Ansiedad infantil: síntomas, causas y tratamientos

La ansiedad infantil se manifiesta a través de diferentes síntomas y trastornos. ¿Cuáles son algunos de los más frecuentes? ¿Por qué aparece?
Ansiedad infantil: síntomas, causas y tratamientos
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 18 Diciembre, 2020.

Última actualización: 18 Diciembre, 2020

La ansiedad infantil puede aparecer como un síntoma en la vida cotidiana del niño. O puede ser excesiva e interferir en el funcionamiento para convertirse en un trastorno de ansiedad. Existen diferentes tipos, aunque en este artículo nos hemos centrado en tres de los más frecuentes.

La ansiedad es un estado generalizado de sobreactivación del organismo en el que aparece síntomas fisiológicos, pero también cognitivos y emocionales. En los niños, detectar estos últimos puede ser un poco más complicado, por lo que los tratamientos se centran en capacitarlos para que aprendan a identificar y gestionar la ansiedad.

¿Qué síntomas conlleva la ansiedad infantil? ¿Cuáles son algunas de las posibles causas? ¿Cómo combatirla? Vamos a conocer todas estas respuestas según los manuales de referencia en psicología infantil.

Ansiedad infantil: ¿qué es?

La ansiedad se define como un estado de sobreactivación del cuerpo, acompañado de otros síntomas de tipo físico, cognitivo y emocional. Es una reacción que se produce sin amenaza externa evidente.

En el caso de la ansiedad infantil, esta puede ser muy similar a la de los adultos, aunque también presenta características diferenciadoras, dependiendo del caso.

Ansiedad versus miedo

No debemos confundir la ansiedad con el miedo. La ansiedad infantil es más difusa y menos específica que el miedo. Además, aparece sin causa aparente.

La ansiedad suele ser una reacción anticipatoria del peligro, pudiendo no ser real. Por otro lado, el miedo es una reacción normal ante un posible peligro (es decir, es una reacción adaptativa). Sin embargo, cuando es excesivo hablamos de una fobia.

“Tu miedo termina cuando tu mente se da cuenta que es ella la que crea ese miedo”.

-Anónimo-

Ansiedad versus preocupación

También debemos diferenciar la ansiedad infantil de la mera preocupación. Así, la reacción de ansiedad se caracteriza por su componente fisiológico; el componente cognitivo aparece después, como una interpretación a la reacción física.

En cambio, en el caso de la preocupación el componente central es el cognitivo y no el fisiológico. Tras él pueden expresarse reacciones fisiológicas varias.

Niño con ansiedad.
No es lo mismo la ansiedad que el miedo, así como tampoco puede homologarse a la preocupación.

Trastornos de ansiedad infantil

Igual que sucede en los adultos, la ansiedad infantil se manifiesta a través de diferentes trastornos. Vamos a ver tres de los más frecuentes, aunque existen más.

Fobias específicas

Las fobias específicas son una de las formas más frecuentes de manifestación de la ansiedad infantil. Consisten en miedos persistentes ante objetos o situaciones concretas que generan interferencia en el funcionamiento del niño. Conllevan un elevado malestar ante la presencia del estímulo fóbico, así como la evitación de la situación.

Según un estudio de Güerre & Ogando (2014), publicado en Anales de Pediatría Continuada, las fobias y miedos más comunes en la infancia son aquellos que tienen que ver con los siguientes objetos o situaciones:

  • Alturas, extraños y figuras de apego (a partir de los 6 meses).
  • Separación, monstruos y oscuridad (2,5-6 años).
  • Sufrir un daño, catástrofes naturales y enfermar (a partir de los 6 años).

Un estudio de Ollendick et al. (2010) y otro de Brent et al. (1999) sugieren que los adultos que mantengan las fobias desde la infancia presentarán repercusiones en su vida social, laboral y personal, con un empeoramiento en la calidad.

De hecho, cualquier trastorno que se cronifique desde la infancia hasta la edad adulta puede conllevar consecuencias muy nocivas para la salud, por lo que un tratamiento precoz y a tiempo siempre será la opción ideal.

Trastorno de angustia

La ansiedad infantil también puede aparecer a través de un trastorno de angustia, que según el “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (DSM-5) implica crisis de angustia repetidas e inesperadas sin un desencadenante concreto, junto con la inquietud y el temor ante la posibilidad de que vuelvan a aparecer.

De esta forma, el miedo a sufrir una nueva crisis limita las actividades cotidianas de la persona. Sin embargo, aunque en niños también puede aparecer este trastorno, es más frecuente en adolescentes, ya que la persona debe tener la capacidad cognitiva suficiente para interpretar las sensaciones fisiológicas.

