Tratamiento de la enfermedad de Alzheimer

El alzhéimer no tiene cura, aunque un diagnóstico precoz siempre resultará mejor. El tratamiento de la enfermedad de Alzheimer actualmente incluye la prescripción de fármacos como los potenciadores cognitivos y de técnicas psicológicas como la validación emocional. ¡Descubre más!
Tratamiento de la enfermedad de Alzheimer
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por Laura Ruiz Mitjana el 19 junio, 2021.

Última actualización: 19 junio, 2021

La enfermedad de Alzheimer origina demencia por Alzheimer, la causa más frecuente de demencia; según el DSM-IV-TR, esta abarca el 55-65 % de todos los casos. Aunque según Belloch (2008), las cifras son un poco menores (35 %). Pero, ¿existe un tratamiento de la enfermedad de Alzheimer?

El alzhéimer actualmente no tiene cura; sin embargo, sí pueden retrasarse sus síntomas cognitivos, y también se pueden paliar los síntomas secundarios a la enfermedad (depresión, ansiedad, irritabilidad…). En este artículo hablaremos de los tratamientos a nivel farmacológico y psicológico empleados para esta enfermedad.

Medicamentos

El tratamiento de la enfermedad de Alzheimer incluye medicamentos
Los psicofármacos usados para el tratamiento del alzhéimer logran disminuir los síntomas y el progreso de la demencia, pero no curarla.

A nivel médico, en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer se utilizan diferentes tipos de fármacos. Por ejemplo, los potenciadores cognitivos son medicamentos que intentan retrasar la progresión de los síntomas de la enfermedad.

Para combatir los síntomas psicológicos se utilizan antidepresivos, antipsicóticos, estabilizadores del estado de ánimo, etc. Por su parte, los potenciadores cognitivos mejoran los procesos mentales de algunas personas, pero su efectividad en cada una de ellas puede variar mucho.

La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) ha aprobado dos tipos de fármacos para el tratamiento de los síntomas cognitivos del alzhéimer:

  • Los inhibidores de la colinesterasa.
  • Los antagonistas del N-metil D-aspartato (NMDA).

Inhibidores de la colinesterasa

Estos medicamentos actúan previniendo la degradación de la acetilcolina en el cerebro, una sustancia química que facilita la comunicación de las células nerviosas en las áreas de memoria, aprendizaje y procesos de pensamiento.

En este sentido, las investigaciones han encontrado niveles más bajos de esta sustancia en el cerebro de las personas con demencia por alzhéimer.

Es por ello que la esperanza es que al proteger o aumentar los niveles de esta sustancia a través de estos fármacos, el funcionamiento del cerebro puede mejorar o estabilizarse (Casey et al., 2010). En la actualidad, y según los mismos autores, existen tres medicamentos inhibidores de la colinesterasa aprobados y recetados para esta enfermedad:

  • Aricept (donepezil): para el tratamiento del alzhéimer leve, moderado y grave.
  • Exelon (rivastigmina): para casos de leves a moderados.
  • Razadyne (galantamina): igual que el anterior.

Antagonistas de N-metil D-aspartato (NMDA)

El único fármaco perteneciente a esta clase es la namenda (memantina), que está aprobado para la enfermedad de Alzheimer de moderada a grave (Casey et al., 2010). Este medicamento regula los niveles de glutamato (un aminoácido) en el cerebro.

Niveles adecuados de glutamato facilitan el aprendizaje, pero un exceso de la sustancia puede provocar la muerte de las células del cerebro. La namenda ha demostrado ser eficaz para retrasar la progresión de los síntomas del alzhéimer.

Psicotrópicos

Los fármacos psicotrópicos también se emplean en la enfermedad de Alzheimer; concretamente, se utilizan para controlar los síntomas conductuales y psicológicos de la demencia. Entre ellos, destacan los siguientes:

Aunque pueden ser medicamentos muy efectivos, también producen efectos secundarios. Dependiendo del tipo de fármaco, encontramos los siguientes:

  • Crisis hipertensivas.
  • Síndrome neuroléptico maligno.
  • Insomnio.
  • Náuseas.
  • Sudoración.
  • Estreñimiento.
  • Sequedad bucal.
  • Somnolencia.
  • Etc.

Medicamentos de venta libre

Como medicamentos de venta libre para el alzhéimer y sus síntomas derivados encontramos los analgésicos. Estos incluyen, entre otros: el paracetamol o los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos. Los analgésicos se utilizan para conseguir la analgesia, es decir, para aliviar y reducir el dolor (ya sea de cabeza, muscular o generalizado).

