¿Qué es un brote psicótico?

Un brote psicótico implica una ruptura con la realidad, una descompensación. Descubre más sobre este fenómeno a través de nuestro artículo.
¿Qué es un brote psicótico?
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 06 Marzo, 2021.

Última actualización: 06 Marzo, 2021

¿Qué es un brote psicótico? Se podría decir, a grandes rasgos, que las personas que no manifiestan un trastorno mental de tipo psicótico viven su realidad en un continuum; es decir, tienen un contacto con la realidad adecuado, y pueden diferenciar lo que es real de lo que no.

Pero ¿qué ocurre con las personas con trastornos psicóticos? ¿O con aquellas que se ven expuestas a situaciones muy traumáticas o estresantes? Que su continuum de la realidad se puede romper: es entonces cuando hablamos de un brote psicótico.

Así, en un episodio de brote psicótico, se produce una ruptura de la realidad, y la persona deja de tener contacto con ella; ya no sabe lo que es real y lo que no. Es en este contexto cuando aparecen alucinaciones, delirios, síntomas de agitación o violencia.

Los expertos le llaman a esto una “descompensación” (es decir, el paciente se ha descompensado o ha brotado). ¿Qué implica un brote psicótico? ¿Existen signos de alerta que nos permitan anticiparlo? ¿En qué trastornos es más frecuente que aparezcan, más allá de en la esquizofrenia? Lo desvelamos todo justo aquí.

¿Qué es un brote psicótico?

Un brote psicótico puede ser difícil de controlar.
Los brotes psicóticos pueden afectar de forma considerable varios aspectos de la vida.

Un brote psicótico es una ruptura de la realidad de forma temporal, es decir, una pérdida del contacto con la misma. Esto quiere decir que durante este episodio, la persona no distingue si lo que sucede es real o no.

El afectado puede desarrollar importantes pensamientos paranoicos, que pueden llegar a convertirse en delirios, así como alucinaciones de diferente tipo.

Es conveniente tratar el brote psicótico con fármacos, así como solicitar ayuda psicológica lo más rápido posible, para evitar poner en riesgo la vida de la persona o la de las personas a su alrededor. Además, es durante el brote cuando los fármacos antipsicóticos son más efectivos (no antes o después del mismo).

Típico de algunos trastornos o situaciones

Los brotes psicóticos aparecen en los trastornos psicóticos, como sería la esquizofrenia, el trastorno esquizofreniforme o el trastorno psicótico breve, entre otros. Sin embargo, también pueden aparecer de forma aislada en personas que no sufren ningún trastorno psicótico.

En este sentido, las situaciones traumáticas o muy estresantes pueden llegar a desencadenar los síntomas.

También se cree que hay personas que manifiestan cierta predisposición genética a padecerlos; si a esa vulnerabilidad individual se le suman factores ambientales determinados (por ejemplo, los estresantes ya mencionados), la aparición del brote es más probable.

Señales de alerta de un brote psicótico

Hay algunas señales que pueden estar indicando la inminente aparición de un brote psicótico (es lo que denominamos “pródromos”, en la fase prodrómica de la esquizofrenia, como veremos más adelante). ¿Cuáles son algunas de estas señales o signos?

  • La persona empieza a aislarse desde el punto de vista social.
  • Aparecen cambios en la rutina de esa persona, así como en su manera de comportarse o vestir (puede abandonar la higiene, por ejemplo).
  • Empieza a mostrar una conducta desorganizada, rara, extravagante, poco habitual, etc.
  • La persona empieza a tener ideas extrañas que no parecen tener lógica o relación con la realidad.

Brote psicótico en la esquizofrenia

En la esquizofrenia es frecuente la aparición del brote psicótico; cuando la persona brota, solemos decir que “se ha descompensado”.

Así, el brote psicótico forma parte de los síntomas positivos de este trastorno psicótico, ya que suele incluir alucinaciones y delirios. Recordemos aquí que en la esquizofrenia aparecen tres tipos de síntomas:

  • Positivos: son los que implican la aparición de algún fenómeno, e incluyen alucinaciones, delirios, pensamientos desorganizados, etc.
  • Negativos: implican la “desactivación” de alguna área, e incluyen el aplanamiento afectivo, la escala o nula comunicación, la desconexión con el entorno…
  • Cognitivos: disminución de la atención y la memoria, alteración de las funciones ejecutivas, lentitud del pensamiento, etc.

Por otro lado, para el diagnóstico de la esquizofrenia, según el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) deben aparecer, como mínimo, dos de los siguientes síntomas:

  • Ideas delirantes.
  • Alucinaciones.
  • Lenguaje desorganizado.
  • Comportamiento catatónico o muy desorganizado.
  • Síntomas negativos.

