¿Qué es un test de antígeno?

El test de antígeno se usa para descartar o confirmar diversas infecciones víricas, bacterianas o protozoarias. Por desgracia, su eficacia a veces no alcanza el 100 %.
¿Qué es un test de antígeno?
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 26 septiembre, 2021.

Última actualización: 26 septiembre, 2021

El ser humano es un reservorio de miles de agentes patógenos, por lo que no es de extrañar que el 95 % de la población mundial tenga alguna enfermedad en cualquier momento y lugar dados, tal y como indican fuentes informativas. La detección ciertos microorganismos dentro del organismo es vital para el tratamiento de infecciones, y el test de antígeno es un método muy eficaz.

A día de hoy, las palabras “antígenos”, “anticuerpos”, “inmunidad de rebaño” y otras muchas más están a la orden del día, pues durante la pandemia que inició en el año 2020 la sociedad general comenzó a verse expuesta a términos epidemiológicos en todos los medios de comunicación. De todas formas, poca gente sabe realmente lo que todos estos términos significan.

Cuando hablamos de “test de antígeno” nos referimos a una prueba médica rápida que detecta la presencia de un patógeno en el organismo de un ser humano. Veamos en las siguientes líneas con detalle cómo se realiza y qué implicaciones tiene.

Generalidades de la inmunidad humana

Antes de explicar de forma detallada qué es un test de antígeno debemos sentar ciertas bases sobre el sistema inmunitario. El Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés) define este mecanismo como ‘una compleja red de células, tejidos, órganos y sustancias que ayudan a proteger el cuerpo de patógenos (factores exógenos) y fallos internos, como un cáncer (endógenos)’.

La inmunidad humana se divide en 2 mecanismos: innato y adquirido. El primero responde de forma inespecífica a la presencia de amenazas, mientras que el segundo se encarga de atacar de forma especializada al patógeno causal de la enfermedad y lo “recuerda” durante un periodo de tiempo variable. De todas formas, el portal médico Elsevier nos indica lo siguiente:

  1. El sistema inmunitario innato activa al adquirido en presencia de infecciones. Por ejemplo, los macrófagos fagocitan al patógeno y se encargan de presentárselo a los linfocitos, que provocan una respuesta especializada.
  2. El sistema inmunitario adquirido se sirve de los mecanismos innatos para combatir las infecciones.

Antígeno y anticuerpo

Los test de antígeno se basan en el funcionamiento del sistema inmunitario
La interacción entre antígenos y anticuerpos establece el punto de partida para muchas reacciones del sistema inmunitario. Estas se aprovechan durante el proceso diagnóstico de ciertas infecciones.

Una de las moléculas básicas al hablar del sistema inmunitario adquirido es el anticuerpo. Este término representa a una serie de proteínas producidas por los linfocitos B cuando se diferencian a células plasmáticas. Los anticuerpos cuentan con regiones variables que se unen a compuestos específicos del patógeno, reconociéndolo y atacándolo de forma exclusiva.

Esta molécula que se une al anticuerpo se conoce como antígeno. Así pues, “antígeno” es toda sustancia que provoca una reacción inmunitaria al entrar al organismo. Esta no siempre es de origen infeccioso, ya que puede tratarse de un alérgeno en el polen.

Los antígenos del microorganismo nocivo se unen a los anticuerpos, quedándose así señalizados. De esta forma, los linfocitos saben a qué moléculas del cuerpo atacar. 

¿Qué es un test de antígeno?

Ahora que tenemos claras las bases del sistema inmunitario, entender este término es mucho más fácil. Dicho de forma somera, un test de antígeno es una forma rápida y sencilla de demostrar la presencia o ausencia de un antígeno concreto (signo de infección) en una muestra brindada por un paciente sospechoso.

También llamados pruebas de detección de antígeno rápidas (RAT), estos procedimientos destacan sobre el resto porque buscan una proteína específica del microorganismo en la muestra. Por otro lado, las pruebas de anticuerpos tratan de localizar anticuerpos específicos en la sangre del paciente, mientras que las PCRs (reacción en cadena de la polimerasa) intentan buscar información genética del patógeno.

Las pruebas de antígenos son mucho más rápidas que una PCR o un test de anticuerpos.

