Hiperhidrosis: síntomas, causas y tratamiento

La hiperhidrosis es una condición que no es grave en sí misma, pero puede suponer un problema para la psicología del paciente. A veces, esta sudoración excesiva es indicio de una patología que debe tratarse.
Hiperhidrosis: síntomas, causas y tratamiento
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 27 Abril, 2021.

Última actualización: 27 Abril, 2021

La hiperhidrosis es una enfermedad caracterizada por la excesiva secreción de sudor en uno o varios niveles corporales. Se produce por una estimulación excesiva de los receptores colinérgicos en las glándulas ecrinas, es decir, un tipo de cuerpo glandular sudoríparo que se encuentra en casi todas las áreas de la piel.

Esta patología se produce por una excreción de sudor más allá de los mecanismos homeostáticos de la regulación de temperatura interna. La mayor concentración de glándulas ecrinas se localiza en las axilas, palmas de los pies, palmas de las manos y cara, así que en estas zonas es donde más se notan los efectos de la hiperhidrosis.

Se estima que en países como EE.UU la prevalencia de esta condición roza el 3 % de la población general. Aunque no tenga efectos graves sobre la salud del paciente, sí que puede afectar a su socialización y salud mental. Si quieres saber más sobre la hiperhidrosis, incluyendo sus causas y tratamientos, te animamos a que sigas leyendo.

La importancia del sudor en el cuerpo

El sudor es un líquido excretado por las glándulas sudoríparas con una función esencial en la termorregulación de los seres humanos. Cuando la temperatura corporal aumenta más allá de lo aceptable a nivel fisiológico (por emociones, ambiente o ejercicio), este fluido se excreta al exterior para aumentar la tasa de evaporación superficial.

El sudor impregna la superficie cutánea y se produce la evaporación, lo que se traduce en una disipación de calor. Según la Revista de la Facultad de Ciencias de Saludeste es un mecanismo de termorregulación crítico cuando la temperatura del ambiente supera la del organismo. Mediante la evaporación del sudor, se pierde hasta un 27 % del calor corporal.

Este líquido está compuesto por agua con pequeñas cantidades de minerales, como sodio, calcio, potasio y algunas sustancias de desecho, como puede ser la urea. Todo este proceso se encuentra regulado por el sistema nervioso simpático, una de las divisiones del sistema nervioso autónomo que se encarga de varias acciones involuntarias.

Para evaporarse, el sudor necesita calor. Este calor es recogido de la superficie corporal, lo que desemboca en una disminución de la temperatura general del organismo.

El control de la sudoración

El control de la sudoración se produce en el área preóptica y el núcleo anterior del hipotálamo. Aquí se localizan neuronas especializadas que perciben cambios en la temperatura interna o, en su defecto, cambios en la corteza cerebral. Las glándulas sudoríparas están inervadas por fibras simpáticas postganglionares, activadas por el neurotransmisor acetilcolina.

En resumen, estas fibras colinérgicas activan a las glándulas ecrinas dependiendo de los cambios en la temperatura interna, tal y como indica el Journal of plastic surgeryEn una situación de normalidad esto no es un problema, ya que el sudor se manifiesta en momentos de estrés emocional, durante el ejercicio o cuando hace mucho calor.

¿Qué es la hiperhidrosis y qué la provoca?

La hiperhidrosis es multifactorial.
La sudoración excesiva puede estar relacionada con factores locales y sistémicos.

Esta extensa introducción era necesaria, pues para entender la hiperhidrosis (HH), hay que conocer el mecanismo general de formación del sudor. Como hemos dicho, esta condición se define como un cuadro patológico en el que el paciente produce más sudor del que debería, en situaciones que no responden a la regulación de la temperatura corporal normal.

Las regiones más afectadas por la HH son aquellas que coinciden con una mayor concentración de glándulas sudoríparas, tanto ecrinas como apocrinas. Estas son las palmas de las manos, las palmas de los pies, las axilas y la cara. La hiperhidrosis axilar es la más común de todas (1,4 % de toda la población estadounidense), seguida por la palmar (0,5 %).

De todas formas, cabe destacar que no se ha demostrado que las glándulas apocrinas jueguen un papel relevante en el desarrollo de la hiperhidrosis. A día de hoy, se cree que se trata de una hiperestimulación en el circuito colinérgico descrito con anterioridad, que desemboca en una sobreproducción de sudor por parte de las glándulas ecrinas.

