7 señales que indican que tu intestino está enfermo

Los desórdenes gastrointestinales están a la orden del día, debido al ajetreo de la rutina y los malos hábitos de salud extendidos en la población general. Conoce signos importantes que ameritan una consulta.
7 señales que indican que tu intestino está enfermo
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 17 diciembre, 2020.

Última actualización: 17 diciembre, 2020

Los problemas gastrointestinales son frecuentes y un intestino enfermo es complejo. Patologías como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) presentan una incidencia anual de 20,2 pacientes por 100 000 personas al año en Norteamérica, según estudios. Estos valores han incrementado drásticamente con respecto a los datos reportados hace 50 años en Occidente y otras regiones.

El estrés, una dieta insalubre, poco ejercicio y otros muchos factores tanto intrínsecos al individuo como ambientales pueden favorecer la aparición de enfermedades o desequilibrios intestinales. Los cánceres, por desgracia, también están a la orden del día, pues el colorrectal es el tercero más común después del de mama y pulmón.

Las bacterias y otros patógenos como virus o parásitos complejos no se quedan atrás, ya que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que 1 de cada 10 personas sufren una enfermedad de transmisión alimentaria (ETA) en cualquier momento dado.

Todos estos datos vienen a transmitir una idea clara: las enfermedades intestinales son comunes y todos pasamos alguna a lo largo de nuestras vidas. Por ello, hoy te mostramos 7 señales que indican que tu intestino está enfermo.

Contexto de las enfermedades intestinales

La mayoría asociamos una enfermedad gastrointestinal con una diarrea y malestar transitorios, pero la verdad es que ciertos desórdenes van mucho más allá de eso. La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos aporta una serie de datos esclarecedores con respecto al tema:

  • Las enfermedades diarreicas son la segunda causa más común de muerte en niños menores de 5 años. Esto se traduce en 525 000 muertes anuales.
  • En los países de ingresos bajos las infecciones intestinales son la segunda causa más común de muerte en general, solo superadas por las infecciones respiratorias.
  • En la región de las Américas 77 millones de personas enferman con este cuadro clínico de forma anual y más de 9000 terminan falleciendo.
  • La diarrea se representa en el 95 % de las enfermedades de transmisión alimentaria (ETAs).

Desde infecciones bacterianas hasta un cáncer, pasando por cálculos biliares, pancreatitis, hepatitis, gastritis, estenosis, fisuras anales, úlceras estomacales y otros muchos problemas más, las enfermedades gástricas engloban una serie de cuadros etiológicos diversos y complejos.

Diarrea como enfermedad gastrointestinal.
La diarrea es frecuente en el mundo, causando inclusive la muerte en las zonas de bajos recursos.

7 señales de un intestino enfermo

Dependiendo de la patología subyacente, el paciente experimentará diversos signos clínicos y síntomas a lo largo del tiempo. A continuación te presentamos 7 señales que pueden indicar que tu intestino está enfermo.

1. Diarrea

La diarrea son heces pastosas o líquidas cuyas evacuaciones suceden tres o más veces al día. En infantes, este intervalo se reduce a 12 horas o, en su defecto, también se considera diarrea si realiza al menos una deposición diaria con pus, mocos o sangre.

Te presentamos algunos datos interesantes en lo que a diarreas se refiere, recogidos por estudios epidemiológicos:

  • Aunque no lo parezca, solo del 10 % al 20 % de las diarreas infecciosas son causadas por bacterias. Entre ellas, Escherichia coli enterohemorrágica y Campylobacter jejuni suelen ser las más comunes.
  • Los norovirus y los rotavirus también son causantes de cuadros diarreicos. El 28 % de las diarreas severas son causadas por rotavirus, las que se traducen en más de 193 000 muertes a escala global.
  • Una diarrea persistente o severa es aquella que dura 14 días o más.

En general, las diarreas de origen infeccioso suelen ir acompañadas de fiebre, calambres o dolor en el abdomen, una sensación de urgencia a la hora de evacuar y pérdida de control intestinal. Todos estos son claros signos de un intestino enfermo, al menos de forma transitoria.

Además, este signo clínico tan común también puede deberse a enfermedades no infecciosas. En este caso, algunas causas subyacentes pueden ser la ingesta de ciertos antibióticos, la intolerancia a algunos alimentos o la enfermedad del intestino irritable (EII).

2. Estreñimiento

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, una persona se considera estreñida cuando tiene 3 o menos evacuaciones a la semana. En general, las heces suelen presentarse duras y secas, hecho que provoca dolor esporádico en el paciente.

Tal y como indican portales de índole gastrointestinal, el estreñimiento puede mostrarse hasta en el 28 % de la población general. Es un signo muy común que puede verse propiciado por obstrucciones en el colon o el recto, problemas nerviosos, disfuncionalidades musculares y afecciones hormonales.

