¿Qué es la faringitis?

María Vijande · 11 octubre, 2019
Las faringitis agudas suelen aparecer por una infección vírica o bacteriana, siendo las primeras las más comunes. Conoce todo sobre esta afección.

La faringitis es la inflamación de la mucosa que reviste la faringe. Puede ser aguda o crónica, siendo la primera la forma más habitual. La faringitis suele manifestarse como un catarro agudo.

¿Qué es y para qué sirve la faringe?

La faringe es un órgano con forma de tubo hueco situado dentro del cuello. Comienza detrás de la nariz y termina en la parte superior de la tráquea y el esófago, que es el tubo que va hasta el estómago.

La faringe tiene una longitud aproximada de 13 cm, pero varía según el tamaño del cuerpo. Está formada por 3 partes, las cuales están recubiertas por una mucosa diferente. Estas partes son:

  • Rinofaringe: tiene su origen en la parte posterior de la cavidad nasal, por lo que también recibe el nombre de nasofaringe. A ambos lados tiene un orificio que pone en contacto el oído medio con la pared lateral de la faringe a través de la trompa de Eustaquio.
  • Orofaringe: conocida también bajo el nombre de faringe media o bucofaringe, se sitúa en la boca a través del istmo de las fauces. Por arriba, está limitada por el velo del paladar y, por abajo, por la epiglotis. Es en la orofaringe donde encuentran las anginas.
  • Laringofaringe: comprende las estructuras que rodean la laringe por debajo de la epiglotis hasta el límite con el esófago.

Entre las funciones principales, la faringe facilita la deglución, que es el paso del bolo alimenticio desde la boca hacia el esófago. También interviene en la respiración, en la fonación y en la audición, ya que la trompa auditiva está lateral a ella y se unen a través de la trompa de Eustaquio.

Causas de la faringitis aguda

Las faringitis agudas suelen aparecer por una infección vírica o bacteriana. No obstante, también los hongos pueden causar esta infección. En el 30 % de los casos no se identifica ningún microorganismo patógeno.

La mayor parte de las faringitis agudas se presentan durante los meses fríos, es decir, en la estación de las enfermedades respiratorias infecciosas, en la que es más común el contagio entre los miembros de la familia.

Tanto en los niños como en los adultos, la mayoría de las faringitis son víricas. Entre los virus implicados se encuentran los del resfriado, como el rinovirus o el adenovirus, el virus de la gripe y el Ebstein-Barr, entre otros.

En cuanto a las faringitis bacterianas, son más frecuentes en niños y la mayoría de las veces son producidas por un estreptococo del grupo A. Este tipo de infección es grave y entre las complicaciones que pueden darse se encuentran:

  • Fiebre reumática aguda.
  • Insuficiencia renal.
  • Bacteremia.
  • Síndrome del choque tóxico estreptocócico.
dolor de garganta

Síntomas

Los lactantes que sufren faringitis aguda, pueden estar irritables, presentar trastornos del sueño y de la alimentación. Además, otros síntomas típicos de esta infección son la fiebre irregular, la mucosidad nasal transparente o espesa y obstrucción nasal.

En cuanto a los niños con faringitis aguda, suelen tener los ganglios del cuello agrandados, que, normalmente, son dolorosos. Además, pueden tener:

  • Fiebre alta.
  • Placas de exudado blanquecino en las amígdalas o en la faringe.
  • Ganglios cervicales agrandados y dolorosos.

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Finalmente, los síntomas que presentan las personas adultas son parecidos a los de los niños en edad escolar. Esto quiere decir que suelen padecer fiebre, malestar general, enrojecimiento de la faringe, placas en las amígdalas y dolor en la garganta agudizado al tragar saliva, entre otros.

Diagnóstico de la faringitis aguda

El diagnóstico de la faringitis aguda se fundamenta en la historia clínica y la exploración del paciente. La presentación más o menos súbita del cuadro y sus síntomas hacen que el médico sospeche de un cuadro faringo-amigdalitis aguda.

