Enfermedad de Parkinson

Gilberto Sánchez · 19 octubre, 2019
La enfermedad de parkinson es la patología neurodegenerativa motora con mayor incidencia en el mundo. Aprende cómo lidiar con ella.

La primera descripción de la enfermedad de Parkinson fue hecha por el médico británico James Parkinson en 1817. Surgió a raíz de observar a seis pacientes con los síntomas típicos de la enfermedad, a la cual denominó ‘parálisis agitante’. Posteriormente, el célebre neurólogo francés Charcot le otorgó su nombre actual.

La enfermedad de Parkinson es la enfermedad neurodegenerativa motora con mayor prevalencia a nivel mundial. Actualmente, no existe cura, pero se cuenta con varios tratamientos que alivian algunos de sus síntomas y retrasan su progreso.

¿Que es la enfermedad de Parkinson?

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad crónica y progresiva, es decir, empeora con la evolución de la enfermedad. Su progreso es lento y está caracterizado por síntomas motores y no motores.

Es el trastorno neurodegenerativo más frecuente después del Alzheimer. La edad es el factor de riesgo más importante para su aparición. Los síntomas de la enfermedad son consecuencia de la pérdida de neuronas que actúan bajo la acción de la dopamina, principalmente de la vía nerviosa de la sustancia nigra.

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Prevalencia de la enfermedad

La enfermedad de Parkinson es el tipo de parkinsonismo más frecuente a nivel mundial. Aproximadamente 10 millones de personas en el mundo la padecen; afecta al 1 % de la población mayor de 60 años y al 4-5 % de los mayores de 85 años.

El estudio EPINEURO encontró que existen 4,7 afectados por cada mil habitantes en América latina. Esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, en una relación de 1,5:1.

La media de supervivencia en pacientes con enfermedad de Parkinson es de 11-15 años, siendo la neumonía (11-28 %), las enfermedades cardiovasculares (12-19 %) y el cáncer (12-14 %) las principales causas de muerte.

En los pacientes de 25 a 39 años de edad, la expectativa de vida alcanza los 38 años; mientras que, en los mayores de 65 años, baja a cinco años. La calidad de vida del paciente se deteriora progresivamente y crea una gran carga para sus cuidadores, la cual aumenta por:

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Cómo se produce esta enfermedad

Se desconoce cuánto tiempo se encuentra presente la enfermedad antes de que los síntomas aparezcan. Se han estudiado dos fases:

  1. La fase presintomática: ocurre al momento de la exposición del individuo, con o sin carga hereditaria, al medio ambiente.
  2. La fase sintomática: incluye signos y síntomas de la enfermedad. Las manifestaciones clínicas están directamente relacionadas a la severidad de la pérdida neuronal en la sustancia nigra.

La progresión de la enfermedad también está determinada por esta pérdida de neuronas. Se estima que la dopamina está reducida entre el 70 a 90 % cuando ocurren las manifestaciones clínicas. Sin embargo, del 60 al 70 % de las neuronas dopaminérgicas se han perdido ya cuando aparece el primer síntoma.

Existe evidencia que algunos síntomas no motores pueden aparecer incluso antes que los motores, tales como los síntomas autonómicos (estreñimiento) y la hiposmia (disminución del sentido del olfato).

Factores predisponentes

  • Los pesticidas.
  • Residencia en el campo.
  • La agricultura.
  • Alta ingesta de hierro.
  • Anemia crónica.
  • Trauma craneoencefálico grave.
  • Trabajos de alta complejidad cognitiva.

Por otra parte, los principales factores protectores son:

  • Hiperuricemia.
  • Tabaquismo.
  • Café.

Estos factores, aunados a factores genéticos, podrían explicar la mayoría de los casos de enfermedad de Parkinson, ya que las causas genéticas por sí solas no son suficientes para que la enfermedad se manifieste.

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Síntomas y signos

artrosis, dolor

La enfermedad de Parkinson es muy variable, cada paciente presenta unos síntomas y un curso diferente. No hay ningún factor que nos permita predecir el curso de la enfermedad.

Se manifiesta clínicamente por síntomas motores, que son:

  • Bradicinesia (movimientos lentos).
  • Temblor.
  • Rigidez y la inestabilidad postural.

Otros síntomas son micrografía (escritura pequeña e ilegible) y dificultad para realizar tareas finas. Estos síntomas suelen iniciar de un solo lado del cuerpo y gradualmente se va afectando el lado contrario.

El síntoma inicial más frecuente es el temblor de reposo. Sin embargo, aunque es el síntoma más visible, no es el más discapacitante. La rigidez es una resistencia pasiva al movimiento, tanto de los grupos flexores como extensores, y a lo largo de todo el arco de movimiento.

También se conocen otros síntomas no motores, tales como:

  • Alteraciones autonómicas (pérdida de control de los esfínteres).
  • Disfunción sexual.
  • Alteraciones del sueño.

Tratamiento de la enfermedad de Parkinson

La levodopa sigue siendo el fármaco más efectivo, aunque después de meses o años el efecto terapéutico disminuye. Estas características de la levodopa hacen que existan controversias en relación a cuándo iniciar el tratamiento.

Cuando se inicia de forma precoz, pueden aparecer efectos adversos, tales como discinesias (movimientos involuntarios) y fluctuaciones motoras. Debido a esto, existe controversia no solo en cuanto al inicio, sino también en la dosis que se debe utilizar.

El tratamiento de la enfermedad de parkinson persigue los siguientes objetivos:

  • Mejorar los síntomas y signos de la enfermedad (tratamiento sintomático).
  • Detener o retrasar la progresión de la enfermedad.
  • Revertir la patología subyacente.
  • Prevenir y detectar efectos adversos.

Pronóstico de la enfermedad de Parkinson

Según la revista News Medical, «la enfermedad de Parkinson tiene un pronóstico variable, el cual depende tanto de la genética del paciente, como del tratamiento que este reciba».

No tratada, la enfermedad de Parkinson, evidentemente, empeorará según pasen los años. Puede llevar a un deterioro de todas las funciones del cerebro y a una muerte temprana. Sin embargo, la esperanza de vida es casi normal en la mayoría de los pacientes tratados.

Las complicaciones asociadas a la enfermedad generalmente conllevan a una esperanza de vida baja. Hay varias escalas de alimentación que se pueden utilizar como herramientas para entender la progresión de la enfermedad.

Las escalas más utilizadas se centran en los síntomas motores. Las escalas de uso general son:

  • Hoehn y Yahr clasifican los síntomas de la enfermedad en una escala de 1 a 5. En esta escala, dependiendo de las dificultades de una persona, los estadios clasificados como 1 y 2 representan el escenario temprano; 2, 3, 4 y 5, el escenario avanzado.
  • La escala de la enfermedad de Parkinson (UPDRS) es más completa que la escala de Hoehn y de Yahr. Tiene en cuenta dificultades, capacidad de realizar actividades diarias, comportamiento, humor y complicaciones cognoscitivos del tratamiento, junto con síntomas del movimiento.
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