Diferencias entre fobia social y timidez

La timidez no es lo mismo que la fobia social. El primer término hace referencia a un rasgo natural de los humanos, mientras que el segundo se considera patológico y discapacitante en todos los casos.
Diferencias entre fobia social y timidez
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador.

Última actualización: 15 diciembre, 2021

Todos nos hemos mostrado tímidos en alguna parte de nuestra vida. Por muy extrovertido que sea un ser humano, siempre hay momentos en los que la situación supera la capacidad social y se recurre al silencio en mayor o menor grado. Con estas ideas en mente, te preguntarás cuáles son las diferencias entre fobia social y timidez. Te adelantamos que son más de las que crees.

La timidez es un sentimiento universal en los seres humanos, mientras que la fobia social se trata de un trastorno psiquiátrico que requiere atención profesional. Dicho de otro modo, el primer término representa un rasgo natural (más o menos molesto) y el segundo es una enfermedad, aunque se puede abordar. En las siguientes líneas diseccionamos y enfrentamos ambos conceptos.

¿Qué es la timidez?

Según el Diccionario de Oxford, la timidez es ‘la sensación de inseguridad o vergüenza en uno mismo que una persona siente ante situaciones sociales nuevas y que le impide o dificulta entablar conversaciones y relacionarse con los demás’. Expresado de otro modo, se trata de una pauta del comportamiento que limita el desarrollo social cotidiano en las personas que la experimentan. 

La timidez se correlaciona con el miedo y con un exceso de cortisol circulante en sangre, la hormona del estrés por excelencia. Por otro lado, estudios han demostrado que las personas que tienen dificultades muy marcadas a la hora de exponerse a situaciones nuevas pueden experimentar un fallo de habituación a nivel de la amígdala y el hipocampo.

Fuentes profesionales estiman que del 40 al 60 % de la población adulta se considera tímida o presenta rasgos asociados a la timidez. Este sentimiento suele ocurrir en situaciones no familiares y extrañas, pero en los casos más severos también puede impedir la apertura emocional en ambientes que sí son seguros. Por ello, se considera un rasgo más conflictivo que positivo.

Las variaciones en un gen específico encargado del transporte de la serotonina (SLC6A4) también parece guardar cierta relación con la timidez. Los cambios en la regulación de la serotonina liberada se correlacionan de algún modo con ello.

¿Qué es una fobia?

Las diferencias entre fobia social y timidez incluyen su gravedad
Las fobias son diversas, y sin tratamiento pueden llegar a afectar de forma considerablemente la calidad de vida de las personas afectadas.

Antes de explorar las diferencias entre fobia social y timidez, es necesario dejar claro qué es una fobia desde un punto de vista patológico. La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) define este cuadro como ‘un miedo persistente e irracional a una situación, objeto o actividad específicos, que en consecuencia se evita enérgicamente o se soporta con una angustia marcada’.

Las fobias reportan una serie de síntomas muy marcados cuando el paciente se expone al objeto de conflicto. Este hará todo lo posible para alejarse de la fuente de terror, hasta el punto de hacerse daño o ponerse en peligro con tal de no seguir aguantando la situación.

Lo más común es que las personas afectadas por este cuadro tengan fobia a los arácnidos (aracnofobia), a los insectos (entomofobia), a las alturas (acrofobia), a la sangre (hemofobia) y a los objetos punzantes que se introducen en la piel (tripanofobia). De todas maneras, cabe destacar que no todos los pacientes sienten aversión a un objeto específico.

Existen 3 tipos generales de fobia:

  1. Específica: es la fobia típica y el temor va dirigido a uno (o múltiples) objetos concretos. Todos los ejemplos citados representan cuadros específicos.
  2. Agorafobia: se trata de una fobia generalizada representada por el miedo a abandonar la casa o un espacio seguro similar. En algunos casos en los que el paciente se perciba en peligro, ocurren los temidos ataques de pánico. Este trastorno a veces viene determinado por el estrés postraumático (PTSD) derivado de una situación límite vivida.
  3. Fobia social: se conoce como trastorno de ansiedad social (TAS) o social anxiety disorder (SAD) en inglés. Ahondaremos en él en las siguientes líneas.

No todas las fobias son específicas y dirigidas hacia un ente concreto. El trastorno de ansiedad social que aquí nos atañe es una de las variantes más difusas (y comunes) en la sociedad general.

¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre fobia social y timidez?

Una vez hemos diseccionado cuáles son las características principales de cada uno de estos procesos, estamos preparados para ver las diferencias entre fobia social y timidez. Las exploramos de manera extensa en las siguientes líneas, así que no dejes de leer.

