Alteraciones de la atención

Bernardo Peña · 3 septiembre, 2019
Sin atención no es posible memorizar. Sin memoria, no es posible el aprendizaje. Sin aprendizaje, ¿cómo dirigir nuestros actos? Ahí radica la importancia de las alteraciones de la atención.

Las alteraciones de la atención son frecuentes en muchas psicopatologías. Ya sea de forma principal o subsidiaria, representan una merma notable en la capacidad de acción y coordinación del resto de los procesos cognitivos del individuo. En este artículo examinaremos qué es la atención, así como sus principales alteraciones o trastornos.

La atención

La atención es un proceso psicológico básico que orienta y coordina la actividad de nuestros sentidos y pensamientos para la selección, distribución y mantenimiento de toda actividad cognitiva en general.

Por lo tanto, como proceso, permite filtrar el flujo de información que recibe el organismo y focalizar la actividad psíquica en un estímulo o área específica del campo de la conciencia. Esto último es la habilidad de comunicación entre el medio interno y externo.

Este proceso es necesario para otros más complejos, como el aprendizaje o la memoria, estableciendo de esta manera un orden jerárquico, donde la operación de éste condiciona a los demás. Para que exista la atención, es imprescindible que exista algún grado de consciencia y la alteración de esta afecta a la eficiencia de la atención y, por ende, de los demás procesos psicológicos.

Proceso de la actividad atencional

Como se ha mencionado antes, la atención dirige los recursos mentales hacia estímulos concretos. Este proceso se puede dividir en tres etapas:

  1. La iniciación atencional: consiste en la captación de la atención de manera pasiva o activa. El proceso pasivo ocurre de forma involuntaria, de modo que la atención es captada por los diversos cambios que ocurren en el ambiente externo e interno. En el proceso activo discriminamos entre estímulos dependiendo de las necesidades del organismo.
  2. El ‘mantenimiento’ de la atención: consiste en la permanencia de la focalización sobre el objeto para el procesamiento de la información.
  3. El cese del proceso atencional: consiste en un cambio de la atención a otro estímulo relevante para el organismo. Esto puede ser tanto por mecanismos de habituación y fatiga sensorial, como por la propia voluntad del sujeto, o incluso por la irrupción de un estímulo novedoso y medianamente saliente.
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Atención: procesos automáticos o controlados

Dentro de la variedad de procesos cognitivos, pueden diferenciarse aquellos en los cuales se necesita un control activo o aquellos en los que no:

  • Los procesos automáticos no implican un nivel significativo de control consciente. Pueden ocurrir múltiples procesos automáticos en el individuo simultáneamente.
  • Los procesos controlados sí requieren un nivel de atención y consciencia. Estos procesos ocurren de forma secuencial y su duración puede ser más amplia que los automáticos.

Los procesos automáticos carecen de un control voluntario. Esto se puede evidenciar en el aprendizaje no asociativo, como la habituación (disminución de la respuesta fruto de la exposición a un estímulo repetidamente) o la sensibilización (aumento de la respuesta fruto de la exposición a un estímulo repetidamente). También existen comportamientos que pueden automatizarse con el tiempo.

Cuando alguien está aprendiendo a conducir, al principio requiere un control consciente y una atención focalizada en toda acción que realiza. Más adelante, a medida que estas acciones van mejorando y la operación es eficiente, ya no se requiere un control consciente, existiendo un mayor número de recursos cognitivos para otras acciones concomitantes.

Acciones que se automatizan

Las acciones se vuelven relativamente automáticas, pero se puede dirigir la atención hacia ellas si es necesario. Esto se puede observar en todo comportamiento o movimiento propositivo, en el cual el procedimiento está tan interiorizado que resulta estereotipado. El control voluntario recae en el inicio y la finalización de la acción,  como a la hora de masticar chicle o andar en bicicleta.

Gracias a esto, se puede dar lugar a acciones más complejas, donde los procedimientos que no requieren una focalización atencional pasan a un segundo plano, permitiendo al organismo mantener la atención en otras acciones que la requieran.

En caso contrario, sería prácticamente imposible fusionar movimientos finos y gruesos como ocurre en la escritura o al pintar. No se podrían controlar conscientemente los movimientos que realizan los dedos sobre un lápiz y, simultáneamente, el movimiento del brazo.

Funciones de la atención

Las funciones de la atención son, precisamente, las afectadas cuando se producen los trastornos o alteraciones de la atención. Las principales funciones de la atención son:

  • Escrutinio: es la capacidad de búsqueda y localización en el campo perceptivo para reconocer patrones y significados.
  • Focalización: discriminación en el campo perceptivo para la selección de un estímulo y eliminar los otros.
  • Filtración: clasificación de los estímulos como relevantes o irrelevantes. Esta capacidad estaría mermada en trastornos por déficit de atención.
  • Capacidad atencional: se refiere a la cantidad de elementos que el sujeto puede atender a la vez dentro de una actividad determinada.
  • Atención simultánea: capacidad para atender a la vez a diferentes elementos de distinto contenido.
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Componentes de la atención

La atención puede ser de tipo:

  • Involuntaria: se caracteriza por un estado de vigilancia, de arousal, de estar despierto y alerta. El sujeto no se orienta a un estímulo específico del ambiente, no tiene un interés particular en ello. Sería como una atención «rutinaria».
  • Espontánea: la aparición súbita o inesperada de estímulos captan la atención, focalizándolos.
  • Voluntaria: existe un escrutinio, rastreo o registro intencional para encontrar un estímulo en específico.
  • Sostenida: denominada también concentración, se refiere al mantenimiento constante de la atención en función de un escrutinio prolongado en el tiempo, donde pueden estar involucradas varias áreas de los sentidos.
  • Selectiva: se filtran los estímulos y se focaliza en el estímulo que se considere relevante, eliminando otros, considerados distractores.
  • Alternante: denominada también flexibilidad cognitiva, se refiere al cambio focal entre estímulos diferentes.
  • Dividida: ocurre una atención simultánea de más de un estímulo; se procesa información relativa de ambos a la vez.

Alteraciones de la atención

Alteraciones cuantitativas por aumento de la atención:

  • Hiperprosexia: existe una exacerbación de la atención voluntaria, el sujeto se concentra en algo de forma obsesiva y el resto de los estímulos no son capaces de provocar su atención.
  • Despolarización atentiva: el aumento de la atención se polariza hacia los estímulos provenientes del interior del sujeto (todo), aislándose de los estímulos externos (nada).

Alteraciones cuantitativas por disminución de la atención:

  • Hipoprosexia: existe un descenso marcado en la capacidad de atención.
  • Aprosexia: se refiere a la incapacidad para prestar atención.
  • Seudoaprosexia: impresiona una aprosexia, pero la atención se encuentra focalizada en el medio externo del individuo.
  • Paraprosexia: ocurren desviaciones de la atención de apariencia involuntaria. A causa del detrimento de la atención voluntaria, la atención espontanea se exacerba. Además, se observa un incremento psicomotriz.

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Conclusiones acerca de los procesos atencionales y sus alteraciones

La atención es fundamental para coordinar y dirigir el resto de los procesos cognitivos; también para llevar a cabo actos concretos voluntarios. Las alteraciones de la atención suponen una descoordinación parcial o tal de nuestro sistema mental. En estos casos, conviene diferenciar entre alteraciones leves o patológicas, temporales o permanentes, y es necesario el tratamiento neuropsiquiátrico.

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