Diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis

¿Conoces las diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis? Hoy te presentamos criterios que usan los expertos para diagnosticar cada condición.
Diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis

Última actualización: 12 febrero, 2022

La mayoría de las infecciones de la garganta comparten características en común. Aunque estas se pueden distinguir en un examen diagnóstico, en realidad los pacientes pueden tener dificultades para saber cuándo responde a una condición u otra. Hoy te enseñamos las principales diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis, al término que te apuntamos algunas cosas que debes saber.

Ciertamente, estas tres afecciones son algunas de las más frecuentes en cuanto a los reportes de síntomas en la garganta. A pesar de que comparten algunos signos e incluso desencadenantes, la verdad es que responden a condiciones distintas. Esperamos que las diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis que presentaremos te sean útiles para despejar dudas.

¿Existen diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis?

El que existan problemas al momento de diferenciar entre estas tres condiciones no se debe a un conflicto gratuito. En la práctica todas comparten síntomas en común, así como los desencadenantes.

Sin embargo, el lugar donde se desarrollan y las complicaciones asociadas difieren un poco. Para precisar las diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis veamos primero a qué se refiere cada una.

¿Qué es el dolor de garganta?

Las diferencias entre dolor de garganta faringitis y amigdalitis incluyen que el primero es un síntoma
Son muchas las condiciones que pueden provocar dolor de garganta. De hecho, es uno de los síntomas principales de la amigdalitis y faringitis.

El dolor de garganta no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma. Como hace bien en recordarnos los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), las principales causas del dolor de garganta incluyen episodios de alergias, tabaquismo o exposición a sustancias irritantes, virus (los mismos que causan el resfriado o la gripe) y bacterias (especialmente las del estreptococo del grupo A).

La causa más frecuente del dolor de garganta es la faringitis, de manera que este puede ser un síntoma de esta. No siempre es así, ya que la interacción con bebidas calientes, los traumatismos, el hábito de fumar, las infecciones de la epiglotis, los abscesos o la sobreexcitación de las cuerdas vocales por hablar, entre muchas otras cosas, también pueden desencadenarlo.

¿Qué es la faringitis?

La faringitis es la inflamación de la mucosa que reviste a la orofaringe. Tal y como señala Johns Hopkins Medicine, se puede desencadenar por infecciones virales, bacterianas y micóticas. En el primer caso por el virus del resfriado y la gripe, en el segundo por la bacteria del género Streptococcus y en el tercero por Candida, principalmente. Las alergias, como la fiebre del heno, también la pueden desencadenar.

Se estima que entre el 50 % y el 80 % de los episodios se desarrollan por causas virales. Los adenovirus, la influenza, los rinovirus, los coronavirus y la parainfluenza concentran la mayoría de los casos. A menudo ocurre en niños menores de 5 años, en adultos mayores o en pacientes con su sistema inmunitario comprometido. No es infrecuente que se le denomine solo como dolor de garganta.

¿Qué es la amigdalitis?

diferencias entre dolor de garganta faringitis y amigdalitis incluyen que esta última es infecciosa
Los episodios de amigdalitis de origen infeccioso están principalmente asociados a las bacterias, aunque depende de la edad y el contexto del paciente.

La amigdalitis se describe como la inflamación de las amígdalas, dos masas localizadas en la parte posterior de la cavidad bucal. De acuerdo con los investigadores, representa hasta el 1,3 % de las visitas ambulatorias, de manera que se trata de una condición frecuente. La mayoría de los episodios se desencadenan por patógenos virales, aunque las bacterias también pueden incentivar la inflamación.

Se suelen distinguir tres tipos de amigdalitis: aguda, crónica y recurrente aguda. Si esta no se trata como es debido puede derivar en lo que se conoce como absceso periamigdalino. Es más frecuente entre los 5 y los 15 años de edad, aunque se puede diagnosticar en cualquier grupo de pacientes. Dado que muchos episodios son virales, se suele corresponder con comportamiento estacionales o epidémicos.

Cosas que debes saber sobre las diferencias entre dolor de garganta, faringitis y amigdalitis

El dolor de garganta es un síntoma de una afección (infecciosa o no), la faringitis se cataloga como la inflamación de la faringe (en especial de la orofaringe) y la amigdalitis como la inflamación de las amígdalas. Estas dos últimas condiciones pueden compartir los mismos desencadenantes, en principio virus y bacterias.

Una condición catalogada como faringoamigdalitis describe la inflamación de la faringe y las amígdalas al mismo tiempo. La evidencia sugiere que la mayoría de los episodios de este tipo se desencadenan por estreptococos del grupo A, influenza y F. necrophorum. Los científicos también apuntan que es más frecuente entre los 5 y los 15 años de edad, en especial durante la época estacional.

El tratamiento de las tres condiciones depende del catalizador que lo ha desarrollado (virus, bacterias, hongos y demás). No suele diferir en gran medida, esto cuando comparten el mismo desencadenante. Aunque la mayoría de los casos son leves, y se suelen curar en una semana, se debe estar atento a la evolución de los síntomas para evitar complicaciones.

Ciertamente, los niños, los adultos mayores y las personas con su sistema inmunitario comprometido (por VIH, tratamiento contra el cáncer y demás), pueden evolucionar de manera desfavorable ante la ausencia de tratamiento. Resulta pertinente desarrollar una serie de hábitos para minimizar un contagio futuro. Te dejamos con algunas ideas al respecto:

  • Lávate las manos con frecuencia con agua y jabón durante al menos 2o segundos.
  • Evita llevarte las manos sucias a la boca, la nariz, los ojos o los oídos.
  • Mantén tu esquema de vacunación al día.
  • Reduce el contacto con personas que tienen síntomas de resfriado o gripe.
  • Evita compartir utensilios de comida.

Aplicando estos consejos puedes reducir la probabilidad de contraer dolor de garganta, faringitis y amigdalitis por una causa viral o bacteriana. Otras cosas que puedes hacer es reducir la interacción con el humo del tabaco (de forma activa o pasiva), beber abundante líquido durante el día, evitar el consumo de alimentos muy fríos o muy calientes/picantes y evitar gritar o hablar en voz alta.

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