Somnolencia: síntomas, causas y tratamientos

La somnolencia es un trastorno del sueño que afecta a una gran parte de la población. ¿Qué es exactamente? ¿Qué dicen los estudios sobre sus síntomas, causas y tratamientos? ¡Conócelo en detalle!
Somnolencia: síntomas, causas y tratamientos
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 14 enero, 2021.

Última actualización: 14 enero, 2021

¿Te ocurre que te despiertas con un sueño excesivo que te dura todo el día? ¿Sientes que te vas durmiendo por las esquinas? Entonces puedes estar sufriendo somnolencia, aunque el diagnóstico definitivo deberá realizarlo un profesional médico.

La somnolencia, también denominada somnolencia subjetiva o somnolencia diurna, consiste en un exceso de sueño durante la jornada. Puede deberse a alguna condición orgánica previa o a otro trastorno del sueño. También sucede por una privación del sueño por situaciones vitales, por turnos de trabajo nocturno o por estar atravesando un jet lag.

¿Qué más sabemos de este trastorno? ¿Cuáles síntomas asociados conlleva? ¿Qué herramientas se utilizan para evaluarla? ¿Se puede tratar? Descúbrelo a través de este repaso.

¿Qué es la somnolencia?

La somnolencia es un trastorno del sueño. En concreto, la persona que lo padece tiene una necesidad excesiva de dormir o se duerme durante períodos prolongados (hipersomnia). Durante el día presenta un sueño excesivo, va dormitando o se queda directamente dormida en actos públicos.

Según un estudio de Rosales y De Castro (2010) la somnolencia o tendencia a quedarse dormido puede ser el principal síntoma de diversas patologías. Según los mismos autores, la causa más común es la privación de sueño.

Este síntoma o trastorno tiene un impacto en la salud mental y física de la persona que lo sufre. Por ello es de gran importancia evaluar la condición y determinar su causa para ofrecer un tratamiento adecuado.

En cuanto a los instrumentos más utilizados para medir la somnolencia, según el estudio mencionado, encontramos los cuestionarios de autoevaluación que miden la somnolencia subjetiva. Más adelante ahondaremos en este concepto.

Mujer con somnolencia duerme en su casa.
La somnolencia afecta durante el día a las personas y les impide realizar sus tareas cotidianas.

¿Cuál es su prevalencia?

La somnolencia es un problema frecuente. Su prevalencia, según estudios de Roehrs et al. (2005) y Ohayon (2006), realizados en diferentes países, se sitúa entre el 0,3 y el 25 % de la población. Como vemos, el rango es bastante amplio, pero lo que está claro es que afecta a personas de todo el planeta.

Síntomas de somnolencia

El síntoma principal de la somnolencia es el sueño excesivo durante el día. Además, el propio fenómeno incluye la somnolencia subjetiva, que es la que se suele evaluar a través de los cuestionarios autoinformados para detectar este trastorno del sueño.

La somnolencia subjetiva se trata, según Cluydts et al. (2002) y Shen et al. (2006), de la percepción subjetiva de la necesidad de dormir o el estado de transición entre la vigila y el sueño asociado a un número de sensaciones y síntomas subjetivos.

Los signos (manifestaciones objetivas) de la somnolencia subjetiva, según los autores mencionados, suelen incluir el bostezo, la pérdida del tono de los músculos extensores del cuello, la constricción pupilar, la ptosis (el párpado superior cae sobre el ojo) y la disminución de la atención y del desempeño psicomotor y cognitivo.

Más allá de estos síntomas y signos asociados a la somnolencia diurna, encontramos alteraciones del estado de ánimo, irritabilidad, cansancio, fatiga, malestar, apatía e interferencia en la vida diaria.

Causas

¿Cuáles son las posibles causas de la somnolencia? Según un estudio de Pagel (2009) pueden ser primarias o secundarias. Dentro de las primarias (de origen central) encontramos la narcolepsia, la hipersomnia idiopática y otras hipersomnias primarias poco frecuentes (por ejemplo, el síndrome de Kleine-Levin).

En el caso de las causas secundarias encontramos dos grupos. El primero tiene a los trastornos que ocurren durante el sueño, como los respiratorios, y los comportamientos que llevan a la privación del sueño (jet lag, por ejemplo). En el segundo subgrupo de las causas secundarias encontramos condiciones médicas, como traumas encefálicos, accidentes cerebrovasculares, cáncer, enfermedades inflamatorias, encefalitis, depresión.

Como vemos, detrás de la somnolencia puede haber algún trastorno, condición o enfermedad orgánica, aunque no siempre. De forma resumida enumeramos algunas de las causas más frecuentes de este síntoma:

  • Diabetes.
  • Dolor crónico.
  • Apnea del sueño.
  • Problemas de insomnio.
  • Turnos de trabajo variables con turnos de noche.
  • Hipotiroidismo.
  • Narcolepsia.
  • Hipercalcemia (exceso de calcio en la sangre).
  • Medicamentos que influyen en el sueño: tranquilizantes o somníferos.
  • Falta de sueño.

