11 mitos sobre el autismo

Los mitos sobre el autismo siguen vigentes en la sociedad, y hacen que veamos a estas personas como un colectivo homogéneo. Nada más lejos de la realidad. En este artículo derribamos 11 mitos asociados al autismo.
11 mitos sobre el autismo
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 17 julio, 2021.

Última actualización: 17 julio, 2021

Los mitos sobre el autismo están muy extendidos en la sociedad, desgraciadamente. Por ello es importante visibilizar qué se dice del autismo y sobre todo, qué cosas se dicen que no son ciertas.

El autismo es un trastorno muy heterogéneo, que se presenta de forma muy diversa en cada persona. Desde el conocimiento de la singularidad de cada una de ellas se puede comprender qué necesita esta persona y dejar a un lado los prejuicios, los mitos y los estereotipos asociados a este colectivo.

En este artículo analizamos 11 mitos sobre el autismo y explicamos por qué son eso, simplemente, mitos. ¡Toma nota!

11 mitos sobre el autismo

El trastorno del espectro del autismo (TEA) es un trastorno neurobiológico que puede cursar o no, con discapacidad intelectual. Son personas con una serie de dificultades en el área social y comunicativa, con unos intereses muy restringidos.

Se habla mucho del autismo, pero ¿todo lo que se dice es cierto? En absoluto. Por ello es importante potenciar la comprensión y la sensibilización ciudadana como una vía que puede favorecer la inclusión de las personas con TEA. Hablamos sobre 11 mitos sobre el autismo.

1. El autismo es una enfermedad

Los mitos sobre el autismo son muchos
Es muy común confundir el TEA con una enfermedad, ya que se suele ver como una “discapacidad”. Sin embargo, esta condición va mucho más allá.

El autismo no es una enfermedad, es un trastorno de origen neurobiológico relacionado con el desarrollo del sistema nervioso. Tampoco se contagia ni puede contraerse en un determinado momento de la vida. Así, una persona con autismo no está enferma; el autismo es una condición de vida que suele conllevar una discapacidad.

2. El autismo tiene cura

El autismo no tiene cura; primero, porque no se trata de una enfermedad. Y segundo, porque se trata de una condición compleja de la que todavía no se tiene conocimiento preciso como para poder “abarcarla” por completo.

Sí existen tratamientos para mejorar la calidad de vida de estas personas, para que aprendan a comunicarse mejor y, en definitiva, para que disfruten de una vida lo más normalizada posible. Los psicofármacos también pueden ayudar en este sentido. Pero no existe un tratamiento para “curar” el autismo.

3. Las vacunas pueden causar autismo

En la actualidad, la comunidad médica y científica de todo el mundo apoya la conclusión de que no existe evidencia que relacione la vacunación con el desarrollo de un trastorno del espectro del autismo. En este documento de posicionamiento, elaborado por Autismo EspañaAETAPI, podrás encontrar más información sobre este tema.

4. Las personas con autismo no se comunican

Otro de los mitos sobre el autismo tiene que ver con la comunicación de estas personas. No es para nada cierto que los individuos con TEA no se comuniquen. De hecho, todas las personas con autismo se comunican, aunque cada una de ellas, debido a sus dificultades, lo hace de una forma u otra.

Hay personas con TEA que no tienen lenguaje verbal, pero eso no significa que no se comuniquen. Lo hacen de otra manera. Por ejemplo, a través de sistemas alternativos o aumentativos de comunicación (por ejemplo los PECS, del inglés Picture Exchange Communication System).

5. Las personas con TEA tienen habilidades especiales

Si bien es cierto que hay personas con autismo que tienen habilidades especiales, lo cierto es que no todas ellas son así. Este colectivo es muy heterogéneo en todos los sentidos, incluido este.

Una pequeña parte de las personas con TEA tienen “habilidades especiales”. Muchas veces estos talentos tienen relación con la manera en la que funciona su cerebro, o con los intereses específicos y restringidos que tienen por su condición.

6. Hay más hombres que mujeres con TEA

Hasta ahora se venía observando que habían muchos más hombres que mujeres con TEA. Sin embargo, en los últimos años se plantea la posibilidad de que existan factores que dificulten el diagnóstico en las niñas o mujeres.

