Cómo salir de la rutina

Aceptar la situación, identificar la causa y evaluar los objetivos son los tres primeros pasos para salir de la rutina. Descubre cómo ejecutarlos, así como los siguientes consejos que podrías seguir.
Cómo salir de la rutina

Escrito por Daniela Andarcia, 12 Abril, 2021

Última actualización: 12 Abril, 2021

Puede que llegue un punto en la vida que pareciera que el estancamiento se apodera de nosotros. Te sientes cansado, aburrido, agotado y sin ningún motivo. Lo que más desespera es la sensación de estar atrapado, de hacer las cosas una y otra vez, el trabajo se hace pesado y para colmo, se acumula. Ahí es cuando te preguntas cómo salir de esta rutina.

El secreto para salir de la rutina tanto mental como física es tomar acciones al respecto, lo mejor de todo es que no necesitas de un tercero a menos que así lo desees, solo debes querer hacerlo e intentar realizar el cambio. Descubre algunos consejos que te serán útiles para romper con la rutina.

10 datos para salir de la rutina

Algunas rutinas están tan arraigadas en nuestras vidas que cuesta un poco más deshacerse de ellas, es normal asustarse y ponerse a la defensiva porque harás un gran cambio, pero debes estar consciente del por qué lo haces y la transición se hará más llevadera. Para ello, empieza por:

1. Aceptar la situación

Si quieres saber cómo salir de la rutina es necesario hacer una reflexión.
Un momento a solas para identificar los problemas actuales puede ser necesario.

La negación puede imposibilitar realizar los cambios necesarios, así que caer en cuenta de que estás atrapado en una rutina es el primer paso. Toma en consideración que es común estar en esta situación y no durará para siempre cuando tú así lo decidas.

Pensar que el aburrimiento es sinónimo de estar agotado o que una acción requerirá mucho esfuerzo, te hará girar en un ciclo sin fin, aumentando tu angustia e insatisfacción, por lo que debes estar dispuesto a realizar cambios útiles.

Otra forma de iniciar es eliminar los pensamientos de culpabilidad hacia ti mismo, los juicios personales pueden desviarte de tu verdadero propósito, de modo que solo debes concentrarte en impulsarte y salir del atolladero.

2. Identificar la causa

La depresión puede convertirse en una piedra de tranca para accionar. Por lo tanto, es necesario que identifiques con un poco de autoexaminación la verdadera causa del por qué te sientas mal.

Quizás el trabajo no sea tan satisfactorio para ti, te sientas atrapado y en un callejón sin salida, la relación con tu pareja no está saliendo como lo esperabas, o son varias tensiones pequeñas que pueden causar en ti agotamiento emocional.

Para identificar la raíz del problema, es conveniente que le des respuesta a estas preguntas:

  • ¿Qué cosa en mi vida me hace sentir feliz o alegre?
  • ¿Qué me está estresando ahora mismo?
  • ¿Cuando realizo las actividades es porque me siento obligado a hacerlas o porque lo quiero?
  • ¿Mis amistades y relaciones me proporcionan satisfacción?
  • ¿Estoy con mi pareja o en mi trabajo porque ya he invertido un esfuerzo y puede que no tenga más opción?

Si consideras que estas emociones son una carga muy pesada para sobrellevar, entonces debes buscar ayuda de un experto.

3. Evaluar los objetivos

Objetivos reales pueden ofrecerte un propósito. Lo aconsejable es trazar metas que puedas cumplir, aunque no está mal que te traces una que otra que por los momentos esté fuera de tu alcance.

Sin embargo toma en cuenta que la mayoría de tus objetivos deben estar ajustados a tu realidad, de lo contrario estarás envuelto en una quimera que te llevará directo al fracaso y, por consiguiente, te sentirás frustrado y con poco ánimo para poder retomar.

Es importante que recuerdes que no hay nada de malo en retroceder y ajustar los objetivos, de hecho, es la clave para avanzar. Sé persistente hasta lograrlo.

4. Hacer cambios pequeños

Cuando te des cuenta de que estás atrapado en una rutina que desvanece su vida, lo primero que quizás tengas es un impulso de adrenalina para restaurar por completo tus hábitos, realizando cambios grandes e importantes.

Suena excelente ¿cierto? Bueno, la verdad es que hacer cambios bruscos en tu rutina puede tener resultados pocos favorables, abrumadores y difíciles de cumplir. Empezar con cambios pequeños, quizás uno o dos, te dará un cierto control y manejo del cambio.

También toma en cuenta que hacer pequeños cambios hace que el avance se vea más lento y te tome más tiempo saber si están funcionando o no. Un consejo que podría serte de ayuda es que si logras identificar que es lo que causa tu rutina, concéntrate en pequeños cambios primero y luego ve aumentando de manera progresiva.

Si el motivo es el trabajo, por ejemplo, entonces evalúa la posibilidad de cambiar de departamento.