Mecanismo general de acción

Tal y como indica la Hospital Clinic de Barcelona, el funcionamiento de un test de antígeno es bastante similar al de una prueba de embarazo. En un ambiente sanitario, el profesional obtiene una muestra del paciente y esta se coloca en un dispositivo que separa el compuesto de interés mediante cromatografía de inmunoafinidad.

En la siguiente lista, te presentamos de forma sencilla el funcionamiento de un test de antígeno que sigue el principio general citado:

  1. Se recoge una muestra del paciente (por ejemplo, de las vías nasofaríngeas con un bastoncillo) y se coloca en el dispositivo especializado.
  2. La muestra se absorbe por capilaridad y avanza a través del dispositivo. En este punto, se mezcla con un conjugado que fluye por una membrana.
  3. El conjugado es una mezcla de sustancias, pero contiene anticuerpos específicos al antígeno que se quiere localizar. Por ejemplo, si el antígeno es “A”, en el artilugio hay “anticuerpos anti-A”.
  4. Si el resultado es positivo, aparece en el dispositivo una banda coloreada.Esto indica que el antígeno y el anticuerpo se han unido, confirmando así la presencia del patógeno de interés en la muestra.
  5. Si no se colorea la banda en el lugar indicado del dispositivo, el resultado del test es negativo. De todas formas, no se puede descartar una posible infección al 100 %.

Si se produce el complejo antígeno-anticuerpo, se forma una banda coloreada en el dispositivo del test y se confirma la infección. Los resultados se ven a simple vista, por lo que sencillamente se interpreta como un “sí” o “no” a la pregunta de si hay infección.

Estos test reportan resultados en unos 15-30 minutos, así que el paciente puede irse a casa con el diagnóstico confirmado en caso de que sea positivo para la enfermedad.

Sensibilidad y especificidad del test de antígeno

El término sensibilidad hace referencia al número de pacientes enfermos que han recibido un resultado positivo al usar un test concreto. Por otro lado, la especificidad designa al porcentaje de personas sanas que han obtenido un diagnóstico negativo. Dicho de otra forma, la prueba perfecta debe descartar al 100 % de habitantes no enfermos y recoger a todos los infectados.

Como el test de antígeno se ve a simple vista y es un poco rudimentario, reporta una sensibilidad y especificidad que tiran a la baja relativa. Por ello, que no se presente la banda coloreada en el dispositivo no siempre indica una ausencia de infección, y la muestra del paciente debería someterse a una PCR para afinar el diagnóstico.

En la reacción en cadena de polimerasa (PCR) se extrae el ARN o ADN del patógeno de la muestra del paciente y se amplifica mediante el uso termocicladores. Por cromatografía, electroforesis y otras técnicas se pueden visualizar “bandas” en los análisis que indican la presencia del genoma del virus o bacteria que se está buscando. Esta técnica es muchísimo más eficaz.

La PCR es muchísimo más eficaz que un test de antígeno, pero también es más cara y los resultados tardan bastante más tiempo en llegar.

Tipos de test de antígeno

Aunque todos estemos pensando en un test de antígeno concreto en este momento, la realidad es que existen muchos más. Hacemos un recorrido por todos ellos, dejando para el final el más obvio y actual. No te lo pierdas.

1. Test rápido para la detección de antígenos de estreptococo

Conocido en inglés como rapid strep test (RST), este método de detección se utiliza para confirmar el diagnóstico en personas con faringitis provocada por las bacterias estreptococos del grupo A. Existen muchos subtipos de pruebas dentro de este grupo, pero todas tienen algo en común: responden al antígeno específico del estreptococo-A en una muestra del paciente.

Según el portal Kids Healtheste test rápido se utiliza sobre todo en niños pequeños en los siguientes escenarios:

  1. El paciente presenta síntomas de una infección estreptocócica en la garganta y este cuadro no se puede achacar a un virus.
  2. Al niño le duele la garganta y ha estado en contacto con anterioridad con un positivo para infección estreptocócica.

La premisa es muy similar al mecanismo general citado con anterioridad: las mucosidades del niño se exponen a un reactivo que contiene anticuerpos que se unen de forma específica a los antígenos del estreptococo A. Si la prueba es positiva, aparece en el artilugio utilizado una banda coloreada.

La especificidad media de este tipo de test es de un 95 %, pero la sensibilidad se encuentra en un 65-80 %. El resultado negativo no sirve para descartar una infección por estreptococo A, pero sí puede ayudar al profesional médico a continuar con el diagnóstico por el camino adecuado.