1. La fobia social es un trastorno, pero la timidez no

La APA define la ansiedad social como ‘un miedo a situaciones sociales en las que puede ocurrir vergüenza (por ejemplo, entablar una conversación, conocer extraños y salir con alguien) o existe el riesgo de ser evaluado negativamente por otros (por ejemplo, visto como estúpido, débil o ansioso)’. Esto es similar a la timidez y todavía no se considera un trastorno.

Por otro lado, el mismo organismo delimita la fobia social de la siguiente manera: ‘es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por ansiedad social extrema y persistente o ansiedad por el desempeño y que causa una angustia significativa o impide la participación en actividades sociales’. Dicho de otro modo, se trata de una enfermedad.

La primera de las diferencias entre timidez y fobia social es clara y se ve representada por el término trastorno. Ser tímido en ciertos contextos no se considera patológico, pero presentar los suficientes síntomas de fobia social sí que es un problema clínico. Una persona tímida no requiere tratamiento, pero un paciente con trastorno de ansiedad social sí. 

2. La timidez no requiere diagnóstico, pero la fobia social sí

Ser tímido se considera un rasgo, y la timidez es una conducta natural. Por ello, no serás diagnosticado con una patología si presentas esta característica dentro de un límite normal. Por otro lado, el trastorno de ansiedad social o TAS sí que requiere un proceso de evaluación para ser detectado.

Cada cierto tiempo, la Asociación Estadounidense de Psicología edita su Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DMS), en el cual se recogen todos los síntomas necesarios para detectar un trastorno mental reconocido. Los criterios diagnósticos para la fobia social reflejados en la quinta edición (resumidos) son los siguientes:

  1. Miedo y ansiedad marcados ante una situación social en la que el individuo está potencialmente sujeto al escrutinio por otros. Esta sensación fuerte debe estar presente por 6 meses o más. 
  2. Miedo a actuar de una manera que revele síntomas de ansiedad, los cuales serán presumiblemente evaluados de manera negativa por otros. En los niños, la ansiedad debe ocurrir cuando el infante está entre compañeros y no solo entre adultos.
  3. Las situaciones sociales causan ansiedad y miedo todas o casi todas las veces.
  4. Las situaciones sociales se evitan en toda la medida de lo posible. Si deben vivirse, se hace con miedo y sensaciones negativas.
  5. El miedo y la ansiedad son desproporcionados con respecto a la potencial amenaza real que supone la situación.
  6. El miedo, la ansiedad y la evitación social causan angustia o deterioro clínicamente significativo en entornos sociales, ocupacionales y otras áreas importantes del funcionamiento del paciente.
  7. Los sentimientos experimentados en este cuadro no son atribuibles al uso de cualquier tipo de sustancia, ya sea de forma médica o recreativa. Tampoco se pueden explicar por otro trastorno fisiológico.
  8. Los síntomas no se pueden atribuir a otro trastorno psiquiátrico que no sea el TAS. Por ejemplo, las personas que se encuentran en el espectro autista tienden a la antisocialidad, pero no por ello se diagnostican con el cuadro que nos atañe.
  9. Si hay otra afección médica (obesidad, desfiguración por quemaduras, problemas motores y otros) el miedo, la ansiedad o la evitación claramente no tienen relación con el otro cuadro o son excesivos a pesar de él.

Son muchos los criterios que definen a este trastorno. A pesar de que el TAS no debe ser confundido con otras entidades clínicas, es necesario destacar que existe una alta comorbilidad con otras enfermedades mentales. Por ejemplo, a veces se presenta con la depresión crónica y el trastorno de ansiedad generalizado o TAG.

Hasta el 66 % de las personas con TAS tienen otra patología psiquiátrica.

3. Los síntomas de la timidez son más leves que los de la fobia social

Hablar de síntomas en un cuadro como la timidez no es del todo correcto, ya que no se trata de una enfermedad como tal. De todas maneras, clínicas profesionales recogen los siguientes “eventos” experimentados por una persona cuando muestra timidez en una situación social dada:

  • La persona siente que no debe expresar sus ideas y sentimientos en el entorno nuevo o no familiar.
  • No disfruta tanto de una situación novedosa que, de otro modo, debería ser estimulante.
  • La persona tiene menor probabilidad de conocer a gente nueva y crear relaciones significativas.
  • La timidez se expresa de manera muy evidente a la hora de realizar exposiciones o presentaciones en público.
  • Se acompaña de algunos síntomas físicos: entre ellos destacan el temblor, el enrojecimiento de la cara, la dificultad para hablar y la torpeza de los movimientos.

