Efecto placebo: ¿qué es y cómo funciona?

El efecto placebo explica por qué se producen mejoras, a nivel de salud y psicológicas, en personas que reciben un tratamiento sin principio activo. Este fenómeno está muy influenciado por dos procesos: el condicionamiento y las expectativas.
Efecto placebo: ¿qué es y cómo funciona?
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 02 Abril, 2021.

Última actualización: 02 Abril, 2021

Seguro que el concepto de efecto placebo te suena, que has escuchado a hablar de él o que tú mismo lo has experimentado en alguna ocasión. Pero ¿sabes en realidad lo que es? ¿Qué diferencia hay entre placebo y efecto placebo?

¿Cómo funciona este fenómeno y de qué manera nos afecta a nivel psicológico? ¿Cómo se explica su aparición? ¿Para qué puede resultar útil? ¡Te lo contamos todo!

Efecto placebo: ¿qué es?

El efecto placebo es normal en el dolor.
Se suelen utilizar placebos en el tratamiento del dolor.

El placebo se define como una sustancia que carece de acción curativa pero que produce un efecto terapéutico en la persona. Por su parte, hablamos de efecto placebo a la consecuencia de tomar esta sustancia.

Así, la persona que la toma cree que se trata de un medicamente eficaz, y por ello mejora gracias a esa creencia, y no al medicamento en sí (que no tiene efecto alguno en su organismo).

En la medicina, el placebo suele ser una pastilla con el mismo aspecto, gusto y forma que un medicamento “real”, pero sin embargo está hecho con base en productos inertes y sin ningún principio activo.

Otra definición para el efecto placebo sería la que propone la Dra. Rosa María Lam en un artículo del 2014; según ella, se denomina placebo a una “intervención diseñada para simular una terapia médica, que no tiene efectos específicos para la condición que está siendo aplicada”.

Como veremos, la sugestión y las expectativas tienen un papel importante en el efecto placebo.

Expectativas de mejora

Pero el efecto placebo no tiene que ver únicamente con sustancias, sino también con terapias completas. Por ejemplo, en psicología hablamos de tratamientos (y también de sustancias) que no poseen cualidades que produzcan una mejoría en la sintomatología del paciente.

Así, la mejoría se produce por otros factores, como el de la sugestión y las expectativas, pero no por las características del tratamiento o sustancia en sí.

El hecho de que la persona sienta que está recibiendo un tratamiento, le provoca la creencia de que va a mejorar, y esta creencia es lo que le hace mejorar. En otras palabras: el efecto placebo se produce por las expectativas positivas que depositamos en alguna sustancia o tratamiento, que creemos que nos hará un bien.

Esto surge porque así nos han informado, porque así lo creemos o pensamos, etc. Es decir, porque estamos influenciados por una determinada creencia o idea.

Ejemplo del efecto placebo

Un ejemplo típico de efecto placebo sería, cuando nos duele la cabeza, tomarnos una pastilla que nos dicen que es una aspirina (cuando en realidad es “azúcar”, es decir, no tiene principio activo), y a raíz de tomarla, que desaparezca el dolor de cabeza.

Este sería un ejemplo que demuestra que hay patologías en las que la sugestión juega un papel clave; en el caso del dolor de cabeza, la persona, al relajarse y confiar en la pastilla, puede sentir que el dolor remite. En esto consiste el efecto placebo.

¿Cómo funciona el efecto placebo?

¿Cómo explicamos, a nivel psicológico, el funcionamiento del efecto placebo? La explicación radica en dos mecanismos básicos: el del condicionamiento y el de las expectativas, ya mencionadas.

El condicionamiento es un tipo de aprendizaje a través del cual se asocian dos eventos; en este caso, se asocia el tratamiento a la idea de mejora (también a través de las expectativas).

De esta forma, cuando una persona recibe un tratamiento placebo (sin ella saber que es placebo) le surge la expectativa positiva de que va a recuperarse o a mejorar.

Esto es así porque, en su historia de aprendizajes a lo largo de su vida, ha aprendido que por lo general “una mejoría se produce tras recibir un determinado tratamiento”. En esto consisten las expectativas, que se definen como la esperanza o posibilidad de conseguir una cosa.

Expectativas y condicionamiento

Pues bien, dichas expectativas condicionarían nuestra respuesta al tratamiento. ¿De qué forma? Favoreciendo nuestra respuesta de recuperación y mejora.

Así, de forma genérica, a mayor expectativas de mejora mayor es el efecto placebo (esto hace que el condicionamiento sea cada vez mayor). Eso sí, es necesario que la expectativa inicial se produzca, para que se produzca el fenómeno del placebo.

¿Qué más influye en el efecto placebo?

