Cómo afecta la hipertensión a las mujeres

La hipertensión en las mujeres se puede desarrollar durante o luego de la menopausia y a través de la ingesta de anticonceptivos. Descubre qué otros aspectos pueden provocar su aparición.
Cómo afecta la hipertensión a las mujeres
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 07 Junio, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 08 Junio, 2021

Última actualización: 08 Junio, 2021

Según indicadores de la Organización Mundial de la salud (OMS), 1 de cada 5 mujeres padece de hipertensión. Aunque se sabe que es más común en hombres, la hipertensión en mujeres está condicionada por una serie de factores. Como señala la American College of Cardiology, entre ellos se encuentran la ingesta de anticonceptivos orales, su porcentaje de grasa corporal y el embarazo.

La OMS nos recuerda que las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en la población femenina. Estas pueden ser causadas por la presión arterial elevada, o bien generarla como secuela. En todo caso, se debe hacer un seguimiento de los niveles durante la adultez, en especial si existen antecedentes familiares o se forma parte de los grupos de riesgo.

La hipertensión en las mujeres

Se ha estudiado se manera minuciosa la hipertensión en las mujeres. Por ejemplo, se sabe que aunque la presión sanguínea suele ser más alta en los hombres, la prevalencia de la enfermedad es más común en mujeres luego de los 65 años.

Es importante destacar que, a pesar de los avances en el campo, aún no se comprende por completo los mecanismos fisiopatológicos de la diferencia del sexo. Entre los factores de riesgo exclusivos de las mujeres destacamos:

Ingesta de anticonceptivos orales

La hipertensión en las mujeres puede deberse a fármacos
Los anticonceptivos orales (ACOs) son fármacos con gran capacidad de ocasionar efectos adversos, a pesar de su efectividad clínica.

Aunque se necesitan más estudios al respecto, la evidencia sugiere un aumento de los presión sanguínea en mujeres que llevan una ingesta permanente de anticonceptivos orales.

Algunas investigaciones destacan que la hipertensión manifiesta en estos grupos puede llegar a ser hasta del 5 %. El porcentaje aumenta si el medicamento se combina con el tabaco y existe obesidad.

Es por esto que se recomienda a las mujeres que toman la píldora anticonceptiva llevar un control regular de sus niveles de presión sanguínea. En caso de descubrir alguna alteración, se la debe comunicar al médico especialista. Es posible que los cambios en los niveles de estrógenos y progestágeno son los culpables de estos desequilibrios.

Porcentaje de grasa corporal

Se sabe que la distribución y composición de la grasa corporal varía de acuerdo al sexo. En las mujeres el porcentaje de grasa es ligeramente superior. Se ha relacionado el diagnóstico temprano de la enfermedad con niveles elevados de grasa epicárdica y visceral.

En concreto, la evidencia indica que existe una relación entre un mayor porcentaje de grasa corporal con el aumento de la presión sanguínea en mujeres. Por el contrario, los estudios sugieren que una reducción de esta es beneficiosa para el control de los niveles de tensión arterial en las mujeres diagnosticadas.

Es importante tener en cuenta que el aumento de los porcentajes de grasa debido a un desequilibrio hormonal o dietético puede conllevar al desarrollo de otras afecciones. Entre ellas, colesterol alto, resistencia a la insulina, enfermedades cardíacas y síndrome metabólico.

Embarazo e hipertensión en mujeres

Mención aparte merece el embarazo y la hipertensión en mujeres. No se considera infrecuente que el proceso de gestación eleve la presión sanguínea, incluso se ha llegado a sugerir que ocurre entre un 6 % y un 10 % de los casos.

Estos se conocen como hipertensión inducida por el embarazo. La evidencia indica que es la principal causa de morbilidad materna y perinatal.

Es más frecuente en el primer embarazo y la mayoría de las veces desaparece luego del nacimiento. Si no se controla puede derivar en preeclampsia, en promedio durante o después de la vigésima semana de gestación. Estos episodios son más comunes en embarazos múltiples, en mujeres menores de 20 años o mayores de 40 años y con la obesidad como comorbilidad.

Es por esto que resulta importante el seguimiento de los niveles de presión sanguínea durante la gestación. Se trata de una condición peligrosa, ya que no genera síntomas detectables por la madre.

Algunos estudios han relacionado la presencia de la hipertensión durante el embarazo con un bajo peso del bebé, un factor que puede condicionar su desarrollo en las posteriores etapas.

La menopausia y la hipertensión

La hipertensión en las mujeres puede aparecer luego de la menopausia
Los cambios hormonales que caracterizan a la menopausia podrían explicar la aparición de hipertensión esencial en esa etapa.

Los cambios hormonales que se producen durante y después de la menopausia pueden ser catalizadores para el desarrollo de hipertensión en las mujeres.

Se estima que la presencia de esta condición en mujeres mayores de 65 años es hasta de un 60 %, con implicaciones aún incomprendidas del todo. Según algunos estudios, se suelen confundir los síntomas de la presión alta con secuelas de la menopausia.

Existe un consenso demostrado por la evidencia de que el estrógeno representa un protector o regulador de los altos niveles de presión sanguínea.

Su presencia activa una serie de mecanismos vasodilatadores e inhibe episodios vasoconstrictores cuando se encuentra en niveles óptimos. Cuando estos descienden, las mujeres se exponen a alteraciones que pueden poner en riesgo su salud.

Debido a esto, a partir de los 50 años las mujeres deberían hacer un seguimiento de sus niveles de presión sanguínea. Esta se debe hacer al menos una vez al año, con intervalos menores si se forma parte de uno de los grupos de riesgo o de acuerdo con las recomendaciones del especialista.

Para finalizar, es importante destacar que en términos generales no existe una diferencia en el tratamiento de la hipertensión para hombres o mujeres. En algunos contextos este puede diferir, como en el embarazo; pero porcentualmente es el mismo.

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