En muchas ocasiones, es útil realizar algunas pruebas de laboratorio, como:

  • Hemograma.
  • Velocidad de sedimentación globular.
  • Determinación del nivel de antiestreptolisinas (ALSO).

Si, además de estas pruebas, se hace un antibiograma, se podrá conocer la sensibilidad de dichos gérmenes al tratamiento antibiótico posterior.

Tratamiento

Hay una serie de recomendaciones que se deben llevar a cabo, independientemente de cual sea la causa que desencadena la faringitis. Algunas de ellas son:

  • Beber agua en abundancia.
  • Mantener una buena alimentación.
  • Toma de fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ibuprofeno. En los casos en los que el cuadro clínico sea muy grave, se pueden cambiar los AINEs por corticoides.

Dejando aparte las medidas generales, como la faringitis aguda normalmente se debe a infecciones víricas, el tratamiento con antibióticos no es eficaz. El uso de antibióticos se reduce a infecciones bacterianas, a infecciones víricas complicadas o cuando aparece una complicación de una afección faringo-amigdalar.

Medicamentos

Por otra parte, mencionar que el uso de los enjuagues bucales orales con antisépticos puede ayudar a disminuir los síntomas locales.

Causas de la faringitis crónica

Las faringitis crónicas representan modificaciones inflamatorias, irritativas o alérgicas de la faringe que se mantienen a lo largo del tiempo. No suelen tener un originen infeccioso, sino que son consecuencia de la exposición prolongada de una serie de factores, como:

  • Sustancias irritantes: polvo, sustancias químicas, aire acondicionado, etc.
  • Abuso de alcohol y/o tabaco.
  • Factores hormonales: hipotiroidismo o menopausia, por ejemplo.
  • Enfermedades crónicas, como la diabetes y la alergia respiratoria.
  • Uso abusivo de gotas vasoconstrictoras nasales.

Además, según las causas que desencadenen esta enfermedad, se puede clasificar en faringitis crónica:

  • Respiratoria.
  • Digestiva.
  • Alérgica.
  • Metabólica.

Síntomas

Cuando se tienen que definir los síntomas de la faringitis crónica, es necesario conocer el subtipo al que corresponde la enfermedad. En este sentido, podemos observar los siguientes síntomas en función del tipo de faringitis:

  • Simple: tos irritativa, sensación de tener un objeto extraño en la faringe, incomodidad al tragar, enrojecimiento de la zona.
  • Granulosa: se dan todos los síntomas anteriores junto con la inflamación severa del tejido linfático, lo que aumenta la sensación de tener un objeto extraño en la garganta. También es más difícil tragar y el dolor es más fuerte.
  • Seca: recoge el cuadro clínico de los dos anteriores. Se añaden a la lista la atrofia de la mucosa de la faringe, la cual se vuelve seca y brillante, y la aparición de una mucosidad viscosa sobre los tejidos de la faringe.

Diagnóstico

El diagnóstico de la faringitis crónica, al igual que en el caso de la aguda, se basa en la historia clínica del paciente, además de en la exploración física.

Los síntomas crónicos y las circunstancias que empeoran el cuadro hacen que el médico pueda sospechar de la existencia de esta afección. Además, hay algunas pruebas que suelen ser útiles para realizar un buen diagnóstico, catalogando la gravedad del cuadro y favoreciendo la prevención de las posibles complicaciones.

Tratamiento

En los casos en los que el paciente sufra una faringitis crónica que no esté causada por un agente infeccioso, como lo son las bacterias, los tratamientos pueden incluir alguno de los siguientes:

  • Complejos de vitaminas.
  • Mucorreguladores.
  • Ungüentos.
  • Pomadas nasales.
  • Otros.

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También es importante que se eviten los ambientes que empeoran la afección faríngea, como los humos o los ambientes muy secos. Si no se consigue controlar la enfermedad o han generado complicaciones graves, es posible que se precise un tratamiento quirúrgico.

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