Diferencias entre alergia e intolerancia

Las alergias y las intolerancias son cada vez más comunes en la población general. De todas formas, ambos cuadros presentan diferencias en lo que a etiología y tratamiento se refiere. Aquí te lo mostramos.
Diferencias entre alergia e intolerancia
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 11 octubre, 2021.

Última actualización: 11 octubre, 2021

Las alergias y las intolerancias son cada vez más comunes en la sociedad general. Se estima que el 30-40 % de la población presenta al menos una condición alérgica y que, para el 2050, la mitad de los habitantes de la Tierra habrán desarrollado un cuadro alérgico a lo largo de su vida. Para poder tratar estos padecimientos adecuadamente, es necesario describir las diferencias entre alergia e intolerancia.

Aunque puedan parecer lo mismo, las alergias y las intolerancias representan dos mecanismos patológicos diferentes. Sigue leyendo, pues a continuación te mostramos en qué se diferencian estos padecimientos a nivel fisiológico, sintomático y causal.

La importancia de las intolerancias y los cuadros alérgicos

Donde existen diferencias, también se tienden puentes. En primer lugar, es necesario destacar que tanto alergias como intolerancias se engloban en el cuadro general de hipersensibilidad. Según el Diccionario de Oxford, este término se define como ‘una reacción anormalmente fuerte del organismo que se produce como rechazo a una sustancia’.

Aunque en la mayoría de los casos los cuadros de hipersensibilidad se vinculan con el mal funcionamiento del sistema inmunitario, esto no siempre es así. A veces, las reacciones desmedidas por parte del organismo vienen dictadas por otros mecanismos que se escapan a las células protectoras típicas (como los linfocitos).

En la siguiente lista, te mostramos una serie de cifras que ejemplifican a la perfección la importancia y epidemiología de las reacciones de hipersensibilidad en el mundo:

  • Según la World Allergy Organization (WAO), del 30 al 40 % de la población del mundo padece algún tipo de cuadro alérgico. Para el año 2050, esta cifra puede llegar al 50 %.
  • Por otro lado, hasta el 20-30 % de la población mundial tiene una intolerancia alimentaria (intolerancia a la lactosa, al gluten, a la sacarosa, a la trehalosa y más).
  • Las condiciones alérgicas son el primer padecimiento en los grupos etarios infantiles en Estados Unidos.
  • En este mismo país, más de 50 millones de personas experimentan cuadros alérgicos cada año. Este tipo de hipersensibilidad es la sexta causa de enfermedad crónica más común en la región.
  • Las reacciones alérgicas graves por medicamentos afectan hasta al 10 % de la población general. En el ámbito hospitalario, se registran hasta en el 20 % de las personas ingresadas.

Como puedes ver, las reacciones alérgicas y las intolerancias son muy comunes en la sociedad general. Entender la diferencia entre ambos términos médicos es esencial, pues el tratamiento y la prevención varían en cada caso.

¿Cuáles son las diferencias entre alergia e intolerancia?

Aunque ambos cuadros se puedan englobar en el término general de hipersensibilidad, son muy diferentes. A continuación, te mostramos las diferencias entre alergia e intolerancia por apartados.

1. La alergia está inmunomediada, pero la intolerancia no

Las diferencias entre alergia e intolerancia incluyen su fisiopatología
Si bien puede existir cierto componente inflamatorio en las intolerancias, en realidad la participación del sistema inmunitario está más relacionada a las alergias.

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos define la alergia como ‘una reacción del sistema inmunitario hacia algo que no genera respuesta en la mayoría de la población’. Se consideran cuadros alérgicos la rinitis alérgica, las alergias alimentarias, la dermatitis atópica, algunos tipos de asma y la anafilaxis. 

El elemento que suscita la reacción inmunitaria desmedida se conoce como alérgeno. Desde un punto de vista biológico, un alérgeno es un antígeno que es capaz de estimular una reacción de hipersensibilidad de tipo I en individuos atópicos a través de respuestas de inmunoglobulina E (anticuerpos IgE).

Este tipo de respuesta se asocia a las infecciones parasitarias en los seres humanos “sanos”, pero los alérgicos producen anticuerpos de tipo IgE tras la exposición a un compuesto que no debería ser un problema. Los alérgenos más comunes son el polen, las heces de los ácaros, las toxinas de insectos y las descamaciones epidérmicas de las mascotas.

El diccionario de Oxford define la intolerancia como ‘la incapacidad de un organismo para resistir y aceptar el aporte de determinadas sustancias, en especial alimentos o medicamentos‘. Casi siempre que hablamos de intolerancia nos referimos al malestar generado tras consumir un alimento, pero esto no es lo mismo que una alergia alimentaria.

Las alergias están inmunomediadas y responden a un aumento de los anticuerpos circulantes, pero las intolerancias no. En general, las intolerancias se basan en la malabsorción de un nutriente a nivel intestinal, lo cual conlleva a desequilibrios hidroelectrolíticos por la diarrea y a fermentaciones bacterianas indeseadas (gases, dolor abdominal y calambres).

