Los 3 tipos de microbiota y sus características

La microbiota es una extensa red de microorganismos que influyen en tu salud, nutrición, metabolismo y procesos vitales. Los hemos agrupado en tres tipos según su función.
Los 3 tipos de microbiota y sus características
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 19 septiembre, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 19 septiembre, 2021

Última actualización: 19 septiembre, 2021

Se conoce como microbiota al conjunto de microrganismos que viven en un entorno específico. La microbiota humana, por tanto, son todos los virus, las bacterias, los hongos y las arqueas que viven en diferentes partes del cuerpo. De acuerdo con las investigaciones, una persona sana tiene entre 10 y 100 mil millones de organismos de este tipo. La mayoría en relación simbiótica.

Catalogar los tipos de microbiota no es una tarea fácil. No se sabe con certeza, aunque se estima que conviven al mismo tiempo más de 5000 especies de microorganismos. De manera general, a continuación te presentamos tres divisiones con base en sus repercusiones para el ser humano.

1. Microbiota beneficioso

Los beneficiosos son aquellos tipos de microbiota que cumplen una función esencial para la salud. Se encuentran en todas las partes del cuerpo, pero en este caso nos centraremos en los que se alojan en el sistema gastrointestinal.

La evidencia atribuye tres funciones principales a estas variantes: metabólicas y nutricionales, protectoras y de control inmunitario. Veamos esto con mayor detalle.

Funciones metabólicas y nutricionales

La flora intestinal ayuda a metabolizar sustratos y residuos de la dieta que no han podido ser digeridos en el estómago o en el intestino. El organismo les proporciona alimento y, como regalo, la microbiota aporta enzimas y vías bioquímicas esenciales para el proceso metabólico y nutricional.

Por ejemplo, algunos microorganismos producen biotina, vitamina B12, vitamina K y ácido fólico. Aunque son cientos, los más populares son Lactobacillus y Bifidobabacterium.  Con frecuencia, se consumen como probióticos, en especial en pacientes con síndrome de intestino irritable o colitis ulcerosa (entre otras condiciones).

Comer yogur para la microbiota.
Los alimentos probióticos aportan microorganismos beneficiosos para la salud digestiva.

Funciones protectoras

A su vez, la microbiota de este tipo también pueden tener un efecto guardián. Tal y como lo haría un ejército, impiden que otro tipo de microorganismos alteren el ecosistema.

Esto no solo lo hacen para favorecer a su huésped, sino también por su propia supervivencia. En un ambiente limitado, la lucha por los recursos es una batalla diaria. Algunos microorganismos cumplen con esta función liberando bacteriocina, una especie de antibiótico que inhibe el crecimiento de cepas periféricas.

Función trófica

Para ayudar a reforzar el sistema inmunitario, algunas bacterias controlan la segregación de células epiteliales bajo un equilibrio perfecto. Los animales criados en condiciones de asepsia desarrollan menor cantidad de estas células que aquellos con una flora intestinal normal. También pueden controlar el equilibrio de la producción de células linfoides.

Algunas veces, liberan mensajeros que alertan al sistema inmunitario de un intruso que no pueden controlar. Todo lo anterior se traduce en una homeostasis entre los microorganismos y la salud de su huésped.

En este sentido, los tipos de microbiota beneficiosa son aquellos que quieres tener en tu organismo. Tú les proporcionas alimento y un lugar donde vivir, y ellas te lo recompensan con estas tres funciones.

2. Microbiota oportunista

Se conoce como microbiota oportunista a aquellos microorganismos que, sin el debido control, son capaces de enfermarte. En el caso anterior, vivían, se alimentaban y morían sin causar mayores daños. Los oportunistas, en cambio, esperan el mínimo resquicio de debilidad para generar problemas.

Su función principal no es esa, aunque actúan si el sistema inmunitario está débil o las bacterias protectoras no hacen su trabajo. Pueden convivir en tu cuerpo durante semanas, meses, años o décadas sin mayores incidencias.

Los investigadores señalan a los siguientes entre los principales componentes de este tipo de microbiota:

  • Yersinia.
  • Pseudomonas aeruginosa.
  • Clostridium.
  • Candida.
  • Salmonella.
  • Helicobacter pylori.

Adenovirus y retrovirus, entre otros, también conviven por miles de millones en tu organismo sin ocasionarte un solo síntoma. Esto, al menos hasta que encuentran la oportunidad.

3. Microbiota comensal

Por último, encontramos el microbioma comensal. Este tipo se caracteriza por ser inofensivo e imparcial. No resulta indispensable para los procesos de tu organismo, pero tampoco pueden ocasionarte enfermedades.

Esta especie de equilibrio, en realidad solo es aparente. La microbiota comensal puede ejecutar funciones que controlan algunos aspectos del organismo. Por ejemplo, enviar mensajes que alteran tu comportamiento para beneficiarse de sus consecuencias.

Las investigaciones indican que pueden provocar estrés, ansiedad e incluso alteraciones de la memoria. También pueden controlar tu apetito, de manera que incentivan la ingesta de algunos alimentos que resultan preferidos por ellos.

Microbiota intestinal.
Aunque los microorganismos habituales del sistema digestivo son los más conocidos, otras zonas del cuerpo también tienen microbiota.

El complejo mundo de los tipos de microbiota

Ten en cuenta que este es solo un esbozo de los tipos de microbiota. No hemos mencionado a los microbiomas, la manera en que adquieres a los organismos, sus funciones específicas en zonas como el ojo, la piel, las membranas mucosas, el oído o los genitales. La red es muy compleja.

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