¿Qué es un derrame cerebral?

La hipertensión arterial, la obesidad y la diabetes mellitus son algunos de los factores de riesgo más importantes para sufrir un derrame cerebral. Si no se identifica a tiempo puede ser mortal.
¿Qué es un derrame cerebral?
Diego Pereira

Escrito y verificado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 06 enero, 2021

Un derrame cerebral es sinónimo de ictus o accidente cerebrovascular. Las hemorragias intracerebrales son las que más se asemejan, aunque existe una gran variedad de enfermedades relacionadas.

Estas representan un importante problema de salud pública que, en caso de presentarse, requieren traslado inmediato a un centro asistencial. Más abajo encontrarás un poco más de información sobre esta condición.

Enfermedad cerebrovascular: algunos conceptos básicos

Para comprender mejor esta entidad conviene conocer importantes datos sobre la anatomía y sobre los eventos isquémicos o hemorrágicos. El encéfalo es un órgano vital que puede dividirse en tres partes según su origen embrionario: prosencéfalo, mesencéfalo y rombencéfalo.

Todas las funciones que caracterizan al ser humano como especie (memoria, aprendizaje, lenguaje y motricidad) tienen su origen en este tejido, que a nivel microscópico contiene a las neuronas como unidad. Se encuentra irrigado por las dos arterias carótidas internas y vertebrales, emergiendo cada una de un lado contrario del cuerpo.

Desde un punto de vista anatómico, las arterias adquieren una distribución muy particular cuando entran en el encéfalo. Aquí se dividen en varias ramas para formar el polígono de Willis, también llamado circuito arterial cerebral. Se encuentra en un lugar conocido como fosa interpeduncular, entre el tronco encefálico y el quiasma óptico.

Mediante la anastomosis, las pequeñas ramas arteriales se combinan para distribuir el flujo sanguíneo de forma equitativa. Esto es muy importante, ya que evita que la obstrucción de un solo vaso comprometa la vitalidad de gran cantidad de estructuras encefálicas.

Anatomía del cerebro.
El cerebro se encuentra en el encéfalo y su irrigación asegura el buen funcionamiento de las neuronas.

Lesiones isquémicas

Según el Instituto Nacional de Estadísticas de España, en el período comprendido entre enero y mayo del 2020 los casos de enfermedades cerebrovasculares (ECV) como causa de muerte alcanzaron un total de 11 317.

Cualquier consecuencia derivada de la interrupción completa o parcial del flujo sanguíneo arterial a un determinado tejido se denomina isquemia. Si no se resuelve en un período de tiempo determinado puede conllevar a la muerte celular con pérdida de funciones.

Esto puede suceder en cualquier lugar, aunque los órganos más afectados son el corazón y el cerebro. Cuando ocurre isquemia en el primero se da un síndrome coronario agudo. En el segundo es una enfermedad cerebrovascular.

Por lo general, este tipo de obstrucciones ocurren por la presencia de material sólido de gran tamaño que queda atrapado entre las paredes de una arteria. En muchos casos, el origen de este material es una placa de ateroma, producto de la aterosclerosis.

Lesiones hemorrágicas

Estas son las que mejor se corresponden con el término derrame cerebral. La ruptura de un vaso sanguíneo conlleva a la pérdida descontrolada de sangre en cualquier parte del encéfalo, lo que puede originar las siguientes consecuencias:

  • Disminución del flujo sanguíneo a un tejido con isquemia y muerte celular.
  • Compresión de estructuras vitales para la vida.
  • Aumento de la presión intracraneal.

Las rupturas espontáneas se relacionan con casos mal controlados de hipertensión arterialOtras causas de una ECV hemorrágica son los traumatismos, que generan colecciones de sangre (hemorragia subaracnoidea, hematoma epidural y hematoma subdural).

Síntomas más importantes del derrame cerebral

Las manifestaciones clínicas de un derrame cerebral dependen mucho de los siguientes factores:

  • Tipo de lesión inicial (isquémica o hemorrágica).
  • Extensión y ubicación de la lesión.
  • Características particulares de cada paciente: en especial, la presencia de comorbilidades.

Por tal motivo, las manifestaciones pueden ser muy variadas, pero siempre originan compromiso neurológico. Las alteraciones motoras y sensitivas son las más conocidas, ya que son de aparición abrupta y pueden generar sensación de pánico. Esto suele llevar a hemiplejía o hemiparesia, en las que una mitad del cuerpo pierde movilidad. El término tetraparesia o tetraplejía se refiere al compromiso de las cuatro extremidades.