La alergia se produce por una reacción inmunitaria mal dirigida. La intolerancia no pasa por la activación del sistema inmunitario.

2. Los mecanismos patológicos son diferentes

Otra de las diferencias entre alergia e intolerancia radica en los mecanismos fisiológicos que provocan cada uno de los cuadros. En los siguientes apartados, te mostramos de forma específica en qué consisten cada uno de ellos.

Mecanismos de la alergia

Como hemos dicho en líneas previas, la alergia está inmunomediada. En los estadios iniciales del cuadro alérgico, se produce una reacción de hipersensibilidad de tipo I. En ella, el alérgeno (un antígeno, al fin y al cabo) es presentado por una célula presentadora de antígenos (CPA), la cual realiza la endocitosis y expresa la molécula de interés en la superficie de su membrana.

La CPA presenta el alérgeno a los linfocitos T helper, que se encargan de producir citoquinas y activar a los linfocitos B. Estos últimos glóbulos blancos producen los anticuerpos o inmunoglobulinas de tipo E. Por su parte, los anticuerpos producidos se unen a la superficie de los basófilos y los mastocitos, encargados de mediar las respuestas inflamatorias.

Todo este proceso es necesario para que se produzca la sensibilización a un alérgeno concreto. En las próximas ocasiones en las que las Ig-E reconozcan a la sustancia conflictiva, se producirá una respuesta inmunitaria generalizada que se manifestará con los síntomas de la alergia.

Mecanismos de la intolerancia

Los mecanismos de las intolerancias son mucho más variados, pues dependen de cada caso. Pongamos como ejemplo la intolerancia a la lactosa, ya que es una de las variantes más comunes a nivel alimentario.

Tal y como indica el portal Statpearls, esta intolerancia se debe a la falta de la enzima lactasa en los bordes de cepillo de la mucosa intestinal. En los pacientes intolerantes, la falta de la enzima provoca que los productos lácteos no se metabolicen de la forma adecuada y que llegue lactosa no absorbida al entorno del intestino grueso.

Cuando los compuestos con lactosa llegan al colon, estos son metabolizados por las bacterias que forman parte de la microbiota, lo que desemboca en una fermentación que produce cantidades copiosas de gas (hidrógeno, dióxido de carbono y metano). Los azúcares no absorbidos también provocan que aumente la presión osmótica del intestino y se libere agua (se produce diarrea).

En este caso no hay una activación inmunitaria de por medio. Todo se basa en procesos químicos: la no-absorción de la lactosa, la producción de gases y el desequilibrio hidroelectrolítico en el intestino son fruto de un desajuste enzimático, no de la acción de los linfocitos o los anticuerpos.

3. Síntomas diferentes

Otra de las diferencias entre alergia e intolerancia radica en los síntomas que ambas condiciones provocan, pues son bastante dispares. Te los mostramos en los siguientes apartados.

Síntomas de la alergia

Los síntomas de la alergia dependen mucho de la sustancia involucrada y de la zona que ha entrado en contacto primero con el alérgeno. La Clínica Mayo nos presenta los signos clínicos más comunes según el tipo de cuadro:

  • Rinitis alérgica: estornudos, picazón de la nariz, ojos y paladar, nariz congestionada, mocos y conjuntivitis.
  • Alergia alimentaria: hormigueo en la boca, hinchazón en los labios y garganta, urticaria y, en los casos más graves, anafilaxia.
  • Alergia por picadura de insecto: edema en el lugar de la lesión, picazón o urticaria generalizados, tos, opresión en el pecho, falta de aire y anafilaxia.
  • Reacción alérgica a medicamentos: picazón en la piel, urticaria, erupción cutánea, hinchazón de la cara y anafilaxia.
  • Dermatitis atópica: picazón y enrojecimiento en la piel y capas que se descaman.

La mayoría de los alérgenos (polen, ácaros y descamaciones de la piel) se inhalan por la boca y la nariz, por lo que las vías respiratorias suelen ser las estructuras más afectadas. Cuando la reacción inmunitaria es grave, se produce un cuadro conocido como anafilaxia. Lo veremos con más exactitud en las siguientes líneas.

Síntomas de la intolerancia

Las intolerancias se presentan con un conjunto de síntomas muy diversos, pues estos dependen del tipo de cuadro y de las sustancias desencadenantes. Ponemos como ejemplo, de nuevo, a la intolerancia a la lactosa:

  • Hinchazón o distensión abdominal.
  • Diarrea.
  • Gases.
  • Náuseas.
  • Dolor abdominal.
  • Ruidos estomacales.
  • Vómitos.

Como ves, en este caso no hay hormigueo en la boca, hinchazón de los labios, urticaria o anafilaxia. Si se tratase de un cuadro de alergia alimentaria, la reacción inmunitaria desembocaría en sintomatología caracterizada por mecanismos inflamatorios. Como este no es el caso, solo se presentan signos circunscritos al aparato digestivo.