Es decir, debe aparecer sí o sí algún síntoma que configuraría un brote psicótico propiamente dicho. Las personas con esquizofrenia, que es un trastorno crónico, manifiestan diferentes brotes a lo largo de su vida, aunque con un seguimiento psiquiátrico y psicológico adecuado se pueden llegar a prevenir.

Fases de la esquizofrenia

La esquizofrenia tiene un curso bastante heterogéneo; sin embargo, se han definido cuatro etapas o fases de la misma para que se entienda mejor cómo suelen evolucionar los pacientes con dicho trastorno. ¿Dónde se ubicaría el brote psicótico dentro de estas fases? Vamos a verlo:

  • Fase premórbida: en esta fase el paciente no manifiesta síntomas de la esquizofrenia, y su funcionamiento es normal.
  • Fase prodrómica: en esta fase aparecen los primeros pródromos, es decir, signos de la enfermedad, aunque no síntomas exactos; así, la persona puede experimentar un cambio de comportamiento leve, una alteración en el estado de ánimo, un comportamiento un poco extraño, etc.
  • Fase aguda: es en esta fase cuando aparece el brote psicótico. Es decir, el paciente se ha descompensado. En esta fase los antipsicóticos son más efectivos que nunca.
  • Fase residual: es la fase de posbrote o poscrisis, es decir, después del brote. Se divide en dos: fase de recuperación inicial (cuando se da una remisión parcial de los síntomas) y fase de recuperación tardía (cuando la persona se encuentra en un funcionamiento ya normal).

El brote psicótico en otros trastornos

Los brotes psicóticos requieren tratamiento.
La terapia psicológica, junto con el apoyo de los fármacos, es necesaria para que estos pacientes experimenten mejoría.

El brote psicótico también puede aparecer en otros trastornos del espectro psicótico. Es el caso del trastorno esquizoafectivo, el trastorno delirante, el trastorno psicótico breve y el trastorno psicótico compartido.

Trastorno esquizoafectivo

Este se encuentra categorizado como tal en el DSM-5 y se caracteriza por un patrón ininterrumpido durante el cual alguna vez ha aparecido un episodio depresivo mayor (que incluya estado de ánimo depresivo) o un episodio maníaco, junto a síntomas del criterio A de la esquizofrenia (es decir, la aparición de delirios, alucinaciones, etc.).

Como vemos, aquí se combinan síntomas del estado de ánimo junto a síntomas psicóticos, por lo tanto una persona con dicho trastorno también puede manifestar un brote psicótico cuando se descompensa.

Trastorno delirante

Las personas con un trastorno delirante, otro trastorno del espectro psicótico, también pueden sufrir un brote psicótico. Así, el trastorno delirante también está tipificado como tal en el DSM-5.

Para poder diagnosticarse la persona debe manifestar uno o más delirios con una duración de 1 mes o más.

Como hemos visto, los delirios forman parte de los síntomas positivos del espectro psicótico, y por lo tanto padecer uno de ellos de forma abrupta puede desencadenar un brote psicótico.

Trastorno psicótico breve

El trastorno psicótico breve tiene una duración corta; dura al menos 1 día, pero menos de 1 mes, y la persona vuelve a su nivel premórbido de actividad (es decir, vuelve a su funcionamiento normal). Implica la presencia de al menos uno de los siguientes síntomas:

  • Delirios.
  • Alucinaciones.
  • Lenguaje desorganizado.
  • Comportamiento muy desorganizado o catatónico.

Cuando una persona manifiesta un brote psicótico que le dura como mínimo 1 día, ya puede ser diagnosticada con un trastorno psicótico breve.

Eso sí, los síntomas no pueden deberse a otro problema de base (por ejemplo depresión, trastorno bipolar con síntomas psicóticos, esquizofrenia, etc.) ni a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o una enfermedad médica.

Trastorno psicótico compartido

Esta condición (también denominada folie a deux) implica un delirio compartido por dos personas. Es decir, hay una persona “influyente”, que suele tener un diagnóstico de esquizofrenia o depresión, que le “traspasa” su delirio a otra persona “influida” (esta segunda es la que padece el trastorno psicótico compartido).

Este diagnóstico se ha eliminado en la última versión del DSM (DSM-5), pero algunos autores aún afirman su existencia. En este caso, las dos personas podrían manifestar el brote psicótico a través de su delirio.

Los brotes psicóticos son complejos y variados

Como pudiste observar a lo largo del artículo, estas alteraciones pueden deberse a una gran variedad de problemas. Son peculiares y, en ocasiones, difíciles de identificar.

Para evitar la progesión de los síntomas y comportamientos agresivos que puedan poner en riesgo la vida de una o varias personas, es necesaria la terapia psicológica y psiquiátrica oportuna.

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  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.
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  • Sims, A. (2002). Symptoms in the mind: An introduction to descriptive psychopathology (3rd ed.). Edinburgh: Elsevier Science Ltd.

Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.