Enfermedad de Hashimoto: síntomas, causas y tratamiento

A pesar de lo grave que puede llegar a ser, esta enfermedad tiene opciones terapéuticas muy eficaces.
Enfermedad de Hashimoto: síntomas, causas y tratamiento
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 05 Abril, 2021.

Última actualización: 05 Abril, 2021

La enfermedad de Hashimoto (también conocida como tiroiditis crónica) es una patología autoinmunitaria que provoca la destrucción de la glándula tiroides mediada por autoanticuerpos. Su incidencia fluctúa entre 0,3-1,5 casos por cada 1 000 personas al año y afecta al 2 % de la población mundial, de forma aproximada.

El nombre de esta patología proviene del médico japonés Hakaru Hashimoto, que describió por primera vez la patología en el año 1912. Si quieres conocerlo todo sobre esta enfermedad, incluyendo sus síntomas, causas y posibles tratamientos, continúa leyendo.

Sobre la glándula tiroides

La enfermedad de Hashimoto afecta a la tiroides.
La tiroides es un órgano vital para el metabolismo.

Antes de describir la enfermedad, es pertinente hacer un repaso sobre las estructuras a las que afecta. La tiroides es una glándula endocrina (libera las hormonas a la sangre para que viajen al órgano diana) que está situada al nivel de la prominencia laríngea en el cuello, bajo el cartílago tiroides y apoyada sobre la tráquea.

Este órgano endocrino pesa unos 15-30 gramos en el individuo adulto y posee una forma de mariposa característica. Su función principal es la producción y liberación de las hormonas T3 y T4 al torrente sanguíneo, las cuales influyen sobre casi todas nuestras células y regulan el metabolismo humano. Exploramos más a fondo sus características.

Hormona T3 o triyodotironina

La T3 afecta a casi todos los procesos fisiológicos del cuerpo, pues modula el crecimiento, desarrollo, metabolismo, temperatura corporal y ritmo cardíaco, entre otras muchas cosas. Tal y como indica la Asociación Española del Cáncer de Tiroides (AECAT), esta hormona surge tras la unión de la monoyodotirosina (MIT, T1) y diyodotirosina (DIT, T2)

Triyodotirosina T3 (3 radicales de yodo): T1 (un radical de yodo) + T2 (2 radicales de yodo).

La producción de la T3 es activada por la tirotropina (TSH), también conocida como la hormona estimuladora de la tiroides, producida en la glándula pituitaria. A su vez, la pituitaria es activada por la TRH, otra hormona del hipotálamo. Quédate con este dato, pues será de gran importancia en apartados venideros.

Hormona T4 o tiroxina

En el caso de la T4, esta es una prohormona secretada por la tiroides que se transforma en triyodotironina por la acción de la TSH. La tiroxina es la forma más abundante en la sangre circulante, sin embargo la T3 es la que tiene una mayor funcionalidad a nivel del organismo.

La T4 es la forma de reserva de la T3, pues esta última la cuadruplica en funcionalidad. El proceso de conversión de T4 a T3 se realiza en la propia tiroides y otras partes del cuerpo.

Sabemos que toda esta terminología es un poco liosa, pero resulta necesario conocerla para entender la enfermedad de Hashimoto. Sin más preámbulos, abordamos la patología en sí misma.

Causas de la enfermedad de Hashimoto

Según la Clínica Mayo la enfermedad de Hashimoto es de naturaleza autoinmunitaria. El sistema inmunitario (que protege al organismo) no reconoce a la tiroides y, por tanto, comienza a generar anticuerpos para que ataquen a sus tejidos. Esto provoca inflamación en la glándula y una drástica reducción de su capacidad funcional.

Los 2 anticuerpos que se miden de forma usual a la hora de detectar la enfermedad son los anticuerpos de tiroglobulina (TgAb) y los de la peroxidasa tiroidea (TPO). Estos últimos atacan a una enzima de la tiroides que juega un papel esencial en la producción de las hormonas tiroideas.

Tal y como indica el NIH, el mundo científico no está del todo seguro de por qué se produce este rechazo autoinmunitario en primera instancia. De todas formas, se sospecha que este tipo de trastornos surgen por una combinación de genética y un desencadenante externo, como puede ser una infección vírica.

