Trastorno de estrés agudo: síntomas, causas, evaluación y tratamiento

¿Qué es el trastorno de estrés agudo? ¿Cuáles son sus síntomas, causas y tratamientos? ¿Cómo se evalúa? ¡Descúbrelo todo aquí!
Trastorno de estrés agudo: síntomas, causas, evaluación y tratamiento
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 04 Diciembre, 2020.

Última actualización: 04 Diciembre, 2020

El trastorno de estrés agudo (TEA) forma parte de los relacionados con el trauma y con eventos estresantes. Dura entre tres días y un mes; cuando se supera este período hablamos de un trastorno por estrés postraumático (TEPT).

¿En qué consiste? ¿Cuáles son sus síntomas más comunes? ¿Cómo podemos intervenir? ¿Cómo evaluamos sus síntomas? No te pierdas ningún detalle aquí.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento”.

-Viktor Frankl-

Trastorno de estrés agudo: ¿qué es?

El trastorno de estrés agudo (TEA) forma parte de los denominados trastornos relacionados con el trauma. Lo encontramos en el DSM-IV-TR y el DSM-5 (Manuales estadísticos y diagnósticos de los trastornos mentales).

El TEA surge a raíz de la exposición a un evento o suceso traumático; dicha exposición causa una serie de síntomas de tipo intrusivo, disociativos y de evitación que originan un grave malestar a la persona, además de una importante interferencia en su vida.

Se trata de un trastorno que genera mucho sufrimiento, aunque en este caso dura solo entre tres días y un mes, lo que diferencia al trastorno de estrés agudo del trastorno de estrés postraumático (TEPT). De ahí surge su apelativo de agudo. Cuando se supera el mes ya podemos hablar de un TEPT.

Trastorno relacionado con el trauma

Siguiendo las directrices del DSM-5, el TEA se clasifica como un trastorno relacionado con el trauma y con factores estresantes. Un trauma, según la Real Academia Española (RAE), se define como un choque emocional que produce un daño duradero en el inconsciente.

Etimológicamente, la raíz de la palabra “trauma” proviene del griego y significa ‘herida’. Desde la psicología se entiende que un suceso traumático es aquel relacionado con la muerte, con violencia extrema o con otros elementos similares (por ejemplo, una grave lesión). Debe ser un evento muy estresante para la persona y difícil de gestionar o procesar para poder hablar de suceso traumático.

Niño con trastorno de estrés agudo.
Niños y adultos pueden padecer el trastorno de estrés agudo.

Síntomas del trastorno de estrés agudo

El DSM-5 enumera una serie de criterios diagnósticos para poder hablar de un trastorno de estrés agudo. En estos criterios encontramos los síntomas que origina.

1. Exposición a la muerte, a una lesión grave o a violencia sexual

Como decíamos cuando hablábamos de un suceso traumático, el primer criterio para hablar de un TEA es la exposición a un suceso traumático y estresante, como lo sería una muerte, una lesión grave o una situación de violencia sexual. Se puede vivir de forma real o en forma de amenaza.

¿Qué formas de exposición encontramos? Es decir, ¿cómo podemos vivir esa exposición? De cuatro maneras diferentes:

  • Experiencia directa del hecho.
  • Estar presente en el suceso ocurrido a otros (verlo).
  • Conocer que el suceso le ha ocurrido a un familiar o amigo íntimo.
  • Ser expuestos a detalles repulsivos del suceso de forma repetida. Pueden ser profesiones relacionadas con la exposición: policías, bomberos.

2. Síntomas intrusivos, disociativos y otros

En el segundo criterio del trastorno de estrés agudo encontramos otra serie de síntomas. Deben cumplirse, como mínimo, nueve de estos síntomas que se distribuyen en cinco categorías (intrusión, estado de ánimo negativo, disociación, evitación y alerta).

Los síntomas aparecen o empeoran después del evento traumático. Vamos a analizarlos en función de las cinco categorías:

  • Síntomas intrusivos: recuerdos del suceso que se viven de forma intrusiva e involuntaria y que generan una importante angustia en la persona. La vivencia es recurrente, es decir, se repite en el tiempo. ¿Qué ocurre en el caso de los niños? Estos síntomas difieren y pueden aparecer juegos peculiares o extraños que revivan el suceso o que lo representen. Más allá de los recuerdos, pueden aparecer también sueños relacionados con el trauma.
  • Síntomas del estado de ánimo: en el trastorno de estrés agudo el estado de ánimo también se ve alterado. Este es negativo y se vive como una incapacidad para experimentar emociones o sensaciones agradables y positivas.
  • Síntomas disociativos: la disociación es otra característica central en los trastornos relacionados con el trauma. A través de ella la persona se separa de su realidad o hay dos elementos un su psique que se fragmentan (por ejemplo, la memoria y la identidad). Así, el sentido de realidad puede verse alterado y aparecer también una incapacidad para recordar qué sucedió.
  • Síntomas de evitación: la persona intenta evitar pensar en el suceso traumático. Evita recordarlo porque hacerlo le genera mucha ansiedad y malestar, así como rehúsa de todo lo relacionado (personas, objetos, detalles).
  • Síntomas de alerta: estos incluyen alteraciones en el sueño, hipervigilancia, dificultades de concentración y atención, comportamiento irritable y furioso, así como respuestas de sobresalto o susto exageradas.