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)

En el TAG en la infancia aparece una preocupación excesiva referente a múltiples temas que interfiere en la vida del niño. Es una preocupación muy difícil de controlar que invade todo el espacio mental.

Además, no se relaciona con un estímulo en concreto. Como en el caso anterior, también es más habitual en adolescentes que en niños, cuando la capacidad cognitiva les permite pensar en situaciones futuras.

Causas de la ansiedad infantil

Las causas de la ansiedad infantil pueden ser muy diversas. De forma genérica podemos hablar de diferentes tipos:

  • Muerte o enfermedad de un ser querido o familiar: este hecho puede desencadenar sentimientos de inseguridad, indefensión y ansiedad en el niño que teme que la situación vuelva a producirse o que teme perder a sus padres.
  • Educación negligente, inconsistente o sobreprotectora: los estilos educativos de los padres también pueden influir en la aparición de la ansiedad infantil.
  • Experiencias traumáticas: esta causa se relaciona con la aparición de fobias específicas (por ejemplo, ante la mordedura de un perro). Otras experiencias traumáticas también se relacionan con la ansiedad infantil, como un accidente o un robo.
  • Problemas en la escuela: sufrir bullying puede desencadenar ansiedad y otros síntomas somáticos y fisiológicos en el niño.
  • Vulnerabilidad/temperamento: se ha encontrado que muchos de los trastornos de ansiedad tienen una base genética, es decir, habría personas más vulnerables a presentarlos que otras.

Tratamientos para la ansiedad infantil

Según el Manual de psicología clínica infantil y del adolescente de Caballo et al. (2002), en el tratamiento de la ansiedad infantil existen una serie de elementos (técnicas) comunes que son cuatro:

  • Psicoeducación de la ansiedad.
  • Reestructuración cognitiva.
  • Exposición en imaginación y en vivo.
  • Relajación.

Cada trastorno requerirá mayor peso de uno de los elementos del tratamiento, además de un abordaje especializado y personalizado. En niños se utilizan estrategias conductuales, mientras que en los adolescentes las estrategias cognitivas.

Fobia como forma de ansiedad infantil.
Las fobias son una forma de la ansiedad infantil y tienen un tratamiento puntual.

Abordaje de cada trastorno

En el TAG, por ejemplo, el elemento fundamental del tratamiento será la reestructuración cognitiva (RC), a través de la que se pretende que el niño modifique sus pensamientos negativos y catastrofistas por otros más funcionales. La RC sirve mucho para trabajar la preocupación excesiva.

En el TAG también se utiliza la relajación, la práctica reforzada (reforzar los avances del niño) y la solución de problemas. Otra técnica muy utilizada en este trastorno en la infancia es The Coping Cat (‘el gato habilidoso’ según su significado en inglés); un paquete de sesiones de técnicas cognitivo-conductuales.

Por otro lado, en las fobias se utiliza la psicoeducación para que padres y niños entiendan el funcionamiento del problema. Se incluye también la práctica en relajación y en habilidades de afrontamiento, así como la exposición progresiva al estímulo fóbico.

En el tratamiento del trastorno de pánico hay siempre una fase educativa; el elemento clave en este tipo de intervención será la exposición del niño a las señales internas que está intentando evitar. Además, se realiza un entrenamiento en relajación a través del cual el niño irá adquiriendo poco a poco el control de la activación fisiológica de su cuerpo.

Lo que los manuales no explican

En la ansiedad infantil, para que el niño aprenda a gestionarla será fundamental primero que comprenda la emoción que ha generado (si no existe una emoción, al menos que comprenda la causa). Para ello resulta de gran utilizad realizar ejercicios en los que externalicen la ansiedad.

Un ejemplo de ello sería utilizar un dibujo: que dibujen una silueta en la que señalen dónde sienten la ansiedad (esto les permitirá entender las reacciones fisiológicas como señales de la emoción). Finalmente, a la hora de trabajar la ansiedad en niños será muy útil enseñarles técnicas de relajación mediante respiraciónmindfulness u objetos de seguridad (una manta, un peluche, un libro, un amuleto).

Por otro lado, practicar el afrontamiento en la imaginación, con juguetes o en un dibujo, les permitirá experimentar sentimientos de capacidad y reforzar su autoconfianza.

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  • American Psychiatric Association (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen I y II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Caballo, V. y Simón, M.A. (2002). Manual de Psicología Clínica Infantil y del adolescente. Trastornos generales. Pirámide. Madrid.
  • Colomer-Revuelta, et al. (2004). La salud en la infancia. Gaceta Sanitaria, 18(4).
  • Comeche, M.I. y Vallejo, M.A. (2016). Manual de terapia de conducta en la infancia. Dykinson. Madrid
  • Güerre, M.J. & Ogando, N. (2014). An Pediatr Contin, 12(5): 264-268.

Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.