Cuando se produce esta patología, los linfocitos se acumulan en la glándula tiroides. Estos sintetizan los autoanticuerpos que atacan a los tejidos de la glándula.

Enfermedades asociadas a su aparición

Según fuentes ya citadas, las mujeres presentan hasta 8 veces más riesgo que los hombres de padecer la enfermedad de Hashimoto. Además, aunque puede aparecer a cualquier edad, las personas entre los 40 y los 60 años de edad son más susceptibles. Hasta el 2 % de la población mundial puede desarrollarla.

Además la probabilidad de presentar esta patología aumenta si otros miembros de la familia la tienen. Te presentamos en la siguiente lista algunas de las enfermedades autoinmunitarias que, en ocasiones, se asocian a su aparición:

  • Enfermedad de Addison.
  • Celiaquía.
  • Diabetes tipo 1.

De todas formas, la aparición de estas patologías en el paciente no tiene porqué significar que este vaya a padecer la enfermedad de Hashimoto en el futuro. Como hemos dicho en anteriores líneas, aún queda mucho por comprender en lo que a su aparición se refiere.

Síntomas de la enfermedad de Hashimoto

La tiroiditis de Hashimoto es la principal causa de hipotiroidismo en las regiones donde la ingesta de yodo es adecuada. Por primera vez en todo el espacio, hemos nombrado un término clave e indivisible de la patología que aquí nos atañe: el hipotiroidismo.

El ataque de los linfocitos a la glándula tiroides provoca que esta produzca una menor cantidad de hormonas tiroideas y, por consiguiente, se dan en ella fallos graduales y la tiroides se considera hipoactiva. Esto da paso al hipotiroidismo por todos conocido, es decir, la falta de hormonas T3 y t4 en el organismo.

Según el portal médico Thyroid.org no existe un signo clínico único que evidencie la enfermedad de Hashimoto. Además, debido a que su progresión es lenta, los pacientes pueden no notar ningún signo durante los primeros estadios de desarrollo. A medida que avanza la condición, se hacen cada vez más evidentes estos síntomas:

  • Fatiga, pereza y depresión.
  • Cara hinchada, piel pálida y uñas quebradizas.
  • Pérdida de pelo.
  • Aumento del tamaño de la lengua.
  • Dolores, sensibilidad y rigidez muscular.
  • Sangrado menstrual excesivo o prolongado.
  • Aumento inexplicable de peso.
  • Estreñimiento.
  • Dificultades para pensar o lograr cierto grado de concentración.

En las situaciones extremas, este tipo de hipotiroidismo puede derivar en insuficiencia cardíaca, mixedema, insuficiencia respiratoria y un coma con pérdida de conocimiento. Tal y como indica la Clínica Universidad Navarra (CUN), la tasa de mortalidad en este punto es muy elevada.

El coma mixedematoso presenta una tasa de mortalidad en pacientes con hipotiroidismo de un 30 % si no se trata con rapidez.

Diagnóstico de la enfermedad de Hashimoto

Cuando el paciente llega al médico con síntomas de hipotiroidismo, una de las principales sospechas durante el examen físico es la presencia de bocio, es decir, un agrandamiento de la tiroides. Este signo anatómico es indoloro en muchos casos, pero puede provocar dificultades para tragar y respirar.

Si el profesional médico cree que el individuo padece la enfermedad de Hashimoto, se recurren a diferentes pruebas laboratoriales. La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos expone las más importantes, y recogemos sus particularidades en las siguientes líneas.

1. Examen de T4

La T4 es la hormona principal producida en la tiroides. Por esta razón, la cantidad de T4 libre en sangre puede indicar la funcionalidad de la glándula. Esta prueba es sencilla de realizar, pues solo se requiere una muestra de sangre del paciente. Un rango normal y típico va de 0,9 a 2,3 nanogramos por decilitro, o 12 a 30 picomoles por litro.

2. T3 total

Es una premisa muy similar a la anterior, pero en este caso se cuantifica la cantidad de la hormona T3 en sangre. El rango de valores normales es de de 60 a 180 nanogramos por decilitro de sangre en la forma normal y 130 a 450 picogramos por decilitro en la forma libre.