Por otro lado, la revista médica Deutsches Ärzteblatt International subraya que existen 2 tipos principales de hiperhidrosis. Te los diseccionamos a continuación.

1. Hiperhidrosis primaria

La hiperhidrosis primaria es aquella que no tiene una causa concreta, es decir, que no ha surgido por una enfermedad o tratamiento previos en el paciente. La etiología de esta condición es desconocida, pero se cree que la genética podría tener un papel importante a la hora de hiperestimular a las fibras colinérgicas del sistema nervioso.

Por ejemplo, el portal Perspirex nos muestra que, según ciertos estudios, hasta el 65 % de los pacientes con hiperhidrosis presentan algún relativo cercano que también la tiene. Aunque no se hayan secuenciado los genes causales de la patología, la correlación genética parece clara, pues se cree que las probabilidades de su herencia se sitúan en un 25 %.

2. Hiperhidrosis secundaria

Esta variante de la patología es mucho más fácil de abordar, pues se conoce la causa subyacente. A continuación, te presentamos algunas posibles causas de la hiperhidrosis secundaria. No te las pierdas:

  • Infecciones: en los cuadros infecciosos la fiebre es típica, pues el organismo está tratando de matar al patógeno que se multiplica en el interior. El hipotálamo detecta este aumento de la temperatura corporal y actúa en consecuencia, fomentando la sudoración. Por eso, es normal que sudemos cuando tenemos fiebre.
  • Desórdenes neurológicos: los cuadros de tipo parkinsonismo también se pueden traducir en una sudoración excesiva. Cuando los músculos están rígidos en esta condición se produce hiperhidrosis, aunque el vínculo entre ambos eventos no se conoce del todo.
  • Cánceres: la sudoración nocturna es un síntoma típico de los pacientes con neoplasias malignas.
  • Medicaciones: muchos medicamentos causan hiperhidrosis, como los agonistas de la dopamina, los antidepresivos de tipo SSRI, antipsicóticos y más.

En resumen, casi cualquier patología de naturaleza febril puede provocar una hiperhidrosis transitoria. El tratamiento de esta variante depende de la causa subyacente en su totalidad, así que no nos vamos a detener más en ella en futuros apartados.

Síntomas

Los pacientes con hiperhidrosis primaria reportan una sudoración excesiva injustificada. Este sudor se puede producir en unas zonas más que en otras y la intensidad del evento clínico puede variar. Para salvar estas disparidades, la International Hyperhydrosis Society ha ideado una escala subjetiva para pacientes con hiperhidrosis.

Del 1 al 4, se pueden reportar los síntomas de la siguiente forma, siempre desde el punto de vista del paciente:

  1. Mi sudor nunca destaca y no interfiere con mis actividades diarias.
  2. El sudor es tolerable, pero a veces interfiere con mis actividades diarias.
  3. Mi sudor es muy poco tolerable e interfiere frecuentemente con mis actividades diarias.
  4. Mi sudoración es insoportable y siempre interfiere con mis actividades diarias.

Se estima que un 3 % de la población sufre hiperhidrosis primaria y el 51 % de los pacientes presentan una secreción sudorípara focal en las axilas. Además, del 30 al 65 % de ellos argumentan que algún otro miembro de la familia ha sufrido o sufre en la actualidad la misma condición que ellos.

La producción excesiva de sudor se manifiesta de forma visual, pero también puede tener ciertos efectos sobre las zonas humedecidas de forma casi permanente. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Picazón e inflamación, producto de irritación secundaria al sudor. 
  • Mal olor, que sucede cuando bacterias comensales de la piel y productos de desecho se mezclan con el sudor.
  • Residuos visibles producto de la combinación entre sudor, piel muerta, bacterias y químicos (desodorantes, perfumes, etc.)
  • Cambios en la piel que se expone a la secreción permanente, como arrugas o decoloraciones.
  • Maceración (desintegración de la capa más superficial de la piel), en general en las plantas de los pies. Esto es producto de una exposición excesiva a la humedad provocada por el sudor, pues los zapatos son un medio bastante estanco.

Diagnóstico

La hiperhidrosis y el diagnóstico.
La hiperhidrosis puede asociarse a otras patologías.

