Tipos de medicamentos según su uso

Todos los tipos de medicamentos tienen mecanismos de acción muy diferentes, lo que provoca una determinada acción terapéutica. No están exentos de riesgos ni de contraindicaciones.
Tipos de medicamentos según su uso
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira el 16 enero, 2021.

Última actualización: 16 enero, 2021

En la actualidad existe una enorme cantidad de tipos de medicamentos en el mercado. Esto da origen a clasificaciones con base en su mecanismo de acción y utilidad clínica. Este último aspecto permite dividirlos con bastante facilidad.

Teniendo en cuenta los fármacos más vendidos en España, hemos preparado este pequeño artículo para que conozcas una clasificación fácil de recordar. ¡Sigue leyendo!

Los tipos de medicamentos más vendidos en España

Según un informe publicado por el Observatorio del Medicamento de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles, los medicamentos más vendidos en el país durante el 2018 fueron diversos. Estos incluyeron varias presentaciones comerciales de metamizol, dexketoprofeno, ácido acetilsalicílico, paracetamol, levotiroxina sódica, salbutamol, acenocumarol, ibuprofeno y lorazepam.

A partir de sus efectos terapéuticos es posible clasificar estos fármacos en varios tipos. A continuación encontrarás una explicación detallada de algunos de ellos.

Analgésicos

Este tipo de medicamentos se utilizan para disminuir de forma parcial o total el dolor. Al ser una sensación compleja, hay varios mecanismos de acción para lograr el efecto deseado. Los principales analgésicos en el mercado son los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), los opioides y el paracetamol.

La mayoría de los AINES, que incluyen al ibuprofeno, se caracterizan también por un efecto antiinflamatorio y antipirético (por lo que son capaces de disminuir la fiebre). El hecho de que muchos puedan adquirirse sin receta médica y a bajo costo explica el gran uso que tienen.

El paracetamol, a pesar de que en un inicio se consideró parte de los AINES, fue retirado de este grupo debido al escaso efecto antiinflamatorio que posee. Aun así, es un potente analgésico, recomendado como terapia de primera línea en algunos cuadros.

La morfina y la codeína son medicamentos que se unen a los receptores opioides, motivo por el que reciben ese nombre. Estos receptores son proteínas muy extendidas en el sistema nervioso central y se activan luego de la unión con los fármacos. Esto produce un efecto analgésico fuerte, a pesar de que la incidencia de efectos adversos es alta.

Si bien este último grupo se utiliza con cautela en la práctica médica, los pacientes terminales que requieren cuidados paliativos son candidatos óptimos para recibirlos de forma continua. Son pocas ocasiones en las que los riesgos superan los beneficios del manejo adecuado del dolor.

Analgésicos en pastillas.
Cada tipo de medicamento tiene subgrupos que se definen por las características químicas de los compuestos.

Antiagregantes

El conjunto de mecanismos destinados a evitar las hemorragias se denomina hemostasia. Este proceso permite, por ejemplo, reparar las lesiones vasculares pequeñas que producen pérdidas de sangre. Esto se logra gracias al equilibrio entre factores procoagulantes y anticoagulantes.

Para ello existen sustancias libres en el plasma y células especializadas en la hemostasia. Estas últimas estructuras se conocen como plaquetas. Son muy pequeñas y tienden a agruparse o agregarse para tapar las lesiones en los vasos sanguíneos. Este proceso se conoce como agregación plaquetaria.

Los antiplaquetarios son fármacos muy utilizados en la práctica clínica. Se utilizan en gran variedad de trastornos hematológicos y cardiovasculares en los que los pacientes tienen tendencia a desarrollar coágulos de sangre. Estos pueden ser muy peligrosos y existen señales para identificarlos, en especial en enfermedades como la trombosis venosa profunda.

El ácido acetilsalicílico, mejor conocido como aspirina o Adiro ®, es el más utilizado desde hace décadas. De hecho, también está incluido dentro del grupo de los AINES, a pesar de que su efecto analgésico no es el más importante desde el punto de vista clínico.

Existen otros fármacos similares, pero que tienen mecanismos de acción diferentes. Este grupo incluye al clopidogrel, que suele utilizarse en conjunto con la aspirina para el tratamiento de emergencia del síndrome coronario agudo.

Hormonas tiroideas

La levotiroxina sódica, mejor conocida por su nombre comercial Eutirox ®, es una forma sintética de la hormona tiroidea. Esto quiere decir que tiene una estructura química similar a la tiroxina (tetrayodotironina) y que puede consumirse vía oral.

Los trastornos de la glándula tiroides pueden clasificarse en dos grandes grupos: hipo e hipertiroidismo. El primero se caracteriza por disminución de la función de la glándula, por lo que la liberación de hormonas se encuentra disminuida. Esto puede ser, inclusive, consecuencia de procedimientos quirúrgicos, como la tiroidectomía.

Este fármaco es, en la mayoría de las ocasiones, parte de un tratamiento permanente que requiere vigilancia médica continua, a pesar de que suele ser bien tolerado por los pacientes. Algunas de las interacciones medicamentosas más frecuentes son con hipoglucemiantes orales, usados para disminuir la glucemia en pacientes con diabetes mellitus.