Las expectativas y el condicionamiento explicados son, podríamos decir, las variables que más influyen en el efecto placebo. Sin embargo, no son las únicas variables que influyen en este fenómeno psicológico; en este sentido, encontramos también:

  • La profesionalidad que proyecta la persona que nos administra el tratamiento.
  • La sensación de competencia que refleja dicho profesional.
  • El contexto en el que se lleva a cabo el tratamiento.
  • El tipo de problema que estamos afrontando.
  • El coste, la presentación, los materiales o los rituales para llevar a cabo el tratamiento.

En general, los placebos con una apariencia más cara y más elaborada, tienden a ser más efectivos (es decir, su efecto placebo es más potente). Para entender mejor esto, pongamos un ejemplo sencillo: una pastilla de azúcar es más efectiva a la hora de producir el efecto placebo si tiene forma de cápsula, a que si tiene forma de terrón.

En este ejemplo, la apariencia de “exclusividad” aumentaría nuestras expectativas sobre la eficacia de dicho tratamiento, sustancia o pastilla.

¿Qué ocurre a nivel neurológico?

El efecto placebo se relaciona con fármacos.
En los estudios que requieren un placebo, el paciente nunca sabe cuando recibe el tratamiento real.

Según los estudios, y más concretamente un estudio de Oken (2008), a nivel neurofisiológico se produce una serie de cambios cerebrales en la persona que experimenta el efecto placebo.

En este sentido, se ha demostrado que la aplicación del placebo estimula las siguientes estructuras: la corteza frontal, el núcleo accumbens, la sustancia gris y la amígdala, lo que activa las vías dopaminérgicas y serotoninérgicas (sobre todo las dopaminérgicas).

Procesos mentales básicos

Aún así, el mecanismo de acción del efecto placebo no se conoce con exactitud. Parece que se trata de un proceso en el que el pensamiento abstracto influye en procesos mentales muy básicos y primitivos, procesos muy similares en humanos y en animales.

¿Para qué es útil?

El efecto placebo se ha demostrado útil o eficaz a la hora de aliviar, sobre todo, síntomas de dolor. También ha permitido mejorar síntomas somáticos, la enfermedad de Parkinson, la demencia o la epilepsia.

En el caso del dolor, se ha observado que los efectos son muy intensos o potentes en aquellas personas que tenían un dolor inicial preponderante.

Un concepto relacionado: el efecto Pigmalión

Un concepto que podemos relacionar con el efecto placebo es el efecto Pigmalión (también denominado profecía autocumplida). Este fenómeno se basa en la expectativa expresada de que va a ocurrir algo que acaba ocurriendo.

A través del efecto Pigmalión, la persona tiene una determinada creencia, y a raíz de ella de forma inconsciente muchas veces, acaba encaminando todas sus acciones y actitudes hacia ese objetivo. Esto es lo que haría que se cumpliera.

Como vemos, se asemeja al efecto placebo en su mecanismo: se tienen X expectativas de que algo ocurrirá, y ese algo se acaba cumpliendo (lo que confirma nuestras expectativas o hipótesis iniciales).

La otra cara de la moneda: el efecto nocebo

El efecto nocebo sería la otra “cara de la moneda” del efecto placebo. En este caso hablamos del hecho de sufrir un empeoramiento o un efecto secundario negativo debido a la aplicación de un tratamiento placebo.

Las consecuencias negativas de dicho tratamiento, o el empeoramiento que sufre el paciente, no se explican por el tratamiento en sí, sino por la creencia de que el tratamiento nos perjudicará de algún modo. Es decir, el mecanismo es el mismo que en el placebo, solo que aquí hablamos de un empeoramiento (efectos nocivos, de ahí el nombre del término) y no de una mejoría.

Su estudio

La investigación del efecto nocebo es menos frecuente, aunque sí se sabe que en él también operan, como decíamos, expectativas (en este caso, de empeorar).

Además, cabe mencionar aquí que la investigación de este fenómeno es complicada, ya que conlleva una serie de dilemas éticos. Es por ello que muchas veces se opta por estudiarlo de forma indirecta.

El efecto placebo existe y ha sido demostrado en numerosas investigaciones (aunque su mecanismo explicativo aún entrañe algunos misterios). Se trata de un mecanismo psicológico que puede ayudar a las personas a sentirse mejor o incluso a recuperarse de algún síntoma.

Eso sí, tenemos que ir con precaución, porque el efecto placebo jamás podría explicar la curación de una enfermedad biológica. Sin embargo, a nivel psicológico sí tiene un mayor sentido. De todas formas, son necesarias más investigaciones para seguir ahondando en este fenómeno, en su poder y en cómo podemos beneficiarnos de él.

“Esperanza, en su sentido vigoroso, significa fe confiada en la bondad de la naturaleza, mientras expectativa, tal como la emplearé aquí, significa confiar en resultados que son planificados y controlados por el hombre”.

-Ivan Illich-

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Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.