El diagnóstico de la hiperhidrosis depende mucho de la edad y condición de salud del paciente. Si este es joven, en casi todos los casos se asume que la hiperhidrosis es primaria, pues no suelen existir condiciones crónicas durante la primera veintena de edad. De todas formas, en la población envejecida se sospecha de una causa subyacente, que puede ser grave.

Por ejemplo, si la hiperhidrosis comienza después de un accidente cerebrovascular o si el paciente ha sido diagnosticado con diabetes o hipertiroidismo, es necesario realizar pruebas accesorias. Para que una hiperhidrosis sea considerada como primaria, debe cumplir los siguientes requisitos:

  1. La sudoración excesiva está presente por, al menos, 6 meses.
  2. La producción de sudor es mayor en las palmas de las manos, palmas de los pies, cara y axilas. En general, el lugar de hiperhidrosis focal son las axilas.
  3. Esta producción de sudor es bilateral y simétrica.
  4. La producción de sudor disminuye mucho o cesa del todo durante la noche.
  5. Los episodios de sudoración excesiva duran, al menos, 7 días antes de reducir su gravedad.
  6. El paciente tiene 25 años o menos.
  7. Existe un historial familiar de hiperhidrosis.
  8. La sudoración le impide al paciente llevar una vida normal.

Con esto no queremos decir que una persona mayor no pueda sufrir hiperhidrosis primaria. De todas formas, esto es mucho menos común, ya que la enfermedad suele manifestarse de forma temprana. Si aparece de forma repentina, es probable que exista una causa subyacente de naturaleza patológica.

Tratamiento de la hiperhidrosis

El tratamiento de la hiperhidrosis se ha facilitado en los últimos años, ya que la ciencia ha otorgado soluciones más allá de la intervención quirúrgica. De todas formas, cabe destacar que no todos los abordajes funcionan por igual, o que pueden hacerlo durante un tiempo limitado. Te exponemos las soluciones más comunes en las siguientes líneas.

Tratamiento tópico

La primera línea de tratamiento consiste en la administración de cloruro de aluminio al 15-20 % de forma tópica. Esta pomada obstruye mecánicamente los poros en los que desembocan las glándulas ecrinas, lo que puede reducir la tasa de sudor excretado. Esto también podría fomentar la atrofia de las glándulas secretoras, algo que también ayuda con los síntomas.

En casos más graves, se puede recurrir a pomadas tópicas con otros compuestos químicos un poco más potentes.

Tratamiento sistémico

Como podrás intuir, el tratamiento sistémico consiste en la administración de fármacos anticolinérgicos. Tal y como indica el portal StatPearlsestos fármacos bloquean los receptores de acetilcolina de las rutas nerviosas implicadas. Uno de los fármacos más comunes en este frente es la oxibutinina (dotropan), de 5 a 10 mg al día.

A pesar de su relativa utilidad, se ha demostrado que los fármacos anticolinérgicos a veces hacen más mal que bien en las dosis necesarias para parar la hiperhidrosis. Las disfuncionalidades de la motilidad intestinal, incontinencia urinaria, midriasis y otras patologías son efectos secundarios de estos fármacos.

Cirugía

La simpatectomía es la última de las opciones para tratar la hiperhidrosis. En ella, se extraen los ganglios encargados de transmitir la señal de sudoración a los distintos tejidos. En el sudor facial se extrae el T1, el T2 y T3 para las palmas de manos y pies y el T4 para la sudoración axilar.

El procedimiento se puede realizar mediante toracoscopia, una técnica quirúrgica mínimamente invasiva, con la que se accede a la cavidad torácica de forma sencilla y sin dejar cicatriz. De todas formas, es común que surjan complicaciones postoperatorias, como que otra zona del cuerpo empiece a sudar de forma excesiva (sudoración compensatoria).

Una patología de difícil solución

Como habrás podido observar, la hiperhidrosis es una condición que no se va sola de la noche a la mañana, al menos en los cuadros primarios. Si la causa de la sudoración excesiva es una enfermedad diagnosticada, con ponerle fin a esta será suficiente para que el paciente recupere la normalidad fisiológica.

Si, por el contrario, esta sudoración aparece en la juventud y no responde a un cuadro subyacente, toca abordarla a largo plazo, con paciencia y muchos tipos de tratamientos. Si todo falla y el problema afecta en la psicología del paciente de forma grave, se acude como último recurso a la simpatectomía de los ganglios citados.

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