Me duermo sin querer: ¿por qué?

¿Te quedas dormido con frecuencia durante el día? Revisamos sus causas y te damos algunos consejos de gran valor.
Me duermo sin querer: ¿por qué?
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 04 enero, 2023

Dormirse sin querer es una experiencia muy común. Muchas personas lo hacen al ver televisión, leer un libro, inmediatamente después de comer o cuando están frente a su móvil, tableta u ordenador. Hay muchos motivos por los cuales esto puede ocurrir, y en contra de lo que se piensa, la narcolepsia se encuentra entre los desencadenantes menos frecuentes. Hoy repasamos 7 causas de dormirse sin querer y algunos consejos al respecto.

La narcolepsia es un fenómeno poco común, además de muy complejo. Se estima que 14 de cada 100 000 habitantes padecen de narcolepsia tipo 1, mientras que el número asciende a 65,4 por cada 100 000 habitantes para la narcolepsia tipo 2. Aunque es verdad que esta puede ser la razón de la somnolencia excesiva diurna, lo cierto es que otras explicaciones son más frecuentes. Veamos cuáles son y lo que debes saber.

7 causas de dormirse sin querer

De acuerdo con algunas estimaciones, hasta el 20 % de la población mundial padece de somnolencia diurna excesiva. De hecho, es una de las principales razones por las cuales una persona recurre a una clínica del sueño. La mayoría de las causas de dormirse sin querer se deben a hábitos en el día a día, aunque a veces es un síntoma de afección subyacente. Repasamos 7 razones por las cuales me duermo sin querer.

1. Falta de descanso nocturno

Tal y como señalan los expertos, una de las primeras consecuencias de la privación del sueño es la somnolencia durante el transcurso del día. Las restricciones del sueño durante el tiempo de descanso se traducen en que el cuerpo no haya podido recuperarse del esfuerzo hecho a lo largo del día. Los trastornos del sueño a menudo explican la falta de descanso nocturno, entre los cuales destacamos los siguientes:

  • Trastornos del sueño del ritmo circadiano.
  • Apnea del sueño.
  • Síndrome de las piernas inquietas.
  • Insomnio.

La narcolepsia también es un tipo de trastorno del sueño, de manera que se incluye entre sus causas. Estos problemas son muy comunes, y pueden provocar estrés, bajo rendimiento cognitivo, dificultad para concentrarse e irritabilidad a lo largo del día. La mayoría de los episodios de dormirse sin querer se explican por medio de esta vía.

2. Somnolencia o fatiga posprandial

Uno puede dormirse sin querer luego de comer
Es un hecho bien conocido que después de comer suele dar sueño. Culturalmente, muchos países han adoptado la siesta luego del almuerzo.

Los investigadores catalogan con el término fatiga posprandial al bajo rendimiento mental y físico que se experimenta luego de ingerir una cantidad ingente de comida.

No se conoce hasta ahora la causa exacta por la cual las personas desarrollan fatiga o somnolencia luego de comer, aunque se piensa que se debe a una reducción de irrigación sanguínea al cerebro (ya que se deriva una mayor concentración de esta al sistema digestivo).

Es por esta razón que millones de personas en todo el mundo toman una siesta luego de comer. El sueño o la disminución de la energía puede aparecer minutos u horas después de alimentarse. Normalmente solo aparece frente a porciones grandes (desayuno, almuerzo y comida), de manera que las meriendas y las comidas pequeñas no suelen generar sueño sin querer.

3. Sobreesfuerzo a la largo del día

Como por ejemplo el que hacen aquellos que practican ejercicio físico. La relación entre la fatiga y el ejercicio no se discute, y a veces es una consecuencia del sobreentrenamiento.

La fatiga y la somnolencia no solo ocurren luego de hacer ejercicio, sino también después de cualquier actividad que se considere extenuante. Incluso el esfuerzo bajo o moderado puede tener un impacto en personas con una vida sedentaria.

4. Horarios de trabajo

Existe evidencia de que determinadas jornadas laborales pueden ocasionar sueño no intencionado. Esto es, los trabajos por turnos, las jornadas muy largas y las horas extras.