5. Tener en cuenta el cuidado personal

El cuidado personal siempre será una buena práctica, incluso puede que el motivo de estar desmotivado es porque has descuidado tu salud. Asegúrate de refrescar el cuerpo y la mente, aumentar la energía y motivación.

Modificar tu estilo de vida con las siguientes actividades puede ayudarte a concentrarte más y conseguir una mejor actitud ante los cambios de rutina:

  • Toma descansos luego de un proyecto difícil.
  • Relájate de vez en cuando, así no haya un sentido de por medio.
  • Ejercítate con regularidad.
  • Toma tiempos libres cuando te sientas agotado.
  • Pasa momentos con tus seres queridos.
  • Intenta conciliar sueños reparadores y de calidad.
  • Ingiere comidas sanas y equilibradas.

6. Desconectar la mente

Si te preguntas cómo salir de la rutina el ejercicio es una opción.
Hacer ejercicio es una manera excelente de liberar la mente y el estrés.

Es normal tener rutinas como cepillarse apenas te levantes o tomar un vaso de agua antes de acostarte. Pero una vida repleta de hábitos y sin variedad tiende a aburrir, a agotar e incluso a deprimir.

Desconectar la mente puede iniciar con despegarse unos minutos de los dispositivos. Se cree que cuando te alejas por un tiempo considerable, la corteza prefrontal dorsolateral comenzará a resolver acertijos a partir de reglas y patrones de conocimiento que has adquirido de experiencias previas.

El desenfocar tu cerebro puede incrementar tus habilidades para resolver problemas y adquirir nuevos conocimientos y de esta forma salir de la rutina. Para ello:

  • Pon tu cerebro a divagar.
  • Camina algunas cuadras.
  • Toma un tiempo para conectar con la naturaleza.
  • Dibuja o haz garabatos en una hoja en blanco.
  • Toma una siesta placentera.

El secreto de desconectar tu mente es evitar estímulos externos.

7. Ser más impulsivo

La impulsividad tiene sus matices malos, sin embargo la otra cara de la moneda es que dependiendo como enfoques tus impulsos pueden ser seguros y beneficiosos. Dentro de sus ventajas están que aumenta la confianza y brinda la oportunidad de explorar nuevas opciones.

Algunos impulsos saludables podrían ser los siguientes:

  • Decir sí a una fecha determinada.
  • Registrarse para un evento de bailoterapia.
  • Ir de viaje a conocer un país y su cultura.
  • Anotarte como voluntario para liderar un proyecto.

8. Ser realista

Las personas realistas, la mayoría de las veces, se enfocan en las posibles opciones para resolver un problema. Una buena práctica es evitar echarle la culpa a agentes externos por tener ese estilo de vida de rutina.

Las cosas no se arreglan de forma mágica y sentarse a esperar que ocurran como lo deseas tampoco es fructífero, por lo que debes recordar que el único que puede hacer un cambio eres tú. Ignorar los factores externos y reflexionar sobre tus acciones, te permitirá enfocarte y concentrar tu energía en el objetivo.

9. Reconocer cuándo no es una rutina

Hay rutinas que pueden ser un engaño total, porque estás siendo manipulado por la depresión. El sentirse atrapado y pensar que es imposible escapar, te da una falsa ilusión de que debes siempre estar atado a una rutina.

Existen algunos síntomas que te podrían indicar cuando una rutina está sujeta a la depresión.

  • Falta de energía.
  • Poco interés en las actividades diarias.
  • Dificultad para sentir placer en la vida.
  • Falta de motivación y productividad.
  • Baja autoestima.

Aunque estos síntomas suelen ser muy leves, afectan el desarrollo de tu vida diaria. Es muy frecuente que las personas no se den cuenta de que padecen depresión y que esto los obligue a mantener una rutina no deseada.

10. Buscar apoyo

Para algunos casos, buscar un apoyo adicional no vendría mal. Si consideras que estás estancado y que tus posibles intentos por salir de la rutina no han tenido frutos, entonces es bueno que tomes la ayuda de un terapeuta.

Este podría ayudarte a identificar las áreas de tu vida con las que no te sientas cómodo, encontrar los hábitos que no te están funcionando y ofrecer de forma positiva un cambio efectivo.

Las rutinas pueden ser buenas, pero no en exceso

Es saludable que haya rutinas en nuestras vidas, como cepillarse tres veces al día y antes de ir a la cama o beber un vaso de agua. Sin embargo, no todos nuestros días deben estar marcados por rutinas, esto a largo plazo se convierte en algo tedioso de llevar, causa depresión y fatiga.

Para romper con esos hábitos debes estar consciente de la situación, identificar qué te causa estrés o qué te produce tristeza, plantearse objetivos realistas, no olvidar el cuidado personal y cuando lo amerite, desconectar la mente de agentes externos. Siempre recuerda que tomarte un tiempo para ti es una muy buena opción.

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