Los 11 tipos de corticoides y sus efectos

Los corticoides son fármacos que se utilizan para reducir los cuadros inflamatorios agudos o graves. Dependiendo de su potencia y rango de acción, existen distintos tipos.
Los 11 tipos de corticoides y sus efectos
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 10 septiembre, 2021.

Última actualización: 10 septiembre, 2021

Las enfermedades inflamatorias son muy comunes en la sociedad general. Por ejemplo, la artritis reumatoide afecta al 0,5 % de la población de todo el mundo, mientras que el asma se presenta en casi el 4,5 % de los habitantes de los países de alto ingreso. Los tipos de corticoides son de gran ayuda en estos y muchos más cuadros clínicos, pues tienen efectos antiinflamatorios e inmunosupresores muy efectivos.

Existen muchos tipos de corticoides según sus principios activos, y cada uno de ellos se utiliza de forma diferente. A continuación te presentamos los más importantes según su mecanismo y posología, pero ten en cuenta que todos y cada uno de ellos deben ser recetados por un profesional médico. Si quieres saber más, sigue leyendo.

¿Qué son los corticoides y para qué sirven?

Los tipos de corticoides pueden encontrarse como fármacos
Los esteroides son sustancias sintetizadas de forma natural por el organismo humano, y cumplen importantes funciones. Se han creado muchos fármacos capaces de imitar dichas acciones.

Tal y como indica la Clínica Universidad Navarra (CUN), los corticoides o corticosteroides son hormonas esteroideas sintetizadas en la corteza suprarrenal. Los compuestos dentro de este grupo que se producen de forma normal en el organismo humano son la aldosterona y la hidrocortisona (cortisol), cada uno con una serie de funciones específicas.

Los corticoides, ya sean sintéticos o naturales, realizan su función fisiológica mediante diversos mecanismos. En general, sus efectos son antiinflamatorios, inmunosupresores, metabólicos en lo que a carbohidratos y proteínas concierne y también causan modificaciones electrolíticas, sanguíneas y nerviosas. Existen 2 tipos dependiendo de su funcionalidad:

  1. Glucocorticoides: se unen al receptor celular del glucocorticoide y regulan el metabolismo de las proteínas, grasas y carbohidratos. Más allá de macronutrientes y su asimilación, también tienen efectos antiinflamatorios, inmunosupresores, antiproliferativos y vasoconstrictores. Se utilizan sobre todo en las patologías autoinmunitarias y en cuadros de sepsis.
  2. Mineralocorticoides: a diferencia de su grupo hermano, los mineralocorticoides se involucran más en la regulación de los electrolitos y el balance hídrico. Dicho de otro modo, modulan el transporte de los iones en los túbulos renales, lo cual favorece la homeostasis interna del organismo.

Los corticoides sintéticos tienen grados diferentes de propiedades como glucocorticoides y mineralocorticoides. De todas formas, cuando hablamos de estos fármacos solemos referirnos al efecto del primer grupo, es decir, antiinflamatorio e inmunosupresor.

Según el portal Statpearls, son algunos de los medicamentos más prescritos del mundo, generando 10 000 millones de dólares anuales en prescripciones y ventas.

La mayoría de la funcionalidad de los corticoides sintéticos es de tipo glucocorticoide.

¿Qué tipos de corticoides existen?

Desde un punto de vista fisiológico solo existen 2 tipos de corticoides: glucocorticoides y mineralocorticoides. De todas formas, vemos de interés catalogar los principios activos más utilizados dentro de este grupo según su rango de acción: corto, intermedio y prolongado. En las siguientes líneas, te los mostramos en detalle.

1. Corticoides de acción corta

Con base en la potencia y duración de su efecto, dentro de este grupo encontramos a la hidrocortisona, la cortisona, la corticosterona, la 11-dehidrocorticosterona y la 11- desoxicorticosterona. Vemos en detalle los 2 fármacos más relevantes.

1.1 Hidrocortisona

El término hidrocortisona hace referencia a un corticosteroide análogo al cortisol, pues prácticamente solo se diferencia de él por su naturaleza farmacológica (mientras que el cortisol se sintetiza de forma natural). Este fármaco se patentó en 1936 y su uso se aprobó en el año 1941. A día de hoy, es el medicamento número 144 en lo que a prescripciones se refiere.

La hidrocortisona tiene una potencia baja, de ahí que sea de los corticoides más utilizados en cuadros leves. Cabe destacar que otros corticoides sintéticos como la prednisolona o la dexametasona son de 4 a 40 veces más potentes que este fármaco. De todas formas, es muy útil para reducir la inflamación y para aliviar cuadros artríticos, trastornos de piel, sangre, riñón, intestinos y tiroides, entre otros.