Antiasmáticos o broncodilatadores

Los bronquios son estructuras rodeadas de tejido muscular liso (no sujeto al control voluntario) y que, dependiendo de la actividad, pueden abrirse o cerrarse de forma parcial. Esto permite explicar el asma. Se trata de una enfermedad respiratoria crónica con inflamación constante en las vías aéreas y episodios de broncoconstricción.

Durante estos ataques o crisis los pacientes tienen dificultad para respirar. Está asociada con diversas condiciones atópicas que se vinculan a respuestas alérgicas a partículas ambientales. Algunas de estas son la dermatitis y la rinitis alérgica.

Uno de los fármacos antiasmáticos o broncodilatadores más comunes es el salbutamol. Este suele administrarse en forma de nebulizaciones o como inhalador y se une con unos receptores llamados B2 que se encuentran en la superficie del músculo liso bronquial. Esto permite abrir la vía aérea.

Como es de acción corta, tiende a utilizarse solo como dosis de rescate en caso de emergencias. Existen otros medicamentos que actúan en un lapso de tiempo más largo, como el salmeterol o el formoterol. También se conocen como beta agonistas de acción prolongada.

Sin embargo, en los tratamientos prolongados también es necesario el uso de corticoesteroides inhalados para reducir la inflamación en las vías aéreas. En caso contrario, podría incrementarse el riesgo de sufrir crisis asmáticas severas.

Anticoagulantes

Siguiendo los mismos principios explicados para los fármacos antiagregantes, los anticoagulantes también se utilizan con indicaciones parecidas. Como su nombre lo indica, evitan la formación de coágulos.

Su mecanismo de acción es distinto al de los antiagregantes, ya que actúan sobre los factores de la coagulación presentes en el plasma. Estos intervienen en la cascada de la coagulación y poseen tres vías moleculares bien definidas: extrínseca, intrínseca y común.

Uno de los más conocidos es la heparina. Existen dos variedades: la heparina no fraccionada y la heparina de bajo peso molecular. Este último grupo incluye varios principios activos, como la enoxaparina y dalteparina, que se administran vía subcutánea.

Otro grupo de medicamentos actúan sobre el metabolismo de los factores de la coagulación dependientes de vitamina K, un nutriente esencial para su síntesis. Estos incluyen fármacos como la warfarina y el acenocumarol, también conocido como Sintrom ®.

Se utilizan para prevenir y tratar las siguientes patologías:

  • Trombosis venosa profunda.
  • Tromboembolismo pulmonar.
  • Infarto del miocardio.
  • Prótesis valvulares mecánicas.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Fibrilación auricular.

Antiinflamatorios

Estos son los tipos de medicamentos que se utiliza para tratar enfermedades como la artritis reumatoide o la artrosis. Es un grupo muy heterogéneo e incluye a los esteroides, los AINES y los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME).

En el caso de los esteroides, son producidos de forma natural dentro del organismo. La corteza suprarrenal es uno de los tejidos especializados en esta función. Los glucocorticoides incluyen al cortisol, que desde un punto de vista químico se deriva del colesterol.

El caso de los AINES ya fue explicado en el apartado de analgésicos y se siguen utilizando como terapia de primera línea en el tratamiento de los pacientes con artritis reumatoide. Además de disminuir el dolor son capaces de revertir los fenómenos inflamatorios en los distintos tejidos.

Los FARME son un poco más recientes e incluyen al metotrexato y la cloroquina. A pesar de que también se usan en la artritis, sirven para otras enfermedades muy distintas. La cloroquina, por ejemplo, se usa para tratar la malaria y el lupus eritematoso sistémico.

Hombre con lupus que recibe cloroquina.
Los fármacos capaces de modificar la respuesta inmune son antiinflamatorios de uso diverso que pueden recetarse en patologías como el lupus, por ejemplo.

Ansiolíticos

Estos tipos de medicamentos se utilizan como depresores del sistema nervioso central con el objetivo de disminuir los síntomas del trastorno de ansiedad generalizado y algunas condiciones similares. Por lo tanto, también tienen un efecto terapéutico al disminuir la taquicardia, la sudoración y los temblores.

Un caso representativo es el de las benzodiacepinas, que también tienen efecto anticonvulsivante, relajante muscular y sedante. De hecho, muchos pacientes utilizan los ansiolíticos porque facilitan el sueño. Algunos ejemplos de este grupo son el alprazolam, el lorazepam y el diazepam. Este último tiene indicación en crisis convulsivas, además de tener un tiempo de vida media larga.

Según las revisiones científicas, el abuso de estos fármacos es un problema de salud con factores de riesgo relacionados. La posibilidad de conseguirlos con prescripciones falsas o de forma indiscriminada es un vericueto legal que requiere atención.

Los antidepresivos también tienen efecto sobre los trastornos de ansiedad, además de la depresión. De hecho, son patologías que pueden presentarse de forma conjunta. El grupo de los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS) es un ejemplo claro e incluye a la fluoxetina y la sertralina.

Todos los tipos de medicamentos tienen riesgos y contraindicaciones

Esta lista de los tipos de medicamentos solo representa un fragmento de los principios activos según su uso clínico. Varios de ellos son de los más consumidos a nivel mundial, aunque hay cientos más que se siguen desarrollando.

A pesar de que muchos pueden adquirirse sin receta médica, es recomendable acudir al médico en caso de cualquier padecimiento y evitar la automedicación. Ningún principio activo carece de reacciones secundarias o de interacciones.

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