Trastorno neurológico funcional: síntomas, causas y tratamiento

¿Te suena el concepto de trastorno neurológico funcional (TNF)? Es el anterior trastorno de conversión (o neurosis histérica), en el que el paciente manifiesta síntomas neurológicos sin una lesión o enfermedad orgánica que los justifique.
Trastorno neurológico funcional: síntomas, causas y tratamiento
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 01 mayo, 2021.

Última actualización: 01 mayo, 2021

El trastorno neurológico funcional es, en realidad, un grupo de trastornos o alteraciones propias del sistema nervioso, que no se explican o justifican por una causa médica u orgánica.

Es decir, el paciente experimenta una serie de afectaciones (por ejemplo: debilidad, distonías, temblores…) pero no se encuentra ninguna causa médica que pueda explicarlas.

Se trata de un término de nueva aparición, porque anteriormente a este tipo de trastornos se les denominaba trastornos conversivos (durante muchos años también se les llamó “neurosis histérica”). Si quieres conocer en qué consisten, cuáles son sus síntomas, causas y tratamientos, ¡sigue leyendo!

Trastorno neurológico funcional: ¿qué es?

El trastorno neurológico funcional es común.
Estos pacientes suelen sufrir trastornos motores sin una causa orgánica subyacente.

El trastorno neurológico funcional (TNF) es una condición médica en la que los pacientes experimentan una serie de síntomas neurológicos, tales como alteraciones sensoriales, desmayos, mareos, debilidad o trastornos del movimiento.

Sin embargo, no existe ninguna enfermedad médica o alteración orgánica que pueda explicar dichos síntomas (de ahí la nomenclatura de “funcional”).

A nivel de incidencia, según un estudio de revisión de Restrepo et al. (2019), realizado en la Universidad CES de Medellín (Colombia), se trata de un tipo de trastornos que afectan a 2,5 personas de cada 100 000. Por otro lado, suelen aparecer entre los 20 y los 40 años.

Los anteriores trastornos de conversión

En realidad, en la actualidad se habla de “Trastornos neurológicos funcionales”, en plural, porque el concepto engloba una serie de trastornos o alteraciones que pueden ser heterogéneas.

El concepto también se denominaba de forma popular “neurosis histérica” y, de hecho, también han sido denominados durante mucho tiempo trastornos de conversión.

Dicho trastorno de conversión se definía de forma similar; como una serie de síntomas o déficits neurológicos que se desarrollan de forma inconsciente e involuntaria y que afecta una función motora o sensorial.

Término de nueva aparición

En definitiva: el TNF se trata de un término (que no trastorno) de nueva aparición (bastante reciente). Las personas que sufren un trastorno neurológico funcional presentan síntomas propios del sistema nervioso que, como decíamos, no se pueden explicar por ninguna enfermedad neurológica (u otro tipo de enfermedad).

Los síntomas que siente el paciente son reales, y le generan una importante angustia, además de interferencia en su vida cotidiana.

Síntomas

Los síntomas que experimenta cada paciente con un trastorno neurológico funcional pueden ser muy diversos entre sí. Así, estos pueden variar en grado, gravedad y tipología (aunque se trata de síntomas de tipo neurológico).

Además, los signos y síntomas pueden tener patrones específicos. De forma genérica, hablamos de alteraciones en el área motora (movimientos) o el área sensorial (sentidos). Esto incluye una afectación en la capacidad para ver, oír, tragar, caminar…

Los síntomas pueden ser de corta o de larga duración, pero comparten una característica: interfieren en la vida del paciente (es una interferencia clínicamente significativa) y/o le generan angustia. Por otro lado, no pueden producirse de forma intencionada, y mucho menos controlarse. Pero ¿de qué síntomas hablamos?

Síntomas que afectan al movimiento

Entre los síntomas que afectan el funcionamiento del cuerpo y el movimiento, encontramos los siguientes:

  • Dificultades para tragar (o sensación de tener un “bulto” o “nudo” en la garganta).
  • Episodios de falta de reacción o respuesta.
  • Debilidad o parálisis en alguna(s) parte(s) del cuerpo.
  • Pérdida del equilibrio o mareos.
  • Movimiento anormal (por ejemplo: temblores, dificultades para iniciar o mantener la marcha…).
  • Convulsiones o episodios de temblores.
  • Aparente pérdida del conocimiento (convulsiones no epilépticas).

Síntomas que afectan a los sentidos

Otros de los síntomas del trastorno neurológico funcional son aquellos relacionados con los sentidos. Entre estos, encontramos:

  • Alteraciones o problemas en el habla (por ejemplo: incapacidad para hablar o balbucear).
  • Problemas de visión (por ejemplo: ceguera o doble visión).
  • Alteraciones en la audición (por ejemplo: sordera).
  • Entumecimiento o pérdida de sensibilidad al tacto.

Causas del TNF

No se conoce la causa exacta del trastorno neurológico funcional (o trastornos neurológicos funcionales). Existen varias teorías sobre lo que ocurre a nivel cerebral cuando aparecen este tipo de síntomas. Se trata de teorías complejas, que engloban mecanismos diversos como causantes de este tipo de trastorno.

