¿Qué es la ecoansiedad?

El cambio climático está provocando variaciones ecosistémicas drásticas. Por desgracia, esto también se ve reflejado en la psicología de las personas. Aprende más sobre ello.
¿Qué es la ecoansiedad?
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador.

Última actualización: 16 abril, 2022

Negar la existencia del cambio climático es una imposibilidad a día de hoy. Hasta los más escépticos se dan cuenta de que las temperaturas cada vez son más fluctuantes, desaparecen más especies de nuestro planeta y los ecosistemas se degradan a un ritmo alarmante. Las generaciones más jóvenes sienten aún más este proceso en sus carnes, pues son ellas las que habitarán un planeta dañado de manera irreparable.

Ya no nos encontramos en un punto en el que se pueda revertir la huella humana por completo: la herida está abierta en la Tierra y el abordaje actual se centra en disminuir el ritmo de daños que generamos, no en evitarlos al completo. En un panorama tan desolador, la ecoansiedad se abre paso en los estratos más jóvenes de la sociedad. Te contamos en qué consiste en las siguientes líneas.

Datos y cifras

Antes de entender qué es la ecoansiedad como tal, vemos de interés analizar de dónde proviene. Para ello, te traemos unas cuantas cifras y datos brindados por la World Meteorological Organization con respecto a la situación del cambio climático en el año 2021. Vamos a ello:

  • La temperatura media de la Tierra, en el año 2021, es de 1,09 °C más que en el siglo XX. Se estima que este año ha sido el quinto o séptimo más caliente de la historia del planeta en lo que se lleva monitorizándolo.
  • Aproximadamente el 90 % del calor presente en la superficie terrestre se acumula en los océanos. Por ello, las olas de calor son cada vez más comunes en las aguas saladas. El aumento de las temperaturas, la acumulación de plásticos y la sobreexplotación hacen que los bienes pesqueros cada vez sean menores, lo que a su vez repercute a la economía humana.
  • Debido al derretimiento de los polos y a la expansión termal del agua salada, el nivel del mar está subiendo a razón de 4,4 milímetros por año (entre el 2013 y el 2021). Esto fomenta que los emplazamientos cercanos a las costas estén cada vez más en peligro de inundarse y destruirse.
  • En 23 años, la rapidez con la que se pierden las masas de hielo flotantes se ha aumentado en un 65 %. Se estima que la Tierra está perdiendo a día de hoy 1,2 billones de toneladas de hielo cada año. La tendencia no parece mejorar con el tiempo.
  • La Tierra ha perdido 1/3 de todos sus bosques (un área 2 veces más grande que todo Estados Unidos). Solo un 10 % de los árboles se esquilmaron durante las primeras etapas vitales del ser humano como especie y el 90 % de los daños han tenido lugar en los últimos 5000 años. El planeta pierde el equivalente boscoso a 27 campos de fútbol cada minuto que pasa a día de hoy.
  • Se estima que se pierden hasta 150 especies de seres vivos al día. Nos encontramos ante una extinción masiva sin precedentes y el ser humano es el gran responsable de ella.

Con todos estos datos en la mano, fuentes profesionales calculan que a la especie humana le quedan menos de 30 años para evitar una catástrofe climática desproporcionada. Las estimaciones pueden estar más o menos cerca de la potencial realidad, pero está claro que los ritmos productivos y de consumo no pueden continuar así en una etapa en la que el crecimiento poblacional es exponencial.

El desastre climático es una realidad que ya está teniendo lugar a día de hoy.

¿Qué es la ecoansiedad?

La ecoansiedad en hombres
Las personas que sufren de ecoansiedad pueden llegar a desbordarse al pensar excesivamente sobre el impacto del ser humano en el medioambiente.

Si las cifras brindadas te han ocasionado un mareo, la definición de la ecoansiedad se explica por sí sola. La Sociedad Estadounidense de Psicología (APA) acuña este término para describir ‘un miedo crónico al desastre climático’. Dicho de otro modo, se trata de una mezcla de temor, inseguridad, indefensión y aprensión hacia el aparente destino al que nos aproximamos los seres humanos.

A día de hoy, la ecoansiedad no se considera un trastorno por sí solo. Además, existe cierta confusión en la extensión del término y el grado de patogenicidad que este reporta. Por ejemplo, autores citados en artículos científicos indican que este concepto hace referencia a una ansiedad crónica que se ve empeorada por la situación climática global.