Aunque estos signos parezcan muy evidentes, suelen tratarse de percepciones leves que no impiden el desarrollo personal (al menos de manera significativa). Por otro lado, la sintomatología de la fobia social es mucho más evidente y problemática. Veamos qué experimenta uno de estos pacientes en una situación límite:

  1. Síntomas físicos: enrojecimiento de la cara, taquicardia (aumento de la frecuencia cardíaca), temblores, sudoración excesiva, náuseas y vómitos, dificultad para respirar, aturdimiento, sensación de no saber qué decir y tensión muscular cuantificable.
  2. Síntomas emocionales: temor a situaciones propensas a juicios, pavor a ser humillado en público, miedo a que los demás noten la ansiedad experimentada, temor a que se perciban los síntomas físicos citados, evitar situaciones sociales por las sensaciones que provocan y una ansiedad muy marcada durante la interacción con desconocidos.

La sintomatología que reporta la timidez es algo molesta, pero los signos clínicos presentes durante una situación que provoca la fobia social son casi insoportables. Estos se viven con muchísima intensidad y se producen desajustes fisiológicos durante ellos, como la interrupción de la digestión, la respiración acelerada y el aumento del ritmo cardíaco.

Una de las diferencias más claras entre fobia social y timidez es el grado de los síntomas. La fobia aparece con signos muchísimo más evidentes y, hasta cierto punto, incapacitantes.

4. La fobia social puede llevar a un ataque de pánico, pero la timidez no

Las diferencias entre fobia social y timidez incluyen la presencia de ataques de pánico
Hay momentos en los que el exceso de estímulos y pensamientos negativos terminan por pasar factura. Los ataques de pánico son una consecuencia natural de ello en las personas con fobias.

La timidez es un rasgo y sentimiento bastante circunscrito: a todos se nos ponen los mofletes rojos y nos sentimos inseguros a la hora de decir algo en cierto momento, pero esta signología no escala y suele finalizar cuando la situación social llega a su fin. Por desgracia, el trastorno de ansiedad social puede dar lugar a un evento muy temido por las personas con fobias: el ataque de pánico.

Si la situación es demasiado demandante o vívida, el paciente con fobia social puede experimentar síntomas de un ataque de pánico. Tal y como indica la Clínica Mayo, estos son los siguientes:

  • Sensación de que una fatalidad inminente va a ocurrir.
  • Miedo a morir.
  • Palpitaciones y ritmo cardíaco acelerado.
  • Falta de aliento y sensación de ahogo.
  • Náuseas.
  • Calambres en la región abdominal.
  • Sofocos.
  • Dolor y sensación de opresión en el pecho.
  • Sentimiento de desconexión de la realidad.
  • Temblores y sacudidas.

Durate un ataque de pánico, es muy común que el paciente sienta que está muriendo (de manera literal). De todas formas, es necesario convencerse de que la vida no está en peligro y de buscar ayuda psicológica en cuanto se detecten los primeros episodios. Además del apoyo psiquiátrico, las benzodiacepinas y algunos antidepresivos son útiles para evitar los ataques de pánico y paliar su sintomatología. 

La timidez no deriva en un ataque de pánico en ningún caso. Esta situación límite es producto de varios trastornos subyacentes, entre los que se encuentra la fobia social.

5. La timidez tiene una prevalencia mucho más alta que la fobia social

La última de las diferencias entre fobia social y timidez radica en los números epidemiológicos. Como hemos dicho en líneas previas, del 40 al 60 % de la población adulta se autodefine como tímida o con rasgos asociados a la timidez.

Por otro lado, la fobia social o el trastorno de ansiedad social presenta unas cifras epidemiológicas muchísimo más bajas. El portal médico Statpearls estima que la prevalencia global de esta patología psiquiátrica es del 5 al 10 %, con una probabilidad individual de presentarla a lo largo de la vida del 8 al 15 %. Es un trastorno muy común, pero nunca estará tan presente en la sociedad como la timidez típica.

Al ser un rasgo normal y universal, la timidez es muchísimo más común que el trastorno de ansiedad social.

Diferencias entre fobia social y timidez: del rasgo a la patología

Existen múltiples diferencias entre los términos que nos atañen. La timidez puede hacerte pasarlo mal en algunos momentos de tu vida, pero nunca va a dar lugar a un cuadro tan grave como un ataque de pánico derivado de la fobia social. Las experiencias provocadas por este último trastorno son discapacitantes, intensas y extremadamente desagradables.

De todas formas, si te has visto reflejado en estas líneas, no te desanimes: el trastorno de ansiedad social se puede tratar. La terapia cognitiva conductual y los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) dan muy buenos resultados a largo plazo. El primer paso es reconocer el problema y buscar ayuda, pero a partir de ahí todo irá a mejor.

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