Más allá de las causas mencionadas, la depresión, la ansiedad, el estrés y el aburrimiento son factores que también contribuyen a su aparición. Además, pueden provocar otros síntomas asociados, como fatiga y apatía.

Evaluación de la somnolencia

¿Cómo se puede medir este trastorno? Hemos hablado de los cuestionarios autoinformados como las herramientas más utilizadas, pero encontramos también otro tipo.

En Cluydts et al. (2002) se proponen tres clases de métodos: los que deducen la somnolencia desde mediciones del comportamiento, la autoevaluación de la misma mediante escalas y las mediciones directas electrofisiológicas.

1. Mediciones del comportamiento

Se trata de observar el comportamiento de la persona para detectar sus signos objetivos de somnolencia. Concretamente, lo que se evalúa son los bostezos, la actividad espontánea oculomotora, la frecuencia del cierre ocular o pestañeo, las expresiones faciales, el movimiento de cabeza o cabeceo.

2. Autoevaluación mediante escalas

Son las herramientas más baratas, fáciles y simples para medir la somnolencia subjetiva. Se puede evaluar la forma aguda (escala de somnolencia de Stanford o escala de somnolencia de Karolinska) o la global (escala de somnolencia de Epworth [ESE] o el inventario de actividad vigilia-sueño).

3. Test neurofisiológicos

Los más usados son el TLMS y el test de mantenimiento de la vigilia. Están diseñados bajo la premisa de cuantificar la somnolencia de manera objetiva. Finalmente, encontramos otros test fisiológicos como la polisomnografía, la pupilometría y los potenciales cerebrales evocados.

El peligro de la somnolencia al conducir.
Las personas con somnolencia corren riesgo al conducir vehículos o al realizar labores con maquinaria pesada.

Tratamientos para la somnolencia

A la hora del tratamiento resultará imprescindible determinar la causa. Debemos tener en cuenta que en muchas ocasiones el origen es orgánico. Para ello será conveniente que un profesional médico realice un buen diagnóstico.

A nivel psicológico se puede trabajar con una buena higiene del sueño, sobre todo cuando se deba a no dormir bien o a dormir de forma insuficiente. Se ofrecen al paciente recomendaciones y pautas que favorezcan un descanso reparador. En este sentido, el objetivo será fomentar las mejores condiciones (internas y externas) para que la persona pueda tener un sueño de calidad.

Cabe destacar que el tratamiento de la somnolencia está tomando mucha relevancia en áreas como la salud laboral, por ejemplo en pilotos de aviación comercial o conductores de vehículos motorizados. No olvidemos que dormir bien es importante y que manifestar este síntoma puede interferir en el funcionamiento diario. Además, en profesionales de determinados sectores su detección será primordial, ya que está en juego la vida de muchas personas.

“El ánimo tranquilo y un alegre humor son buenas compañías para dormir mejor”.

-Anónimo-

Te podría interesar...

6 recomendaciones para una buena higiene postural
Muy Salud
Leerlo en Muy Salud
6 recomendaciones para una buena higiene postural

La postura corporal puede afectar diferentes aspectos de la salud física y mental. Descubre cómo tener una buena higiene postural.



  • Akerstedt T, Gillberg M. (1990). Subjective and objective sleepiness in the active individual. Int J Neurosci, 52(1-2): 29-37.
  • Cluydts R, De Valck E, Verstraeten E, Theys P. (2002). Daytime sleepiness and its evaluation. Sleep Med Rev, (2): 83-96.
  • Monk TH. (1987). Subjective ratings of sleepiness--the underlying circadian mechanisms. Sleep, 10(4): 343-353.
  • Monk TH. (1989). A Visual Analogue Scale technique to measure global vigor and affect. Psychiatry Res, 27(1): 89-99.
  • Ohayon M. (2006). Epidemiology of excessive daytime sleepiness. Sleep Med Clin, 1: 9-16
  • Polo, Belén Rueda. "Estudio de la polisomnografía para el diagnóstico." REM 9.88705626: 9-508715334.
  • Pagel JF. (2009). Excessive daytime sleepiness. Am Fam Physician, 79(5): 391-396.
  • Roehrs T, Carskadon MA, Dement WC, Roth T. Daytime Sleepiness and alertness. (2005). In: Kryger MH, Roth T, Dement WC, eds. Principles and Practice of Sleep Medicine. 4th ed: Saunders: 39-49.
  • Rosales, E. & De Castro, J.R. (2010). Somnolencia: Qué es, qué la causa y cómo se mide. Acta méd. peruana, 27(2): 137-143.
  • Rosenthal L, Roehrs TA, Roth T. (1993). The Sleep-Wake Activity Inventory: a self-report measure of daytime sleepiness. Biol Psychiatry, 34(11): 810-820.
  • Shen J, Barbera J, Shapiro CM. (2006). Distinguishing sleepiness and fatigue: focus on definition and measurement. Sleep Med Rev, 10(1): 63-76.