Remedios caseros y estilos de vida

Los enfoques no farmacológicos ni psicológicos, es decir, aquellos más enfocados en un cambio en el estilo de vida de la persona, se centran en tratar los síntomas conductuales, psicológicos y emocionales de un modo más “natural”. Como decíamos, a través de un cambio en el estilo de vida.

Ejercicio físico

El tratamiento de la enfermedad de Alzheimer incluye la realización de actividad física regular
Están comprobados los beneficios del ejercicio físico sobre la salud mental, incluyendo las demencias.

En el caso del alzhéimer, puede resultar beneficioso incluir ejercicio físico regular en la vida del paciente. No hace falta que el ejercicio sea intenso, sino simplemente incluir algún tipo de rutina que le mantenga en un estado de actividad (y siempre teniendo en cuenta su situación).

De hecho, en estas personas es frecuente que aparezcan comportamientos desafiantes o sentimientos de frustración, y estos son muchas veces el resultado de no realizar suficiente actividad física.

En este sentido, según un estudio de Kratz (2017), levantarse y salir a caminar, participar en una clase de actividad aeróbica en grupo o hacer pequeños ejercicios de estiramiento, puede ayudar a satisfacer esa necesidad.

Por otro lado, se sabe que el ejercicio tiene el potencial de mejorar la cognición de algunas personas, además de que mejora el estado de ánimo al fomentar la liberación de sustancias como las endorfinas.

Medidas conductuales

La evaluación de la conducta del paciente implica identificar sus comportamientos y observar qué antecedentes tiene, es decir, qué es lo que desencadena aquella conducta, según explica Kratz en un artículo (2017). Nos puede ayudar como cuidadores de un enfermo de alzhéimer.

Por ejemplo, si identificamos que una ducha le agita, podemos probar con un baño. Se trata de modificar los antecedentes de esa conducta (negativa) para evitar que aparezca.

Terapia de validación

La terapia de validación es beneficiosa a la hora de evitar la escalada de comportamientos problemáticos, y se realiza a partir de un cambio en la propia perspectiva. Por ejemplo, si la persona enferma está pidiendo ver a su madre (que pudo haber fallecido muchos años atrás), en lugar de confrontarla, podemos pedirle que hable sobre ella.

Según Tondi et al. (2007), la terapia de validación (también llamada simplemente validación emocional), es una estrategia que puede ser muy eficaz para calmar a la persona agitada o molesta. Por otro lado, también se emplean otros tipos de terapia, enfocados a mejorar la sintomatología ansiosa y depresiva del paciente, una mejor resolución de problemas, etc.

Actividades significativas y agradables

Las personas que sufren una demencia por la enfermedad de Alzheimer (o cualquier otro tipo de demencia), pueden sentirse solas y aburridas, e incluso llegar a padecer depresión. Según un estudio de Mendiola-Precoma et al. (2016), incluso, es posible que no puedan verbalizar claramente estos sentimientos.

Por ello es importante ofrecerles oportunidades para relacionarse con los demás, que puedan tener aún ciertas responsabilidades (como por ejemplo: lavar los platos, hacer determinados recados…), realizar tareas gratificantes para ellas (como cantar sus canciones favoritas, dibujar, escuchar música…).

Todo esto activa a la persona, mejora su estado de ánimo y puede reducir mucho los sentimientos de inquietud y la sensación de aburrimiento.

Estimulación cognitiva

La estimulación cognitiva está dirigida a mantener las habilidades cognitivas que aún funcionan. Es decir, se busca atrasar todo lo posible el deterioro cognitivo.

También se busca mejorar las funciones que empiezan a deteriorarse. En este sentido, ser mentalmente activo ha demostrado su utilidad en el mantenimiento de habilidades como la memoria o el pensamiento.

La estimulación cognitiva puede realizarse de diferentes maneras; a través de fichas dirigidas a ello (con ordenador o papel), de juegos, a través de la lectura de un libro, de la realización de un rompecabezas o de un sudoku, etc.

Recomendaciones finales

Si algún familiar cercano ha sido diagnosticado con la enfermedad de Alzheimer, lo mejor que podéis hacer es pedir ayuda profesional para iniciar un tratamiento adecuado. El acompañamiento emocional también es muy importante en estos casos, no solo para el paciente, sino también para sus familiares.

Recibir una noticia de este tipo es muy duro, pero con la ayuda necesaria, conociendo mejor la enfermedad y anticipándonos a las necesidades de la persona, podemos empezar a trazar el camino para mejorar su calidad de vida. En estos casos, informarse sobre la enfermedad resultará esencial.

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