4. La alergia puede desembocar en anafilaxia, pero la intolerancia no

El término anafilaxia hace referencia a una reacción alérgica grave. Por definición, toda anafilaxia viene precedida de un proceso alérgico y una sensibilización, pero nunca ocurre en los pacientes con intolerancia. Esta es otra de las diferencias claves entre alergia e intolerancia, pues la primera es bastante más grave.

Curiosamente, las alergias alimentarias son la primera causa de anafilaxia en niños, mientras que la alergia a los medicamentos y a las picaduras de insecto ocupan los puestos principales en adultos. A nivel fisiológico, se produce por la liberación masiva de mediadores inflamatorios y citoquinas (entre ellos la interleucina).

Algunos de los síntomas de este cuadro grave son los siguientes:

  • Piel: enrojecimiento, hinchazón, urticaria y picazón muy evidente.
  • Boca: picor e hinchazón de lengua y labios.
  • Garganta: opresión y dificultad para tragar (disfagia).
  • Pecho: falta de aliento, sibilancias, opresión y dificultad para respirar.
  • Corazón: pulso débil, lo cual lleva a desmayos y pérdida de conocimiento.
  • Aparato digestivo: vómitos y diarrea.
  • Sistema nervioso: confusión, pérdida del conocimiento y dificultad a la hora de coordinar.

Se estima que la anafilaxia afecta entre 3 y 30 individuos por cada 100 000 personas al año. De todos los pacientes anafilácticos, de un 0,05 a un 2 % de ellos terminarán falleciendo. Aunque este cuadro se puede tratar, es muy grave y desemboca en muerte sin la atención de emergencia adecuada.

Para tratar a un paciente anafiláctico se debe administrar adrenalina (epinefrina) de urgencia con el fin de reducir la respuesta inmunitaria del organismo. También se suele utilizar oxígeno para facilitar la respiración, antihistamínicos, hidrocortisona y beta-agonistas para reducir la inflamación de las vías respiratorias.

5. Tratamientos diferentes

Las diferencias entre alergia e intolerancia incluyen el tratamiento y la gravedad clínica
Las alergias pueden desembocar en cuadros graves de anafilaxia, por lo que el tratamiento hospitalario puede ser necesario.

La última de las diferencias claras entre alergia e intolerancia radica en el tratamiento. Como podrás imaginar, una reacción inmunomediada y un desajuste hidroelectrolítico intestinal se abordarán de forma muy distinta.

Tratamiento de la alergia

El tratamiento de la alergia se basa en prevenir la reacción inmunitaria en primera instancia (o disminuirla en caso de que se presente). Algunos de los abordajes comunes son los siguientes:

  • Evitar los alérgenos: el primer paso siempre es intentar no entrar en contacto con el alérgeno que hiperactiva el sistema inmunitario. Por desgracia, a veces esto es muy difícil (como en la alergia al polen).
  • Uso de medicamentos: los antihistamínicos son de gran utilidad para tratar los cuadros alérgicos inevitables. Algunos de ellos son cetirizina (Zyrtec, Zyrtec Allergy), desloratadina (Clarinex) y fexofenadina (Allegra, Allegra Allergy).
  • Inmunoterapia: la inmunoterapia engloba una serie de procesos complejos que se basan en la desensibilización. En un entorno controlado, se expone cada vez más al paciente al alérgeno para buscar un cambio en su sistema inmunitario.
  • Adrenalina (epinefrina): en los casos de anafilaxia, la inyección de adrenalina puede llegar a salvar la vida del paciente.

Tratamiento de la intolerancia

El tratamiento de las intolerancias es mucho más limitado, ya que la causa no es tan concreta como una hiperactivación del sistema inmunitario. En estos casos (sobre todo en las intolerancias alimentarias), la única terapia posible es la guía de un nutricionista y el remplazo dietético. A veces se genera intolerancia a los compuestos problemáticos, pero en otros casos no.

El mayor problema a la hora de abordar las intolerancias es detectar al agente causal, ya que puede tratarse de cualquier ingrediente de la dieta del individuo (o cualquier compuesto ambiental, aunque no se ingiera). Para ello, se prescriben dietas de exclusión y se monitoriza al paciente hasta dar con el agente conflictivo.

Dos grupos patológicos muy diferentes

Como puedes ver, las diferencias entre alergia e intolerancia son múltiples y claras. La alergia es un proceso inmunitario, mientras que la intolerancia responde a la falta de medios para metabolizar una sustancia. Ten en cuenta que aquí hemos tenido en cuenta solo las intolerancias alimentarias, pero existen otras menos prevalentes que también son importantes.

Sea como fuere, las alergias se consideran más graves de forma general que las intolerancias por la posible anafilaxia que se puede desarrollar. En todo caso, la clave radica en evitar el agente conflictivo y ponerse en manos de un médico en cuanto se detecten los primeros síntomas.

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