Se sabe que hay ciertas áreas cerebrales encargadas de controlar los músculos y los sentidos, que estarían alteradas, y que podrían ser un factor etiológico en este trastorno. Sin embargo, no existe una enfermedad previa o una anomalía médica de base que justifique dichos síntomas.

Por otro lado, existen ciertos factores desencadenantes de dicho trastorno, como por ejemplo:

  • Episodios estresantes.
  • Traumatismos físicos (o traumas emocionales).
  • Eventos traumáticos.
  • Alteraciones o cambios cerebrales (a nivel estructural, celular o metabólico).

A pesar de conocerse la existencia de estos posibles factores desencadenantes, no siempre resultado sencillo identificarlos como causantes del trastorno neurológico funcional.

Factores de riesgo

Más allá de las posibles causas del trastorno neurológico funcional, existe una serie de factores de riesgo que podrían aumentar su probabilidad de aparición. Entre ellos encontramos:

  • Antecedentes familiares (tener un familiar con el mismo trastorno).
  • Tener algún trastorno mental (por ejemplo: trastorno disociativo, trastorno de ansiedad, depresión…).
  • Un traumatismo físico.
  • Un trauma emocional.
  • Estrés significativo reciente.
  • Padecer alguna enfermedad neurológica previa (como por ejemplo: epilepsia, un trastorno del movimiento, migrañas…).
  • Antecedentes de abandono o abuso sexual (o físico) en la infancia.

Tratamiento

El trastorno neurológico funcional es reversible; esto significa que los síntomas que en él aparecen muchas veces desaparecen por sí solos con el tiempo.

Los tratamientos más utilizados para este tipo de trastorno son la rehabilitación neuropsicológica y la fisioterapia, sin olvidar la terapia psicológica (para tratar los síntomas emocionales derivados del trastorno).

No olvidemos que se trata de un trastorno (o grupo de trastornos) donde no existe ni una lesión ni una alteración orgánica. Es por ello que no existe ningún fármaco capaz de revertirlo, sino que es un trastorno que desaparece con el tiempo, aunque las opciones terapéuticas mencionadas pueden acelerar el proceso de recuperación del paciente.

Rehabilitación neuropsicológica

El trastorno neurológico funcional requiere tratamiento.
La terapia mental es muy importante en estos casos.

Pero ¿en qué consiste esta intervención exactamente? Según Maater (2006), sería un tipo de intervención que agrupa “todas aquellas actividades dirigidas a mejorar el rendimiento cognitivo general o alguno de sus procesos y/o componentes en pacientes con algún tipo de lesión en el sistema nervioso central”.

Así, es un tipo de intervención que engloba todos los métodos, técnicas e instrumentos necesarios para reducir la discapacidad subyacente del paciente, que le permite a este alcanzar su nivel más óptimo en cuanto a autonomía e integración social.

En el caso del trastorno neurológico funcional, aunque no haya un daño “real”, este tipo de intervención también puede resultar beneficiosa.

¿Qué debemos tener en cuenta en la rehabilitación?

Hay una serie de factores que deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar un tratamiento de este tipo, para este tipo de pacientes. Estos factores o variables pueden influir en los resultados de la terapia, pero también en su desarrollo. Hablamos de:

  • Tiempo de evolución (cuánto tarda el paciente en empezar a mejorar).
  • Variables personales (por ejemplo: edad del paciente, reserva cognitiva, motivación para el cambio…).
  • Variables contextuales (ambiente, familia…).
  • Equipo rehabilitador (actitud, competencias, experiencia…).

Fisioterapia

Como hemos visto, los trastornos del movimiento son síntomas frecuentes en este tipo de trastorno. La fisioterapia estará enfocada a facilitar los movimientos habituales del paciente, a través de ejercicios diversos. Lo importante, en estos casos, será focalizarse en los patrones de movimiento anormales o disfuncionales para poder corregirlos o modificarlos.

Terapia psicológica

La terapia psicológica, por su parte, estará orientada a fomentar el bienestar emocional del paciente, y a tratar todos aquellos síntomas psicológicos y emocionales derivados del propio trastorno funcional.

Hablamos de posibles síntomas ansiosos, depresivos… y también de sufrimiento emocional en general, derivado de las limitaciones o las interferencias que genera el TNF.

La importancia de un buen seguimiento

Como hemos visto, el trastorno neurológico funcional abarca una serie de alteraciones en el organismo, relacionadas con el movimiento y los sentidos.

Es decir, los síntomas que aparecen en él son neurológicos, pero la diferencia con otros trastornos o enfermedades neurológicas no funcionales (por ejemplo: esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica [ELA]…) es que no existe ninguna causa orgánica o médica que justifique dichos síntomas.

Es por ello que el trastorno recibe el nombre de “funcional”. Sus síntomas, muchas veces, se resuelven de forma espontánea con el tiempo, aunque realizar un buen seguimiento del paciente (además de un buen tratamiento) puede ayudar a que los síntomas desaparezcan antes.

Además, no debemos olvidar las alteraciones emocionales que pueden derivarse de esta condición, que serán también muy importantes de abordar desde la psicoterapia.

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