En general, para que un cuadro clínico se considere estreñimiento deben cumplirse los siguientes factores:

  • Tener menos de 3 evacuaciones por semana.
  • Heces grumosas o duras.
  • Hacer un esfuerzo considerable para poder evacuar.
  • Sentir como si no se pudiera vaciar por completo el recto o como si estuviese obstruido.
  • Necesitar ayudar para vaciar el recto, como apretarse el abdomen.

3. Sangre en las heces

El sangrado rectal se evidencia cuando el paciente puede percibir trazas de sangre en el papel tras limpiarse, en el agua del inodoro o en las propias heces. Existen dos coloraciones que pueden presentar las deposiciones:

  1. Las heces negras indican que el sangrado se está produciendo en la parte superior del tracto gastrointestinal, ya que la sangre se ha digerido a lo largo del recorrido de las heces. Las úlceras pépticas son la causa más común.
  2. Las heces rojizas indican que el sangrado se está produciendo en el colon y el recto, ya que la sangre no se ha digerido antes de la evacuación. Puede suceder por algo tan sencillo como hemorroides o por cuadros clínicos mucho más peligrosos.

Por desgracia, el sangrado colorrectal abundante es un síntoma típico del cáncer de colon. La fundación Cancer.net nos indica de que esta variante es el tercer tipo oncológico más diagnosticado tanto en hombres como mujeres en Estados Unidos. Esto se traduce, de forma estimada, en más de 140 000 nuevos casos anuales solo en esta región.

Por fortuna, cuando este tipo de cáncer se detecta precozmente suele tener solución. Por ello, ante un sangrado en las heces, la visita al médico se hace obligada con presteza.

4. Vómitos

El vómito, también llamado emesis, se define como una expulsión rápida y violenta del contenido del estómago a través de la boca. Se trata de un mecanismo evolutivo natural que sucede en los seres vivos cuando ingerimos un cuerpo extraño o un agente tóxico.

Los vómitos casi siempre van acompañados de la náusea, que es una sensación que indica la proximidad de la emesis. Algunos de los motivos causantes son los siguientes:

  • Alergias o intolerancias a ciertos alimentos.
  • Infecciones estomacales o intestinales.
  • Migrañas.
  • Embarazo.
  • Diabetes tipo 1 y tipo 2.
  • Hígado graso.
  • Desórdenes nerviosos y cerebrales.

5. Dificultad para tragar

La dificultad para tragar o disfagia es también una señal de un intestino enfermo, si bien es de presentación mucho menos común en comparación con los vómitos, náuseas y estreñimiento.

En este caso, tal y como nos indica el portal MSDmanuals, la dificultad para tragar puede deberse a diversos trastornos de la motilidad esofágica, como un cáncer de esófago, acalasia (peristaltismo afectado), espasmo esofágico, reflujo gástrico y otros problemas en las partes iniciales del tracto intestinal. Si bien no es el intestino en sí el afectado, la repercusión puede extenderse.

Por desgracia, la disfagia suele estar relacionada con problemas neurológicos, como pueden ser los accidentes cerebrovasculares, la enfermedad de Parkinson, la esclerosis múltiple o la esclerosis lateral amiotrófica. Por todas estas razones, la dificultad para tragar puede dilucidar patologías de índole diversa.

6. Acidez gástrica

La acidez gástrica se define como una sensación de ardor justo debajo o detrás del esternón. Todos presentamos acidez en algún momento de la vida, pero cuando se experimenta más de dos veces a la semana se puede sospechar de una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

El intestino enfermo se relaciona con el estómago en cuanto el tubo digestivo funciona como una unidad. La acidez excesiva puede superar las barreras anatómicas estomacales para arribar a la mucosa del duodeno y producir úlceras allí.

Mujer con acidez estomacal.
El estómago está en relación con el intestino porque se comparte una válvula. La acidez puede llegar a la mucosa intestinal.

7. Distensión abdominal

En último lugar tenemos a la distensión abdominal, es decir, una afección en la que el abdomen se siente lleno y apretado. Este signo puede ir más allá de la sensación del propio paciente. Algunas de las causas de este signo son las siguientes:

  • Deglución de aire o aerofagia, generalmente causada por estrés, ansiedad o desviaciones fisiológicas del tabique nasal.
  • Estreñimiento.
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
  • Síndrome del intestino irritable (EII).
  • Intolerancia a la lactosa.
  • Proliferación bacteriana o de otros microorganismos en el intestino delgado.

Los signos de un intestino enfermo son de cuidado

Como has podido ver en estas líneas, te hemos presentado un extenso recorrido por los posibles signos que pueden indicar que tu intestino está enfermo. Aun así, a pesar de asociarse a trastornos gastrointestinales, muchos también pueden relacionarse con disfuncionalidades neurológicas o de otra índole.

Una regla general en lo que a este tema se refiere es que, cuando los malestares intestinales perduran por más de dos semanas, es hora de ir al médico de familia. Se realizarán auscultaciones preliminares y análisis de sangre u orina. En base a ellos se decidirá si el paciente requiere cambios superficiales en ciertos hábitos o tratamientos más extensos.

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