También es el fármaco de reemplazo hormonal por excelencia en cuadros de deficiencia adrenocortical. Dicho de otro modo, reemplaza al cortisol cuando no se sintetiza suficiente.

1.2 Cortisona

La cortisona es un metabolito corticosteroide que ocurre de forma natural, pero también se utiliza como una prodroga a nivel farmacéutico. Dicho de otro modo, se trata de la forma inactiva del cortisol y se diferencia de él por su forma de acción. Por ello, cuando entra en el organismo debe ser transformada en cortisol por un tipo de enzima deshidrogenasa.

La cortisona se aplica por varias vías, incluyendo oral, intravenosa, intraarticular y transcutánea. Como la hidrocortisona, suprime varios mecanismos inflamatorios y actúa como inmunosupresor, por lo que reduce el dolor, la hinchazón y el enrojecimiento en ciertos cuadros. La crema de cortisona se receta mucho para el tratamiento del eczema.

2. Corticoides de acción intermedia

Dentro de este grupo encontramos a algunos de los corticoides más famosos, como la prednisona, la prednisolona o la metilprednisolona. También es el que a más glucocorticoides engloba, así que solo recorreremos de forma somera las variantes más consumidas por la población general. Sigue leyendo.

2.1 Prednisona

La prednisona es uno de los fármacos glucocorticoides más famosos y se utiliza para suprimir el sistema inmunitario y reducir los cuadros inflamatorios. Es de gran utilidad en enfermedades como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las patologías artríticas de larga duración.

Este medicamento se patentó en el año 1954 y se comenzó a utilizar en Estados Unidos 11 años después. Se trata de la medicación número 21 en lo que a prescripciones se refiere, pues en esta misma región se otorgan más de 27 millones de prescripciones de forma anual. Sin duda, estos datos nos indican que se trata de uno de los tipos de corticoides más consumidos (si no el que más).

Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la prednisona también se utiliza para tratar cuadros en los que el organismo no produce suficientes corticoides de forma natural. Se prescribe en general en forma de tabletas de ingesta por vía oral, pero siempre se recomienda la dosis más baja posible por sus efectos secundarios.

La retención de fluidos y el exceso de glucosa en sangre en pacientes diabéticos son algunos de los efectos secundarios más comunes.

2.2 Prednisolona

La prednisolona es un metabolito activo de la prednisona, por lo que es fácil asumir que sus usos son bastante similares. De todas formas, se diferencia de otros muchos tipos de corticoides en que a veces se utiliza para aliviar ciertos síntomas derivados de cuadros cancerígenos. Según la Clínica Universidad Navarra, su forma de administración más común es mediante gotas de ingesta oral.

2.3 Metilprednisolona

La metilprednisolona es otro de los fármacos derivados de la prednisona y la hidrocortisona. Este medicamento inhibe la formación del ácido araquidónico, un regulador directo de la inflamación muscular localizada, afectando también a las respuestas inmediatas y no inmediatas de los procesos inflamatorios. No se puede utilizar por mucho tiempo, pues a largo plazo provoca efectos secundarios severos.

La metilprednisolona se asocia a largo plazo a patologías como osteoporosis, obesidad, glaucoma y cuadros psicóticos.

2.4 Deflazacort

El deflazacort es otro de los tipos de corticoides utilizados para reducir la inflamación, pero se diferencia del resto por una de sus labores específicas. Tal y como indica la Food and Drug Administration de Estados Unidos, este medicamento es uno de los tratamientos de primera línea para paliar los síntomas de la distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad degenerativa grave de los músculos.

Su potencia es del 70-90 % respecto a la de la prednisona, pero es mucho más fuerte que otros de los corticoides ya citados. Por ejemplo, 7,5 miligramos de deflazacort son equivalentes a 25 miligramos de cortisona y 20 de hidrocortisona. Tiene un índice terapéutico alto, aunque también reporta ciertos efectos secundarios que no se pueden obviar.