3. Examen de autoanticuerpos

En este caso se trata de buscar anticuerpos circulantes que se asocien a la destrucción de la glándula tiroides. Por lo general, la presencia de los anticuerpos de tiroglobulina y de la peroxidasa tiroidea explican la sintomatología del paciente.

Tratamiento de la enfermedad de Hashimoto

La enfermedad de Hashimoto requiere evaluación médica.
Los endocrinólogos son los especialistas indicados para tratar esta enfermedad.

Llegamos al final, pero a la parte quizá más importante de todo lo expuesto hasta ahora. Toca explorar el tratamiento clínico y doméstico necesario para abordar la enfermedad de Hashimoto. El portal Kids Health y otras fuentes ya citadas nos indican qué hacer frente a esta patología.

Administración de hormonas sintéticas

El tratamiento del hipotiroidismo causado por la enfermedad de Hashimoto consiste en la reposición de la producción de la tiroides. La forma más eficaz de compensar esta disfuncionalidad es recetando al paciente análogos sintéticos a la hormona T4, ya que esta se transforma en T3 de forma natural dentro del organismo y su vida es más prolongada.

Las preparaciones comerciales de estos medicamentos (Levoxyl® o Synthroid®) contienen unos 50 o 100 microgramos del compuesto por comprimido. La dosis por vía oral se administra solo una vez al día en ayunas pero, de todas formas, la cantidad adecuada depende de la respuesta individual.

Es necesario realizar un seguimiento continuado del paciente hasta que sus niveles de hormonas tiroideas en sangre se normalicen.

¿Es necesario realizar una combinación de hormonas?

Encontrar una respuesta a esta pregunta es un tema controvertido en el ámbito científico. Si bien hay algunos especialistas que están a favor de sustituir parte de la dosis de T4 por T3, muchas investigaciones indican que esto no reporta ningún beneficio claro.

Por otro lado la administración directa de T3 (Cytomel) podría ser positiva para aquellos pacientes a los que se les ha extirpado toda la tiroides. Los estudios respecto a este tema continúan en desarrollo, pues no existe una respuesta clara a día de hoy.

Una enfermedad compleja e importante

Hemos hecho un recorrido extenso por la enfermedad de Hashimoto, así que no viene mal realizar un esquema final con todas las ideas que deben quedar claras. Vamos a ello:

  1. La glándula tiroides participa en la síntesis de las hormonas T3 y T4, esenciales para casi todos los procesos fisiológicos del ser humano.
  2. La enfermedad de Hashimoto se produce cuando el sistema inmunitario ataca por error al tejido tiroideo. Esto provoca una disminución de la funcionalidad de la tiroides y, por tanto, hipotiroidismo.
  3. El hipotiroidismo se manifiesta con una serie de síntomas inespecíficos que empeoran con el paso del tiempo. El bocio es uno de los más evidentes.
  4. No se conoce del todo la causa de la enfermedad de Hashimoto, pero se cree que tiene un componente tanto genético como ambiental.
  5. El diagnóstico se realiza con base en una serie de pruebas de sangre.
  6. El tratamiento consiste en la administración de análogos sintéticos a las hormonas tiroideas.

Con esta serie de puntos clave, quedan claras las bases de la patología que aquí nos atañe. La enfermedad de Hashimoto es la primera causa de hipotiroidismo en países de alto ingreso pero, por suerte, su abordaje es sencillo si se cuenta con los fármacos en las dosis adecuadas.

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Graduado en Biología por la Universidad de Alcalá de Henares (2018). Máster en Zoología en la Universidad Complutense de Madrid (2019). A lo largo de su carrera estudiantil, se ha especializado en áreas de parasitología, epidemiología, microbiología y otras ramas que convergen entre la ciencia experimental y la medicina.

Formó parte de un equipo de investigación del departamento de Biología Evolutiva del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) durante dos años, durante los cuales obtuvo conocimiento específico acerca de ADN, heredabilidad y otras cuestiones genéticas.

A día de hoy, se dedica a tiempo completo a la divulgación científica, redactando para portales de índole médica, psicológica y epidemiológica.