¿Qué es la apatía?

La apatía puede ser un síndrome o un síntoma de una condición subyacente. Veamos qué saben los investigadores sobre ella.
¿Qué es la apatía?
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 25 marzo, 2022

La apatía es un término con el cual toda persona se siente familiarizada. Aunque cualquiera la puede definir, no sucede lo mismo en la literatura médica. En efecto, puede aparecer como un síndrome clínico independiente o como un síntoma de una condición mayor. Afecta a millones de personas en todo el mundo, y no es infrecuente que se confunda con la depresión.

La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) la define como la ‘falta de motivación o comportamiento dirigido a objetivos e indiferencia hacia el entorno’. Casi todas las personas la desarrollan durante el transcurso de su vida, otras manifiestan los signos de forma permanente. En las líneas siguientes te enseñamos qué saben los expertos sobre la apatía, sus síntomas y opciones de tratamiento.

Características de la apatía

Tal y como nos recuerdan los investigadores, la apatía es un síndrome clínico que se distingue de otro tipo de trastornos neuropsiquiátricos. Por tanto, es diferente a la depresión, a la fatiga por compasión, a la ansiedad y al efecto de espectador. A pesar de ello, la apatía también se puede manifestar como un síntoma de todas estas condiciones en determinados contextos.

El término apatía se empezó a usar a finales del siglo XVI. Deriva del griego apatheia: a (‘sin’), pathos (’emoción’, ‘sentimiento’), ia (‘cualidad’). En sus inicios se utilizaba para hacer referencia a la ausencia de emociones o sentimientos (en el contexto de experiencias que causan sufrimiento), pero con el paso de los siglos el término se empezó a asociar con estados de indiferencia.

En efecto, hoy la mayor parte de las personas relaciona a esta condición como un estado en el que predomina una absoluta indiferencia por la experiencia de la realidad. Pérdida de interés, desánimo, falta de emoción, ausencia de objetivos, disminución del esfuerzo y las energía son otros principios asociados con una persona apática.

La psicología se ha interesado profundamente por esta condición. Los investigadores alertan que la apatía no es depresión, aunque a menudo se usen como sinónimo o en todo caso se confundan. Las actitudes apáticas no se atribuyen específicamente al deterioro cognitivo, a la angustia emocional y a la disminución de consciencia. Sin embargo, en algunos contexto puede ser un síntoma de todo esto.

Síntomas de la apatía

La apatía provoca varios síntomas
Por lo general, los síntomas de la apatía son bastante evidentes. Estos comprometen las actividades laborales, sociales y personales.

Los investigadores señalan que la apatía es un síndrome muy difícil de clasificar. Esto se debe a que sus síntomas se solapan con mucha facilidad con otros síndromes y trastornos, de manera que no siempre es fácil determinar cuándo estos apuntan hacia una dirección y cuándo lo hacen hacia otra. En todo caso, los signos clásicos de un paciente apático son los siguientes:

  • Sentimientos de indiferencia al momento de actuar (en cualquier circunstancia).
  • Bajos niveles de energía.
  • Falta de emoción.
  • Falta de interés en las actividades (en cualquier circunstancia).
  • Ausencia de respuestas ante sucesos positivos y negativos.
  • Ausencia de metas o proyectos a corto, medio y largo plazo.
  • Letargo.

Estos son los síntomas clásicos de la apatía, aunque las personas pueden desarrollar muchos otros. Por ejemplo, el descuido de la apariencia física, la somnolencia, la procrastinación y la dependencia excesiva hacia otras personas para resolver problemas no son señales infrecuentes.

Algunos expertos sugieren distinguir tres estados de la apatía: apatía emocional, apatía conductual y apatía general. Ciertamente, algunas personas desarrollan una ausencia de emociones positivas o negativas frente a los eventos, pero no problemas en las conductas autoiniciadas (y viceversa). Esta distinción es importante, ya que permite agrupar a todas las manifestaciones del síndrome.

Causas de la apatía

La apatía puede ser tanto un síndrome clínico como un síntoma de una condición subyacente. Por tanto, sus desencadenantes están condicionados a estos dos factores. No existen catalizadores directos para la apatía como síndrome, ya que prácticamente cualquier evento en la vida de una persona puede mediar en su aparición. Veamos algunos ejemplos:

  • Insatisfacción laboral o exceso de trabajo (véase síndrome de burnout).
  • Muerte de un familiar o de un ser querido.
  • Muerte de una mascota.
  • Problemas económicos.
  • Problemas con la relación de pareja.
  • Valoración negativa del proyecto de vida (logros alcanzados, éxito y demás).
  • Cumplir determinada edad.
  • Ser diagnosticado de una enfermedad.

Estos son solo algunos ejemplos, ya que una persona puede desarrollar esta condición sin que exista un motivo aparente. Por ejemplo, la monotonía en el estilo de vida bien puede ser un catalizador para ella. Ahora bien, cuando la apatía es un síntoma de una afección subyacente esta por lo general apunta a una condición neuropsiquiátrica.

Los investigadores han catalogado a la apatía como uno de los síntomas iniciales de la enfermedad de Parkinson. Otros han hecho lo propio con la enfermedad de Alzheimer.

También existe evidencia de que la apatía se puede desarrollar por lesiones cerebrovasculares, así como indicios que sugieren una relación con los traumatismos craneoencefálicos.

La apatía puede estar asociada a fenómenos muy específicos. Por ejemplo, desde hace décadas se usa el término apatía política para hacer referencia al absoluto desinterés por los sucesos políticos. Los reportes de este tipo no han dejado de aumentar, en especial entre los jóvenes; de manera que se trata de un fenómeno real y cuantificable.

¿Cómo se diagnostica?

La apatía se diagnostica clínicamente
Para determinar que una persona sufre de apatía únicamente se requieren elementos clínicos.

El diagnóstico de la apatía supone una serie de complejidades. Los expertos recomiendan descartar otro tipo de trastornos o síndromes, de manera que se determine si se trata de una condición individual o un síntoma de estos. Entre otros, se recomienda seguir los criterios de diagnósticos para lo siguiente:

  • Deterioro cognitivo leve.
  • Demencia mixta.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Esquizofrenia.
  • Depresión.
  • Enfermedad de Alzheimer.

También se sugiere desarrollar una entrevista personal, de manera que se indague en diferentes áreas de la vida que pueden incidir o condicionar la motivación. Todo esto es de gran ayuda para catalogarla, y también para detectar posibles trastornos mentales en sus estadios tempranos.

Alternativas de tratamiento

El tratamiento de la apatía está condicionado por las causas subyacentes. Si este es un síntoma de un trastorno mental se procederá a iniciar un tratamiento para este, de manera que la terapia estará destinada a controlar estos episodios. Cuando la apatía es una condición clínica individual se puede optar por un cambio en el estilo vida como primera opción de tratamiento.

Estos cambios, que pueden incluir asistir a grupos de apoyo, hacer ejercicio, ampliar el círculo social, iniciar un pasatiempo y demás, se pueden acompañar también de psicoterapia. Por ejemplo, la terapia cognitivo conductual suele dar buenos resultados en muchos pacientes. Si luego de varias semanas no se logra un avance, se puede optar por el tratamiento farmacológico.

La terapia de este tipo depende de muchos factores, aunque en general se regula con base en la intensidad de los síntomas. Los antidepresivos, los ansiolíticos y los estimulantes se perfilan como la primera línea de acción. Solo un profesional cualificado puede recetarlos, y siempre se tratará de abordar el síndrome por medio de terapias menos invasivas. No dudes de buscar ayuda profesional si así la requieres.

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