2.5 Otros corticoides de acción intermedia

Como hemos dicho, este es el grupo de corticoides más amplio de todos. Como recoger las propiedades de cada principio activo por separado sería demasiado tedioso, te presentamos en la siguiente lista el resto de representantes y su uso general:

  1. Triamcinolona: se suele utilizar en forma de crema tópica para tratar eccemas, psoriasis e inflamaciones oculares.
  2. Parametasona: este corticoide se usa en combinación con la clorfeniramina. Gracias a su unión, se obtiene una mayor potencia antialérgica por la sinergia de sus componentes.
  3. Fludrocortisona: a diferencia de otros de los medicamentos aquí citados, este presenta una acción mucho más mineralocorticoide que glucocorticoide. Su uso principal es fomentar la retención de sodio en el organismo y promover la vasoconstricción.

3. Corticoides de acción prolongada

En este grupo solo vamos a citar 2 fármacos: la dexametasona y la betametasona. ¡Vamos a ello!

3.1 Dexametasona

La dexametasona es uno de los tipos de corticoides sintéticos con mayor potencia en el mercado. Recuperamos un dato que arrojamos al principio de esta lista: la dexametasona es 40 veces más poderosa que la hidrocortisona, por lo que es más efectiva y agresiva a la vez. Se utiliza para tratar los síntomas de la esclerosis múltiple, el edema cerebral, las alergias, los procesos inflamatorios y el shock.

Se trata de un glucocorticoide con una acción mineralocorticoide mínima o nula. Actúa inhibiendo la migración de los neutrófilos (células inmunitarias) y reduciendo la tasa de proliferación de los linfocitos, lo cual disminuye la respuesta inmunitaria y por ende los procesos inflamatorios. También frena la liberación de citoquinas y algunas prostaglandinas.

Este fármaco fue sintetizado por primera vez en el año 1957, pero su uso no se aprobó en Estados Unidos hasta 4 años después. Vemos de interés repasar algunas de sus utilidades más extendidas, ya que se trata de un corticoide muy importante con una potencia nada desdeñable:

  • Antiinflamatorio: este fármaco se utiliza en diversas enfermedades inflamatorias crónicas o graves, como pueden ser la artritis reumatoide, el broncoespasmo y la púrpura trombocitopénica idiopática. También se administra en dosis altas en urgencias cuando un paciente llega con un choque anafiláctico de tipo alérgico.
  • Cáncer: la dexametasona se utiliza para contrarrestar ciertos efectos secundarios en pacientes con cáncer. Por ejemplo, actúa como un antiemético que alivia los síntomas de la quimioterapia. También disminuye las probabilidades de que aparezcan edemas cerebrales en los procesos tumorales del cerebro.
  • Problemas endocrinos: cuando los pacientes con deficiencias de corticoides naturales no responden bien a la prednisona o metilprednisolona, se recurre a la dexametasona.

A pesar de su gran utilidad, la dexametasona reporta muchos efectos secundarios. Acné, insomnio, vértigo, ganancia de peso, euforia, hipertensión, náuseas, irritabilidad y cataratas (en tratamientos a largo plazo) son signos clínicos bastante comunes cuando se toma este fármaco.

3.2 Betametasona

Los tipos de corticoides incluyen la betametasona
Muchas afecciones inflamatorias de la piel pueden tratarse con cremas a base de esteroides. La betametasona suele incluirse en estos preparados.

La betametasona es el otro tipo de corticoide de acción prolongada por excelencia. De todas formas, a diferencia de la dexametasona se suele administrar en forma de cremas o aerosoles, con el fin de aliviar la picazón, la sequedad, la formación de costras y otros síntomas inflamatorios de la piel. También se puede usar por vía oral para diversas reacciones alérgicas.

Curiosamente, estudios han demostrado que cremas con un 0,05 % de betametasona son útiles para tratar la fimosis. Si se aplica en el intervalo temporal adecuado, puede ser muy eficaz a la hora de tener que evitar la circuncisión.

Corticoides: un grupo homogéneo de medicamentos

Como ves, casi todos los tipos de corticoides tienen funciones comunes de tipo antiinflamatorio e inmunosupresor. Más que cambios en su funcionamiento, cada uno de estos fármacos brilla en su propio ámbito por su método de administración y potencia.

La dexametasona se puede utilizar en cuadros anafilácticos casi mortales, mientras que la crema de hidrocortisona se prescribe con facilidad ante inflamaciones leves.

De todas formas, es necesario destacar que todo este conglomerado farmacológico reporta diversos efectos secundarios, ya que deprimir el sistema inmunitario para aliviar la inflamación también deja algo más desprotegido al paciente. Nunca tomes corticoides sin receta y no los consumas en dosis y tiempos más elevados de los indicados por un profesional.

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Los corticoides son hormonas que pueden ayudar en el tratamiento de diversas patologías cuando se encuentran en altas concentraciones.