Los trabajos en solitario, los que son muy sedentarios o los que demandan un gran esfuerzo físico pueden tener el mismo efecto. Esto se traduce en pequeños momentos a lo largo de la jornada en los que ocurre un sueño repentino y casi incontrolable.

Como es de esperar estos episodios suponen un gran problema para la integridad del trabajador, en especial en trabajos manuales o potencialmente peligrosos. Millones de personas en todo el mundo manifiestan desafíos de este tipo, de modo que dormirse sin querer se puede explicar sobre la base de las características de tu jornada laboral.

5. Anemia

Tal y como señalan los expertos, la fatiga es un componente principal de la sintomatología de la anemia. El signo puede ser tan intenso que se traduce en ocasiones en somnolencia extrema a lo largo del día, tanto que da origen a episodios de dormirse sin querer.

Hasta el 90 % de las personas con anemia desarrollan este síntoma, y a menudo se acompaña con taquicardia, palidez cutánea, cansancio, dificultad para respirar y fragilidad en las uñas y en el pelo.

6. Diabetes

Los diabéticos pueden dormirse sin querer
Algunas enfermedades como la diabetes pueden condicionar una mayor somnolencia, en especial cuando no están controladas.

Los especialistas señalan que la fatiga y la somnolencia son tanto una consecuencia de padecer diabetes como una del tratamiento para la enfermedad. Además de esto, se sabe que los trastornos del sueño son muy comunes en los pacientes que lidian con la diabetes.

Todo esto se traduce en que muchas de las personas diagnosticadas desarrollan episodios de somnolencia a lo largo del día, casi siempre de manera incontrolable.

7. Enfermedad de la tiroides

Por último, la enfermedad de la tiroides (hipertiroidismo e hipotiroidismo) también puede desencadenar dormirse sin querer. El síntoma es más frecuente en el hipotiroidismo, ya que la reducción de los niveles hormonales provoca una ralentización del metabolismo.

Otros síntomas clásicos son intolerancia al frío, apatía, piel seca, cabello seco, aumento de peso, estreñimiento y depresión (entre otras situaciones).

Hay muchas otras causas de dormirse sin querer, como por ejemplo la depresión, el estrés, el estilo de vida sedentario, la dieta, el dolor crónico, la obesidad y las enfermedades neurológicas. No existe una razón única para dormirse sin querer, de modo que se deben considerar todas las variables antes de señalar a un culpable.

Consejos para evitar dormirse sin querer

Si los episodios de este tipo son recurrentes no postergues tu visita a un especialista. Hazlo especialmente cuando detectas otros síntomas, o en todo caso cuando está empezando a condicionar el bienestar en tu vida. Los profesionales determinarán la mejor hoja de ruta para hacer frente al problema, pero mientras considera aplicar los siguientes cambios en tu estilo de vida.

  • Ajústate a horarios precisos para levantarte e irte a dormir.
  • Evita comer y beber al menos una hora antes de irte a la cama.
  • Acondiciona tu habitación para dormir mejor (luz, ruido y otras variables).
  • Distribuye tus energías progresivamente a lo largo del día.
  • Evita entrenar o hacer ejercicio más de lo que el cuerpo puede tolerar.
  • Controla tus niveles de estrés.
  • Evita la vida sedentaria.
  • Restringe tus siestas a solo 30 minutos.
  • Reduce el tiempo de uso de los dispositivos electrónicos.

Los hábitos anteriores no son una receta mágica para evitar dormirse sin querer, pero te aseguramos que jugarán a tu favor para evitar que los episodios controlen tu vida. Te aconsejamos de nuevo la visita al médico, así puedes descartar posibles afecciones subyacentes entre sus causas.

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Los contenidos de esta publicación se redactan solo con fines informativos. En ningún momento pueden servir para facilitar o sustituir diagnósticos, tratamientos o recomentaciones provenientes de un profesional. Consulta con tu especialista de confianza ante cualquier duda y busca su aprobación antes de iniciar o someterse a cualquier procedimiento.