloba diferentes trastornos de la atención. Aquí los hemos conocido desde un punto de vista cuantitativo (entendiendo la atención como un continuum donde existen diferentes grados de la misma) y cualitativo. Como hemos visto, hay ciertos trastornos que son más típicos de algunos trastornos que de otros.

Sin embargo, todos y cada uno de nosotros podemos sufrir un trastorno de este tipo en algún momento de nuestra vida, tengamos o no un trastorno psicológico. Por suerte, suelen ser procesos reversibles, y además, la atención se puede entrenar y mejorar con el tiempo (en cierto grado).

“En la vida, las cosas en las que fijamos nuestra atención crecen”.

-John Gray-

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