Existen otros términos que se relacionan mucho con la ecoansiedad y que, en ciertos casos, se utilizan de manera intercambiable con ella. El duelo ecológico (ecological grief en inglés) hace referencia a una respuesta psicológica vinculada al sentimiento de pérdida a nivel ecosistémico y terrestre. Por otro lado, la solastalgia se usa para describir el estrés existencial derivado del deterioro ambiental.

La ecoansiedad no es una enfermedad a día de hoy, sino más bien un sentimiento de preocupación muy intenso derivado de la situación climática global.

Un sentimiento común en el sector juvenil

El periódico The Guardian recogió unas cifras muy interesantes durante el año 2020 en lo que a esta temática se refiere. Este medio de comunicación preguntó a diversos especialistas psiquiátricos con pacientes infantiles-juveniles sobre la percepción de los mismos frente al cambio climático. La cuestión era la siguiente: “en el último año, ¿ha visto pacientes angustiados por cuestiones medioambientales y ecológicas?”.

Según los profesionales psiquiátricos, el 57,3 % de los pacientes sí mostraban algún tipo de ansiedad o miedo con respecto al futuro. Dicho de otro modo, más de la mitad de los niños y los adolescentes de la muestra expresaban ecoansiedad en algún grado.

Aunque este problema toque más de cerca a los jóvenes, la percepción preocupada sobre el clima es algo cada vez más común en la sociedad general. Por ejemplo, el 54 % de los europeos piensan que el cambio climático es un problema muy serio, pero solo el 27 % argumenta que este proceso les va a dañar a nivel personal. En África, la concordancia con ambas afirmaciones es de un 61 %.

La ecoansiedad es global, pero afecta más a las personas jóvenes y a aquellos habitantes en ambientes empobrecidos que son vulnerables. 

Síntomas de ecoansiedad

Como hemos dicho, el sentimiento de preocupación e indefensión con respecto a la situación climática actual es el signo más evidente de ecoansiedad. Aun así, se pueden citar varios síntomas más. Estos son los siguientes:

  • Enfado y frustración, especialmente dirigido hacia aquellas personas que no reconocen el cambio climático como una fuente de preocupación real o que no hacen nada para solventarlo.
  • Pensamiento fatalista con respecto al futuro y sensación de que la situación es irreparable.
  • Crisis existencial en las que se plantea el sentido de la vida, la manera de actuar de la persona y el propio ser.
  • Culpabilidad extrema cuando se aumenta la huella de carbono o el consumo cárnico, entre otros bienes ecosistémicamente demandantes.
  • Estrés postraumático (PTSD) tras experimentar los efectos del cambio climático en cualquiera de sus formas (golpe de calor, huracán, inundación y más).
  • Sensación de ansiedad constante, depresión y propensión a padecer ataques de pánico.
  • Tristeza y sentimiento de pérdida al observar la degradación de los ecosistemas. 
  • Pensamientos obsesivos con respecto al cambio climático.

A su vez, estos síntomas pueden derivar en otros problemas más generales, como dificultad para dormir, sensación de no poder concentrarse y cambios en el apetito. Cabe destacar que algunos de los signos citados no son patológicos, pero otros más concretos (como los ataques de pánico, el PTSD o la obsesión) sí que son motivo de consulta psiquiátrica.

Algunos autores postulan que la ecoansiedad es una manera más de canalizar los sentimientos ya presentes en otros padecimientos, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) o el trastorno de ansiedad generalizado (TAG). Es natural sentirse preocupado por la situación climática global, pero no perder calidad de vida a raíz de ello.

La obsesión crónica con la situación climática actual no es normal. Lo natural es preocuparse pero poder disociarse de ello a largo plazo.

¿Ecoansiedad o trastorno de ansiedad generalizado?

Con base en la premisa citada en líneas previas, vemos de interés distinguir la ecoansiedad (un sentimiento) del trastorno de ansiedad generalizada (una patología). Esta última condición se puede definir como ‘ansiedad excesiva o poco realista sobre 2 o más aspectos de la vida, a menudo acompañada de síntomas como palpitaciones, dificultad para respirar o mareos’.