Los problemas del lenguaje también son frecuentes. Los pacientes pueden ser incapaces de emitir palabras coherentes, así como comprender lo que otros intentan decir. Este tipo de cuadro clínico se denomina afasia.

Otros síntomas son las parálisis de cualquiera de los nervios craneales, el vértigo, los problemas para la marcha, la dificultad para tragar o inclusive la incapacidad de percibir como propias algunas partes del cuerpo (asomatognosia).

¿Cuánto duran los síntomas?

Estos pueden ser permanentes o reversibles de forma parcial, aunque depende mucho de cada caso y del lapso de tiempo comprendido entre el inicio del evento y la instauración del tratamiento específico.

Algunas lesiones isquémicas que ocurren por obstrucciones arteriales pueden resolverse de forma espontánea. En esos casos los pacientes vuelven a la normalidad en pocos minutos, bajo una condición llamada accidente isquémico transitorio.

Causas de un derrame cerebral

Existen diversos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que un paciente sufra una enfermedad cerebrovascular. De hecho, también se relacionan con morbilidades del corazón, como el infarto de miocardio. Según el Texas Heart Institute, algunas de estas condiciones son las siguientes:

  • Hipertensión arterial: es una enfermedad crónica que no suele tener un origen bien definido. Suelen existir antecedentes familiares similares y tiende a pasar desapercibida.
  • Dislipidemia: este término hace referencia a la alteración en los niveles de lípidos en sangre. El aumento del colesterol es uno de los principales, ya que favorece la formación de placas de ateroma.
  • Diabetes mellitus: es un conjunto de enfermedades metabólicas basadas es un inadecuado funcionamiento de la insulina.
  • Obesidad y sedentarismo: lejos de ser condiciones exentas de riesgo, son capaces de producir trastornos metabólicos, psicológicos y cardiovasculares.
  • Edad: la incidencia de esta condición es mayor entre las personas de edad avanzada que en las jóvenes. De hecho, una ECV en este último grupo etario ocurre como complicación de enfermedades previas, como la anemia falciforme, por ejemplo.
  • Traumatismo craneoencefálico: dando origen a cuadros complejos, como un hematoma subdural.

Diagnóstico

Los médicos suelen combinar elementos clínicos y estudios de imagen para hacer el diagnóstico. Al ser tan evidentes las manifestaciones, la sospecha inicial tiende a hacerse de inmediato.

Si bien un estudio imagenológico puede retrasar el inicio de ciertos tratamientos, estos permiten diferenciar de forma clara una ECV isquémica de otra hemorrágica. Por lo general, la tomografía computarizada de cráneo ofrece la mejor relación entre calidad y precio en las primeras horas. Otra opción útil es la resonancia magnética nuclear, que tiene como beneficio la ausencia de radiación.

Otro método diagnóstico menos común es la angiografía cerebral. Esta permite, mediante la inyección de un contraste endovenoso, determinar con exactitud qué arteria se encuentra comprometida.

Tomografía para el diagnóstico de derrame cerebral.
La realización de imágenes está indicada para el diagnóstico preciso del derrame cerebral. Se puede concretar una TAC o una RM.

Tratamiento del derrame cerebral

Como mencionamos en el apartado anterior, el tratamiento depende de si la lesión es isquémica o hemorrágica, según informa la Clínica Mayo. En este caso nos centraremos en la segunda forma, que es la del derrame cerebral.

En el caso de las lesiones isquémicas el medicamento más apropiado es el activador tisular recombinante del plasminógeno, mejor conocido como tPA. Este permite disolver los coágulos que hayan causado la obstrucción.

Pero si ocurrió un derrame cerebral por un evento hemorrágico, el tPA está contraindicado por el riesgo de que empeoren los síntomas. En esos casos, la administración de medicamentos que disminuyan el sangrado, así como un tratamiento neuroquirúrgico oportuno son las primeras opciones terapéuticas.

Una vez superada la enfermedad, el seguimiento por especialistas (neurólogos, nutricionistas y fisioterapeutas) permite la recuperación parcial y progresiva de las secuelas. Pueden existir eventos con poca repercusión en la calidad de vida, así como también casos casi mortales que comprometan casi por completo la movilidad voluntaria.

La importancia de la identificación precoz

La enfermedad cerebrovascular es una condición que engloba varios trastornos isquémicos y hemorrágicos, siendo estos últimos los más similares al término derrame cerebral.

Es importante el conocimiento de los síntomas más comunes para identificar de forma precoz un caso probable de ECV. El traslado a un centro asistencial lo más rápido posible es vital para garantizar el éxito terapéutico. Del mismo modo, la premura reduce las posibilidades de secuelas.

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