La ansiedad en la menopausia

Los altibajos que van y vienen, la irritabilidad a flor de piel y el nerviosismo que pueden presentarse a lo largo de la menopausia pueden sobrellevarse con ayuda profesional.
La ansiedad en la menopausia
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 04 julio, 2021.

Escrito por Maite Córdova Vena, 23 junio, 2021

Última actualización: 04 julio, 2021

Tanto antes como durante la menopausia en sí, el cuerpo experimenta toda una serie de cambios a la vez que, aún cuando la mujer no esté del todo consciente de ello, pueden afectar su estado de ánimo y, por consiguiente, toda su esfera de salud mental.

Generalmente, tendemos a pensar que la depresión es el único problema -o el más notorio-, pero ¿y qué hay de la ansiedad en la menopausia?

En un artículo publicado en Elsevier en el año 2012 se señalaba que, si bien varios autores han indicado que existe una relación entre ansiedad y menopausia (y la etapa previa a esta), aún no se había podido distinguir con claridad si la primera era una causa o una consecuencia de los síntomas vasomotores (concretamente, los sofocos) o si ante todo respondía a los cambios hormonales.

A lo largo de la última década, la mayoría de los investigadores han señalado que la ansiedad parece exacerbar los síntomas de la menopausia. Sin embargo, no todos coinciden en que la ansiedad sea una causa o una consecuencia de los síntomas.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad en la menopausia es un problema relativamente común
La ansiedad puede manifestarse en muchas etapas de la vida. Durante la menopausia puede resultar especialmente difícil, en especial si no se había sufrido antes.

Los expertos de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) indican que la ansiedad es un mecanismo de adaptación que nos permite ponernos alerta y tomar precauciones cuando estamos ante situaciones peligrosas reales. Cuando se presenta con moderación, puede ayudarnos a mantener la concentración y con ello, afrontar los retos.

Sin embargo, cuando la ansiedad se presenta de manera desbordada, se convierte en un problema. Esto es porque, más que ayudar a identificar amenazas reales y gestionar las mismas, paraliza e impide funcionar correctamente.

“En lugar de actuar en nuestro beneficio dándonos la motivación y la activación necesaria para responder a las demandas de nuestro alrededor, [la ansiedad] se alza como nuestra peor enemiga” explica la psicóloga Valeria Sabater.

Las personas con ansiedad tienden a anticiparse a las situaciones y ver amenazas en cada una de ellas, lo que aumenta su grado de incomodidad y sensación de indefensión y falta de control.

Así, la rumiación excesiva, los pensamientos negativos y catastrofistas -principalmente enfocados al futuro-, en combinación con las preocupaciones cotidianas, constituyen una gran fuente de malestar tanto mental como físico para la persona.

Cuando una mujer experimenta todo lo anterior con frecuencia en su día a día, se considera que se trata de un caso de ansiedad en la menopausia. Ahora bien, ¿cuáles son las causas detrás de esto?

Causas

Aún a día de hoy existe variedad de opiniones en lo que respecta las causas de la ansiedad.

Por una parte, hay investigadores que sostienen que esta es una consecuencia de los cambios hormonales, otros insisten en que son consecuencia de los sofocos y por otro lado, hay autores que sostienen que la ansiedad se presenta como consecuencia de varios factores, incluyendo dichos cambios hormonales.

En los últimos años, parece haber más consenso en torno a la idea de un origen multifactorial.

Por otro lado, en lo que respecta a la incidencia de la ansiedad en las mujeres antes y durante la menopausia, resulta interesante lo expuesto en un estudio publicado en la revista Menopause en el año 2014:

“Las mujeres con alta ansiedad antes de la menopausia pueden ser crónicamente ansiosas y no tener un mayor riesgo de ansiedad elevada en etapas específicas de la transición menopáusica. Por el contrario, las mujeres con baja ansiedad premenopáusica pueden ser más susceptibles a la ansiedad elevada durante y después de la transición menopáusica que antes”.

Síntomas de la ansiedad en la menopausia

La ansiedad en la menopausia provoca varios síntomas
Los síntomas de una crisis de ansiedad pueden simular otras condiciones, como los infartos.

La ansiedad en la menopausia puede tener distintas manifestaciones, según la mujer. No obstante, en líneas generales se ha podido observar el predominio de los siguientes síntomas:

  • Mareos.
  • Temblores.
  • Calambres.
  • Sudoración.
  • Palpitaciones.
  • Dolor de cabeza.
  • Fatiga constante.
  • Sensación de hormigueo (que va y viene).
  • Dolor de espalda (sobre todo la espalda baja).
  • Alteraciones del sueño (dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormida toda la noche, etc.).
  • Dolor en el pecho (que no necesariamente responde a enfermedades cardíacas sino al nivel de angustia acumulado).

Tratamiento

En caso de que la mujer tenga ansiedad en la menopausia, hay buenas noticias: es posible tratarla. Principalmente, mediante psicoterapia (y más específicamente, la terapia cognitivo conductual) junto con algunos ajustes en el estilo de vida.

Estos, si bien incluirán aspectos relativos a la dieta y la práctica de ejercicio, también incluirán la práctica de técnicas de relajación, como el mindfulness, la respiración profunda, etc.

Por supuesto, en todo tratamiento se tendrá en cuenta el estado de salud de la mujer, y sus necesidades actuales. Esto es porque la ansiedad podría estar desencadenada por otros problemas de salud, como la hipertensión, los trastornos de la tiroides y otros.

Recomendaciones finales

Si consideras que estás pasando por una época de ansiedad en la menopausia, lo más recomendable es que solicites ayuda profesional. Hoy por hoy cuentas con la posibilidad de asistir a la consulta psicólogica de manera presencial o conectarte con el especialista de manera online. Tú eliges la opción que más te resulte, agrade y te haga sentir cómoda.

Ten en cuenta que la psicoterapia ha demostrado ser una herramienta eficaz a la hora de gestionar los problemas del estado del ánimo antes, durante y después de la menopausia, y que contribuye significativamente con la calidad de vida. Esto es porque ayuda a modificar creencias y conductas erróneas que impidan disfrutar del bienestar y darle sentido a la vida.

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