Los criterios brindados por la APA para diagnosticar el trastorno de ansiedad generalizado son los siguientes:

  • La presencia de ansiedad excesiva constante sobre varios temas, eventos o actividades. La preocupación ocurre durante todos los días (o la mayoría de los días) por un periodo de 6 meses o más. El cambio climático puede ser uno de estos motivos de miedo y estrés a los que recurrir cuando otros frentes han sido cerrados.
  • El miedo experimentado es muy difícil de controlar. Suele saltar de un tema a otro, por lo que el paciente no descansa realmente en ningún momento.
  • La ansiedad se acompaña al menos de 3 de los siguientes síntomas: sensación de estar “a la que salta” y falta de descanso, cansarse con facilidad, sensación de mente en blanco, irritabilidad, dolor muscular o dificultad a la hora de dormir.

Las personas con TAG suelen “saltar” de un tema a otro para canalizar y somatizar su ansiedad. El cambio climático y la situación ecosistémica global pueden presentar una salida de escape excelente para estos pacientes, pero su preocupación se torna patológica. En caso de que te veas reflejado en la última lista, te recomendamos que acudas a un profesional de la salud mental. 

Los trastornos de la ansiedad y la ecoansiedad pueden confundirse fácilmente.

¿Cómo gestionar la ecoansiedad?

Hemos dejado claro que la ecoansiedad no se trata de una patología reconocida y, por ende, no requiere un tratamiento profesional. De todas maneras, si te ves sobrepasado por los sentimientos citados, busca ayuda profesional y no intentes manejarlos por ti solo. Recuerda que estar preocupado de manera esporádica es normal, pero no perder calidad de vida significativa por ello.

En caso de que simplemente te preocupe mucho la situación ecosistémica actual, puedes tomar una serie de medidas en el hogar que te harán rebajar el sentimiento de culpabilidad (y mejorar el entorno que te rodea). Te las presentamos a continuación.

1. Reduce o corta del todo el consumo de carne

La ecoansiedad puede atenuarse al disminuir el consumo de carne
Aunque no lo parece, todos los procesos destinados a procesar las carnes que muchos consumen a diario suelen contaminar considerablemente.

La industria cárnica es uno de los principales culpables del cambio climático a día de hoy. Tal y como indica Greenpeaceel cultivo de pienso para animales de granja hace uso de pesticidas tóxicos para el ecosistema, se fomenta la quema de bosques para implantar centros de producción agrícola y muchas especies ganaderas generan altas emisiones de CO2.

Se estima que para generar un filete de carne de 1 kilogramo se requieren hasta 20 000 litros de agua, mientras que para generar la misma cantidad de patatas la cifra es de 250 litros. Mantener una dieta basada solo en materia vegetal es más que posible y fomenta medios de producción mucho más respetuosos con el medioambiente.

2. Disminuye tu huella de carbono

Calcular la huella de carbono que produces como ser humano puede ayudarte mucho a tomar conciencia del nivel de vida insostenible que llevamos los seres humanos a día de hoy. La media en Estados unidos se encuentra en 16 toneladas por persona (un valor extremadamente excesivo), pero para alcanzar un límite sostenible el valor no debería sobrepasar las 2 toneladas por cabeza.

Para reducir tu huella de carbono, limitar el consumo de carne y utilizar el transporte público (o manejar la bicicleta o el monopatín) son buenos puntos de inicio. De todas maneras, evitar la contaminación global se extiende a muchos frentes más.

3. Opta por el activismo

Formar parte de un movimiento común puede ayudarte mucho a paliar tu ecoansiedad y, además, sentirás que haces algo aún más útil por este planeta. Todos los países del mundo cuentan con organizaciones no gubernamentales que requieren ayuda ciudadana para llevar a cabo sus actividades, así que no dudes en informarte sobre ellas para lanzarte al activismo medioambiental.

Ser activista es en muchos casos gratuito y solo se requiere tu mano de obra para conseguir grandes logros. La sociedad cambia desde abajo.

La ecoansiedad: un problema cada vez más común

Hablar de la ecoansiedad es un tema complejo, ya que ni siquiera los organismos psiquiátricos profesionales se han puesto de acuerdo sobre si debería considerarse una entidad clínica por sí sola o no. De todas maneras, está claro que el oscuro prospecto a nivel climático puede afectarnos a todos en mayor medida, independientemente de la edad, el sexo y la situación socioeconómica.

Si tienes interés por saber más sobre este tema, te recomendamos que acudas a las organizaciones medioambientales más cercanas de tu entorno. En caso de que no padezcas un trastorno psiquiátrico, la mejor manera de paliar la ecoansiedad es el activismo y la reducción activa de la huella ecológica.

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