Causas

¿Qué origina un trastorno de estrés agudo? Como se puede desprender de todo lo mencionado, lo que origina el TEA es un suceso altamente estresante y traumático para la persona.

Esto incluye verlo, experimentarlo en la propia piel o escuchar con detalles el trauma vivido por otro. Si lo vivimos en propia persona será más probable desarrollar un TEA o un TEPT y que los síntomas sean más intensos.

Los sucesos traumáticos se relacionan con la muerte, con la violencia y con las lesiones o el daño físico o mental. Esto incluye todo lo que tenga que ver con accidentes, suicidios, maltratos, asesinatos. Es decir, son sucesos muy graves y que impactan mucho.

Evaluación y tratamiento del trastorno de estrés agudo

Para evaluar un trastorno de estrés agudo (o un TEPT) y, como instrumento de screening inicial, encontramos la Escala del trauma de Davidson (Davidson, JRT., Book, SW., Colket, JT. et al., 1997). También resulta muy útil la Escala de gravedad de síntomas revisada (EGS-R) del TEPT de Echeburúa et al. (2016). Ambas se basan en los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR (Davidson) y del DSM-5 (EGS-R).

Más allá de los instrumentos mencionados, siempre será útil y necesario realizar una buena entrevista clínica con el paciente, además de seguimiento y observación. Todo es importante a la hora de evaluar, sobre todo en los momentos iniciales al choque traumático.

El tratamiento de elección en los trastornos de trauma, según la Guía de tratamientos psicológicos eficaces de Pérez et al. (2010) y el Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos de Caballo (2002), es el que incluye una terapia de exposición. Es decir, exponer al sujeto al trauma, ya se de forma real, imaginada o simbólica.

Las técnicas que incluye la exposición como elemento fundamental suelen ser la exposición en vivo, el entrenamiento en imaginación y la exposición encubierta o imaginada. En el caso de la exposición en vivo será interesante que el paciente se exponga a los detalles relacionados con el evento traumático, así como a las personas u objetos relacionados.

Terapia psicológica de exposición para TEA.
Las terapias de exposición son las de elección en este trastorno.

Expresar y procesar: factores clave

Se utilizan mucho estrategias que ayuden al paciente a expresar lo que vivió, ya sea a través de la escritura o del arte. Se trata de que luego puede reescribir la historia incluyendo elementos tranquilizadores.

Lo importante aquí será, no solo la expresión de todo aquello reprimido, sino el hecho de poder procesar lo que ocurrió y reelaborar el recuerdo. Se puede trabajar también con técnicas de relajación o de respiración para reducir los niveles de ansiedad que presenta el paciente.

“Somos sanados del sufrimiento solamente cuando lo experimentamos a fondo”.

-Marcel Proust-

Cambiar los pensamientos negativos

Se utilizan también técnicas propias de la terapia cognitiva, como sería la reestructuración. Con este método se pretende que el paciente pueda eliminar o modificar tanto los pensamientos negativos y disfuncionales asociados al trauma como las distorsiones cognitivas que hacen que procese la información de manera insana o inadecuada.

Además, en el trastorno de estrés agudo es muy común que aparezcan pensamientos catastrofistas o negativos relacionados con el futuro, ya que la persona se ha sentido desprotegida durante un determinado tiempo. Eso afecta a su sentimiento de seguridad o de esperanza.

Tratamiento farmacológico

También es común acudir al tratamiento farmacológico, aunque más en el caso del TEPT que en el trastorno de estrés agudo (por su corta duración). Hablamos de fármacos ansiolíticos de forma complementaria a la intervención psicoterapéutica, aunque también se han usado antidepresivos.

La atención especializada en el trastorno por estrés agudo

Como hemos visto, el trastorno por estrés agudo causa una importante interferencia en la vida de la persona. Vivir un evento impactante y estresante que nos deja desprotegidos y que somos incapaces de procesar es lo que origina este problema.

Para poder tratarlo será esencial que el paciente puede reelaborar lo vivido, procesarlo y aceptarlo como parte de su biografía y de su historia de vida. Se trata de algo que requiere tiempo, acompañamiento emocional, afrontamiento consciente y atención especializada.

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  • American Psychiatric Association -APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • American Psychiatric Association -APA- (2000). DSM-IV-TR. Diagnostic and statistical manual of mental disorders (4thEdition Reviewed). Washington, DC: Author.
  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 y 2. Madrid. Siglo XXI (Capítulos 1-8, 16-18).
  • Echeburúa, E., et al. (2016). Escala de Gravedad de Síntomas Revisada (EGS-R) del Trastorno de Estrés Postraumático según el DSM-5: propiedades psicométricas. Terapia psicológica, 34(2): 111-128.
  • Morales, C. (2006). Evaluación de la escala de trauma de Davidson. Estandarización de la Escala de Trauma de Davidson (DTS).
  • Pérez, M., Fernández, J.R., Fernández, C. y Amigo, I. (2010). Guía de tratamientos psicológicos eficaces I y II. Madrid: Pirámide.

Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.