También existen sesgos diagnósticos y se considera que las niñas están infradiagnosticadas. En relación a este punto, se ha hipotetizado que esto puede tener relación con sus mayores habilidades sociales, que hacen que puedan “camuflarse” o “pasar desapercibidas” más fácilmente.

7. La falta de amor de los padres puede provocar autismo

Los mitos sobre el autismo incluyen algunos problemas sociales
Si bien la dificultad para la interacción social es un elemento básico del TEA, este se expresa de formas muy diferentes en cada persona.

Esta es una teoría muy antigua que ha sido totalmente descartada en la actualidad. Aunque aún no se sepa con exactitud cuál es la causa del autismo (y de hecho, se plantea un origen multifactorial), lo cierto es que la educación recibida no tiene que ver con su origen (siendo su origen neurobiológico).

De esta forma, sabemos que el autismo tiene un importante componente genético. Además, como decíamos en un punto anterior, no se “contrae”, sino que el individuo nace o no con este trastorno.

8. Las personas con autismo evitan el contacto con los demás

Si bien es cierto que las personas con TEA presentan dificultades en el área social, no lo es que todas y cada una de ellas prefiera estar aislada y sin contacto con los demás. Insistimos: el autismo es un trastorno muy heterogéneo, y las personas con autismo presentan muchas diferencias entre sí, en todos los sentidos.

Así, las personas con autismo sí pueden tener interés en los demás, lo que ocurre es que sus dificultades les pueden dificultar el manejo de situaciones sociales. Y estas dificultades les pueden causar mucha frustración, razón por la cual pueden ser propensas a evitar el contacto social.

Además, su hipersensibilidad sensorial (que no siempre aparece) puede hacer que se sientan incómodos en sitios con mucha gente. Pero no es tanto por la gente, sino por el agobio que les provoca este tipo de situaciones sociales.

9. El autismo implica rasgos físicos típicos

No existe un fenotipo específico en el autismo, como sí ocurre, por ejemplo, en el síndrome de Down. Así, las personas con autismo no se caracterizan por ser de una determinada forma físicamente.

De hecho, las manifestaciones del trastorno son, esencialmente, de tipo conductual. Es por ello que el autismo se diagnostica con base en la clínica (la sintomatología que se puede observar), y no con base en los rasgos físicos.

10. Todas las personas con autismo tienen discapacidad intelectual

Otro de los mitos sobre el autismo tiene que ver con la discapacidad intelectual. Si bien es cierto que muchas de las personas con autismo tienen un grado de discapacidad intelectual asociado (que puede ser leve, moderado o grave), no todas presentan esta condición.

De hecho, hay personas con TEA que presentan una inteligencia por encima de la media. En este sentido, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se calcula que un 50 % de personas con TEA padece también alguna discapacidad intelectual.

11. Las personas con autismo son agresivas

La agresividad no es una característica asociada al autismo. Lógicamente, puede haber personas con autismo agresivas, pero esto no tiene nada que ver con su condición.

Sí que tiene que ver, por ejemplo, con el hecho de que al presentar ciertas dificultades sociales (por ejemplo, no entienden algunas situaciones), o debido a su ansiedad social, pueden manifestar trastornos de conducta (sobre todo en la infancia), que incluyan la agresividad.

Pero no se puede generalizar, porque la aparición de estas conductas surge muchas veces por su falta de adaptación al entorno o ante situaciones que les generan estrés (que podrían afrontar mejor con los apoyos necesarios).

Personas con autismo, no personas autistas

Creemos importante hacer esta pequeña diferenciación. Las personas con autismo llevan asociadas esta condición, pero no son solamente esta condición.

El diagnóstico forma parte de su vida, sí, pero no debería definirla. Porque más allá del autismo hay una persona con sus singularidades que la hacen única, que sufre, disfruta, ríe, llora y vive a su manera, como lo hacen también las personas sin autismo.

Desde aquí te animamos a seguir conociendo este trastorno porque es la única manera de derribar los mitos sobre el autismo. A través de la información y sobre todo, de la educación y la visibilización.

“La discapacidad no te define, te define cómo haces frente a los desafíos que la discapacidad te presenta”.

-Jim Abbott-

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