Tipos de neumonía

Aunque muchos piensan que tiene una sola manifestación, en realidad existen varios tipos de neumonía. Conócelos, junto con sus opciones de tratamiento.
Tipos de neumonía
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por Leonardo Biolatto el 08 julio, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 08 julio, 2021

Última actualización: 08 julio, 2021

La neumonía es una infección del aparato respiratorio, específicamente de los alvéolos. A diario se cobra la vida de 2200 niños, según datos de UNICEF. La enfermedad tiene varias manifestaciones. De acuerdo con Johns Hopkins Medicine, existen más de 30 catalizadores, los que se agrupan de manera general en cuatro tipos de neumonía.

A su vez, los especialistas utilizan otros criterios para categorizar la infección. Por ejemplo, la gravedad de los síntomas o el lugar exacto en el que el paciente la ha contraído. Hoy te lo enseñamos y te indicamos por qué es importante la identificación antes del tratamiento.

¿Cuáles son los tipos de neumonía?

Hablar de los tipos de neumonía supone navegar en un mar de imprecisiones. Existen muchos criterios para dividir las manifestaciones en tipos, los que se utilizan tanto en contextos informales o formales (estos últimos, por los especialistas). Si tenemos en cuenta los agentes causales, entonces encontramos los siguientes.

Neumonía bacteriana

Bacterias.
Las bacterias constituyen la causa más frecuente de neumonía y representan el cuadro clínico clásico de la patología.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la neumonía bacteriana es el tipo más común de la infección respiratoria. Es más frecuente que se desarrolle en la vejez, la infancia y durante o después de otra enfermedad.

Como bien nos indican los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), la bacteria que suele originar esta variante es Streptococcus pneumoniae (neumococo). Los datos de la OMS revela que este microorganismo ocasiona 1,6 millones de muertes cada año.

En persona sanas, esta y otras bacterias conviven en diferentes partes del tracto respiratorio (en especial, la nariz y la garganta). Por lo general, no ocasionan problemas, aunque sí complicaciones frente a desequilibrios del sistema inmunitario.

Neumonía viral

Yale Medicine estima que la neumonía viral es la causante de un tercio de los casos reportados. Como su nombre lo indica, se desencadena por un virus, con particular prevalencia del influenza. Algunas investigaciones apuntan que es la causante de 200 millones de casos al año y que no es infrecuente que se desarrolle en conjunto con una infección bacteriana.

Es por esto que muchas veces los pacientes desarrollan neumonía bacteriana luego de superar la variante viral. Además del virus de la influenza, otras etiologías son rinovirus, metaneumovirus, bocavirus, virus sincitial y adenovirus.

Lo anterior no quiere decir que desarrollarás la complicación respiratoria si se ha detectado alguno de ellos en tu organismo. Los grupos de riesgo, sin embargo, deben ser monitorizados para evitar su posible manifestación.

Neumonía por micoplasma

El siguiente tipo de neumonía más común es la causada por micoplasma. En teoría, es una variante de la bacteriana, aunque su desarrollo clínico es atípico.

La origina la bacteria Mycoplasma pneumoniae y se presenta con síntomas leves. La recuperación, sin embargo, puede tomar más tiempo.

De acuerdo con los investigadores, esta forma es más frecuente entre los jóvenes de 5 a 15 años de edad y requiere hospitalización hasta en un 18 % de los casos. Entre sus signos distintivos mencionamos los siguientes:

  • Urticaria.
  • Erupciones en la piel.
  • Inflamación de las membranas mucosas.
  • Anemia hemolítica.
  • Dolor abdominal.
  • Vómitos.
  • Artralgia.

Estos síntomas acompañan a los clásicos de la neumonía, como los escalofríos o la dificultad para respirar. Por todo esto, su diagnóstico suele ser más complejo. En parte porque se tienen que descartar otros posibles agentes más comunes antes de sospechar la presencia del micoplasma.

Neumonía por hongos

Aunque la evidencia nos indica que este tipo de neumonía no está tan extendida, algunos grupos son particularmente vulnerables a ella. Por ejemplo, las personas con el sistema inmunitario muy comprometido, como quienes han sido diagnosticados son SIDA.

La mayoría de los episodios los ocasionan los hongos dimórficos, como Aspergillus spp. y Cryptococcus neoformans. Los cuadros se generan al inhalar las esporas de estos organismos, las que empiezan a crecer y multiplicarse dentro del cuerpo del paciente.

¿Existen otros tipos de neumonía?

Además de las divisiones anteriores, los investigadores suelen utilizar otros modelos de clasificación. Por ejemplo, se pueden valer de los ambientes donde se ha desarrollado, que serán dos:

  • Neumonía intrahospitalaria: si la infección se ha contraído dentro de las instalaciones del hospital se clasifica de esta manera. Por lo general, se asume que el origen es el nosocomio cuando los signos se manifiestan entre 48 horas y hasta 3 meses después de la internación. Suele presentar mayor resistencia a las terapias.
  • Neumonía adquirida en la comunidad: son todas aquellas infecciones que se han desarrollado lejos del ambiente hospitalario (por ejemplo, en la casa o en el trabajo).

Esta división es muy importante, ya que permite determinar las causas que pudieron haber ocasionado la neumonía. Se sabe, en este sentido, que las infecciones por neumococos son más frecuentes lejos de las instalaciones hospitalarias. Esto acelera el proceso diagnóstico.

También se puede dividir de acuerdo con su intensidad:

  • Leve: es aquella que no desarrolla síntomas o son muy leves para el paciente. Se trata de manera ambulatoria, en el hogar.
  • Moderada: se caracteriza por desarrollar signos complementarios a los clásicos de la infección. Por ejemplo, la persona puede experimentar hipotensión, somnolencia y dificultad para respirar. Es común que se trate en el hospital.
  • Grave: bajo esta categoría se agrupan los casos que comprometen los riñones, los pulmones y el sistema circulatorio, debido a la falta de oxígeno. Demanda respiración artificial y terapias en cuidados intensivos.
Internación en terapia por una neumonía grave.
El tratamiento hospitalario de las neumonías se aplica en casos moderados y graves.

¿El tratamiento varía según los tipos de neumonía?

Sí, el tratamiento elegido para controlar la infección es diferente en cada caso. Si se detecta neumonía por hongos se utilizan antimicóticos; en la neumonía viral se usan antivirales y soporte físico, mientras que en la bacteriana se prefieren los antibióticos. La elección del fármaco depende de la edad y las condiciones previas.

Por esta razón, hay que evitar automedicarse. Los antibióticos, por ejemplo, son inútiles para detener el curso de la enfermedad cuando su causa es viral. Si sospechas que tienes alguno de los tipos de neumonía, no dudes en buscar asistencia médica para un diagnóstico seguro y un posterior tratamiento.

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