A veces es necesario hacer un cultivo de la bacteria para confirmar el diagnóstico, pues esta prueba no es de fiar en el 100 % de los casos. 

2. Test de diagnóstico rápido de malaria

La malaria es una enfermedad de gran importancia el todo el mundo. Tal y como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estiman más de 220 millones de casos globales y 400 000 pacientes pierden la vida cada año luchando contra esta enfermedad. La región de África es la que más impactada se ve, pues en ella se produjeron el 94 % de los casos mundiales del 2019.

Debido a la carga epidemiológica de los parásitos del género Plasmodium, se han desarrollado al menos 20 tipos de test de diagnóstico rápido para detectar la enfermedad. No se necesita un análisis laboratorial para confirmar los casos positivos, y en estas ocasiones la muestra recogida es sanguínea, no de las mucosas del paciente.

La sensibilidad de estos test ronda el 99,7 %, así que sí se pueden utilizar como método diagnóstico único de la infección.

3. Test de diagnóstico rápido de la influenza

En este punto, los virus causantes de la gripeinfluenza no requieren presentación. Aunque no provoquen efectos graves en la población general, no hay que perder de vista que estos conglomerados víricos afectan al 10 % de los adultos y al 30 % de niños cada año, provocando hasta 650 000 muertes anuales por fallos respiratorios. Por ello, es necesario detectarlos con presteza.

Como podrás imaginar, el funcionamiento de este test es el mismo que el del estreptococo A: se obtiene una muestra de la mucosa del paciente, se analiza la presencia del antígeno y, si esta es positiva, se colorea una banda en el dispositivo. De todas formas, los resultados no son tan prometedores como en los otros modelos: algunos test reportan falsos negativos en el 49 % de los casos.

Vamos más allá, pues estudios científicos han demostrado que algunas marcas reportan falsos negativos en el 88,9 % de los cuadros, reflejando de forma correcta la infección por H1N1 en solo el 11,1 % restante. Por esta razón, no es usual que se realice un test de diagnóstico rápido de la influenza para confirmar la infección.

4. Test de antígenos de la COVID-19

El test de antígeno para la COVID-19 es efectivo
La pandemia que inició en el año 2020 ha popularizado mucho las pruebas de antígenos para el diagnóstico de infecciones.

Sin duda, el test de antígenos de la COVID-19 es el más famoso y el que ha acaparado los medios de comunicación en los últimos tiempos. No es para menos, pues miles de personas en todo el mundo ya se han sometido a esta prueba ante la sospecha de infección por el virus SARS-CoV-2.

Debido a la urgencia médica que ha supuesto este patógeno, los test de antígenos de la COVID-19 se han comercializado de forma muy barata y están a disposición de toda la población. En este caso, se obtiene una muestra de la cavidad nasal del paciente con un bastoncillo y se somete al mecanismo ya citado. Los resultados se obtienen en unos 15-30 minutos.

Este tipo de test reportan una sensibilidad del 98,2 % y especificidad mayor del 99 % en pacientes sintomáticos con 5 o menos días de evolución. Por desgracia, la sensibilidad es mucho más baja en personas asintomáticas (45,5 %), lo cual indica que detectar el virus en una persona enferma sin signos clínicos es mucho más difícil que descartar su presencia en una no infectada.

La especificidad y sensibilidad de esta prueba en los pacientes asintomáticos es baja. Por desgracia, ellos portan el virus y pueden seguir expandiéndolo aunque hayan dado negativo en el test.

Los test de antígenos son útiles, pero tienen sus limitaciones

Como habrás podido comprobar en estas líneas, el test de antígenos es de gran utilidad para detectar la presencia de un patógeno. El funcionamiento es bastante sencillo: si los anticuerpos del dispositivo se unen a los antígenos de la muestra, se puede observar un cambio de color que indica la presencia de la infección.

De todas formas, hacemos especial hincapié en que estos métodos de detección no son perfectos, pues pueden reportar en algunos cuadros falsos positivos o negativos. Esto se complica aún más en los pacientes asintomáticos, ya que la sensibilidad y especificidad en general es mucho más baja para ellos. Si quedan dudas, la PCR siempre es el camino a seguir.

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