Miedo a los extraños en los niños: lo que debes saber

¿Tu pequeño desarrolla miedo y temor frente a un desconocido? Te enseñamos por qué lo hace y cuándo debes preocuparte.
Miedo a los extraños en los niños: lo que debes saber
Laura Ruiz Mitjana

Revisado y aprobado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana.

Última actualización: 28 julio, 2022

El miedo a los extraños en los niños es completamente normal. Forma parte de un mecanismo de supervivencia, en el cual media el apego, las enseñanzas de los padres y el contexto social.

Se piensa que surge alrededor de los 6 meses de edad, y se consolida en torno al año. Sin embargo, los padres deben estar atentos si los episodios son normativos o si son un signo de un problema mayor.

Es natural que los padres desarrollen preocupaciones en relación con las primeras exploraciones interpersonales de su pequeño. Todos los bebés tienen el instinto de desconfiar de aquellos con quienes no tienen un vínculo, de modo que el líneas generales no debería despertar mayores angustias. Te hablamos más al respecto y te enseñamos algunos indicadores que se alejan del comportamiento normativo.

Causas del miedo a los extraños en los niños

La teoría más sólida que da cuenta de las causas del miedo a los extraños en los niños estipula que se trata de una función adaptativa. Esto es, que regula las acciones de acercamiento y exploración para la consolidación del apego emergente. El pequeño desarrolla un vínculo con las personas más cercanas, ya que estos le proporcionan seguridad y protección.

Bajo esta perspectiva, el miedo a los extraños en los niños es completamente normal. Es por esta razón que muchos optarán por callarse, esconderse, llorar o manifestar una actitud temerosa frente a personas que aún no conocen del todo bien. El temor se puede reforzar e incrementar debido a otros factores, los cuales pueden hacer que el comportamiento normativo evolucione a un problema.

Por ejemplo, un estudio publicado en Health & Place encontró que los temores de los padres se transmiten y le resta independencia a los temores de sus hijos. Si los mayores son propensos a desconfiar de los extraños y a manifestar actitudes patológicas a estos encuentros, entonces el comportamiento se asimila sin objeción por los más pequeños. La influencia de los padres es entonces un mediador a considerar.

Otros expertos señalan que las reglas restrictivas de los padres en cuanto a jugar al aire libre se traducen en una mayor desconfianza hacia los extraños. Es decir, los hijos de los padres que otorgan menos libertad al momento de jugar al aire libre tienden a desarrollar miedo, temor y rechazo hacia los extraños. Teniendo en cuenta estas variables, el miedo a los extraños en los niños es menos frecuente en los siguientes contextos:

  • Pequeños que han tenido experiencia en guarderías.
  • Pequeños que suelen interactuar con otros niños de su edad.
  • Experiencias en el hogar con diferentes adultos amigos de sus padres.
  • Docenas de horas acumuladas jugando en el exterior.
  • Experiencias positivas con desconocidos en la calle.
  • Asistencia a fiestas de cumpleaños, reuniones en la escuela y celebraciones de otro tipo.

Al margen de esto, reiteramos que el temor en esta etapa es natural. Suele tener su punto crítico en torno al año de edad, y desaparece gradualmente luego de los dos años. Esto al menos en condiciones normales, ya que la propia personalidad del pequeño y los posibles traumas pueden alargar más estas actitudes. En ocasiones son un signo de un trastorno de ansiedad.

El miedo a los extraños en los niños: cuando el temor es ansiedad

El miedo a los extraños en los niños tiene varias causas
Es importante identificar la verdadera causa del temor a los extraños, ya que esto lleva a conductas potencialmente inapropiadas, especialmente a largo plazo.

Tal y como advierten los investigadores, existe una delgada línea entre el miedo a los adultos en los niños normativo y los comportamientos atípicos que se relacionan con la ansiedad. La ansiedad infantil es muy común, tanto que la mayoría de los episodios se inician en esta etapa. Algunos expertos estiman que hasta el 8 % de la población infantojuvenil padece de algún trastorno de ansiedad.

El trastorno es muy amplio, y puede ser difícil de diagnosticar porque se caracteriza por signos que se consideran normales en esta etapa. Puede estar incentivado por muchas variables, aunque la influencia en el entorno familiar juega un rol protagónico. En este sentido, existe evidencia de que la depresión materna incrementa el miedo en los hijos; uno que en muchos casos deriva en episodios de ansiedad en ellos.

También se ha encontrado una relación entre la fobia social en las madres y el desarrollo del trastorno de ansiedad social en los pequeños. Los traumas que este haya tenido en cuanto a las relaciones interpersonales también se pueden traducir en la manifestación de los episodios. La mayoría de los casos duran uno o dos años, aunque pueden surgir de nuevo en la pubertad o la adolescencia.

¿Qué hacer para mitigar el temor a los desconocidos en los niños?

El miedo a los extraños en los niños puede mejorarse
La exposición progresiva en ambientes controlados puede contribuir bastante a disminuir la ansiedad o el miedo ante personas extrañas.

No es oportuno acelerar el proceso de adaptación de las relaciones interpersonales en los más pequeños. Cada uno tiene su tiempo y su experiencia, sin mencionar que su personalidad media en todo momento (extroversión vs. introversión). A pesar de ello, existen un par de cosas que puedes hacer para vigilar o acompañar este comportamiento. Te dejamos con algunas ideas:

  • No dejes a tu pequeño 100 % solo con extraños en sus primeros encuentros. Tu presencia le transmitirá una sensación de seguridad.
  • Presenta a los amigos y familiares siempre que puedas en casa. Este es el lugar donde él se siente más cómodo, y será entonces más receptivo a la interacción.
  • No lo presiones para que haga amigos o se relacione rápidamente con los niños, jóvenes y adultos que conoce.
  • El pequeño puede leer tus señales verbales y no verbales durante la interacción. Mantén la calma para que él haga lo propio.
  • Lleva un objeto de gran valor para el pequeño (un juguete, una manta) cuando conozca a gente nueva.

Estos prácticos consejos te serán de gran ayuda al momento de potenciar las habilidades interpersonales de niños. Si detectas que el pequeño desarrolla síntomas como alteraciones en la cadencia de la respiración, palpitaciones, sudoración, temblores y angustia patológica no dudes en consultar con el profesional. Es probable que sean episodios pasajeros, pero un psicólogo cualificado puede canalizar el problema para superarlo.

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